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Objetivo vs intención

Cuando queremos cambiar algo de nuestra vida que no nos hace felices, solemos manifestarlo a nuestras personas más cercanas, usando frases como:

  • «Me gustaría conseguir…»
  • «Debería hacer…»
  • «Voy a intentar hacer…»
  • «Tengo que hacer…»

No hay nada de malo en estas frases si somos conscientes de lo que significan. Tan sólo son deseos, expectativas o intenciones positivas. Nada más. El problema es confundir estas expresiones con el hecho de habernos marcado un verdadero objetivo, que lleva consigo, por definición, un auténtico compromiso con lograrlo. Probablemente todos comenzamos con estos deseos o intenciones positivas y está genial. Pero en algún momento necesitamos transformar esas intenciones positivas en verdaderos objetivos. De lo contrario, esas manifestaciones se quedarán en simples deseos sin cumplir, y generarán un efecto devastador en nuestra autoestima y nuestra motivación, porque serán una cantinela constante en nuestra mente que nos tortura y recuerda lo débiles y poco disciplinados que somos. Generará en nosotros frustración, enfado, culpabilidad y finalmente resignación.

Hay personas que hablan y hablan sobre sus deseos, intenciones y propósitos de cambiar o mejorar aspectos de su vida, como un trabajo desmotivante, un cuerpo con sobrepeso o una ansiedad galopante. Sin embargo, no hacen nada. O si hacen algo, es puntual y efímero, y termina difuminándose poco a poco. ¿Eres tú una de estas personas? ¿Qué te hace sentir? Seguro que no es algo de lo que estés satisfecho/a. Pero te voy a dar una buena noticia: puedes cambiar ese patrón.

Pero para poder convertir tus «Debería…» y «Me gustaría…» en objetivos necesitas asumir un auténtico compromiso. De lo contrario es mejor ni empezar. En mi caso, siempre tengo una lista de deseos e intenciones positivas, pero los dejo congelados en el estado «Intención» hasta que siento que estoy preparado para conseguirlo. Entonces lo transformo en una meta porque se ha convertido en prioritario, y me comprometo totalmente con el objetivo. Voy a por ello con todas mis fuerzas.

Para definir bien el objetivo utilizo el modelo MARTE. MARTE son las iniciales de las características que debe tener un objetivo para que no sea una simple intención o deseo. Es decir, un objetivo debe ser Medible, Alcanzable y Retador al mismo tiempo, debe estar Temporizado (fecha de inicio, fecha de finalización) y sobre todo, debe ser Específico.

Al dejar congeladas mis intenciones positivas o deseos, sin comprometerme con ellos ni hablar de ellos con nadie hasta estar realmente preparado para acometerlos, evito la frustración y culpabilidad que emerge cuando sabemos que no estamos trabajando activamente en algo que queremos cambiar y que hemos expresado abiertamente. En el momento en que decidimos ir a por ello con toda nuestra energía, es cuando debemos convertirlo en objetivo y compartir nuestro objetivo con las personas cercanas, que es el llamado compromiso público, una estrategia efectiva de presión positiva.

Soy un firme seguidor de la frase “Cuando un samurai dice que va a hacer algo, ya está hecho”, que pertenece al código del Bushido de los Samurais. Esta frase es la máxima expresión del compromiso. Y me lo aplico diariamente a mí mismo. Es decir, raramente hablo de mis intenciones o ideas de mejorar o cambiar aspectos de mi vida que se han deteriorado o descolocado. Sin embargo, cuando me comprometo verbalmente con alguien a que voy a hacer algo, ya sea en el ámbito personal como en el profesional, esa persona puede estar segura de que lo haré en la forma y fecha a la que me he comprometido. Este nivel de compromiso nos proporciona una confianza y una fortaleza mental y emocional espectaculares. Además, transmitimos a los demás una imagen de credibilidad, confianza y liderazgo. Pero claro, ¡Hay que cumplir sin excusas!

No tiene ningún sentido ni utilidad hablar de las muchas intenciones positivas que tenemos. Es mejor ser prudentes porque de lo contrario transmitimos debilidad y falta de disciplina y liderazgo a los demás. Y cuando nos comprometemos, es crucial que empleemos todos nuestros recursos y habilidades para cumplir con nuestro objetivo.

Para terminar, yo diría que además de la importancia de la imagen que transmitimos a los demás, está el mensaje que nos damos a nosotros mismos cuando no cumplimos o cuando nos pasamos la vida deseando cosas sin ponernos a trabajar en serio para conseguirlas. Sin duda, es una carga muy pesada. Así que sé consciente de tus deseos e intenciones positivas, pero déjalos congelados hasta el momento en que sientas que estás preparado/a para afrontarlas. Y en ese momento, ve a por ellos con todas tus fuerzas, y comprométete a muerte tanto contigo como con los demás.

Por supuesto, debemos pedir apoyo si sentimos que no tenemos las estrategias o habilidades necesarias para ello. Contratar a un Coach para que te ayude a transformar tus «Deberías..» y «Tengo que…» en auténticos objetivos es algo que hacen las personas de éxito, las personas inconformistas y ambiciosas. Un Coach además se asegurará de ayudarte a identificar todo aquello que te esté impidiendo avanzar, y también de que finalmente actúes y sigas un plan seguro para alcanzar tus objetivos.

