Desde hace años han aparecido muchas teorías sobre cuales son nuestras fuentes de motivación. Desde la famosa pirámide de necesidades de Abraham Maslow hasta las aportaciones de Daniel Pink, defendiendo los tres conceptos de autonomía, capacidad y propósito.

A mí me gusta especialmente la que propone Tony Hsieh, director ejecutivo y principal artífice del crecimiento espectacular de la empresa Zappos. Tony habla de 3 fuentes de felicidad en el trabajo. Mientras las lees, te propongo que simultáneamente te vayas haciendo la siguiente pregunta: ¿Para qué vas a trabajar cada día?, con el fin de definir cual de las tres fuentes de motivación tiene más importancia para ti:

1. Placer.
Hay millones de personas que van a trabajar cada día para conseguir placer. Es decir, para lograr el nivel de vida que desean para sí mismos y para sus familias. Esto incluye estudios, ropa, ocio, diversión, comer en restaurantes, viajar por el mundo. Es decir, la motivación es lo que consigues gracias al dinero que te da tu trabajo. El trabajo es un medio, no un fin en sí mismo para alcanzar la motivación.

2. Pasión.
Hay otras personas que les apasiona su trabajo, y realizarlo es su fuente principal de felicidad laboral. En este caso el trabajo es un fin en sí mismo para lograr la motivación. Tiene que ver con la sensación de que el tiempo vuela cuando estás realizando las tareas propias de tu profesión, o con lo que el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi popularizó como el concepto de flujo en su famoso libro. Es un estado de máxima creatividad y rendimiento, donde te olvidas incluso de ti mismo debido a la pasión que sientes por lo que estás haciendo.

3. Fines elevados. 
Quizá la motivación en tu trabajo provenga de algo más profundo, algo más grande que tú mismo, una causa mayor a la que estés contribuyendo con tu trabajo de cada día. El caso más típico podría ser las profesionales sociales como las ONGs, o trabajos relacionados con la salud como médicos, enfermeras, etc. Pero también puede ser un coach que esté ayudando a sus clientes a despertar y desarrollar las capacidades que llevan dentro, o un abogado que defiende legalmente a sus clientes, o un directivo que desarrolla a sus colaboradores como líderes, para expandir el liderazgo en toda la organización.

En realidad, casi cualquier profesión puede conectar con un fin elevado. Y también diría que casi cualquier profesión puede ser digna de pasión, y por supuesto cualquier trabajo es un medio para alcanzar otras metas como ganar dinero, tener un buen nivel de vida y poder tener momentos de placer y bienestar. Creo sinceramente que cualquier motivación es respetable y lícita. De hecho, muchas personas se sienten motivadas por las 3 fuentes a la vez, unas con mayor fuerza que otras, claro. Es mi caso personal, ya que además de ser un medio para disfrutar de muchas cosas que me gustan (viajar, comer bien, divertirme, etc.) mi trabajo me apasiona y el tiempo se me pasa volando porque disfruto mucho. Pero además siento que a través de mi trabajo diario puedo ayudar a muchas personas a mejorar su vida, a ser más felices, a lograr sus objetivos, a desarrollar todo su potencial. Este es el fin elevado.

La cuestión clave es saber cual de ellas es la más preponderante en este momento de tu vida. Se trata de conectar con el propósito de tu trabajo. No es una pregunta cualquiera la que te propongo. ¿Para qué vas a trabajar cada día? Al fin y al cabo, ¿Cuantas horas pasas en tu trabajo? ¿8, 10, 14 horas diarias? Es mucho tiempo diario como para no saber para qué y por qué empleas ese tiempo de tu vida en ese trabajo. 

Cuando uno se plantea este tipo de preguntas, estamos explorando cual es probablemente mi misión en mi trabajo, y quizá no lleguemos a ninguna conclusión trascendental…o sí. Porque sólo explorando en nuestro interior y realizándonos preguntas poderosas, podemos llegar a conectar con nuestra misión vital, con el sentido de nuestra vida, con nuestro “para qué” en la tierra.

Si finalmente llegas a la conclusión de que no vas a trabajar por un fin elevado, y que lo haces para disfrutar de tu trabajo porque te encanta, pues estupendo. Y si llegas a la conclusión de que trabajas para ganar dinero y para vivir una vida placentera y llena de comodidades, y eso es lo que quieres, pues también estupendo. Lo importante es ser honestos con nosotros mismos, y saber qué nos está movilizando a diario en nuestro trabajo.

Y bien, ¿Has llegado a alguna respuesta? ¿Para qué vas a trabajar cada día? ¿Para lograr placer, para sentir pasión, o para contribuir a un fin elevado? 

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sobremi

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.