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Los 3 hábitos tóxicos de la mente

Una mente no entrenada se convertirá casi con seguridad en nuestro peor enemigo. Sin embargo, una mente bien entrenada se convertirá en el mejor de nuestros amigos. Uno de mis grandes objetivos es enseñar a los demás lo que yo mismo he aprendido sobre el funcionamiento de la mente. Porque es una máquina impresionante si la sabemos utilizar y manejar. Y la única forma de dominar a la mente es conociéndola y entendiéndola.

Uno de los aspectos esenciales para conocer la mente son los comportamientos repetitivos o patrones, que hemos aprendido desde que nacemos y que sin embargo, nos generan un enorme sufrimiento sin ser conscientes. Es decir, los hábitos mentales tóxicos. Yo destacaría ahora mismo tres fundamentales:

  1. Juicios o prejuicios. Somos máquinas de emitir juicios y prejuicios de forma permanente. De alguna forma emitir juicios no es siempre malo, y de hecho, son necesarios para guiarnos en la vida, y no cometer errores del pasado. Sin embargo, ¿Cuantos errores cometemos también por dejarnos llevar por dichos juicios o prejuicios? ¿Cuantas oportunidades o experiencias nos estamos perdiendo en la vida o el trabajo por dejarnos condicionar por esos juicios? Los juicios contaminan la experiencia tal como es, y seremos muy ingenuos si pensamos que estamos realmente viendo y experimentando la realidad tal como es. En realidad filtramos con las gafas del juicio toda experiencia, hasta el punto que nos alejamos de la verdadera vida si no nos damos cuenta de esto.Un ejemplo de cómo los juicios nos perjudican es cuando alguien nos está contando algo, y nosotros nos creamos inmediatamente nuestra idea preconcebida de lo que nos cuenta, y en ese instante ya hemos dejado de escuchar a la persona. Los juicios, además, generan mucho más estrés en nosotros de lo que imaginamos. En el momento en que decimos «Es una situación horrible» o «Mi compañero es un hipócrita» estamos generando una tensión innecesaria, además de estar filtrando la realidad de modo totalmente subjetivo. Los juicios y prejuicios cierran nuestra mente progresivamente hasta convertirnos en personas rígidas y sin empatía.
  2. Las expectativas. También estamos fabricando expectativas de manera constante sobre absolutamente todo. «Seguro que me va a salir muy bien el examen porque me he esforzado mucho», «Espero disfrutar mucho y relajarme en las vacaciones», «Seguro que en esta fiesta voy a disfrutar muchísimo», «Espero que me aumenten el sueldo este año» son expectativas. ¿Qué nos provocan normalmente estas expectativas? ….Frustración y decepción. Porque un altísimo porcentaje de las situaciones de la vida no son como lo habíamos imaginado, no son tal y como esperábamos que fueran. Por tanto, una persona que no domine esta generación automática y constante de expectativas está garantizándose sufrimiento y frustración para toda la vida. ¿Merece la pena? ¡Ojo! Digo lo mismo que con los juicios: no es que sea malo, en esencia, generar expectativas. Lo negativo y tóxico es no ser consciente de este hábito mental y por tanto, estar esclavizado por él. Y eso es lo que le ocurre a la mayoría de las personas, que no son conscientes de cómo las expectativas están generando una y otra vez frustración, enfado, desengaño, y destrucción de su autoestima.
  3. Los deseos. La sabiduría ancestral budista se centra en este hábito mental de forma muy especial, hasta el punto de definirlo como la principal fuente del sufrimiento humano. Estaremos de acuerdo en que también emitimos deseos constantes sobre todo, tanto positivos como negativos. Es decir, «deseo tener un nuevo móvil», «deseo que no me despidan», «deseo no sentir dolor de cabeza», «deseo que nos concedan el proyecto», «deseo que mis hijos me escuchen», «deseo que mi pareja haga lo que yo quiero», etc. Somos adictos a desear experiencias, vivencias y sensaciones agradables, y a no desear (o a sentir aversión por) experiencias y sensaciones desagradables. Y la adicción nos resta libertad. El deseo tiene una implicación tóxica: el querer que la realidad sea de una determinada manera, es decir, supone un intento por nuestra parte de manipulación de la vida, algo imposible y condenado al fracaso inevitablemente. Y ese fracaso implica infelicidad, contracción y estrés.Por supuesto, hay deseos tremendamente positivos y necesarios, como cuando queremos mejorar como personas, cuando queremos desarrollar alguna habilidad nueva, o potenciar nuestra carrera profesional, o mejorar cualquier aspecto de nuestra vida. Estos deseos nos ayudan a crecer y a salir de nuestra zona de confort. Sin embargo, si nos apegamos demasiado a dichos deseos, si hipotecamos nuestra felicidad a la consecución de dichos objetivos, estaremos siendo esclavos de nuestros deseos y objetivos. Y esto tiene que ver con dejar de ser libres.