Te animo a que escribas una lista de todas tus intenciones positivas y deseos. Y después, decide si estás preparado/a para afrontar uno de ellos. Si es así, conviértelo en un objetivo MARTE y aplica la máxima de los Samurais. Comprométeme al máximo sin excusas ni justificaciones. En el momento en que digas a alguien (o a ti mismo/a) que vas a lograr dicho objetivo, ya estará hecho.

Ya está abierta la convocatoria para la 2ª edición del curso «MBSR (Reducción de estrés con Mindfulness)» que impartiré online desde mediados de enero a marzo. Mira en el link toda la información. Curso MBSR online

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

10 claves para mejorar tus finanzas personales

Las finanzas deberían enseñarse en los colegios de forma obligatoria porque es un aspecto fundamental para nuestra vida, de hecho es un aspecto esencial de nuestro bienestar mental y emocional. Los problemas financieros son una señal clara de que nos sucede algo más profundo, quizá tenemos creencias limitantes o una relación poco sana con el dinero, o tal vez tenemos carencias emocionales que tratamos de cubrir gastando dinero, o simplemente no le damos la importancia que merece porque nuestros padres nos educaron así. Pero recuerda, la gente que no le da importancia al dinero o lo juzga como una fuente de maldad y problemas son precisamente los que tienen más problemas financieros. Y por supuesto, esto afecta gravemente al resto de áreas esenciales de nuestra vida (carrera profesional, salud, relación de pareja, bienestar psicológico, etc). Así que poner en orden tus finanzas es poner en orden tu vida.

Para empezar, la mayoría de la gente vive por encima de sus posibilidades, gastando mucho más de lo que ingresa, y haciendo malabarismos para poder llegar a fin de mes. Muy poca gente tiene un colchón financiero por si surge un imprevisto como una enfermedad repentina para la que hay que pagar un costoso tratamiento, o la reducción drástica de ingresos por haber sido despedido de la empresa, o para pagar un Master a nuestros hijos en una buena escuela de negocios. Para colmo, de las pocas personas que consiguen ahorrar un poco de dinero, ni siquiera saben que tener el dinero ahorrado en una cuenta bancaria o “debajo del colchón” es una pésima decisión ya que de esta forma su dinero pierde valor cada año a causa de la inflación, en torno a un 1% anual de media.

Otro error habitual es relacionar un alto nivel de ingresos con la buena salud de nuestras finanzas. Aunque tengamos unos ingresos altísimos, no significa que tengamos riqueza ni inteligencia financiera si llevamos un tren de vida con muchos gastos. A final de mes no nos quedará nada en la cuenta corriente y estaremos permanentemente en peligro financiero. En definitiva, seremos pobres financieramente porque no tendremos un capital acumulado a pesar de nuestros elevados ingresos. Esta situación es frecuente ya que la mayoría de la gente está más preocupada de mostrar a los demás su status y nivel de vida que de construir un patrimonio. La gente piensa que el dinero es para gastarlo y no para ahorrarlo.

Por supuesto, en un nivel realmente avanzado se encuentran una minoría de personas que se han ocupado de estudiar y leer sobre finanzas, economía personal e inversiones, y se plantean incluso la soñada independencia financiera. Robert Kiyosaki popularizó este concepto en su famoso libro “Padre rico, padre pobre”, y básicamente se trata de tomar decisiones financieras inteligentes para que un día podamos, si lo deseamos, dejar de trabajar manteniendo nuestro nivel deseado de vida. ¿Cómo? Generando un hábito de gastar menos para ahorrar de manera regular para luego invertirlo y generar lo que llama ingresos pasivos, es decir ingresos que recibimos regularmente sin la necesidad de hacer nada. Puede haber muchas fuentes de ingresos pasivos como por ejemplo derechos de autor de libros o de cualquier obra artística, propiedades inmobiliarias que tengamos alquiladas, acciones de la Bolsa, Fondos de inversión, productos de ahorro o planes de pensiones, dividendos de una empresa de la que seamos socios, etc.

Cuando dichos ingresos pasivos recurrentes superan nuestros gastos de cada mes, podemos decir que hemos alcanzado la independencia financiera. En ese momento, podemos decidir, si queremos, dejar de trabajar y vivir con un buen nivel de vida gracias a los ingresos pasivos. Aunque esto suena idílico, algunas personas lo han logrado. Pero incluso lograrlo parcialmente supone un enorme alivio y aligera de forma radical nuestra mochila, al saber que tenemos unos ingresos recurrentes sin tener que hacer nada, pudiendo reducir el tiempo dedicado a nuestro trabajo y tomarnos la vida con más calma. De hecho, el objetivo fundamental es ir aumentando nuestra independencia financiera poco a poco sin obsesionarnos por conseguirla totalmente. Así, cuanto más patrimonio acumulemos, menos preocupados estaremos por las crisis económicas o un posible despido de nuestra empresa, así que no sólo estaremos mucho más tranquilos, sino que tomaremos decisiones con mayor libertad y valentía.

