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¿Quieres ser un Líder o una Víctima?

Este fin de semana he asistido al 2º Leadership Forum de Galicia, el Congreso sobre liderazgo, habilidades directivas y coaching. El viernes me regalé el día para asistir a otras ponencias como oyente, y el sábado impartí mi conferencia “El líder Coach”. He tenido el honor de compartir ponencia con grandes referentes como Patricia Ramírez, Emilio Duró, Sergio Fernández, Alejandro Hernández o Mónica Esgueva.

 

Ya el año pasado impartí la ponencia “Zen Coaching”, y según los organizadores, fue una de las dos conferencias más valoradas por el público asistente el año pasado, y por ello me volvieron a invitar, lo cual para mí ha sido una doble satisfacción.

El Leadership Forum de Galicia se ha consolidado ya como un evento imprescindible para reflexionar sobre las últimas tendencias en coaching y liderazgo. La verdad es que, tanto este año como el pasado me he sentido fenomenal, me han acogido y atendido de forma muy cordial y amable, y la organización del congreso ha sido impecable, así que desde aquí doy la enhorabuena a los artífices de este evento.

Mi ponencia se basó en la necesidad de incorporar a la sociedad un nuevo estilo de liderazgo, basado en la filosofía del coaching. No sólo hablé del mundo de la empresa donde los directivos aún dirigen a sus equipos con el estilo obsoleto del control y jerarquía. También me referí a la capacidad de influencia que todos podemos ejercer sobre nuestro entorno si aplicamos las 5 claves que di en la conferencia. Porque el liderazgo no sólo se ejerce cuando uno tiene un equipo o está en un nivel jerárquico superior a otros. El liderazgo se desarrolla en todas las direcciones, y por tanto, podemos liderar a colegas del mismo nivel jerárquico que yo, podemos liderar a clientes, podemos liderar a nuestros jefes ¡Claro que sí!

Y sobre todo, podemos liderar nuestra vida. Para ello, debemos dejar de ser controladores y caprichosos, debemos abandonar nuestra tendencia obsesiva a que la vida esté al servicio de nuestros deseos y expectativas. Eso no funciona así. El Líder Coach es el que adopta una actitud de servir a la vida de la mejor manera posible, dando el máximo de sí mismo. En lugar de exigir y pedir a la vida, enfoca su energía en servir y dar a la vida todo lo que es y tiene.

Por ejemplo, si tienes un fracaso importante, la actitud de estar al servicio de lo que me pide la vida sería aceptar positivamente ese fracaso, y aprender de los errores cometidos, para a continuación seguir adelante con el máximo entusiasmo. Este enfoque es el de un líder. Lo contrario sería una actitud victimista, de quejarse de lo injusta que es la vida o las personas, de culpabilizar a otros, de echar balones fuera.

¿Y tú, qué actitud adoptas habitualmente? ¿Qué quieres ser en tu vida, un Líder o una Víctima?

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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, ed. Díaz de Santos, 2008.

La gestión de las expectativas

¿Qué diferencia existe entre una persona que esté focalizada en lo que debería ser su vida, y una persona que esté focalizada en lo que su vida es? Aunque parezca sorprendente, una línea muy fina separa la frustración de la serenidad, la infelicidad de la felicidad.

Es importante que nos marquemos objetivos, que peleemos por nuestros sueños. Sin duda, son un motor que nos impulsa a avanzar y a crecer como profesionales y como personas. El problema es que la mayoría de la gente se pasa demasiado tiempo pensando en sus objetivos, y apenas experimenta y disfruta de lo que es y de lo que tiene ahora mismo.

Hay una creencia muy generalizada de que esto equivale a conformismo y a falta de ambición. Es decir, que si te enfocas en todo lo positivo que hay en tu vida y lo agradeces frecuentemente, te relajarás y dejarás de tener la presión necesaria para seguir avanzando hacia tus objetivos.

Mi experiencia personal y mi contacto con cientos de personas a las que he realizado coaching me ha demostrado que no es así. He comprobado que es compatible el disfrute de lo que tienes ahora con el hecho de luchar por alcanzar tus metas. Lo que sí está fuera de duda es que el equilibrio entre ambos pilares no es sencillo.