Como conclusión a este repaso, es imposible dejar de emitir juicios, deseos y expectativas. Porque es algo que nuestra mente ha aprendido e interiorizado de forma inconsciente, y además los 3 hábitos a veces nos ayudan y benefician. Sin embargo, debemos permanecer muy atentos y despiertos a las consecuencias de dejarnos arrastrar constantemente por ellos, porque de lo contrario viviremos una vida sin libertad, presos de dichos hábitos que en muchísimos momentos son tremendamente tóxicos, nos alejan de la auténtica vida, cierran nuestra mente, eliminan nuestra flexibilidad y devastan nuestra felicidad y equilibrio emocional.

La mejor herramienta que tenemos está, cómo no, dentro de nosotros, y es la conciencia. Ser conscientes de que estamos emitiendo un prejuicio sobre una persona y cómo eso nos puede condicionar, darnos cuenta de que estamos deseando que una situación no suceda o no haya sucedido (y de la consecuencia negativa de resistirse ante la vida) o ser conscientes de que estamos generando una expectativa y cómo eso cierra nuestra mente y la convierte en rígida, es crucial, y de hecho, es la clave para desactivar el enorme poder que tienen sobre nosotros y sobre nuestra felicidad estos 3 hábitos tóxicos mentales.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Las 4 claves para generar hábitos positivos

«Somos lo que hacemos cada día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito». Dijo Aristóteles. Un hábito es una acción o conducta que tenemos integrada en el inconsciente, y que por tanto realizamos sin ningún esfuerzo de nuestro cerebro. Es algo que hacemos sin cuestionarnos, sin dudar, de forma regular.

Hace poco leí que se había realizado una encuesta en el Reino Unido a 3000 personas, sobre el grado de cumplimiento de sus nuevos propósitos de inicio de año. ¿Adivinas qué porcentaje de personas reconocieron que no habían conseguido dichos propósitos? El 88%. 

A toda persona que le pregunto esto me responde incluso con porcentajes superiores, lo que me indica que todos tenemos muy claro que por lo general no cumplimos nuestros propósitos de inicio de año. Empezamos con muchas ganas y con mucha fuerza, pero como una burbuja nos vamos desinflando lentamente. Pero ¿Cual es la razón principal?

El motivo principal es que nos planteamos nuestros objetivos con la estrategia equivocada, es decir, somos demasiado ambiciosos y poco realistas. O quizá debería decir impacientes. La impaciencia, el cortoplacismo, y querer realizar cambios demasiado bruscos o ambiciosos nos llevan a un fracaso inevitable. Este fracaso, año tras año, tiene consecuencias. Cuando fracasamos a la hora de cumplir nuestros compromisos, nuestro estado de ánimo, nuestra autoestima y nuestra autoconfianza se van deteriorando progresivamente, hasta que dejamos de creer en nosotros. Este es un día trágico en la vida de una persona.

Estoy leyendo un libro donde se repasa la filosofía de numerosos personajes de éxito del siglo XX y XXI, y la mayoría de ellos habla de la importancia trascendental de la perseverancia y la disciplina, que se concreta en la capacidad de generar hábitos. Todos coinciden que es mucho más importante esta perseverancia que el talento o la inteligencia.

