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Cómo salir de la tristeza y el desánimo

Todos tenemos días en los que nos sentimos bajos de energía, desmotivados o tristes. Yo el primero. De hecho, durante las últimas semanas me he encontrado así algunos días, a causa de determinadas circunstancias personales y profesionales complicadas, y supongo que por el largo año de pandemia que llevamos, que a todos nos ha minado de una manera u otra. Y el caso es que me ha sorprendido. Porque hacía mucho tiempo que no sentía esta sensación de desánimo y tristeza.

No obstante, hay algo que me ha ayudado a salir de ese estado emocional de tristeza un día tras otro, y quería compartirlo contigo. Es algo bastante simple, pero poderoso. Esos días me hacía la siguiente pregunta: ¿Qué puedo hacer yo para que hoy sea un día extraordinario?. Y de pronto, mi cerebro empezaba a tratar de responder a la pregunta, con una cascada de respuestas e ideas de cómo darle la vuelta a mi estado emocional y terminar el día con la sensación motivante de haber creado un día extraordinario a pesar del inicio.

Te soy sincero: funcionó. Cada día que me sentía de ese modo, me hacía la misma pregunta y después de responderme, me ponía en marcha. Esencialmente, las respuestas iban desde tratarme a mí mismo con paciencia y autocompasión hasta comprometerme a cumplir todas las actividades, tareas y reuniones que tenía programadas, tanto de trabajo como a nivel personal, así como respetar el tiempo planificado para meditar, descansar y estar con mi familia. Y por supuesto, el firme propósito de no tapar mis emociones, de permitirme sentirlas aunque fueran desagradables, e indagar en ellas, para descubrir qué mensaje me querían trasladar en cada momento.

Una sola pregunta poderosa puede cambiar totalmente nuestro día. Y está en nuestras manos. Tenemos un gran poder para evitar el bloqueo, la parálisis, la rendición y la resignación. Porque una cosa es permitir sentir las emociones de tristeza, frustración y ansiedad, y otra cosa es permitir que nos dominen y limiten nuestra vida y nuestros objetivos. Si nos dejamos arrastrar por la tristeza y el desánimo, lo más probable es que dejemos de hacer las cosas que teníamos previstas en el día, que al finalizar la jornada sintamos que hemos perdido un día y en consecuencia nos sintamos mucho peor. Es decir, agravamos la situación. Y si no lo gestionamos, esto se puede repetir al día siguiente y al siguiente, siendo una espiral descendente que nos puede llevar a un estado de ánimo depresivo del que sea realmente difícil salir.

La pregunta poderosa ¿Qué puedo hacer yo para que hoy sea un día extraordinario?produce en mí un efecto impresionante que me ayuda a no caer víctima de las emociones negativas y tiene un profundo e impactante significado: La capacidad de elegir que tenemos todos los seres humanos. La capacidad de elegir nuestra actitud, incluso en las circunstancias más críticas de nuestra vida, como dijo el psiquiatra Viktor Frankl, pionero de la automotivación y la resiliencia.

Todo esto, por supuesto, es inteligencia emocional, y en concreto las 3 primeras competencias: autoconciencia de emociones, autorregulación de emociones y automotivación. Son capacidades fundamentales para nuestra vida y nuestro trabajo, si queremos vivir una vida extraordinaria y lograr metas ambiciosas.

Cada vez que te levantes triste, deprimido, desmoralizado, apático, hastiado o sin fuerzas, hazte esta pregunta: ¿Qué puedo hacer yo para hacer de este día un día extraordinario? Escucha las respuestas que te da tu mente, y sigue los pasos que te dicta tu sabiduría interior, que emerge cuando nos hacemos este tipo de preguntas poderosas.

Todos podemos reconectar con nuestro poder interior, con nuestra sabiduría innata, con nuestro Ser superior. Aplicarnos el coaching y sus preguntas poderosas, practicar meditación mindfulness con regularidad, y usar técnicas de inteligencia emocional son recursos imprescindibles para nuestra vida.

Si quieres aprender más estrategias y claves prácticas para tu bienestar emocional y tu autoconfianza, vente el miércoles 19 de mayo a la presentación de mi nuevo libro «Reconecta contigo» a las 19.30 h. (hora de España) Sólo tienes que pinchar en el link que te paso a continuación. Es un link donde te conectarás por Youtube en directo al webinar de la presentación. ¡¡Estás invitado/a!! Aquí lo tienes. Link Webinar «Método Reconecta contigo»

Puedes consultar la información sobre mi nuevo libro en este link: Libro «Reconecta contigo»

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

CURSO MBSR de Mindfulness para la reducción del estrés

Después del dolor y el estrés que todos hemos sufrido este año, más que nunca necesitamos herramientas y disciplinas que nos ayuden a manejar la ansiedad y el estrés de nuestras vidas. La pandemia ha sido una crisis global que nos ha afectado a todos, pero además cada uno de nosotros, en nuestras vidas, tenemos que afrontar numerosas crisis y momentos difíciles. En demasiadas ocasiones, nos sentimos sobrepasados por las demandas de la vida y por la enorme incertidumbre y los constantes cambios del mundo en que vivimos. El curso MBSR es la mejor inversión que puedes hacer por ti, porque desarrollarás habilidades emocionales imprescindibles como la resiliencia, la automotivación y la gestión de emociones como el miedo, el estrés y la ansiedad. Pero además, aprenderás a disfrutar más plenamente del momento presente, y tanto tú como tu vida se transformarán por completo.  

El Mindfulness es una disciplina de entrenamiento de la mente para desarrollar la atención, la inteligencia emocional, y el liderazgo personal, validada por la neurociencia a través de numerosos estudios científicos. Gracias a su práctica regular obtenemos un estado de conciencia, claridad mental y equilibrio emocional que nos ayuda a afrontar los desafíos y dificultades de la vida, así como a disfrutar más plenamente de ella.

Mindfulness es el estado mental de “atención plena” en el momento presente sin juicios. Implica estar focalizado al máximo, evitar la dispersión, concentrar toda la energía y recursos en los objetivos marcados, utilizar todo el potencial creativo que tenemos. Mindfulness nos ayuda no sólo a manejar el estrés de forma efectiva y a ser más felices, también a convertirnos en personas más eficientes y productivas en el trabajo. Por eso su interés es creciente, y seguirá aumentando en los próximos años.

BENEFICIOS DEL MINDFULNESS

  • Aprender a gestionar el estrés de forma efectiva.
  • Potenciar habilidades emocionales: autocontrol y gestión de emociones negativas, empatía, liderazgo, gestión de la incertidumbre y del cambio.
  • Desarrollar habilidades cognitivas: atención, concentración, claridad mental para toma de decisiones, visión global, foco en lo importante.
  • Mejorar el rendimiento y efectividad personal.
  • Aumentar la felicidad en la vida y el trabajo.
  • Conectar con nuestro interior, con nuestras necesidades y desarrollar una relación de paz interior con nosotros mismos.


EL PROGRAMA MBSR: ORIGEN Y VALIDACIÓN CIENTÍFICA


El programa Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR)
fue desarrollado a finales de los años 70 por Jon Kabat-Zinn en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts con el objetivo de enseñar a reducir el estrés, los síntomas del dolor y la dependencia de analgésicos a los pacientes de dolores crónicos, generalmente producidos por enfermedades oncológicas, y ha sido, desde 1979, el programa más investigado dentro de las intervenciones basadas en Mindfulness. También es el programa de mindfulness más prestigioso a nivel internacional, y por el que han pasado miles de personas que han mejorado su bienestar psicológico y físico, así como la conexión con su interior. Si quieres ver un resumen de los hallazgos científicos del MBSR, pincha en este link. https://www.nature.com/articles/nrn3916

El MBSR tiene un soporte muy importante en investigación científica, con evidencias experimentales en el tratamiento del estrés, la ansiedad y la depresión. No obstante, para obtener todos sus efectos beneficiosos, es fundamental un compromiso de práctica de entre 30 y 40 minutos al día durante el programa. Si cumples con las recomendaciones y pautas del programa, irás conociendo los procesos internos que originan el sufrimiento humano. Asimismo, descubrirás nuevas formas de relacionarte con los acontecimientos vitales y en especial con las emociones y experiencias dolorosas. Es también un paso para conectar contigo mismo/a de forma íntima y amable, identificar cuáles son tus necesidades y saber cómo cuidarte.

El MBSR desarrolla, mediante un entrenamiento sistemático, una forma de prestar atención abierta que se enfoca en el momento presente. Este proceso contrasta con nuestra experiencia cotidiana donde nos encontramos fácilmente y de forma inconsciente vagando de pensamiento en pensamiento, o viviendo en piloto automático o suprimiendo experiencias no deseadas, todo lo cual nos reporta un gran malestar psicológico. Por ejemplo, un estudio mostró que nuestras mentes divagan alrededor del 47 % del tiempo durante el día y que el vagabundeo de la mente predice la infelicidad posterior.