Personalmente llevo muchos años investigando sobre finanzas personales, y me ha ayudado mucho a potenciar mi inteligencia financiera, a reducir gastos, a construir activos que me generen ingresos pasivos, y finalmente, a invertir el dinero ahorrado para que crezca de manera constante y aumente su valor. Hoy siento mucha más tranquilidad y una mayor libertad para tomar decisiones en mi vida y en mi empresa que hace veinte años, gracias a haber acumulado un patrimonio importante a lo largo de estos años.

A continuación, te detallo 10 recomendaciones para que pongas en orden tus finanzas de una vez por todas. Estas sugerencias prácticas son las que he ido aprendiendo y recopilando de asesores financieros y gurús de la independencia financiera y las inversiones como Kiyosaki, Warren Buffett, John Bogle o Harry Browne, sumado a mi propia experiencia personal ahorrando e invirtiendo (y cometiendo errores, por supuesto) durante los últimos veinte años:

  1. Haz un control mensual de tus gastos e ingresos. Yo utilizo desde hace años una tabla de Excel donde tengo registrados todas las posibles fuentes de gastos y también de ingresos familiares, y cada mes introduzco los datos reales de mis gastos e ingresos para poder tener información actualizada y fiable, y de ahí detectar gastos innecesarios y tomar decisiones.
  2. Reduce todos tus gastos innecesarios. Gracias al control mensual de gastos, te darás cuenta de que muchos de tus gastos no son realmente necesarios. Elimínalos o redúcelos poco a poco pero de manera constante.
  3. Márcate el objetivo de ahorrar una cantidad fija al mes, una cantidad pequeña que no suponga un gran esfuerzo. Lo ideal sería un 20% de tus ingresos mensuales, pero si lo consideras muy alto de momento, puede valer una cantidad menor. Para ello, programa una transferencia automática desde tu cuenta bancaria de esa cantidad fija que quieres ahorrar cada mes a otra cuenta corriente diferente de la habitual, de modo que te olvides de ello y no tengas que pensar cada mes en ahorrar. Si no lo automatizas, lo normal es que no ahorres nada porque te habrás gastado todo el dinero que has ganado.
  4. Pide orientación a tres asesores fiscales sobre cual es la mejor opción de inversión para multiplicar el valor de tus ahorros, y luego toma tus propias decisiones en función de la información y recomendaciones que te han dado. No hagas caso ciegamente a ningún asesor fiscal, infórmate concienzudamente a través de otras fuentes antes de seguir cualquier recomendación.
  5. Invierte tu dinero ahorrado. Después de ahorrar una cantidad importante en tu cuenta específica de ahorro, empieza a plantearte la siguiente fase: la inversión de tu dinero para multiplicar su valor y evitar el efecto inflación. Invierte sólo el dinero que sepas que no vas a necesitar al menos los próximos cinco años. Para ello es importante que tengas un colchón importante de dinero en la cuenta corriente habitual, por si surge un imprevisto. El objetivo es no tocar en absoluto, pase lo que pase, el dinero invertido para que produzca sus beneficios.
  6. Diversifica tus inversiones. Invierte tu dinero en varios activos, preferiblemente en renta variable o una mezcla de renta variable y renta fija, en función de tu perfil de riesgo como inversor. El dinero que inviertas debe estar bastante diversificado: diversificación geográfica, diversificación de activos, fondos diversos donde tengas acciones de muchas compañías e incluso más de un broker. Esto reduce el riesgo de perder un porcentaje importante del dinero invertido por haber puesto todos los huevos en la misma cesta. Si prefieres la inversión inmobiliaria, adelante. Es otra opción interesante, aunque tiene una mayor complejidad. Las casas se deterioran y hay que estar pendiente, haciendo reformas, gastando dinero en su mantenimiento, reparando averías. ¡Y hay que tener suerte con el inquilino!
  7. Invierte con una mentalidad a largo plazo. Ante todo, mantén siempre una mentalidad de mínimo 5 o 10 años con tus inversiones. No pretendas obtener grandes rentabilidades en un mes, ni en dos o tres años.
  8. No vendas tus inversiones cuando pierdan valor. La volatilidad es una característica normal de los activos más rentables como acciones y Fondos de inversión. Es crucial que gestiones tus emociones de ansiedad cuando tu dinero pierda valor por los movimientos normales del mercado, y evites vender en ese momento de pánico. Ahí es donde puedes perder realmente dinero. Si mantienes la cabeza fría y esperas, comprobarás que vuelve a subir de valor.
  9. Busca otras posibles fuentes de ingresos pasivos en función de tus habilidades y tu profesión, y dedica el tiempo necesario a construir activos que generen dichos ingresos pasivos (beneficios de un negocio, derechos de autor, etc.)
  10. Fórmate de manera continua en finanzas e inversiones. Asiste regularmente a charlas y conferencias o lee artículos sobre finanzas personales e inversiones, para poder tomar mejores decisiones y no depender de los intereses particulares de los asesores financieros. Invertir en cultura financiera es una de las mejores inversiones que puedes hacer. En España, Value School o Finect son muy buenas fuentes para ir formándote.