Los hábitos positivos autogenerados cambian nuestra estructura cerebral, generan nuevas y fuertes conexiones neuronales, desafían nuestras creencias o juicios autolimitantes, y potencian nuestra motivación y autoestima. Para lograr incorporar hábitos positivos y productivos a nuestra vida, es importante conocer unas claves prácticas fundamentales para aprender a generarlos. Pruébalos por ti mismo y verás que funcionan:

1. Repite, repite y repite la acción. La primera clave es repetir la misma acción o conducta una y otra vez. La repetición genera conexiones neuronales en nuestro cerebro cada vez más sólidas. Si es una acción semanal, repítela todas las semanas. Si es una acción diaria, todos los días. Sin descanso, sin fallar. Pero si fallas, no te preocupes, continúa sin juzgarte ni castigarte, no tiene sentido derrochar energía inútil en tratarte mal a ti mismo. Simplemente continúa repitiendo la acción o conducta. Hay teorías aceptadas de la psicología moderna que nos recomiendan un mínimo de 21 veces consecutivas, aunque esto puede variar ligeramente para ti. Lo importante del número 21 es que no te permite relajarte si has repetido 15 días consecutivos una misma acción. Debes seguir.

2. Da pasos muy pequeños de forma constante. Al contrario de nuestra estrategia habitual con los nuevos propósitos, debemos plantearnos avanzar mediante pasitos muy pequeños, avances muy poco ambiciosos. Cuanto más pequeño y sencillo sea el paso, más garantías tienes de que lo vas a cumplir, lo cual va a generar en ti confianza y motivación para seguir avanzando, y para ir aumentando la dificultad a medida que te sientes más preparado. No debes dejar que tus prejuicios te saboteen diciéndote cosas como «A este ritmo no voy a lograrlo nunca», o «Esto es demasiado lento». No permitas que la impaciencia y el cortoplacismo derrumben tu estrategia. Confía y los resultados llegarán.

3. Hazlo siempre en el mismo momento y lugar. Si la conducta que queremos incorporar como hábito la hacemos unos días a primera hora del día, otros días a última hora, y otros días no la hacemos, entonces estamos mareando a nuestro cerebro. Se trata de ponérselo fácil, y es de sentido común que haciéndolo siempre en el mismo momento y lugar, conseguiremos incorporarlo mucho antes a nuestra rutina. Nuestro propio cerebro llegará a recordarnos que debemos hacerlo a la hora elegida.

4. Comprométete con alguien, además de contigo. El compromiso público tiene una demostrada eficacia, porque si le contamos nuestro objetivo o propósito a alguien que nos importa, es más probable que lo cumplamos. ¿Por qué? Pues por la presión positiva que supone que una persona conozca nuestras intenciones. Si no lo conseguimos, estamos demostrando ante al menos una persona importante que no somos coherentes, y eso duele.

Te garantizo que con estas cuatro claves prácticas puedes incorporar cualquier acción o comportamiento a tu inconsciente como un hábito positivo. Yo lo he probado personalmente en muchas ocasiones, y con distintos objetivos. Siempre me ha funcionado. ¡Animo! Empieza a pensar en tus nuevos propósitos para el 2016, y a partir de enero, comienza a aplicar estas claves. ¡Te deseo mucho éxito!

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Mindfulness para vivir una vida plena

Acabo de volver de un curso/retiro intensivo de 9 días para instructores de Mindfulness, que ha realizado el Center for Mindfulness de la Universidad de Massachussets, centro pionero en el campo del mindfulness. La experiencia ha sido inolvidable, profunda y poderosa.

Asistimos unos 150 participantes de todo el mundo (España, Canadá, India, Brasil, Rumanía, Chile, Argentina, Francia…) que hemos conectado con nosotros y entre nosotros, pero esencialmente hemos reconectado con nuestra vida.

Hemos practicado muchas horas de meditación, pero también hemos trabajado en grupos, parejas, individualmente…en numerosas dinámicas y ejercicios de reflexión en las que profundizamos en los fundamentos del mindfulness, y en las competencias que debe tener un instructor de mindfulness.

Hemos sentido muchas emociones, a veces contradictorias. También hemos desarrollado mucho nuestro autoconocimiento, clave del crecimiento personal. Autoconocimiento de nuestro potencial, pero también de nuestros hábitos limitantes (juicios, pensamientos negativos, patrones de conducta, creencias….)