El MBSR se está aplicando ya en más de 250 hospitales de EEUU, y en general, en los países anglosajones el mindfulness está aumentando su importancia y presencia en cualquier contexto de salud mental. Pero el mindfulness se ha extendido ampliamente a otros ámbitos como la educación, el mundo empresarial e incluso el deporte de élite. El programa MBSR enfatiza la capacidad de parar antes de actuar para aprender a responder, en vez de reaccionar de forma automática, a los acontecimientos. Enmarcado en el contexto de la medicina cuerpo/mente integrativa, el curriculum del MBSR se enfoca en el cultivo experiencial de prácticas con el objetivo de desarrollar comportamientos positivos para la salud y la resiliencia psicológica que puedan ser usadas de manera efectiva a lo largo del desarrollo de la vida del participante. Este enfoque apoya el aprendizaje, el fortalecimiento y la integración de un rango de habilidades de autorregulación basadas en Mindfulness a través del desarrollo de recursos internos innatos de la persona.

  • Sesión de presentación. Sesión de 2,5 horas totalmente gratuita donde se presenta el programa de 8 semanas para que los participantes tengan la información esencial: investigaciones de la neurociencia y la psicología sobre los efectos del mindfulness, aspectos principales del programa, compromiso de práctica diaria, y resolución de dudas. Apúntate sin compromiso a la sesión de presentación gratuita enviando un email a carmen.celemin@execoach.es 
  • 8 sesiones. Aprenderás los fundamentos, metodología, actitudes clave, todo el abanico de prácticas y técnicas formales de meditación mindfulness, así como su aplicación a los distintos aspectos de la vida (hábitos saludables, comida consciente, comunicación consciente, gestión emocional, gestión de prioridades y gestión del tiempo, etc.). Todas las sesiones son de 2,5 horas y será una sesión por semana, siempre el mismo día de la semana excepto si es festivo, en cuyo caso se pasará al día siguiente laborable.
  • Un día intensivo de práctica. Entre la 6ª y la 7ª semana se realiza una sesión intensiva de práctica de 7 horas en silencio, que se celebra un sábado de 10 a 17 h.
  • El programa será impartido en directo y online a través de la plataforma Zoom.


CONTENIDOS DEL PROGRAMA

  • Fundamentos teóricos y científicos del mindfulness y del programa MBSR. Estudios e investigaciones de la neurociencia. Mindfulness en el mundo.
  • Qué es el estrés. Fisiología y psicobiología del estrés. Consecuencias para la salud y el rendimiento. Tipos de estrés: eustrés y distrés.
  • Fuentes de estrés. Las conductas y actitudes que más estrés y ansiedad nos generan. Los 7 patrones mentales más estresantes. Modelos útiles para entender los mecanismos clave en el proceso del estrés adaptativo y no adaptativo. Fundamentos teóricos y prácticos para regular el estrés según el MBSR.
  • Beneficios de la práctica mindfulness. Concentración, alto rendimiento, foco en lo importante, claridad mental para toma de decisiones, gestión emocional, gestión de estrés, empatía, visión global, liderazgo, gestión del cambio e incertidumbre.
  • Cómo ha evolucionado el cerebro y elementos esenciales de su funcionamiento.
  • El modo mental automático y el modo mental mindfulness. ¿Qué es el piloto automático? Consecuencias del piloto automático para nuestra felicidad y rendimiento.
  • Qué es y qué no es mindfulness: entrenamiento de la mente para desarrollar nuestro máximo potencial. ¿Es lo mismo que meditar? El método para practicar.
    Las 4 actitudes básicas. Diferencias entre práctica formal y práctica informal.
  • Aprendizaje y práctica intensiva de técnicas formales de meditación mindfulness. Técnica de atención enfocada en la respiración. La importancia del “ancla” como recurso interno.
  • La influencia de la atención en la cognición, la regulación emocional y el estado corporal. Técnicas básicas del MBSR que desarrollan la atención plena. Atención sostenida, metacognición y meta-atención, apertura o aceptación de los procesos internos (sensaciones, pensamientos, emociones y regulación del estado nervioso).
  • El poder del aquí y ahora. Técnica de atención expandida o conciencia abierta.
  • Claves de la práctica mindfulness. Autoconocimiento. Gestión de la reactividad y los juicios. Detección de patrones limitantes de nuestra mente.
  • Técnica Body scan (escáner corporal). Técnica atención a los sonidos.
  • Cómo funciona nuestra mente. Cómo conocerla y manejarla de forma positiva. Técnica atención y clasificación de los pensamientos. Etiquetado de emociones.
  • Yoga: estiramientos y movimientos suaves y conscientes que proporcionan liberación de tensiones psicosomáticas y desarrollo de la atención plena. Técnica atención al cuerpo caminando.
  • Aplicaciones a la vida cotidiana para vivir de forma más plena y para mejorar nuestro desempeño en el trabajo. Comunicación consciente, gestión del cambio y la incertidumbre, alimentación consciente, escucha mindful, disfrutar más del presente, mejorar la capacidad de estar en el aquí y ahora disminuyendo los procesos de “rumiación” y “preocupación” que nos impulsan a proyectarnos en el futuro o a revivir el pasado.
  • Autoconciencia y autorregulación emocional. Inteligencia emocional a través de la práctica del Mindfulness. Mindfulness y felicidad.
  • Hábitos Pautas para integrar la práctica mindfulness como un hábito.

Material del curso
Se entregará al participante documentación del curso y grabaciones en audio de las principales técnicas mindfulness, guiadas por el propio Javier Carril, para que pueda practicarlas a lo largo del curso con toda facilidad y seguridad. También se enviarán ejercicios prácticos en el periodo entre sesiones.

¿A QUIEN VA DIRIGIDO?
No necesitas conocimientos previos para asistir a este curso. El programa MBSR está dirigido a todas aquellas personas comprometidas con su desarrollo personal y que deseen emprender un proceso de auto-descubrimiento para explorar maneras de ser y estar en el mundo que deriven en un mayor control de su salud física y psicológica y del logro de un mayor bienestar. En ocasiones un especialista médico deriva a la persona al programa como complemento para manejar o mejorar determinadas condiciones físicas, como cuadros de dolor, hipertensión, enfermedad cardiovascular o cáncer; y también condiciones psicológicas como ansiedad, depresión o estrés. Pero no es necesario en absoluto estar enfermo o encontrarse mal para participar en el curso y obtener grandes beneficios, pues está indicado para todas las personas que quieran comprometerse en una práctica sistemática para potenciar recursos internos que les ayuden a cuidar mejor de su salud psicológica y física.

SOLICITUD Y REQUISITOS DE ADMISIÓN
Para inscribirse en el programa hay que rellenar una solicitud de inscripción en el que se requieren datos de carácter personal que serán tratados con absoluta confidencialidad y siguiendo la normativa de la LOPD y serán evaluados por el equipo docente para el desarrollo óptimo del programa. Es posible que el docente contacte con el estudiante antes o después de la sesión de orientación para aclarar algún término de la solicitud. El programa conlleva un compromiso no sólo de participación en las sesiones, sino de práctica diaria de aproximadamente 45 minutos.

Si la persona está siguiendo algún tipo de tratamiento médico, debe indicarlo al rellenar la solicitud de inscripción al programa, así como consultar con su médico que va a realizar el programa MBSR. Es importante acudir a todas las sesiones. Si el participante padece de alguna condición psico-física que le impida participar y practicar en torno a 40 minutos diarios, es preferible realizar el programa más adelante, en un momento en el que disponga de las condiciones y de la energía requerida para este entrenamiento. Durante algunas sesiones se realizarán ejercicios de movimientosconscientes llevando la atención a las sensaciones físicas, y el participante será responsable de realizar solo aquellos ejercicios que le sea posible y de no rebasar sus límites produciéndose una lesión. Siempre prevalecerá el auto-cuidado ante cualquier instrucción del profesor.

CERTIFICADO VÁLIDO PARA ITINERARIO FORMATIVO DE PROFESOR MBSR
La realización de este programa no capacita para ejercer como profesor de mindfulness ni del programa MBSR. No obstante, la asistencia como participante en el programa es un requisito necesario si se quiere iniciar el itinerario formativo de Certificación y Formación como profesor en MBSR. Al finalizar el programa, aquellos que cumplan los requisitos de asistencia recibirán un certificado de asistencia. Aunque lo ideal es participar en todas las sesiones, a veces las circunstancias lo impiden. Si antes de comenzar la persona ya sabe que faltará a más de dos sesiones es preferible asistir a una edición futura del programa. Para obtener el certificado de asistencia al programa, la persona no podrá faltar a más de dos sesiones, considerándose sesión también la de orientación y el día intensivo de práctica, siendo recuperables en otra edición del programa si esto es posible.

METODOLOGÍA
El curso es fundamentalmente experiencial y práctico. Se utilizarán diferentes metodologías para potenciar el aprendizaje práctico de los participantes:

  • Ejercicios individuales y dinámicas grupales.
  • Práctica intensiva de técnicas mindfulness guiadas por el formador.
  • Coaching para potenciar la participación e interacción del grupo.
  • Vídeos pedagógicos y música.

Trabajando sobre los 3 pilares del aprendizaje:

  • Conciencia: darme cuenta de qué es lo que debo cambiar y mejorar.
  • Responsabilidad: decidir y comprometerme con dicho cambio.
  • Acción: poner en marcha el cambio con acciones y comportamientos concretos.

