Ayer escuché una entrevista que le hicieron a Jorge Bucay. Me pareció muy interesante, aunque en un momento dijo algo que me hizo revolverme en la silla. Algo que cada vez escucho más y que está muy de moda ahora: la felicidad es equivalente a la serenidad interior.

Estoy de acuerdo totalmente que uno de los pilares de la felicidad es afrontar todo lo que nos sucede con serenidad y paz interior. Y esto lo logramos, por ejemplo, mediante una práctica regular de meditación zen. No obstante, me cuestiono en primer lugar si eso es la felicidad. Porque la serenidad, en ocasiones, nos puede alejar de la pasión. Y entonces la serenidad se convierte en frialdad, en un distanciamiento emocional que nos impide vivir la vida al máximo, con toda su intensidad y con toda su riqueza.

Por tanto, ¿Debemos vivir con serenidad o con pasión? Yo creo que ambos son pilares fundamentales para una vida plena.

Aunque me parece fundamental la serenidad como actitud general para nuestra salud, para tomar mejores decisiones y estar más enfocado mental y emocionalmente, no debemos abandonar nuestra capacidad para apasionarnos. Apasionarnos por nuestra pareja, por nuestros hijos, por nuestra profesión, por lo que aprendemos cada día. Si perdemos la pasión por dar demasiada importancia a la paz interior, estamos huyendo de la verdadera riqueza de la vida.

Cada vez estoy más harto de las frases del tipo: “Hemos venido al mundo para ser felices” o “Puedes eliminar todo el sufrimiento en tu vida”. Esto son tonterías sin fundamento, que demuestran un total desconocimiento de lo que es la verdadera vida. O peor, porque tratan de convencer a la gente de que existe un modo de vivir idílico…que no existe, lo cual provoca aún mayor frustración.

Hablemos claro de una vez. El dolor y el sufrimiento existen. De hecho, forman parte esencial de nuestra vida. Sin ellos, no existiría el placer y la felicidad. Por tanto, no hemos venido al mundo para ser felices. Hemos venido al mundo….para VIVIR lo más intensamente posible nuestra vida. Ya sea con las experiencias maravillosas, ya sea con las experiencias dolorosas.

En esta línea, te recomiendo el libro que acabo de leer, “Cimas y valles”, de Spencer Johnson. El autor, a través de este cuento, defiende que la vida son cimas y valles, y la clave es saber gestionar ambas de forma adecuada, para que las cimas duren más y las disfrutemos al máximo…y para que los valles duren menos y sepamos extraer los aprendizajes ocultos tras ellos. Pero no cabe duda de que la vida es eso: cimas y valles continuos. No te creas a los falsos predicadores del siglo XXI, que van diciendo que hemos venido al mundo a ser felices. Porque lo siguiente será pensar que eres un/a tonto/a o un/a torpe, porque tú no eres capaz de conseguirlo. Nada más lejos de la realidad.

Trata de vivir tu vida con serenidad, pero también con pasión. Incluso los momentos más duros. Sólo aceptando esta realidad puedes llegar a despertar a la auténtica vida. La fascinante y misteriosa vida. Y si me permite, Sr. Bucay, la felicidad no es sólo vivir con serenidad, sino también con pasión.

JAVIER CARRIL. Coach. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
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