Afrontar de una vez tu economía personal te aportará una enorme tranquilidad y te evitará muchos quebraderos de cabeza que te están quitando una enorme energía. Así, podrás enfocar toda tu concentración y energía en tus metas y objetivos importantes, y paradójicamente, podrás olvidarte del dinero ya que nunca más supondrá un problema.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Dejar de posponer decisiones difíciles

Hace poco, en un curso de liderazgo para una gran organización, algunos directivos se excusaban de no haber puesto en marcha acciones para mejorar su liderazgo con su equipo porque según ellos, «Ahora No es el momento». Otra justificación que ponían era que ahora estaban sobreviviendo entre urgencias y que cuando se normalizara y tranquilizara la situación, entonces abordarían esas metas y retos. La misma justificación, con las mismas cuatro palabras («Ahora no es el momento») la escuché hace dos meses de una directiva de otra empresa que quería parar su proceso de coaching hasta que todo volviera a la normalidad. Como estarás seguramente intuyendo, todo esto no son más que excusas para no afrontar decisiones incómodas o acciones difíciles que nos lleven a salir de nuestra zona de confort.

Desde que comenzó hace más de dos meses el estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus, he visto cómo muchas personas ponían en suspenso sus objetivos vitales y profesionales, aplazaban sus decisiones difíciles y posponían sus intenciones de mejorar su liderazgo o cualquier otra habilidad importante. También he observado lamentablemente este parón en seco  a nivel empresarial. Muchas organizaciones han suspendido o pospuesto sus acciones formativas y de desarrollo para cuando la situación volviera a la normalidad. Quizá todos pensaban que la situación excepcional duraría quince días o un mes como máximo. Pero pronto iremos camino de los 3 meses y la situación ha cambiado bastante poco.

Afortunadamente, tengo que decir que también conozco personas, líderes y organizaciones que han tardado muy poco en adaptarse a las nuevas circunstancias y han continuado trabajando en sus planes y objetivos profesionales y empresariales, cambiando el chip rápidamente y aprovechando las oportunidades que ofrece la tecnología para continuar formándose y mejorando, lo que es digno de admiración.

La reflexión para las muchas personas y empresas que han pospuesto, congelado o aplazado sus objetivos y acciones de desarrollo es que han perdido, literalmente, dos meses y medio. Y si no despiertan, seguirán perdiendo semanas e incluso meses en los que podrían avanzar para mejorar su vida o su carrera profesional. Porque lo que estamos viendo claramente es que la normalidad que teníamos antes del 14 de marzo no va a volver en bastante tiempo, así que ¿Seguimos posponiendo las decisiones y acciones importantes de nuestra vida? ¿Para cuando?

La cruda realidad es que cuando las cosas vuelvan a la normalidad, sea cual sea el concepto de normalidad que usemos, las personas que procrastinan van a seguir encontrando excusas y justificaciones para no abordar sus proyectos difíciles o ambiciosos. Empezarán a decir que se tienen que poner al día después de tantos meses de confinamiento, teletrabajo y cambios organizativos. Y que en cuanto pongan orden a todo, entonces se pondrán a trabajar en sus metas y aspiraciones de ser un mejor líder, delegar más en su equipo, o ser un profesional más competente. Una excusa más. Nunca llegan a tomar esas decisiones y acciones que los llevarían a un nuevo nivel de desarrollo en sus vidas, o en sus carreras profesionales o empresariales.

Por tanto, si te has sentido identificado con este patrón procrastinador, es el momento de dejar de poner excusas, de aplazar tus objetivos. No hay otro momento, sólo este momento, aquí y ahora. Empieza hoy mismo a definir pequeñas acciones o decisiones para poner en marcha el motor. Ahora bien, no intentes abarcar demasiado ni marcarte acciones muy ambiciosas a corto plazo, porque es la estrategia perfecta para no hacer nada y volver al punto cero.

En su lugar, utiliza la estrategia japonesa Kaizen para implementar pequeños cambios, pequeñas y sencillas mejoras relacionadas con tu gran objetivo. De esta forma te aseguras de no fracasar en tus primeros intentos, al ser acciones muy fáciles y alcanzables, y de esta forma ir aumentando tu motivación y energía para seguir avanzando. Por ejemplo, si tu objetivo es mejorar tu comunicación y confianza con tu equipo, empieza a hablar menos y escuchar más en las reuniones que tengas esta semana. Sólo este cambio te traerá aprendizajes muy significativos, y sin darte cuenta estarás empezando a ser un mejor líder. O si tu objetivo es hacer un cambio importante y difícil en tu carrera profesional, puedes, como primer pequeño paso, pedir información y presupuesto a un coach para que te ayude a impulsar este cambio.

Los líderes y los ganadores no posponen las decisiones incómodas, no procrastinan las acciones que saben que les van a llevar a un nuevo nivel de desarrollo, y por supuesto, jamás ponen excusas infantiles para justificar que no están haciendo las cosas importantes. Aunque les produzca miedo o pereza, las personas exitosas no se dejan vencer por estas emociones. Simplemente ejecutan las acciones y decisiones difíciles sin esperar a que las cosas mejoren, a que la situación se normalice, o a dejar de tener urgencias en su trabajo.

