Ahora que llega el fin del año y el inicio del siguiente, por algún motivo extraño que se me escapa, los seres humanos nos replantearemos nuestra vida por enésima vez. Tomaremos más conciencia de nuestros hábitos tóxicos y recuperaremos los sueños que llevamos rumiando durante años. En definitiva, desearemos cambiar y nos propondremos esos propósitos positivos para el nuevo año.

¿Sabías que en una encuesta se preguntó a 3000 personas si habían logrado sus propósitos de inicio de año y el 88% respondieron que no? Supongo que te imaginabas un porcentaje similar o incluso mayor de fracaso colectivo. Y yo me pregunto: si sabemos que no los vamos a cumplir, ¿Por qué nos los proponemos año tras año? ¿Somos conscientes del coste emocional y de autoconfianza que supone el proponernos unos objetivos y no cumplirlos?

Lo normal es que nos sintamos frustrados, enfadados o decepcionados con nosotros mismos, y nos digamos una vez más que no tenemos fuerza de voluntad o disciplina, como si esto fuera algo genético.

En la encuesta que mencionaba anteriormente, el motivo principal que comentaron los encuestados fue que se habían marcado objetivos demasiado ambiciosos a corto plazo. Somos muy impacientes y cortoplacistas, y además nos cuesta mucho hacer el sacrificio necesario para lograr incorporar un hábito positivo (hacer deporte, comer más sano, escuchar más y hablar menos, etc).

Por mi experiencia como coach durante los últimos 14 años, hay varios errores que cometemos a la hora de proponernos nuevos propósitos. Enumero algunos de ellos a continuación:

  • Nos planteamos objetivos demasiado ambiciosos a corto plazo.
  • No nos marcamos una fecha en la que empezar, y tampoco una fecha límite para haberlos conseguido.
  • Nuestros objetivos no son realmente objetivos: son intenciones o deseos, que es muy distinto.
  • Nos cansamos o decepcionamos demasiado pronto y lo abandonamos.

Por lo tanto, ¿Cómo podemos asegurarnos de lograr nuestras metas y sueños? A continuación, comparto 5 estrategias que a mí me han funcionado siempre, en todos los objetivos que me he marcado en los últimos 14 años:

  1. Transforma tu deseo en un objetivo. Utiliza para ello una herramienta muy conocida, el modelo MARTE, que son las siglas de las características que debe cumplir un objetivo para que sea considerado como tal, en lugar de una mera intención o deseo. MARTE significa que un objetivo debe ser Medible, Alcanzable, Retador, Tiempo (fecha de inicio y fecha límite) y Específico. Es esencial que el objetivo sea muy concreto (nada de generalidades), y que sea alcanzable al mismo tiempo que retador (un difícil equilibrio pero posible).
  2. Divide el objetivo en micro-acciones. A partir de ese objetivo MARTE, márcate pequeñísimos pasos o acciones específicas con las que vayas avanzando hacia el objetivo de largo plazo. Las micro-acciones, ejecutadas de manera constante, son fundamentales para que el objetivo sea sostenible en el tiempo. Por ejemplo, cuando queremos adelgazar y empezamos una dieta muy estricta, adelgazamos de manera muy rápida los kilos que queremos, pero está comprobado que en la mayoría de los casos la persona vuelve, al cabo del tiempo, a ganar su peso inicial de nuevo, por no haber podido mantener esa dieta de forma sostenible. El motivo es que se utiliza la estrategia contraria a la que recomiendo: macro-acciones o grandes cambios que el cerebro no asimila bien y boicotea inconscientemente en el largo plazo.
  3. Supera los micro-fracasos. Si cumples el punto 2, sólo puedes tener micro-fracasos, no grandes fracasos. Los micro-fracasos son fáciles de superar porque tienen poca importancia. Quiero decir que si fallas un día, no se hunde el mundo. Incluso si fallas dos o tres, siempre que relativices su relevancia y continúes cumpliendo tu plan como si nada.
  4. Prémiate durante todo el camino. El cerebro, según numerosas investigaciones, funciona a base de recompensas. Si te vas dando pequeños premios durante el camino, cuando vayas logrando pequeños avances, tu cerebro va a liberar dopamina y tú te sentirás mucho más animado y motivado para continuar avanzando hacia tu sueño. Cuando hablo de pequeños premios, me refiero a algo sencillo, algo que te guste hacer y que no implique gastarte mucho dinero, y por supuesto, un premio sano, no algo que perjudique tu salud.
  5. Comprométete con alguien. Está demostrado también que si compartes con alguien importante (tu pareja, tu hijo, un amigo) tu firme propósito de lograr un objetivo (ya sea personal o profesional), es mucho más probable que lo consigas, ya que esa persona te irá preguntando y tú no quieres quedar mal con esta persona. ¿Verdad?

Al final, la clave es generar un hábito sostenible, en base a las micro-acciones, de modo que sea imposible retroceder. Tu autoestima aumentará de forma espectacular, y tu cerebro habrá aprendido de forma inconsciente cómo lograr objetivos de manera sostenible, lo que aplicará para las próximas metas que quieras conseguir, que te resultarán mucho más fáciles.

Así que deja de marcarte deseos, intenciones, expectativas…y aplica estas pautas para tener un verdadero objetivo que te motive y te lleve a crecer como persona. Y por cierto, no es necesario esperar a enero o septiembre para marcarte metas. Cualquier mes del año es perfecto para ello. Así que ¿Por qué no empezar a diseñar tu objetivo ahora mismo, en diciembre? ¿Te atreves a desafiarte y a utilizar unas estrategias distintas para lograr el éxito? Entonces, ¡Eres imparable!

Te deseo una Feliz Navidad y un año 2019 lleno de objetivos cumplidos.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.