PONENTE
Javier Carril. Ver Perfil Javier Carril

DATOS LOGÍSTICOS E INSCRIPCIÓN

  • Fecha sesión de presentación: 18 de enero de 2021 de 19 a 21.30 h. (hora de España) Apúntate sin compromiso a la sesión de presentación gratuita enviando un email a carmen.celemin@execoach.es
  • Fechas de las sesiones 1 a 8: 25 de enero; 1, 8, 15 y 22 de febrero, y 1, 8 y 15 de marzo en horario de 19 a 21.30 h. (hora de España)
  • Fecha del día intensivo: sábado 6 de marzo de 10 a 17 h. (hora de España)
    Plazas limitadas.
  • Lugar/formato: el programa se realizará en directo y totalmente online mediante la herramienta Zoom. Se proporcionará el link e instrucciones para entrar en la sala virtual de Zoom.
  • PRECIO: 350 €Incluye un ejemplar del libro “7 hábitos de mindfulness para el éxito”, dedicado y firmado por Javier Carril.
  • DESCUENTOS: Un 10% si te inscribes y realizas el pago antes del 31 de diciembre. Un 10% si otra persona se inscribe gracias a tu recomendación. Un 20% si has asistido a otro curso en abierto de Execoach en el pasado. Los descuentos son acumulables hasta un máximo del 20%.

CÓMO INSCRIBIRSE: enviando un e-mail a carmen.celemin@execoach.es solicitando la reserva de plaza o la inscripción a la sesión de presentación gratuita, sin compromiso ninguno. En caso de reserva de plaza, te enviaremos el formulario de solicitud con información importante que necesitamos conocer de ti, para que lo rellenes y nos lo envíes. Una vez revisada la solicitud y comprobado que cumples con todos los requisitos, se te comunicará la aceptación. Posteriormente, te comunicaremos la fecha para realizar el pago del importe del curso. Si te inscribes a la sesión de presentación gratuita, te enviaremos los datos de la sala de Zoom. Los datos bancarios son:

  • LA CAIXA
  • Beneficiario: EXECOACH FORMACIÓN, S.L.
  • Cuenta: 2100 4173 19 2200280067
  • IBAN: ES79 2100 4173 1922 0028 0067
  • Concepto del pago: “Nombre y apellido. MBSR.”

POLÍTICA DE DEVOLUCIONES
Si Execoach cancela la formación por motivos internos, se devolverá el dinero íntegro al participante que haya abonado la inscripción.
Si es el participante el que cancela la inscripción después de haber abonado el importe, la política de devoluciones será la siguiente:

  • Devolución del 80% del importe si cancela 3 meses antes de la sesión de orientación.
  • Devolución del 50% del importe si cancela 2 meses antes de la sesión de orientación.
  • Devolución del 30% del importe si cancela 1 mes antes de la sesión de orientación.
  • No se devolverá el dinero si cancela menos de 1 mes antes de la sesión de orientación.

En caso de no haber devolución del dinero, la persona tendrá derecho a asistir a otra edición del programa. Todas las cancelaciones deben estar justificadas para beneficiarse de la devolución.

¡Inscríbete ya!

Los sesgos cognitivos

Creemos que lo que vemos con nuestros ojos y escuchamos con nuestros oídos es la realidad. Eso hace que vayamos por la vida confiados en que sabemos lo que es verdad y lo que no lo es. Sin embargo, es una absoluta fantasía. Lo que observamos está tremendamente filtrado por los numerosos sesgos cognitivos de nuestra mente. Por tanto, deberíamos ir con más cuidado por el mundo asumiendo demasiadas cosas como si fueran la verdad o la realidad, y deberíamos cuestionar a menudo nuestras ideas preconcebidas sobre un montón de cosas, incluidos nosotros mismos.

El conocimiento sobre los sesgos cognitivos de nuestra mente tuvo un soporte fundamental con el trabajo del psicólogo y premio Nobel Daniel Kahneman, que compartió ampliamente en su famoso libro «Pensar rápido, pensar despacio». Conocer los sesgos cognitivos más comunes y su impacto en nuestra vida, con el fin de estar más alerta y poder desactivarlos, es esencial. Sólo así podremos tener un acceso más verdadero a la realidad, dejaremos de estar tan engañados o confundidos por nuestros sesgos, seremos menos manipulables por políticos e influencers, y podremos ganar en claridad mental y también en una mayor objetividad a la hora de enfrentarnos a desafíos o decisiones. Porque los sesgos sin duda afectan a nuestras decisiones.

Si no somos conscientes de nuestros sesgos, con seguridad tomaremos decisiones erróneas e incluso claramente perjudiciales para nuestro bienestar o nuestro rendimiento profesional.

Repasemos los 6 sesgos cognitivos más comunes:

  1. El sesgo cultural. Todos hemos nacido y crecido dentro de una cultura, con unos principios, valores y creencias que hemos asumido como «verdaderos», sin cuestionarlos. Muchas veces el sesgo cultural nos impide abrirnos y comprender otras culturas o formas de entender el mundo, y por tanto, nos hace rígidos y en el peor de los casos, intolerantes y agresivos. Es necesario que nos cuestionemos nuestras creencias y principios, y no los demos por sentado. Esto nos ayudará a abrirnos a otras perspectivas diferentes y a enriquecernos con otras ideas y culturas, e incluso a detectar oportunidades que una mente cerrada no puede ver.
  2. El sesgo de confirmación. Tendemos a dar más credibilidad a una noticia o comentario que refuerce nuestras creencias que a otras que vayan en contra de ellas. De hecho, buscamos inconscientemente fuentes de información que estén acorde con dichas creencias, reforzándolas aún más. El sesgo de confirmación nos hace más rígidos y más manipulables. De hecho, la proliferación de las «Fake News» es un efecto de este sesgo, porque cuando recibimos en nuestro grupo de WhatsApp una noticia o un artículo que confirma nuestras ideas, nos sentimos excitados y queremos compartirlo rápidamente con todos nuestros contactos, y de esa manera una noticia falsa se expande de manera exponencial.
  3. El sesgo de coherencia. Nuestra mente busca siempre una razón para todo, una relación de causa-efecto para los eventos y acontecimientos. También se ha denominado facilitad cognitiva porque nuestro cerebro se agarra a lo que más fácilmente le proporcione seguridad y control, a lo que tiene más cercano. Tenemos una teoría que lo explica todo, y esta teoría nos crea la ilusión de que entendemos el mundo. Es una forma de tranquilizarnos, de tener una sensación de falso control sobre nuestra vida y sobre lo que nos sucede. Por tanto, a través del sesgo de coherencia es fácil engañarnos a nosotros mismos, justificando un hecho, o dando determinando de forma muy razonada una causa a acontecimientos que pueden ser casuales, producto del azar, o simplemente causados por algo totalmente diferente a lo que nosotros nos hemos contado. Eso hace que nos alejemos de la verdad de las cosas, y vivamos en un mundo de fantasía que, lejos de beneficiarnos, nos sitúa en un estado de hipnosis colectiva.
  4. El sesgo de repetición. Llamado también el efecto de mera exposición por Kahneman, tendemos a creernos una idea cuando nuestro cerebro la recibe repetidas veces. Y en un momento dado, la convertimos en una convicción, en una verdad absoluta. Y sólo ha sido porque nos hemos visto expuestos a dicha idea frecuentemente. Nuestro cerebro procesa como cierta una idea o noticia por el simple hecho de tomar contacto con ella muchas veces, lo que una vez más nos hace muy manipulables, ya que los políticos, periodistas o influencers que conozcan este sesgo ya saben que tienen que repetir hasta la saciedad una idea que quieran que la población integre como la verdad.
  5. El sesgo optimista. Según Kahneman, este es uno de los sesgos más peligrosos a la hora de tomar decisiones. Dice en su libro que los humanos vemos el mundo más benigno de lo que realmente es, nuestras capacidades más estimables de lo que realmente son, y los fines que perseguimos más fáciles de lograr de lo que realmente son. También tendemos a exagerar nuestra capacidad para predecir el futuro, lo que fomenta un optimista exceso de confianza. El pasado casi nunca es un buen predictor del futuro, aunque nuestra mente lo hace continuamente. Por supuesto, este excesivo optimismo nos hace especialmente vulnerables ante los errores, al fracaso y a la consecuente frustración. De ahí que sea importante marcarnos objetivos alcanzables tratando de salvar el sesgo optimista. Sin duda tomaremos mucho mejores decisiones tanto en nuestra carrera profesional como en la vida personal.
  6. El sesgo de la aversión a la pérdida. Tenemos auténtico pánico a perder lo que sea, el dinero que tenemos, nuestro trabajo, nuestra posición profesional, nuestro status familiar, las posesiones materiales, etc. El status quo tiene una enorme fuerza sobre nuestra mente, y trata de protegerlo como sea, muchas veces en contra de nuestros intereses. La aversión a la pérdida tiene mucho que ver con quedarnos estancados en nuestra zona de confort, en una situación personal o profesional que no nos está beneficiando. Como nos causa pavor perder lo que tenemos, esto nos impide arriesgarnos con el fin de mejorar nuestra vida. El sesgo de la aversión a la pérdida nos hace excesivamente conservadores, y muchas veces podemos llegar a tomar decisiones totalmente irracionales con tal de no perder, a pesar de que la potencial ganancia es mucho mayor, como lo han demostrado numerosos experimentos científicos.

No cabe duda que los sesgos cognitivos pueden condicionar gravemente nuestras decisiones, la calidad de nuestra vida y de nuestras relaciones, así como nuestro rendimiento profesional. La llave para detectarlos en el momento en que aparecen es entrenar nuestra atención así como la gestión de nuestras emociones, ya que hemos visto que el miedo es una emoción que interviene directamente en muchos de los sesgos. Así que tanto la inteligencia emocional como el mindfulness (atención plena) son herramientas muy efectivas para desarrollar un cerebro más abierto, menos rígido, más objetivo y con más claridad mental y equilibrio emocional.