¿Y tú? ¿Estás actualmente en el grupo de los perdedores que están aplazando o posponiendo? Sal inmediatamente de esa zona tóxica y empieza a afrontar tu vida.

Y si entre tus objetivos está el potenciar tu inteligencia emocional, un primer pequeño paso podría ser consultar la información de los próximos programas online que voy a impartir sobre inteligencia emocional y sobre mindfulness. A continuación tienes los enlaces de ambos cursos por si te lo quieres pensar. Pincha ahora y no lo pospongas para «otro momento» 😉

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Tu brújula interior: propósito, visión y valores

En 2007, después de mi formación en coaching, dediqué una mañana a escribir mi visión personal a 10 años. En este ejercicio escribí todo aquello que quería lograr en 2017, sin límites, con una ambición total, mis metas gigantes tanto en el ámbito personal como el profesional. He dicho muchas veces en mis conferencias o entrevistas que este ejercicio ha sido una de las cosas más importantes que he hecho en mi vida. Fue un ejercicio que me ayudó a estar focalizado en lo importante durante esos diez años, a mantenerme motivado y proactivo hacia mis metas y prioridades.

Aunque algunos de aquellos objetivos y sueños no se cumplieron, otros sí los logré, e incluso conseguí cosas increíbles que no me planteaba ni siquiera en 2007, como llegar a publicar 4 libros. Lo importante, desde mi experiencia, no fue tanto si conseguí o no conseguí todas mis metas gigantes, sino si me sirvió y ayudó a dar lo mejor de mí mismo durante aquellos años. Y la respuesta definitiva es sí.

Por eso, en 2019 volví a hacer el mismo ejercicio, y escribí en un documento todo aquello que quiero lograr en mi vida en 2029, dentro de 10 años. Me puse a soñar, a reflexionar sobre mis prioridades, y una vez más evité ponerme límites. Desde que lo escribí, lo reviso cada semana, puntualmente. Simplemente lo reviso y a veces añado alguna cosa o modifico algún matiz. Leerlo cada semana atentamente, observando mis emociones al imaginarme que lo conseguiré, vuelve a ser un ejercicio esencial para mantenerme centrado, motivado y dar el máximo de mí cada día. Por eso, siempre sugiero a todos mis clientes de coaching que realicen este ejercicio, con unas pautas muy específicas para que tenga efectividad.

Pero además, hace un año revisé mi propósito personal y lo añadí en el mismo documento de mi visión personal a 10 años, propósito que puedes ver en esta página de mi web Sobre mí

Mientras que la visión personal tiene que ver con la pregunta ¿Qué logros quiero conseguir en mi vida?, el propósito se refiere a la pregunta ¿Para qué quiero conseguir esos objetivos?, es decir, ahonda en lo más profundo de nuestras necesidades y motivaciones humanas, y conecta con nuestro alma. Por eso, cuando pasamos nuestras metas por el barniz del propósito, algunas se quedan en el camino porque no están conectadas con nuestro ser más profundo. El propósito tiene que ver con el legado que queremos dejar en el mundo cuando nos marchemos, la contribución que deseamos hacer para que este mundo sea un poquito mejor. Para mí, tener claro cual es nuestro propósito vital es fundamental para vivir una vida plena y para desarrollar nuestro talento.

Y en tercer lugar, para completar el triángulo de nuestra brújula interior, es esencial hacer una reflexión profunda sobre cuales son nuestros 5 o 7 valores más importantes. Y más aún, qué valores nos gustaría tener integrados en nuestro ser para desarrollar todo nuestro potencial como seres humanos. En mi documento de la brújula interior, además de mi visión personal a 10 años con todos mis objetivos gigantes y sueños, he añadido mi propósito vital y también mis 7 valores principales (autenticidad, coraje, compromiso, salud, equilibrio, gratitud y aprendizaje). De cada valor definí, en dos o tres frases, lo que significa para mí cada valor, o dicho de otra manera, qué es lo que debo hacer para estar cumpliendo cada día con cada valor.

Leer cada semana mis 7 valores con sus conductas y actitudes asociadas, junto con la visión y el propósito, me proporciona un rumbo tremendamente claro y poderoso y un criterio para tomar mis decisiones tanto profesionales como personales. Y también me permite gestionar mi tiempo de una manera más efectiva, eliminando sin piedad tareas y actividades de mi agenda que no estén conectadas con mis valores, con mi propósito y con mi visión.

Pues aquí te dejo mi desafío: empezar a pensar, sin límites, tu visión personal, es decir cuales son tus metas a largo plazo, concretamente a 10 años. Es clave que te marques tus objetivos con este margen tan amplio porque en 10 años cualquier persona puede revolucionar su vida y lograr cualquier sueño que se marque, con la adecuada disciplina, formación y actitud. Pero no en 5 o 3 años. Este ejercicio puedes hacerlo escrito o también de manera más visual, utilizando fotos o imágenes que te inspiren.