¿Y cómo conectamos con nosotros y con nuestra vida a través del mindfulness? Aprendiendo a practicar actitudes como la apertura a la experiencia tal y como es, aceptándola completamente (lo bueno y lo malo, lo alegre y lo triste), y no huyendo o rechazando lo que no nos gusta de nuestra vida. Dicho así puede parecer sencillo, pero es una de las actitudes más complicadas para el ser humano, empeñado siempre en querer que las cosas sean diferentes a cómo son, fuente principal de nuestro sufrimiento. Es una actitud que no se logra de forma intelectual o teórica, sólo es posible desarrollarla mediante la práctica constante del mindfulness durante años. Diría que es un aprendizaje durante toda la vida.

Cuando practicamos intensamente mindfulness, nos encontraremos aspectos de nosotros mismos que no nos gustan. En este caso también es esencial abrirse a los descubrimientos que realicemos, y no esconder nuestros aspectos oscuros o emociones como el miedo, la rabia o la tristeza. La apertura es crucial para «estar» con lo que haya surgido: por ejemplo, darnos cuenta de cómo estamos constantemente juzgando a los demás como si fueramos superiores. O quizá conectar con el miedo a enfrentarnos a relaciones difíciles que tenemos en el trabajo o en la vida personal, o tal vez tomemos más conciencia de nuestra insatisfacción o infelicidad con nuestro trabajo.

No hay otro camino para una vida plena: conectarnos con nosotros mismos abrazando todas las partes que habitan dentro de nosotros, y abrazando también todos los aspectos de nuestra vida, los positivos y los negativos. Y el mindfulness es una preciosa oportunidad que tenemos para lograrlo. El mindfulness nos hace despertar, porque lo habitual es vivir desconectados de nosotros, estresados y ansiosos, haciendo muchas cosas que no queremos hacer. Y sólo tenemos una vida. Merece la pena aprovecharla y disfrutarla al máximo.

Si te interesa el Mindfulness, apúntate a mi próximo taller de 1 día, el próximo 5 de noviembre de 10 a 19 h. Pincha en el siguiente link si quieres más información. Ver información Curso Mindfulness 

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Los 5 propósitos para un Gran Año

Es muy probable que los últimos días del 2013 hayamos dedicado algún momento a pensar en cómo ha sido el año que termina, nuestros éxitos y fracasos, nuestros deseos cumplidos y nuestras frustraciones. Además, es casi inevitable comenzar a pensar en cómo queremos que sea el nuevo año que nos viene, en los futuros retos que tendremos que abordar, en los objetivos que quisiéramos lograr, o los propósitos que desearíamos alcanzar.

Estas reflexiones y cavilaciones son muy positivas, porque nos hacen parar, aunque sean sólo unos minutos, nos permiten hacer un alto en el camino para después seguir adelante, quizá con nuevos aprendizajes, nuevas energías, y probablemente con nuevos sueños e ilusiones.

Existen 5 grandes propósitos globales que todos deberíamos plantearnos en estas fechas para disfrutar de un Gran Año 2014. Estos son:

1. Propósito Financiero. ¿Cómo están tus cuentas? ¿Números rojos? ¿Gastas más que ingresas? ¿Están tus ahorros dándote la rentabilidad que deseas? Es importante que afrontemos este tema de una vez, y que nos asesoremos por expertos financieros e inversores. Es muy probable que si tenemos algún dinero ahorrado, no estemos sacándole una buena rentabilidad. Debemos decidir qué es lo que queremos hacer con nuestro dinero, y si tenemos dificultades de liquidez o falta de ahorros, entonces tenemos que hacer cambios en nuestro estilo de vida para reducir gastos o aumentar nuestros ingresos.

2. Propósito Laboral. ¿Estás realmente contento y motivado con tu trabajo actual? ¿Te motiva ir a trabajar cada día o resulta una pesada carga? Pasamos la mitad de nuestra vida en el trabajo, así que si no nos apasiona lo que hacemos, debemos hacer un cambio urgente, porque las consecuencias a largo plazo pueden ser nefastas. Muévete con todos tus contactos, sé proactivo/a y dedica un espacio de cada día a la búsqueda de un nuevo trabajo que te motive. Y si no lo encuentras, móntatelo por tu cuenta. Hay millones de personas que ya lo han hecho. ¿Por qué no vas a poder tú?