Si te interesa formarte en estas dos disciplinas, en los próximos meses voy a impartir un curso online de cada una de dichas disciplinas. Echa un vistazo a la información que tienes a continuación.

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Si no quieres empatizar ¡No empatices!

La empatía es una de las 5 competencias de la inteligencia emocional, y desarrollarla es fundamental si queremos tener relaciones personales satisfactorias con los demás. Es una cualidad clave para comprender a los demás y poder ayudarles con sus problemas, para resolver conflictos, para generar mayor colaboración y para influenciar positivamente en los demás. Sin embargo, ¿Deberíamos empatizar siempre con los demás? La respuesta que nos da Marshall Rosenberg, creador del Modelo de Comunicación no violenta, es que no.

Muchas veces otras personas nos aconsejan que deberíamos empatizar con nuestro compañero de trabajo, con nuestro jefe, con nuestro padre o con nuestros hijos, con el fin de resolver nuestras diferencias. También nosotros nos decimos estas frases que empiezan por «debería». Sin embargo, no deberíamos hacer nada que no queramos o para lo que no estemos preparados emocionalmente, sólo porque las convenciones sociales lo digan. Dar empatía a otros no es una excepción.

La principal razón es que si no estás preparado para dar empatía, es mejor que ni lo intentes porque resultará artificial y mecánico. La otra persona se dará cuenta de que estás aplicando una fórmula o haciendo algo en lo que no crees, y no funcionará. Incluso puede percibir que estás intentando manipularla bajo un disfraz falso de empatía, y eso la enfurecerá aún más. Seguramente no se habrá resuelto la situación de conflicto y de hecho, probablemente empeore.

Normalmente, cuando estamos muy enfadados, dolidos o heridos por la conducta de una persona, no estamos preparados para empatizar con esa persona. Y por eso, lo recomendable según Rosenberg es mirar en nuestro interior y cuidar de nosotros, para resolver esa ira aún latente. Se trata de detectar qué es lo que necesitamos en la situación conflictiva, y de qué manera sentimos dicha necesidad amenazada. A continuación, el siguiente paso es buscar opciones de cómo cubrir esa necesidad sin la dependencia de esa persona. Y por último, cuando ya nuestra rabia sea mucho menos intensa y no nos nuble el juicio,  debemos hacer el difícil ejercicio de tratar de conectar con lo que quizá necesite o sienta la otra persona. Esto es empatizar.

La empatía se da sobre las necesidades y emociones de las personas, pero no sobre las acciones o estrategias que adoptan, que pueden ser agresivas o violentas. Si una persona me grita delante de otras personas, no empatizo con su acción agresiva, pero sí puedo empatizar con la necesidad que pueda tener esa persona, y con la emoción que siente cuando me grita.

Otro mito erróneo es creer que la empatía es sentir las mismas emociones que la otra persona. Nada más lejos. La empatía no es sentir las mismas emociones que siente el otro, ni tener las mismas necesidades, sino conectar con ellas,  comprenderlas y reconocerlas. Pero nos mantenemos conscientes de nosotros, con un cierto distanciamiento emocional. Daniel Goleman describió la empatía como la capacidad de reconocer las necesidades y emociones de los demás, y la disposición a cubrirlas. Sin embargo, es mucho más importante reconocer las necesidades de los demás que satisfacerlas, porque no siempre es posible hacerlo con las acciones o estrategias que los demás adoptan o proponen.

En el ejemplo anterior, imaginemos que la persona que me grita es mi jefe. Quizá su necesidad es la seguridad de que no haya errores en su Departamento, y como cree que su necesidad está amenazada, se siente tenso y estresado, lo que provoca que me grite cuando tiene la más mínima duda de que yo pueda haber cometido algún error. Si yo quiero dar empatía a mi jefe, en primer lugar debo resolver mi rabia hacia él, detectar mi necesidad amenazada (respeto, valoración) y reconocer la necesidad oculta de mi jefe. Después, puedo tener una conversación con él para validar mis hipótesis sobre sus necesidades y emociones, para a continuación decirle que su conducta de gritarme me hace sentir muy enfadado porque tengo una necesidad de valoración y respeto. Puedo preguntarle qué acciones se le ocurre que planifiquemos juntos para que se sienta seguro respecto a mi trabajo, y así evitar que vuelva a gritarme.

Cuando tenemos una conversación difícil de este tipo con una persona con la que tenemos un conflicto, la mejor manera de demostrar empatía es la presencia con la persona, estar presente con lo que está vivo dentro de ella aquí y ahora, evitando juicios sobre la persona o sus actos. La presencia es estar totalmente atento y conectado con la persona, escuchándola, observando su lenguaje verbal y no verbal, tratando de averiguar cuales son sus necesidades y emociones y validándolo siempre con él/ella.

Sin duda, las personas se relajan y sienten un gran alivio cuando comprueban que estamos empatizando realmente con ellas. Y como consecuencia, reconocen sus errores sin tener que señalarlo nosotros, muchas veces se disculpan y siempre abren su mente y su corazón a una solución conjunta. Pero insisto, sólo debemos abordar este tipo de conversación empática cuando estemos preparados emocionalmente, cuando hayamos hecho nuestro trabajo interno de descubrir qué nos pasa a nosotros, qué punto sensible ha tocado la conducta de la persona, qué necesitamos, qué sentimos. Y también hacer una hipótesis sobre la parte humana de la otra persona: sus necesidades y emociones.

Así que si no quieres empatizar con alguien en una situación conflictiva, no lo hagas. No tiene sentido. Olvida las ideas preconcebidas y la perorata de los libros superficiales de autoayuda que te dicen que debes empatizar siempre con los demás. Antes, cuida de ti, cura tus heridas, asume la responsabilidad de tus necesidades y emociones, conecta con la humanidad de la otra persona. Y entonces, seguramente, estarás preparado/a para dar y demostrar empatía.

  • ¿Te interesa desarrollar la empatía contigo y con los demás con estrategias efectivas? Echa un vistazo al Curso MBSR de mindfulness online que impartiré en septiembre: Más información e inscripción

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Los 4 juegos emocionales tóxicos

En este post te invito a repasarlos uno por uno para asegurarte de que no estás jugando a ninguno de estos juegos emocionales tóxicos. Y si de pronto reconoces o intuyes que sí estás cayendo en alguno de ellos, tienes la oportunidad de empezar a cerrar las heridas pendientes y dejar de jugar a dichos juegos:

1. El Victimismo. ¿Te sueles hacer la víctima en alguna situación actual de tu vida? ¿Quién suele sufrir tu victimismo? Si es así, puedes elegir ahora mismo dejar de practicar el victimismo. Deja de culpar a los demás o a elementos externos por tus problemas, abandona ese vicio de intentar dar pena a los demás diciendo que nadie te quiere o nadie te entiende. y asume la responsabilidad de tu vida y de tus emociones. O quizá necesitas hacer una petición clara y asertiva a alguien, para cubrir tus necesidades emocionales. Para ello, te puede resultar interesante este otro post que escribí sobre cómo comunicarse en un conflicto de manera constructiva.

2. El Resentimiento. ¿Sientes resentimiento hacia alguien en estos momentos? ¿Sientes resentimiento hacia la vida por alguna desgracia que haya sucedido en el pasado o por la situación difícil que estás viviendo? Te animo a que te respondas con total honestidad. El resentimiento viene normalmente de una historia falsa que te contaste sobre alguien o sobre algo (quizá por generar unas expectativas demasiado elevadas) y es un veneno que te estás tomando cada día. Si quieres liberarte, puedes elegir perdonar a la persona que te hirió. O tal vez quieres perdonar a la vida o al universo, para estar en paz. Recuerda que perdonar es algo que haces por ti y por tu bienestar, no lo haces por nadie más.

3. El Verdugo. ¿Sueles castigar a alguien en tu vida? ¿Sueles actuar como un verdugo con esa persona o personas? Quizá estás herido/a y no has cerrado tu herida, y descargas ese resentimiento gritando, juzgando, criticando, marginando, haciendo silencios castigadores o haciendo chantaje emocional a la persona por la que sientes resentimiento. O incluso algo peor, utilizando la violencia física. Recuerda que puedes elegir ahora mismo liberarte de esta carga emocional, perdonando y aceptando a la persona o personas a las que castigas. O quizá necesitas hacer una petición clara y asertiva a esas personas, para cubrir tus necesidades emocionales.

4. La Culpabilidad. ¿Te sientes culpable por algo que hayas hecho o dicho? Quizá tienes un patrón de excesiva autoexigencia, lo que te lleva a juzgarte muy severamente y generar unas expectativas demasiado elevadas sobre ti como persona. Recuerda que eres un ser humano, y como tal, no eres perfecto/a. Por tanto, es hora de perdonarte, de hacer las paces contigo. No eres culpable de nada. Tal vez no has tomado siempre las mejores decisiones, o has cometido errores en tu vida, pero eso no te convierte en culpable. Ha llegado la hora de aceptarte incondicionalmente, y de perdonarte.

Puedes elegir hoy mismo cerrar y cicatrizar todas tus heridas, para que dejen de condicionarte y limitarte en tu vida, y para que dejen de generarte un sufrimiento innecesario. Puedes elegir hoy mismo estar en paz con todas las personas que conoces, estar en paz con la vida, y estar en paz contigo mismo/a.