Además de tu visión personal, te sugiero empezar a pensar en tu propósito vital. ¿Para qué has nacido? ¿Para qué quieres vivir y trabajar? ¿Qué contribución quieres hacer a este mundo?

Y en tercer lugar, plantéate tus valores, reflexionando sobre qué es lo más importante para ti, qué es lo que te mueve en tus decisiones, y también los valores que te gustaría incorporar en tu ser, definiendo claramente qué significa cada valor para ti.

Por último, revisa el documento de tu visión personal a 10 años, tu propósito y tus valores cada semana, modificando lo que creas conveniente. Es una herramienta dinámica, que va evolucionando a medida que tú mismo vas evolucionando, conociéndote más y conectando más con tu alma.

Te aseguro que es un ejercicio que, si le dedicas tiempo, reflexión y compromiso, puede transformar tu vida. Y si cuando empieces te sientes estancado y no sabes cómo definirlo, puedes solicitar una sesión de coaching conmigo para que pueda orientarte sobre los detalles más específicos de los tres elementos, que sería imposible detallar en un post.

Si quieres saber qué es el mindfulness, los beneficios que te puede aportar, aprender a practicar mindfulness e integrarlo en tu vida cotidiana, compra mi último libro «7 hábitos de mindfulness para el éxito», pinchando en el siguiente link: Comprar el libro

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

¿Por qué todos necesitamos un coach?

No tengo ninguna duda que todos necesitamos un coach, en uno o varios momentos de nuestra vida. Me refiero, por supuesto, a trabajar con un coach profesional, ya sea para lograr objetivos personales o profesionales. Yo mismo he tenido mi propio coach.

¿Por qué lo necesitamos todos? Resumiendo, puede haber muchos más motivos, pero creo que toda persona necesita un coach, aunque no lo reconozca o no lo sepa, por 3 motivos fundamentales:

  1. Para conocerte mejor, ayudarte a cuestionarte a ti mismo/a,  y definir tus auténticas metas.
  2. Para que asumas la responsabilidad de tu vida, de tus decisiones, actitudes y conductas. 
  3. Para movilizarte a actuar, tomar las decisiones y generar los hábitos necesarios para conseguir tus objetivos, venciendo el miedo, la pereza y las excusas.

Método Coaching de Javier Carril

Es muy habitual que no tengamos claridad sobre nuestra vida, sobre quienes somos, sobre cuales son nuestros valores y cuales son nuestros sesgos mentales. Ni siquiera tenemos claros cuales son nuestros objetivos.

El gran problema es no ser consciente de esta falta de claridad. El verdadero ignorante no es el que no sabe, sino el que cree que ya lo sabe todo. Y es bastante probable que hayamos caído en una especie de auto complacencia inconsciente en la cual no nos estemos dando cuenta de nuestras limitaciones, carencias y obstáculos internos. Y en este caso, sin duda no estaremos logrando todo lo que podríamos lograr si tuviéramos claridad, si aumentáramos nuestro nivel de conciencia sobre todo lo mencionado antes. En definitiva, creemos que nos conocemos y que lo tenemos todo muy claro, pero no es cierto. 

El coach te obliga a pararte, a reflexionar con espíritu crítico sobre tus decisiones, acciones y actitudes, así como sobre tus ideas preconcebidas y convicciones. Gerry Spence dijo: «Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad en lugar de que se cierre movida por la convicción». ¡Qué común es que nuestra mente se vaya cerrando más y más movida por nuestras convicciones! Esas convicciones que nos ofrecen tanta seguridad, pero una vida mediocre e infeliz. Por eso, uno de los aspectos que un coach va a hacer es que examines tus convicciones e ideas preconcebidas, con el fin de que seas consciente de cómo esas convicciones están limitando tu potencial.

Además, el coach va a explorar contigo tus valores y motivaciones profundas, tu misión en la vida, tu visión personal. A todo esto me gusta llamarle nuestras raíces. Si fuéramos un árbol, lo anterior conforman las raíces, la base de todo. Si las raíces de un árbol están podridas o mal cuidadas, será imposible que ese árbol crezca sano y dé frutos sabrosos. Una persona es igual, debe examinar sus raíces y limpiar las que estén en mal estado, las que no le ayuden a crecer y evolucionar como ser humano. A partir de limpiar las raíces, podemos empezar a cambiar nuestras conductas, actitudes, decisiones y estrategias para alcanzar la mejor versión de nosotros y alcanzar logros inimaginables ahora mismo.

Uno de los obstáculos que veo en las personas que no se quieren plantear esta introspección es el miedo. Creemos que vamos a encontrar cosas muy oscuras si miramos dentro de nosotros. Sin embargo, un buen coach te ayudará a realizar esa introspección de manera amable y saludable, incluso apasionante. Y te aseguro que vas a encontrar más luz que oscuridad en tus raíces, más elementos sorprendentemente poderosos que limitantes. Así que merece la pena ahondar y ver bajo la superficie de tu vida y de tu ego, para conectar con tu ser más profundo.