Lo que suele sucedernos es que nuestra balanza se inclina siempre hacia la obsesión por los objetivos. Hasta el punto que basamos todas nuestras esperanzas de felicidad en conseguir tales metas. Y nuestras expectativas normalmente se sitúan muy por encima de lo que la realidad se encarga de entregarnos. El desengaño y la decepción están asegurados.

Es lo mismo que en nuestras relaciones personales. Tarde o temprano, las personas terminarán por decepcionar nuestras expectativas, porque nadie es perfecto, y todos cometemos errores alguna vez. Por tanto, aunque suene muy duro, la vida te va enseñando que la clave está en no tener expectativas sobre nadie ni sobre nada.

Pero esto no significa que dejemos de apasionarnos por las personas, que abandonemos nuestros sueños, o que dejemos de actuar. Al contrario. Implica aceptar a las personas tal y como son, con sus maravillosas cualidades y también con sus debilidades. Implica no apegarnos como lapas a nuestros objetivos. Nuestra naturaleza necesita desafíos que superar y metas por las que luchar, pero no debemos apostar toda nuestra felicidad a conseguirlos. El punto clave es vivir, experimentar y hacer lo que la vida nos esté pidiendo a cada momento. Y si nos entrega una decepción, abrazarla como parte del proceso. Si nos ofrece un fracaso, aprender de él y continuar sin detenernos demasiado en él. Y si nos ofrece un éxito, apreciarlo y experimentarlo exactamente igual, es decir, con toda intensidad y plenitud.

Tal y como decía la inolvidable maestra Zen Charlotte Joko Beck, la sabiduría es la habilidad para ver la vida tal y como es, y no como a mí me gustaría que fuese.

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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.

Pesadilla en la cocina y en la oficina

Anoche, por primera vez vi el programa de TV “Pesadilla en la cocina”, en la Sexta, con el cocinero Chicote. Lo cierto es que no me gustan en general este tipo de programas y nunca los veo, pero ayer me llamó la atención los primeros minutos y al final vi el programa completo.

Y confieso que me resultó altamente interesante por varios motivos. El primero, porque se pudo observar, en carne viva, la tensión y el estrés existente en las empresas hoy en día. Y se pudo palpar el altísimo nivel de sufrimiento que están soportando muchísimas personas en todo tipo de organizaciones, ya sean pequeños negocios como los restaurantes del programa, ya sean grandes multinacionales. La pesadilla es real, no sólo en la cocina, sino también en la oficina.

En el programa que vi ayer el dueño del restaurante era un tirano que maltrataba y gritaba continuamente a todo su equipo (incluida su mujer), y además se proclamaba como el gran salvador del negocio, repitiendo constantemente: “Si no estuviera yo aquí gritando, esto se hundiría”. Fue especialmente interesante el momento en que el equipo se sintió libre para hablar y empezó a decir que no se sentían respetados, que ir a trabajar cada día al restaurante era un infierno, y que todos, sin excepción, no aportaban sus ideas ni decían su opinión porque tenían…(adivínalo) MIEDO.

El dueño estaba perplejo ante las declaraciones de su equipo, esas personas con las que trabaja a diario, y que sin ellas no sería nadie. ¿Por qué? Porque no escuchaba ni se preocupaba por las personas que trabajan en su equipo. Cuando veía estas imágenes ¡Me sonaban tan cercanas y tan reales! Porque yo he conocido y presenciado en muchas ocasiones estas situaciones en el mundo de la empresa. Jefes despóticos y egocéntricos que faltan al respeto a su gente, que hacen sufrir, que desmotivan, que gestionan con el miedo y que van de grandes salvadores del mundo. En definitiva, jefes inútiles y muy tóxicos.