Y si quieres profundizar y desarrollar tus competencias emocionales para potenciar tu nivel de desarrollo emocional y no jugar nunca más a estos juegos emocionales tóxicos, puedes inscribirte a mi primer programa MBSR de Mindfulness, que voy a impartir totalmente on line a partir de septiembre, pinchando en el siguiente link: Más información e inscripción

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Armamento emocional para derrotar al coronavirus

Llevamos 3 semanas confinados y como es normal, está siendo una situación muy difícil para todos. Lo desconocido nos genera miedo, la incertidumbre nos provoca ansiedad y los cambios negativos (como cuando nos comunican la prórroga del confinamiento 15 días más) producen estrés en nuestro cerebro, con la consiguiente activación de todos los procesos bioquímicos de nuestro organismo para defenderse de lo que considera una amenaza.

Todo comienza con la activación de la amígdala, la parte del cerebro donde el peligro es percibida. Esto hace segregar a las glándulas suprarrenales cortisol, la hormona del estrés, para tener más energía disponible en los músculos y el cerebro para fortalecer las capacidades mentales y físicas. También las glándulas suprarrenales producen adrenalina. Para liberar recursos internos, estas hormonas suprimen los sistemas digestivo, inmunológico y reproductivo, que no se necesitan para afrontar la crisis inmediata. La presión arterial, el azúcar en sangre y los niveles de colesterol suben para mejorar la capacidad de actuar. Los latidos del corazón y la respiración también se aceleran para añadir energía y tus pupilas se dilatan para ver mejor la amenaza o la forma de escapar.

El estrés es una reacción física y psicológica funcional de nuestro organismo para protegernos de los peligros reales y poder sobrevivir. Sin embargo, si no somos capaces de gestionar las emociones de miedo, ansiedad y preocupación, el estrés se puede convertir en un estado permanente, lo que se denomina estrés crónico, que es tremendamente perjudicial para el equilibrio de nuestro organismo, ya que como he dicho se suspenden de forma continuada las funciones esenciales, la presión arterial se mantiene elevada y la glucosa también. El sistema inmunológico se va debilitando y podemos enfermar de forma más probable, precisamente lo contrario de lo que necesitamos en estos momentos en que el coronavirus puede afectarnos.

Así que, paradójicamente, nuestra reacción instintiva de miedo ante la infección del virus y la incertidumbre económica, si no la sabemos manejar, puede debilitarnos y hacernos más vulnerables ante el virus. Más que nunca, necesitamos adquirir un armamento emocional potente no sólo para sufrir menos durante las próximas semanas o meses, sino para fortalecernos a nivel físico y salir indemnes de esta crisis sin precedentes. Así que desarrollar nuestra inteligencia emocional es un asunto urgente y prioritario.

Los psicólogos Peter Salowey y John Mayer definieron en 1990 la inteligencia emocional como la capacidad de ser consciente de nuestras emociones y las emociones de los demás, con el fin de utilizar la información que nos dan para guiar nuestra conducta y decisiones. Así que las emociones son información valiosa que debemos escuchar (y no tapar o evitar) con el fin de que nos guíen en nuestra vida hacia mejores decisiones y para aumentar nuestro bienestar. Esto es lo que se llama autoconciencia de nuestras emociones, que es la primera competencia de la inteligencia emocional, esencial si queremos gestionar eficazmente las emociones que sentimos estas semanas convulsas.

Está comprobado que cuando no sabemos autorregular nuestras emociones negativas (la segunda competencia emocional), caemos presos de lo que se llama el «secuestro emocional», es decir, la amígdala cerebral mencionada antes se convierte en el rey y señor de nuestro cuerpo. Mientras tanto, la corteza cerebral, la parte más evolucionada de nuestro cerebro, se queda en un segundo plano, sin poder realizar sus funciones de regulación emocional, análisis racional y toma de decisiones. Esto es lo que le está sucediendo a mucha gente. Por eso vemos estas semanas reacciones desmesuradas como la de comprar compulsivamente papel higiénico en los supermercados como si se acabara el mundo. Otras reacciones tóxicas y exageradas derivadas de este secuestro emocional son por ejemplo comer compulsivamente, beber demasiado alcohol, tomar muchos medicamentos para la ansiedad o consumir demasiadas noticias, empeorando nuestro estado emocional y nuestra resiliencia interior.

Necesitamos herramientas y habilidades de inteligencia emocional para cuidarnos de forma más eficaz y sana en estos momentos, y evitar males mayores en el futuro inmediato. A continuación, para clarificarte mejor el proceso de gestión emocional, te detallo las 4 fases de la gestión de emociones negativas:

  1. Ser consciente de la emoción que sientes, aceptándola y permitiéndote sentirla sin juzgarte, y evitando taparla con comida, alcohol, drogas, medicamentos o cualquier otra estrategia tóxica.
  2. Etiquetar tu emoción. Ponle un nombre a lo que sientes (miedo, ansiedad, tristeza, frustración…) y trata de identificar dónde sientes la emoción en tu cuerpo y con qué sensación corporal (dolor de cabeza, calor, opresión en el pecho…) sin juzgar la experiencia, sólo observándola.
  3. Indaga en el mensaje de la emoción y su relación con tus pensamientos: ¿Estás anticipándote con tus pensamientos sobre algo que no ha sucedido y quizá no suceda? ¿Estás dramatizando o exagerando demasiado la situación? ¿Qué es lo que necesitas: necesidad de seguridad, de control, de certidumbre, de ser escuchado/a? Si esta necesidad no la puedes cubrir, entonces trata de soltarla (soltar la necesidad de control, la necesidad de certidumbre) y si puedes cubrir la necesidad, pide ayuda (por ejemplo, si necesitas que te escuchen, pide a tu pareja o un amigo que te escuche).
  4. Utiliza una estrategia para frenar la intensidad de la emoción: Hay bastantes estrategias eficaces y sanas que te ayudan a tomar el control. Te doy algunos ejemplos: cuestionar la verdad de tus pensamientos dramáticos; cerrar los ojos y hacer varias respiraciones conscientes a través de la nariz; o también ocuparte en una actividad o tarea que te motive o que sea importante para ti, evitando así que tu mente genere pensamientos negativos anticipatorios sobre el futuro. Ya sabes, cuando te preocupes, ocúpate.

Practicando con estos 4 pasos, empezarás a sentirte más tranquilo/a, más equilibrado/a. Comenzarás a tomar el control de tu mente y de tus emociones, y empezarás a tomar decisiones más calmadas y más proporcionadas a la realidad. Pero aún hay mucho que mejorar ya que la inteligencia emocional es mucho más que esto. Además de aprender a aceptar las emociones y a etiquetarlas (1ª competencia), de regular nuestras emociones difíciles (2ª competencia), necesitamos aprender a potenciar las emociones positivas (automotivación, la 3ª competencia), necesitamos también desarrollar la empatía y la compasión hacia los demás (4ª competencia), y la habilidad social (5ª competencia), la capacidad de relacionarnos de forma efectiva y positiva con los demás, influyendo positivamente en ellos y generando vínculos productivos de colaboración.

Te deseo mucha fuerza, aguante y ánimos en las próximas semanas. Cuídate mucho a nivel físico y a nivel psicológico. ¡Saldremos de esta, y seremos mejores!

Y si quieres profundizar y desarrollar tus competencias emocionales y adquirir un auténtico arsenal emocional de técnicas y herramientas para defenderte del virus a nivel psicológico y físico, y ser una persona mucho más resiliente y fuerte, puedes inscribirte al próximo programa de inteligencia emocional que voy a impartir totalmente on line a mediados del mes de julio, pinchando en el siguiente link: Más información e inscripción

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

5 pautas para dar feedback incómodo de forma constructiva

Todos nos encontramos en numerosas situaciones en las que otras personas se comportan o actúan de manera negativa o perjudicial para nuestros intereses o para los intereses más amplios de un equipo de trabajo al que pertenecemos o que estamos liderando. En esas ocasiones tenemos tres elecciones:

  1. Dar el feedback incómodo de manera agresiva, poco empática, generando mayor tensión y agresividad en la otra persona, y seguramente perdiendo capacidad de influencia en la petición del cambio de conducta.
  2. No dar feedback incómodo, es decir callarnos, de manera que cedemos y nos aguantamos con una situación perjudicial, lo cual generará resentimiento en nosotros y nos llevará a acumular material tóxico en nuestro interior. Además, la otra persona seguirá comportándose de la misma forma porque nadie le ha dicho el impacto negativo que está produciendo en su entorno.
  3. Dar el feedback incómodo de manera constructiva y clara, empatizando con el otro, y al mismo tiempo teniendo muy claro que tenemos derecho a defender nuestras necesidades amenazadas por la conducta de un compañero de trabajo, un jefe o un familiar.

Aclaremos la palabra feedback. El termino literalmente significa retroalimentación pero este vocablo quizá resulte algo complejo. Es algo mucho más simple, feedback es comunicar una información a alguien sobre su conducta o actitud. Y por cierto, el feedback puede ser positivo o de reconocimiento de una conducta positiva o puede ser negativo, que en el mundo empresarial se suele denominar feedback de mejora.