¿Más razones para que todo el mundo necesite un coach? Desde luego, porque no sólo todos necesitamos aumentar nuestro nivel de consciencia y autoconocimiento hasta el infinito, sino también necesitamos que nos movilicen hacia las acciones y decisiones que nos van a llevar a alcanzar todos los objetivos y sueños que tengamos. Y una vez más, aparece como fuerza terrible el miedo: el miedo al cambio, el miedo a sufrir, el miedo a que nos hagan daño, el miedo al fracaso.

Para ello, el coaching es una metodología que ayuda a establecer etapas, pequeñas metas, pequeños logros y avances, con el fin de superar nuestros miedos. La clave para cambiar nuestras ideas y convicciones limitantes está en la acción. Sólo actuando y tomando decisiones vamos a aprender todo lo que necesitamos aprender de cual es el obstáculo que nos está impidiendo alcanzar lo que deseamos, ya sea en la vida personal como en la carrera profesional. Por ello, un coach va a movilizarte para que experimentes, pruebes, actúes y tomes decisiones en tu vida real, como si fuera un laboratorio donde irás avanzando a través de aciertos y errores. Y sobre todo, la clave será ir generando unos hábitos duraderos relacionados con esas acciones y conductas, para que el cambio sea sostenible y permanente. Puedes echar un vistazo a este otro post que escribí sobre 5 estrategias para lograr nuestros objetivos.

Por último, aunque suene chocante, una de las razones más poderosas de la necesidad de tener un coach es el hecho de que no te va a dar soluciones o consejos, ya que este es el elemento esencial de la metodología del coaching, de ahí que un coach te va a hacer muchas preguntas y va a evitar resolverte la vida. Porque es crítico que empecemos a asumir la responsabilidad de nuestra vida puesto que nosotros sabemos mejor que nadie lo que necesitamos y queremos. Cuando un profesional nos recomienda ir por un camino o por otro, nos está limitando gravemente, porque nos impide pensar por nosotros mismos y decidir por nosotros mismos, que es la esencia del autoliderazgo y del crecimiento personal. Es como si estuvieran castrando todo nuestro enorme poder personal, porque cuando un profesional nos da una recomendación asume que nosotros solos no podemos conseguirlo y además nos impide pensar, lo cual es mucho más cómodo.

El coach no va a actuar de esta manera, porque confía plenamente que tú tienes las soluciones y las respuestas en tu interior, sólo necesitas despejar la niebla que te impide ver con claridad. En eso consiste la labor del coach, en ayudarte a despejar esa niebla para que poco a poco vayas aumentando esa claridad y vayas tomando las decisiones importantes que necesitas tomar para elevarte a un nivel superior en tu vida y en tu trabajo.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

5 estrategias para lograr nuestros objetivos

Ahora que llega el fin del año y el inicio del siguiente, por algún motivo extraño que se me escapa, los seres humanos nos replantearemos nuestra vida por enésima vez. Tomaremos más conciencia de nuestros hábitos tóxicos y recuperaremos los sueños que llevamos rumiando durante años. En definitiva, desearemos cambiar y nos propondremos esos propósitos positivos para el nuevo año.

¿Sabías que en una encuesta se preguntó a 3000 personas si habían logrado sus propósitos de inicio de año y el 88% respondieron que no? Supongo que te imaginabas un porcentaje similar o incluso mayor de fracaso colectivo. Y yo me pregunto: si sabemos que no los vamos a cumplir, ¿Por qué nos los proponemos año tras año? ¿Somos conscientes del coste emocional y de autoconfianza que supone el proponernos unos objetivos y no cumplirlos?

Lo normal es que nos sintamos frustrados, enfadados o decepcionados con nosotros mismos, y nos digamos una vez más que no tenemos fuerza de voluntad o disciplina, como si esto fuera algo genético.

En la encuesta que mencionaba anteriormente, el motivo principal que comentaron los encuestados fue que se habían marcado objetivos demasiado ambiciosos a corto plazo. Somos muy impacientes y cortoplacistas, y además nos cuesta mucho hacer el sacrificio necesario para lograr incorporar un hábito positivo (hacer deporte, comer más sano, escuchar más y hablar menos, etc).

Por mi experiencia como coach durante los últimos 14 años, hay varios errores que cometemos a la hora de proponernos nuevos propósitos. Enumero algunos de ellos a continuación:

  • Nos planteamos objetivos demasiado ambiciosos a corto plazo.
  • No nos marcamos una fecha en la que empezar, y tampoco una fecha límite para haberlos conseguido.
  • Nuestros objetivos no son realmente objetivos: son intenciones o deseos, que es muy distinto.
  • Nos cansamos o decepcionamos demasiado pronto y lo abandonamos.