3. Propósito Emocional. Revisa tus relaciones personales, sobre todo con las personas más cercanas, familiares, amigos y compañeros de trabajo. Todos tenemos conversaciones pendientes, quizá necesitamos pedir perdón o manifestar nuestros sentimientos o necesidades a alguien, puede que sea bueno dar las gracias a una persona que nos haya ayudado últimamente, o tal vez queramos pedir un cambio de comportamiento. Es imprescindible que abordemos este propósito de manera global, porque notaremos una maravillosa sensación de alivio y libertad.

4. Propósito Interior. Así como necesitamos revisar nuestras relaciones interpersonales, es esencial que analicemos la relación con uno mismo. Debemos dedicarnos tiempo a nosotros mismos, para potenciar nuestro autoconocimiento, para evaluar los juicios, creencias y emociones con que nos autolimitamos y debilitamos, así como para aumentar todo lo que nos potencia y da energía. En este sentido, yo siempre recomendaré practicar meditación de forma regular. Los beneficios son espectaculares y están demostrados científicamente en miles de estudios: claridad mental, equilibrio emocional, foco en lo importante.

5. Propósito Físico. Debemos cuidar mejor de nuestro cuerpo. Nos lo han dicho cientos de veces y sabemos de sobra que es necesario para la salud, pero nos cuesta muchísimo tener un hábito de hacer ejercicio físico regular. Empieza por un objetivo muy pequeño, tal vez salir a correr una vez cada quince días, o simplemente apúntate al gimnasio, a baile, o a aprender algún deporte nuevo. Cumplir esta acción tan fácil te dará ánimos y confianza, armas que podrás usar en los siguientes pasos. Así hasta que consigas incorporar el ejercicio físico a tu vida. Y no olvidemos la otra parte de este propósito: la alimentación. Piensa si todo lo que comes es porque te apetece o es porque necesitas calmar tu ansiedad. Y a partir de ahí, siendo más consciente, toma pequeñas decisiones para cambiar malos hábitos que tengas.

¿Cuál de estos propósitos quieres afrontar primero? ¿Cuál de ellos has descuidado en los últimos años? Te aconsejo que te marques un pequeño objetivo, con una fecha concreta, en uno de los 5 propósitos. Concentra tu energía en ese pequeño objetivo y ejecútalo cuanto antes. Ese puede ser el principio de un Gran Año para ti, un año en el que tomes las riendas de todas las áreas de tu vida.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor. http://www.javiercarril.com

 

Desconectar para volver a conectar

He cogido esta expresión de mi querida amiga y estupenda coach Mónica Galán para describir mi intención en estas vacaciones. Desconectar de verdad. No sólo de los e-mails, cursos, procesos de coaching, conferencias y talleres. 

También voy a desconectar de Twitter, de Facebook, de Linkedin, y de todo lo demás que nos distrae cada día de tantas cosas importantes, como las relaciones humanas con las personas que más queremos. Por eso, si no desconectamos de verdad en nuestras vacaciones, volveremos con el mismo ruido mental, con el mismo desequilibrio emocional, con el mismo estrés y las misma falta de claridad que teníamos antes de marcharnos.


Merece la pena hacer el esfuerzo de cambiar esos hábitos a los que nos acostumbramos durante todo el año. Y dejarnos llevar por la espontaneidad y el vivir el presente de verdad. Eso es conectar con la verdadera vida, con la auténtica realidad. El presente es lo único que existe, así que si tratamos de vivirlo con la mayor intensidad cada momento de nuestras vacaciones, seguro que volveremos con la mente más limpia y clara, con una motivación y energía superiores, cosas que necesitaremos para afrontar los nuevos retos personales y profesionales del próximo curso.

Así que desconecta…de verdad. Si no lo haces, estarás engañándote a ti mismo/a. Y estarás perjudicando tu relación con las personas que más te importan, además de tu futuro rendimiento.
Desconecta para volver a conectar en septiembre. Felices vacaciones!


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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, ed. Díaz de Santos, 2008.