La cuestión clave es cómo comunicamos una información a alguien sobre una conducta que está impactando negativamente en nuestro bienestar mental y emocional o en el rendimiento y eficiencia de un equipo en una organización, de la forma más constructiva pero al mismo tiempo firme y clara. A continuación, te recomiendo una serie de pautas, que son aplicables al mundo empresarial pero también a la vida personal:

1. Céntrate en la conducta, no en la identidad. Muchas veces decimos «Eres una persona muy egocéntrica» o «Eres muy desorganizado» o «Eres demasiado prudente». Este feedback no es constructivo y genera más agresividad, la otra persona se pone a la defensiva y considera estas frases injustas. ¿Por qué? Porque al dirigirse a la identidad de la persona, generaliza y asume que esta persona no es capaz de actuar de manera diferente en ninguna circunstancia ni situación. En lugar de a la identidad, focalízate en la conducta: «En las últimas reuniones tus intervenciones han sido más prudentes» o «Tu mesa está llena de papeles y cosas, necesitas dedicar tiempo a organizarla». Esto es mucho más objetivo y constructivo.

2. Céntrate en la conducta o acción observable, no en tus juicios. La mayor parte del feedback que damos está basado en juicios o evaluaciones subjetivas, interpretaciones que hacemos que muchas veces no tienen base objetiva. Debemos centrarnos en hechos o conductas que observemos o hayamos observado con nuestros sentidos (la vista, el oído). Un feedback basado en juicios subjetivos sería «Me tienes marginado en el Departamento» o «No tienes empatía conmigo cuando me siento triste». En estos dos casos debemos aterrizar esas percepciones subjetivas en algo observable, por ejemplo: «En los dos últimos proyectos no me has asignado ninguna tarea, mientras que al resto del equipo sí» y en el segundo ejemplo podríamos decir «Cuando estoy triste y te cuento lo que me pasa, me dices que tienes muchas cosas que hacer y no tienes tiempo para escucharme». Los juicios subjetivos es mejor guardárnoslos y no transmitirlos, porque perdemos una enorme influencia en la otra persona al elevar un muro en la comunicación. Los juicios generan agresividad y actitudes defensivas en los demás, y además siempre son discutibles porque al fin y al cabo, son percepciones subjetivas. Los hechos y conductas observables no son discutibles.

3. Dale feedback desde tu experiencia, evitando críticas o reproches. Una forma de expresar un feedback de manera tóxica es transmitiéndole tu opinión o emitiendo un reproche, por ejemplo: «Me parece impresentable que hayas enviado ese e-mail» o «Me parece fatal que ayer te marcharas antes de la hora». Los reproches o opiniones críticas son totalmente tóxicos a la hora de dar feedback porque generan también actitudes defensivas, violencia y pocas ganas de cambiar de actitud. Es más, las personas se enrocan muchas veces en su conducta al recibir esta clase de feedback destructivo. En su lugar, comunica lo que la actitud o comportamiento del otro te genera a ti a nivel emocional o a nivel de tus necesidades no satisfechas. Por ejemplo:  «A mí me hubiera ayudado que tú hicieras…» «Me generó dudas cuando dijiste…» «Me sentí confundido cuando tú…» «Me sentí muy enfadado cuando te marchaste ayer antes de la hora». Este feedback es claro, firme, directo, pero no agresivo. Porque es totalmente lícito comunicar nuestras necesidades no cubiertas y nuestras emociones.

4. Usa un lenguaje concreto, evitando generalizar. Cuando estamos enfadados o frustrados y queremos dar un feedback difícil, solemos caer en frases del estilo «Siempre tengo que estar arreglando tus problemas» o «Nunca participas en las reuniones con tus ideas» o «Se nota tu falta de compromiso en todo. No colaboras nada». Utilizar los generalizadores o universales «Todo, siempre, nunca, nada» es tremendamente agresivo e injusto, y es un lenguaje propio de personas con pocas habilidades de control emocional o simplemente inconscientes del impacto del lenguaje sobre las personas, que es brutal. Haz todo lo posible para aterrizar, para concretar en algo más real, como por ejemplo «Las dos últimas semanas no has participado en las reuniones de equipo» o «El otro día te pedí ayuda para terminar el informe y me dijiste que tenías que hacer muchas cosas».

5. Practica con modelos y herramientas ya existentes. Existen varios modelos o herramientas muy poderosos para dar feedback, así que te recomiendo practicar con ellos e incluso escribir antes tu feedback y revisarlo, ya que muchas veces al leer lo que hemos escrito nos damos cuenta de nuestros errores. El modelo Situación-Conducta-Impacto es muy útil para dar un feedback muy concreto y hacer que la persona sea consciente del impacto de su comportamiento o actitud. Otra herramienta fabulosa es el Modelo de Comunicación No Violenta de Marshall Rosenberg, que recomienda 4 fases: 1. Hechos o conductas observables, 2: Tus emociones, 3. Tus necesidades amenazadas y 4. Tu petición o propuesta que quieres hacer a la otra persona. Puedes leer más sobre este modelo en este otro post.

Cuando logramos dar feedback constructivo y claro, con las pautas anteriores, aumentamos de manera exponencial nuestras capacidades de influencia y liderazgo, porque logramos que las personas entiendan de verdad qué es lo que están haciendo y sus consecuencias, sin agresividad innecesaria por nuestra parte, lo cual hará mucho más probable que cambien su actitud o conducta, al recibir una información concreta pero con respeto y consideración.

En tu entorno profesional debes dar feedback casi continuo si quieres que las cosas mejoren, pero recuerda que no da igual cómo comuniques dicho feedback, ya que se puede volver en tu contra si no lo haces con las recomendaciones anteriores. Y desde luego, en tu vida personal también tendrás muchas oportunidades en las que sea necesario dar un feedback firme y constructivo (a tus hijos, a tu pareja…). Así que te invito a empezar a practicar. Ten paciencia, no es fácil, por eso es importante entrenarse, aprender de tus errores e ir corrigiéndolos para ir mejorando de manera continua.

Si quieres saber qué es el mindfulness, los beneficios que te puede aportar, aprender a practicar mindfulness e integrarlo en tu vida cotidiana, compra mi último libro «7 hábitos de mindfulness para el éxito», pinchando en el siguiente link: Comprar el libro

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

¿Gestionar o liderar el cambio?

No hace falta que te diga que vivimos en un mundo en vertiginoso y constante cambio porque todos lo estamos viviendo (o sufriendo) en nuestras propias carnes. El cambio constante a nivel social, económico y también en nuestro entorno profesional, genera una gran incertidumbre, por el hecho de no saber qué va a suceder con nuestra vida no ya dentro de unos años, sino dentro de 3 meses o incluso menos. Tenemos la combinación perfecta (cambios e incertidumbre constante) para que sintamos ansiedad y estrés crónicos, y para que vayamos como pollos sin cabeza por nuestra vida, sin un foco ni rumbo claros.

La pregunta es ¿Cómo gestionar nuestras emociones en este entorno? ¿Qué hacer para tomar las mejores decisiones y aprovechar las oportunidades que nos ofrece este mundo tan cambiante e incierto? Porque lejos de estabilizarse, la tendencia es que se aceleren cada vez más los cambios y se intensifique la sensación de incertidumbre, así que no tenemos más remedio que aprender a manejarnos en este mundo tan complejo.

Hay dos habilidades, desde mi experiencia, en las que debemos entrenarnos. Una es la gestión o manejo de los cambios que nos sobrevienen inevitablemente, que es un entrenamiento muy concreto. La otra habilidad es la de liderar los cambios que nosotros queremos ver en nuestra vida. Ambas son fundamentales si queremos vivir la vida que queremos, si queremos ser líderes de nuestra organización y referentes en el sector donde desarrollemos nuestra carrera profesional. Ambas son críticas si queremos tener un auténtico y sostenible bienestar mental y físico, y si queremos hacer algo valioso por este mundo. Voy a analizar cada una de estas habilidades, y te recomendaré qué disciplinas o estrategias te pueden ayudar a desarrollar ambas habilidades.

1. GESTIONAR LOS CAMBIOS. Como he dicho, hay un montón de cambios y situaciones inciertas que nos llegan y nos afectan a todos, y no podemos hacer nada para evitarlo, forma parte del mundo en el que vivimos. Una reorganización en la empresa en la que trabajas y que termina afectando a tu trabajo, una regulación o ley nueva que implica costes o perjuicios para tu economía familiar, una nueva herramienta tecnológica que tu empresa implanta y que tienes que dominar de forma obligatoria, o un cambio de jefe con una forma de trabajar totalmente diferente a la que estabas acostumbrado/a. Estas son situaciones cambiantes típicas que remueven los cimientos de tu estabilidad y generan tensión, preocupación, miedo y estrés. La clave con este tipo de situaciones no es tratar de evitarlas, sino estar preparado/a para cuando lleguen. Porque van a llegar sí o sí. Y van a poner a prueba tu capacidad de adaptación y flexibilidad así como tu manejo de las emociones.

¿Qué estrategias podemos usar para aumentar nuestra capacidad de adaptación y la gestión emocional? Sin duda, aprender la técnica del mindfulness (atención plena). Es la mejor herramienta que conozco para gestionar los cambios y la incertidumbre. El mindfulness es un entrenamiento mental para estar presente, focalizado/a en el aquí y ahora, aceptando la experiencia que estés teniendo aunque sea desagradable. El mindfulness te entrena, por tanto, en la aceptación de las cosas tal y como son cuando no puedes cambiarlas. No se trata de rendirte ni de resignarte, sino de ser inteligente y no pegarte cabezazos frente a un muro cuando no puedes derribar dicho muro.

