Hoy una buena amiga a la que estuve ayudando con un proceso de coaching hace años me ha llamado para decirme que una amiga suya está pasando por un momento complicado y que necesita tomar decisiones muy importantes. Y le ha recomendado un proceso de coaching conmigo.
En muchos momentos de nuestra vida tenemos que tomar decisiones de todo tipo, tanto decisiones personales, como decisiones en el trabajo o de carrera profesional. Y el impacto que tienen todas esas decisiones es brutal. De hecho, todas esas decisiones son las que nos han conducido a nuestra vida actual. Y las decisiones que estamos tomando hoy serán la semilla de cómo será nuestra vida en el futuro. Así que, dado el impacto de nuestras decisiones, un apoyo profesional como el coaching puede ser de un valor enorme en la toma de decisiones.
¿Por qué el coaching es un apoyo clave en la toma de nuestras decisiones? Especialmente, en los momentos trascendentales que vivimos todos en determinados momentos o etapas de la vida, es muy fácil equivocarse y tomar un rumbo perjudicial que nos haga arrepentirnos muchos años de nuestra mala decisión.
El coaching, en primer lugar, permite reflexionar en voz alta sobre todos los aspectos que rodean a una decisión crucial. Verbalizar en un entorno de seguridad psicológica sobre las dudas, implicaciones, pros y contras de una decisión facilita enormemente la claridad mental además de un saludable distanciamiento emocional de la decisión a tomar.
Tener más claridad mental en medio de la confusión que genera la incertidumbre habitual en estas situaciones es de enorme valor. Pero también es fundamental ser capaz de pensar sin el sesgo emocional del miedo a equivocarse y a otras emociones que suelen hacer tremendamente difícil tomar una decisión con serenidad y ecuanimidad.
Además de poder reflexionar con libertad y en voz alta sobre la decisión a tomar, el coach no emite juicios valorativos sobre la persona ni sobre la decisión, lo que permite a la persona plantearse todo tipo de escenarios con libertad y sin el miedo a ser juzgado por los demás, algo que sucede a menudo cuando compartimos nuestras dudas sobre una decisión importante con nuestra pareja, amigos o familiares. Siempre se posicionan en un lado, a veces incluso adoptan una posición contraria a la decisión que pensamos que es la más idónea, y nos juzgan con sus sesgos y prejuicios. Todo ello dificulta enormemente el proceso de toma de decisiones, y desde luego perjudica la necesaria ecuanimidad y racionalidad que necesita una decisión crucial.
El coach, adicionalmente, realiza preguntas poderosas. ¿Por qué se denominan preguntas poderosas? Porque son un tipo de preguntas que nadie nos hace. Tampoco nosotros nos hacemos dichas preguntas.
Preguntar con verdadero interés y curiosidad, además de sin juicio, no está al alcance de muchas personas.
Lo habitual es que las personas de nuestro entorno no nos hagan preguntas, sino que nos lancen de manera compulsiva sus consejos, recomendaciones y opiniones. Una vez más, nuestros familiares, pareja o amigos, con la mejor de las intenciones, no nos están ayudando en absoluto. La gente tiene una manía tremenda de dar consejos y opiniones antes incluso de tener toda la información sobre una situación compleja. Y por supuesto, sin habérselo pedido. Un coach profesional no da consejos, ni opiniones ni recomendaciones, porque sabe que están basadas en su «mapa» de creencias y valores, y por tanto condicionarían a la persona.
Lo que verdaderamente nos ayuda es que alguien nos haga preguntas abiertas, no condicionadas, que nos estimulen a reflexionar «fuera de la caja», sin límites, obligándonos a plantearnos una decisión desde perspectivas y posiciones nuevas y sorprendentes.
¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Qué necesitas afrontar? ¿Qué estás evitando? ¿Qué es importante para ti en esta decisión? ¿Qué te impide tomar una decisión? ¿De qué tienes miedo? ¿Cómo sabrás que la decisión que tomes es la mejor? ¿Cómo sabes que esta decisión está alineada con tus valores? ¿Qué fecha tope te marcas para tomar la decisión?. Todas estas son preguntas abiertas, que estimulan nuestra creatividad y nos ayudan a pensar con más claridad y menos límites. Estas son las preguntas características del coaching. Preguntas poderosas que nadie más va a hacernos. Y que son valiosísimas a la hora de tomar la mejor decisión.
El coach hace aflorar precisamente el mapa de creencias y valores del cliente, que muchas veces se mantiene inconsciente. Esto es fundamental porque hace que el cliente tome conciencia sobre lo que verdaderamente es importante para él, o quizá se de cuenta de que una idea preconcebida está influyendo negativamente en la decisión.
Los hermanos Dan y Chip Heath, en su conocido libro «Decídete» plantean el modelo WRAP para tomar mejores decisiones en la vida y en el trabajo. Consiste en los siguientes pasos:
- Widen your options: Amplía tus opciones, evitando la llamada visión estrecha, en la que sólo vemos opción A o opción B.
- Reality-Test your assumptions. Testea tus asunciones (sesgos cognitivos, creencias limitantes)
- Attain Distance before deciding: Toma distancia emocional antes de decidir para basar tus decisiones en tus valores y objetivos.
- Prepare to be wrong: Prepárate para el error. A pesar de todo, siempre existe la posibilidad de las cosas no salgan perfectas y tal como las habíamos imaginado, porque no siempre tenemos toda la información.
Un proceso de coaching cubre las 4 fases del modelo WRAP de los hermanos Heath, de manera que el trabajo del coach te permite ampliar tus opciones mentales, te acompaña a chequear y cuestionar tus asunciones, te ayuda a distanciarte emocionalmente y te prepara para un posible error.
Sobre todo, la responsabilidad de la decisión recae en nosotros cuando trabajamos con un coach. Y así debe ser. El coach hace de espejo de nuestras creencias, valores, necesidades y emociones para que seamos conscientes, y después asumamos nuestra responsabilidad en la decisión final. El gran motivo es que el coach cree incondicionalmente en la sabiduría del cliente, cuando éste se encuentra en un entorno seguro en el que no es juzgado y puede pensar con claridad. Ahí aparece el gran potencial que todos tenemos dentro, pero con el que rara vez conectamos y desplegamos en nuestra vida.
El coaching, por tanto, sirve para tomar mejores decisiones en momentos y etapas trascendentales de nuestra vida: la decisión de qué carrera universitaria elegir, un cambio de trabajo, terminar con una relación tóxica, reinventarse profesionalmente, empezar de cero, etc.
Pero al mismo tiempo, el coaching nos conecta con el gran potencial y sabiduría que todos tenemos en nuestro interior. Ese descubrimiento supone un antes y un después en nuestra vida, porque nos hace ganar confianza en nosotros mismos, en los objetivos que podemos llegar a alcanzar en nuestra vida. En definitiva, nos hace conscientes del poder que tenemos como seres humanos, responsabilizándonos de nuestras decisiones en lugar de victimizarnos y echar la culpa a los demás o a la mala suerte.
Si estás en un momento crucial en tu vida o en tu trabajo y necesitas tomar la mejor decisión, te invito a que pruebes un proceso de coaching profesional. Nunca te arrepentirás.
En caso de que quieras probar un proceso de coaching conmigo para tomar decisiones cruciales, lograr tus objetivos personales o profesionales, o superar una pérdida de cualquier tipo, sólo tienes que escribirme a través del formulario de la web y agendamos una entrevista previa. Te dejo el link.
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JAVIER CARRIL
Coach MCC y conferenciante
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