El otro aspecto que me fascinó es que el dueño, una vez que escuchó a su equipo y después de tener una conversación con Chicote, el cocinero-showman del programa, conectó consigo mismo y se dio cuenta de que no era feliz. Al fin y al cabo, su falta de recursos o habilidades empresariales y personales le habían llevado a una situación de extremo sufrimiento que no sabía canalizar, y por tanto, vomitaba toda su ira y frustración en su equipo. Una vez que tomó conciencia de la realidad (porque estaba totalmente ciego) y de que él podía darle la vuelta a la situación, su rostro cambió radicalmente, sus gestos se relajaron y empezó a sonreir. Esto trajo consigo un cambio radical de conducta con su equipo.

Mi conclusión final es que toda persona, aunque parezca un monstruo, tiene sentimientos y en el fondo, quiere hacerlo lo mejor que puede. Todas las personas tenemos un fondo positivo. El problema es que en muchas ocasiones no sabemos cómo hacerlo mejor y necesitamos que alguien, como por ejemplo un coach profesional, nos ayude a quitarnos la venda de los ojos y actuar de manera más efectiva y positiva. Un coach especializado en habilidades personales y empresariales(trabajo en equipo, liderazgo, inteligencia emocional) puede dar un giro radical a una situación insostenible como la que existe hoy en día en muchísimos negocios y empresas. El coaching es más necesario que nunca en un momento tan crítico como el que vivimos.

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.

Hoy tienes todo el tiempo del mundo

Hace un par de semanas me entrevistaron en el programa  de RNE “Viaje al centro de la noche” sobre la importancia de “perder el tiempo”. Si quieres escuchar mi intervención, pincha en Entrevista radio.Empieza en el minuto 29.40.

Un par de días después, mientras escuchaba el programa completo, me gustó descubrir una canción antigua de Manolo Otero que pusieron y que nunca había oído (mismo link, minuto 26.46) Empieza así:

“Hoy tengo tiempo. Tengo todo el tiempo del mundo…para pensar en nosotros, para pensar en ti y en mí…y en todas las pequeñas cosas que nos rodeaban y que entonces no comprendí….”

Quizá parezca una tontería, pero escuchando esta canción sentí una sensación de abundancia, de plenitud, y sobre todo de alivio. Sí, de alivio. Porque el mensaje que recibo permanentemente en la sociedad de hoy es: “No tengo tiempo”. Nadie tiene tiempo para nada, nadie te escucha de verdad, todo el mundo va corriendo de aquí para allá, sin rumbo, sin dirección, sin foco. Es algo que experimento a diario, a través del contacto que tengo con cientos de directivos por mi trabajo como coach y conferenciante. Y la sensación es asfixiante, estresante y desesperanzadora.

Por eso, esta canción me devolvió de forma experiencial a la auténtica realidad: que efectivamente tenemos mucho tiempo, si queremos. Tenemos todo el tiempo del mundo para lo realmente importante de nuestra vida, si lo elegimos así. Eisenhower decía que hay muy pocas cosas importantes, y tenía toda la razón. Por eso, si consiguiéramos abstraernos de tanto ruido y pudiéramos tener una total claridad mental, nos daríamos cuenta de cuanta verdad hay en la frase: “Tenemos todo el tiempo del mundo”.

Piensa un momento en qué harías si de verdad estuvieras convencido de que hoy tienes todo el tiempo del mundo. ¿Qué pasaría en tu vida? ¿Cómo actuarías? ¿Cómo te sentirías?

Tal vez te darías la oportunidad de escuchar con tus cinco sentidos a tu hija, o de hablar sin prisas con tu pareja (apagando el televisor), o tal vez te sentirías mucho menos tenso y con mejor humor de lo habitual. Probablemente te permitirías bromear y reir, o disfrutar de tu música favorita. En definitiva, se abre un enorme abanico de posibilidades nuevas y maravillosas. Así que ¿Por qué no recordarnos a cada instante la frase: tengo todo el tiempo del mundo?

Haz la prueba. Decide hoy que, pase lo que pase, tienes todo el tiempo del mundo. Tómate las cosas con más calma, con más atención, haz todo con más cuidado, con más mimo. Y siente la libertad que da elegir tu tempo, tu ritmo, y no el que te imponen los demás.

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.