Aunque gestionar el cambio no deja de ser una actitud reactiva, porque reaccionamos ante algo que se nos pone enfrente, es clave aprender y entrenarse para responder de forma adecuada y positiva. La aportación del famoso psiquiatra Viktor Frankl puede servirnos de gran inspiración, ya que su trágica experiencia le enseñó que el ser humano tiene la capacidad de elegir su actitud ante cualquier circunstancia, aunque sea tremendamente dramática o crítica. En esa capacidad de elegir, decía Frankl, reside nuestra libertad, y en esa libertad la plenitud de nuestra vida. Por lo tanto, todos tenemos la capacidad para establecer un espacio entre el estímulo y nuestra respuesta, en lugar de reaccionar automáticamente desesperándonos, enfadándonos con el mundo o haciéndonos la víctima. Y el mindfulness nos enseña a no responder de forma impulsiva, sino a parar y a elegir nuestra respuesta, que será la más productiva y positiva.

2. LIDERAR LOS CAMBIOS. A diferencia de la reactividad de gestionar el cambio, liderar el cambio tiene un carácter proactivo. Significa que tratamos de diseñar nuestro futuro, que nos marcamos unas metas a largo plazo, y luego establecemos un plan de acción para lograr los objetivos. Con esta habilidad estamos liderando los cambios que queremos implementar en nuestra carrera profesional o en nuestra vida personal. Esta habilidad es clave porque si sólo gestionamos los cambios que nos llegan, probablemente nunca llegaremos a vivir la vida que queremos, siempre estaremos en modo «apagafuegos», lo cual no es suficiente. Si queremos ser líderes en nuestro entorno y alcanzar el éxito en cualquier ámbito, no nos queda más remedio que empezar a impulsar los cambios, lo que implica reflexionar sobre qué es lo que queremos, una cuestión altamente complicada para la mayoría de las personas, que no saben realmente lo que quieren.

El cambio al que me refiero aquí incluye cambiarse a uno mismo/a, que es uno de los desafíos más difíciles para un ser humano. Cambiarse a uno mismo/a para mejorar como persona y como profesional, para desarrollar nuestro potencial, para dar lo mejor de nosotros con el fin de mejorar este mundo.

¿Qué estrategias o apoyos podemos utilizar para entrenarnos en la habilidad de ser líderes de nuestro propio cambio? Obviamente, un proceso de coaching con un coach profesional es algo fundamental porque a través de tu proceso vas a aprender y a practicar con las herramientas clave para liderar tu vida y tu carrera, porque el coaching te va a obligar a asumir la responsabilidad evitando las excusas y los victimismos, algo necesario para ser proactivo/a y empezar a impulsar los cambios que quieres lograr en tu vida. Una de las herramientas del coaching es la creación de tu visión personal a 10 años, que yo personalmente utilizo en todos los procesos de coaching con mis clientes. La visión a 10 años te ayuda a identificar qué es lo que realmente quieres para tu vida, te proporciona foco para no perderte en la maraña de cambios constantes, urgencias permanentes y presiones de los demás.

Además de la visión y otras herramientas, en un proceso de coaching te voy a hacer muchas preguntas, preguntas a las que no estás acostumbrado/a, porque nadie nos hace, ni siquiera nosotros. Son preguntas que te harán darte cuenta de obstáculos y barreras internas que están impidiéndote avanzar hacia tus objetivos, y también de fortalezas que tienes que ni te imaginas. Las preguntas de un coach te impulsan también a tomar las riendas de tu vida, y liderar el cambio que quieres ver en tu entorno, con un plan de acción claro y por etapas, que es otra de las herramientas esenciales de la habilidad de liderar el cambio.

Resumiendo, la habilidad de gestionar el cambio es absolutamente crítica hoy en día porque hay muchísimos cambios que vamos a tener que digerir y asimilar a lo largo de los años de vida que nos quedan, y cuanto antes lo hagamos mejor que mejor, menos energía derrocharemos innecesariamente. Por otro lado, la habilidad para liderar el cambio es igualmente importante, ya que nos permite adelantarnos, y no dejarnos llevar por la marea de los cambios, sino establecer una hoja de ruta con un mapa bien definido que, con flexibilidad y constancia, nos llevará a descubrir la grandeza que tenemos dentro, y nos aportará los máximos niveles de motivación y rendimiento posibles.

Así que a la pregunta de ¿Qué es más importante, gestionar o liderar el cambio? mi respuesta es que ambas. Lo bueno es que tenemos a nuestro alcance herramientas y estrategias efectivas para lograr desarrollar ambas habilidades, que van a ser cada vez más importantes en el futuro, no ya para el éxito personal y profesional, sino incluso para la pura supervivencia en un mundo altamente complejo e hipercompetitivo. Puedes empezar ahora mismo, ya sea contratando un proceso de coaching, o bien apuntándote a un curso de mindfulness (en breve comunicaré la fecha de mi próximo curso de mindfulness, si te interesa formarte en mindfulness o información sobre un proceso de coaching conmigo, escríbeme a través del formulario de la web).

Y si quieres ir abriendo boca, puedes comprar mi último libro «7 hábitos de mindfulness para el éxito», pinchando en el siguiente link: Comprar el libro

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Cómo comunicarse en un conflicto


Estarás de acuerdo conmigo en que nuestra vida está llena de situaciones conflictivas, tanto en el ámbito personal como en el laboral. Es algo inevitable, porque las personas chocamos al tener necesidades, ideas y valores diferentes con respecto a las personas con las que interactuamos (pareja, hijos, compañeros de trabajo, jefe, clientes).

Además de inevitables, los conflictos son muy necesarios y beneficiosos porque provocan que salga a la superficie lo que está oculto y que está dificultando una relación o un proyecto. Por tanto, no debemos tener miedo a los conflictos ni tampoco a generar situaciones incómodas o conflictivas por expresar lo que pensamos o sentimos, ya que es la única manera de avanzar hacia una vida auténtica y plena.

Sin embargo, enfrentarnos a un conflicto no es fácil, es desagradable y a veces traumático. Por eso, muchas veces la tentación es dejar que pase el tiempo a ver si las cosas mejoran o se solucionan solas, la tentación es no hablar o ir posponiendo la decisión para evitar sentir emociones dolorosas. Pero eso sabemos todos que normalmente empeora las cosas. Tarde o temprano explotan, y no de la manera más productiva.

Así que lo más recomendable es abordar los conflictos lo antes posible para evitar que se enquisten. La clave es cómo abordarlos de manera sana y efectiva. Obviamente, tenemos a nuestro alcance la comunicación como herramienta esencial de resolución de conflictos. Pero la clave no es simplemente comunicarse, sino que la clave está en cómo debemos comunicarnos en situaciones de conflicto para resolverlos de manera que ambas partes ganen y sientan que sus necesidades se cubren de manera más satisfactoria. A continuación, voy a compartir 5 pautas que recomiendan psicólogos expertos en gestión de conflictos como Marshall Rosenberg y que también forman parte del método de negociación de la Universidad de Harvard, el más prestigioso del mundo:

No entres en un debate absurdo de quién tiene la razón. Así no se resuelven los conflictos.

  1. Olvídate de tener razón. En un conflicto siempre creemos que tenemos la razón y la verdad. Y nos empeñamos demasiadas veces en tratar de convencer, o peor aún de imponer, nuestra razón. Y claro, la otra persona se empeña en imponernos su razón, generando el bloqueo en la comunicación y empeorando el conflicto. Olvídate de tener razón, deja aparcado tu ego. Lo cierto es que ninguna de las partes tiene razón y al mismo tiempo ambas partes tienen parte de razón, porque todo es cuestión de percepciones subjetivas. No entres en un debate absurdo de quién tiene la razón. Así no se resuelven los conflictos.
  2. Primero escucha y luego habla. Muy conectado con el primer punto, tendemos a hablar demasiado y no dejar hablar a la otra parte del conflicto, lo que va aumentando el enfado, la frustración y la agresividad. Si no escuchamos de verdad y con auténtico interés en entender a la otra persona, no esperemos que nos escuchen y nos comprendan. Primero escucha y luego habla. Al escuchar y dejar hablar a la otra persona, ésta se tranquiliza y desahoga, el tono de la conversación baja y en consecuencia, estará mucho más dispuesta a escucharte. Si ambas parten se escuchan sin interrupciones, el conflicto está más cerca de resolverse.
  3. Cambia los juicios por hechos observables. Cuando estamos secuestrados emocionalmente, no pensamos con claridad. Además, cometemos el grave error de asumir que nuestros juicios y evaluaciones subjetivas son hechos. Pero son sólo tus interpretaciones de los hechos. Cuando hablamos y explicamos nuestra posición con juicios constantes, generamos mucha más agresividad en el otro. Un ejemplo de juicio sería «Tú no me respetas» o «No me apoyas». El problema de estos juicios es que la otra persona te puede replicar: «¡Cómo me puedes decir esto! Por supuesto que te respeto, por supuesto que te apoyo». Esto genera más enfado y agresividad. En lugar de hablar con juicios, basa tu comunicación en conductas y hechos observables. Por ejemplo: «En las últimas tres reuniones, cada vez que defiendo que hay que reeducar los clientes, has dicho que tenemos que decirles que sí a todo lo que pidan». Esto sí es algo observable, ya que es algo que se ha podido escuchar, no sólo por uno mismo sino por el resto de personas que estaban en la reunión. Los hechos y conductas observables son difíciles de negar o de rebatir, mientras que los juicios y evaluaciones son fáciles de desmontar.

    En la mayoría de los conflictos, las necesidades de ambas partes están mucho más cercanas de lo que imaginan

  4. Negocia basado en las necesidades e intereses, no en las posiciones. Esta pauta es uno de los pilares del método Harvard de negociación. En un conflicto siempre debemos negociar. Sin embargo, si negociamos por posiciones (lo que está en la superficie) olvidándonos de lo que verdaderamente necesitamos ambas partes, estamos abocados a empeorar el conflicto. Un ejemplo típico es que en una habitación un hombre quiere la ventana abierta porque tiene calor y otro hombre quiere la ventana cerrada porque tiene frío. Si se empeña cada uno de ellos en defender su posición o postura y se olvidan de lo que verdaderamente necesitan, el conflicto empeorará y probablemente uno de ellos imponga su posición al otro, generando resentimiento y frustración. Pero en la mayoría de los conflictos, las necesidades de ambas partes están mucho más cercanas de lo que imaginan, y abordando claramente cuales son sus intereses resolverían el conflicto de forma satisfactoria para ambos.
  5. Haz propuestas claras y concretas. Cuando alguien nos dice «Te pido que me valores más en mi trabajo» ¿Es una petición concreta? O cuando decimos: «A partir de ahora te propongo que nos comuniquemos más para evitar malos entendidos» ¿Es clara y concreta la propuesta? La respuesta es un NO rotundo en ambos ejemplos. Cuando la propuesta o petición para resolver un conflicto no está comunicada con absoluta concreción, el conflicto no se resuelve y volverán los problemas en breve. Porque cada parte seguramente habrá interpretado de manera diferente lo que es «comunicarnos más» y esa diferente interpretación hará que vuelvan a tener conflictos. Se debe concretar qué significa «comunicarnos más». Una propuesta clara sería «A partir de ahora vamos a tener una reunión semanal de una hora para hablar de los proyectos que tenemos en marcha».

Estas pautas prácticas sin duda nos llevarán no sólo a resolver los conflictos vitales y profesionales que tenemos todos en nuestra vida, sino también a prevenirlos. Es importante para ello que integremos estos comportamientos aunque no exista ningún conflicto.

Escuchemos más, evitemos los juicios e evaluaciones subjetivas, indaguemos en lo que necesitan los demás, y hagamos peticiones y propuestas concretas.

Esto evitará que desgastemos nuestra valiosa energía en conflictos innecesarios, y que dediquemos nuestro tiempo a lo verdaderamente importante. Además, reduciremos el enorme estrés que nos generan los conflictos y podremos disfrutar de una vida más tranquila y feliz.

¿Merece la pena? Pues comienza con un micro-objetivo relacionado con las pautas que te he dado. O también puedes dar un gran paso apuntándote al próximo taller de Comunicación influyente que voy a impartir el próximo 29 de noviembre, donde aprenderás y practicarás las herramientas y técnicas clave de la comunicación efectiva. Pincha en el link a continuación para ver la información detallada de este taller. Taller de comunicación influyente. 2ª edición

Si quieres comprar mi nuevo libro «7 hábitos de mindfulness para el éxito», pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

5 hábitos positivos para empezar bien el curso

Fotografía de Teresa Carril

¡Se terminó el verano! Muchas personas están llorando y lamentándose de lo corto que ha sido, de lo breves que han sido las vacaciones. ¡Y es verdad! Hemos tenido tiempo para descansar, desconectar, disfrutar y estar con nuestros seres queridos más tiempo del habitual. Y claro, ahora nos cuesta volver al trabajo, las obligaciones, etc.

Sin embargo, septiembre es un mes idóneo para replantearte determinadas rutinas o decisiones que no estaban aportándote nada positivo antes del verano. Si empezamos a tomar unas cuantas decisiones pequeñas pero importantes, empezaremos el nuevo curso con energía positiva y eso nos puede llevar a generar unos pequeños hábitos que harán que el curso sea realmente muy productivo y feliz. En este post recomiendo 5 hábitos saludables que pueden ayudarnos a tener más éxito y también más equilibrio emocional los próximos 10 meses. Si quieres, puedes repasar este post que escribí sobre las 4 claves fundamentales para generar hábitos positivos sostenibles

  1. Mejora tu alimentación. No imaginamos el impacto que tiene lo que comemos en nuestra vida. Es enorme. Influye en nuestro estado físico, en nuestra salud, en nuestro estado emocional y en nuestro rendimiento profesional. Y por favor, no hagas dieta, está demostrado por muchos estudios que las dietas no funcionan porque, tarde o temprano, volvemos a nuestro peso antes de la dieta. Esto es porque la dieta nos exige un cambio demasiado brusco y radical, y cuando hemos logrado el objetivo, nuestro cerebro se relaja y vuelve a caer en los malos hábitos. En lugar de ello, empieza muy poco a poco, tomando pequeñas decisiones como por ejemplo comer menos carne roja o carbohidratos refinados, o ir sustituyendo gradualmente el azúcar por un edulcorante natural como la stevia.
  2. Empieza a meditar. La meditación o mindfulness no sólo nos ayuda a manejar mejor el estrés y ansiedad de la vuelta a nuestra vida y trabajo. Ganamos foco, claridad mental, concentración, capacidad de disfrutar del momento presente y perspectiva, lo cual nos lleva a tomar mejores decisiones. El mindfulness es un entrenamiento para conocer cómo funciona nuestra mente, y en segundo lugar, para saber cómo focalizarla y llevarla a estados positivos de bienestar y equilibrio. Como en el resto de hábitos saludables, te recomiendo empezar muy poco a poco, sin ambición, con pequeños objetivos muy alcanzables. Por ejemplo, dedicar 5 minutos a sentarte cómodamente, cerrar los ojos y practicar mindfulness. En mi último libro «7 hábitos de mindfulness para el éxito» puedes aprender el método mindfulness así como las distintas técnicas que existen. En este post puedes leer un resumen de lo esencial del libro. Y si quieres, puedes comprarlo en este link: Comprar libro mindfulness
  3. Reserva tiempos de desconexión digital. La tecnología nos ayuda y nos facilita la vida. Genera más agilidad y eficiencia en el ámbito profesional. Sin embargo, para obtener sus beneficios necesitamos aprender a manejarla, para no convertirnos en esclavos tecnológicos. Cuando estamos enganchados demasiado tiempo al móvil (o a la tablet o al ordenador), nuestra mente se embota, pierde claridad y consciencia sobre nuestras prioridades y también dejamos de ser empáticos. Finalmente, tomamos peores decisiones profesionales y personales, y nuestras relaciones se deterioran. Por tanto, es imprescindible que empieces a dedicar pequeños momentos de tu agenda diaria a desconectar de toda conexión digital. Empieza poco a poco, se trata de ir generando pequeños hábitos sencillos.
  4. Vuelve a hacer ejercicio. Si no has abandonado el ejercicio físico durante el verano, enhorabuena. Pero si lo has hecho, es imprescindible retomarlo con fuerza. El ejercicio físico es tan importante como el tema de la alimentación. Influye en nuestra salud, en nuestro equilibrio emocional, y según muchos estudios científicos, ayuda a mantener nuestro organismo más joven, retrasando el envejecimiento, igual que una alimentación sana y adecuada. Tómatelo, como el resto de recomendaciones, con calma, ve realizando cambios graduales y pequeños, sin prisa ni presión. Esta es la clave para todos los hábitos saludables. No trates de hacer grandes cambios, sino ir incluyendo pequeñísimos cambios en tu rutina con el fin de ir consolidándolos.
  5. Ahorra e invierte un poco de dinero. La mayoría de las personas, o saben que no tienen un colchón financiero y eso les genera malestar y preocupación, o simplemente viven en un nivel de inconsciencia total. En cualquier caso, en un mundo en constante cambio, a cualquiera de nosotros nos puede suceder algo imprevisto que nos obligue a gastar una cantidad importante de dinero en efectivo (que nos despidan de la empresa, que perdamos nuestro cliente más importante, que necesitemos hacer un Master) y la mayoría de las personas no están preparadas financieramente ante estas coyunturas. Para evitarlo, es fundamental generar una rutina de ahorro (aunque sean 200 € al mes al principio) y de inversión, para que nuestro dinero no pierda valor por la inflación (si lo tenemos en el banco o debajo del colchón). Muchos expertos hablan de que deberíamos ahorrar un 25% de lo que ingresamos. Pero insisto, si no lo estás haciendo, empieza ahorrando una pequeña cantidad, y luego, poco a poco, ve incrementando la cantidad en la medida de tus posibilidades. Ahora lo importante no es tanto el importe, sino que generes un hábito positivo. ¿Y dónde invertir para que tu dinero vaya ganando valor y no perdiéndolo con los años? Es recomendable contratar a un asesor financiero que te oriente en función de tu perfil de inversor (más arriesgado o menos). En ese sentido, leí hace poco un consejo buenísimo de un gurú de la inversión. Recomendaba que te entrevistaras con tres asesores financieros, y luego contrataras al que menos hable en la entrevista.

Esto también lo aplicaría si estás pensando en contratar a un coach para lograr tus objetivos de vida o de carrera profesional. ¡Contrata al que menos hable!

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.