Por lo tanto, ¿Cómo podemos asegurarnos de lograr nuestras metas y sueños? A continuación, comparto 5 estrategias que a mí me han funcionado siempre, en todos los objetivos que me he marcado en los últimos 14 años:

  1. Transforma tu deseo en un objetivo. Utiliza para ello una herramienta muy conocida, el modelo MARTE, que son las siglas de las características que debe cumplir un objetivo para que sea considerado como tal, en lugar de una mera intención o deseo. MARTE significa que un objetivo debe ser Medible, Alcanzable, Retador, Tiempo (fecha de inicio y fecha límite) y Específico. Es esencial que el objetivo sea muy concreto (nada de generalidades), y que sea alcanzable al mismo tiempo que retador (un difícil equilibrio pero posible).
  2. Divide el objetivo en micro-acciones. A partir de ese objetivo MARTE, márcate pequeñísimos pasos o acciones específicas con las que vayas avanzando hacia el objetivo de largo plazo. Las micro-acciones, ejecutadas de manera constante, son fundamentales para que el objetivo sea sostenible en el tiempo. Por ejemplo, cuando queremos adelgazar y empezamos una dieta muy estricta, adelgazamos de manera muy rápida los kilos que queremos, pero está comprobado que en la mayoría de los casos la persona vuelve, al cabo del tiempo, a ganar su peso inicial de nuevo, por no haber podido mantener esa dieta de forma sostenible. El motivo es que se utiliza la estrategia contraria a la que recomiendo: macro-acciones o grandes cambios que el cerebro no asimila bien y boicotea inconscientemente en el largo plazo.
  3. Supera los micro-fracasos. Si cumples el punto 2, sólo puedes tener micro-fracasos, no grandes fracasos. Los micro-fracasos son fáciles de superar porque tienen poca importancia. Quiero decir que si fallas un día, no se hunde el mundo. Incluso si fallas dos o tres, siempre que relativices su relevancia y continúes cumpliendo tu plan como si nada.
  4. Prémiate durante todo el camino. El cerebro, según numerosas investigaciones, funciona a base de recompensas. Si te vas dando pequeños premios durante el camino, cuando vayas logrando pequeños avances, tu cerebro va a liberar dopamina y tú te sentirás mucho más animado y motivado para continuar avanzando hacia tu sueño. Cuando hablo de pequeños premios, me refiero a algo sencillo, algo que te guste hacer y que no implique gastarte mucho dinero, y por supuesto, un premio sano, no algo que perjudique tu salud.
  5. Comprométete con alguien. Está demostrado también que si compartes con alguien importante (tu pareja, tu hijo, un amigo) tu firme propósito de lograr un objetivo (ya sea personal o profesional), es mucho más probable que lo consigas, ya que esa persona te irá preguntando y tú no quieres quedar mal con esta persona. ¿Verdad?

Al final, la clave es generar un hábito sostenible, en base a las micro-acciones, de modo que sea imposible retroceder. Tu autoestima aumentará de forma espectacular, y tu cerebro habrá aprendido de forma inconsciente cómo lograr objetivos de manera sostenible, lo que aplicará para las próximas metas que quieras conseguir, que te resultarán mucho más fáciles.

Así que deja de marcarte deseos, intenciones, expectativas…y aplica estas pautas para tener un verdadero objetivo que te motive y te lleve a crecer como persona. Y por cierto, no es necesario esperar a enero o septiembre para marcarte metas. Cualquier mes del año es perfecto para ello. Así que ¿Por qué no empezar a diseñar tu objetivo ahora mismo, en diciembre? ¿Te atreves a desafiarte y a utilizar unas estrategias distintas para lograr el éxito? Entonces, ¡Eres imparable!

Te deseo una Feliz Navidad y un año 2019 lleno de objetivos cumplidos.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Las 3 claves para lograr resultados extraordinarios

Acabo de terminar el libro «Dinero, domina el juego» del gran conferenciante motivacional Tony Robbins. Soy un devorador de libros, me encanta leer y los libros me han aportado muchísimo durante mi vida. He aprendido conceptos y estrategias fundamentales que han aumentado mi felicidad y también mi rendimiento y liderazgo personal.

En el libro, Tony Robbins aborda el tema de la independencia financiera, que es algo sobre lo que llevo investigando, leyendo y tomando decisiones personales desde hace años. Pero el libro es mucho más. Como de costumbre, Tony es un motivador nato y no puede evitar transmitir en muchas páginas del libro sus habituales discursos sobre lo que nos limita y condiciona, y en el lado opuesto, lo que nos empodera y potencia en nuestra vida personal y carrera profesional. En ese sentido, me encanta cuando detalla los 3 elementos clave que inciden, negativa o positivamente, en nuestros resultados y el logro de nuestros objetivos. Son los siguientes:

1. Los relatos que nos contamos. Todo empieza por las historias que nos contamos a nosotros mismos para justificar nuestra falta de acción, pereza o miedo a tomar decisiones. Nos engañamos a nosotros mismos echando balones fuera, como si nosotros no pudiéramos hacer nada y todo dependiera de otras personas o de elementos externos. Lo peor de todo es que nos creemos nuestros relatos limitantes. Algunos ejemplos muy comunes de relatos limitantes son:

  • «No puedo hacer nada si los demás no dan el primer paso»
  • «No tengo tiempo»
  • «No puedo, no soy capaz de…»
  • «Eso es imposible, no se puede, no es realista…»
  • «La culpa de mis problemas la tiene mi jefe, mi pareja, etc…»

Dentro de este apartado también están las interpretaciones limitantes o distorsionadas que hacemos de la realidad y sobre lo que nos sucede. Cambiar todos estos relatos por unos nuevos relatos que nos den poder es clave para ser una persona de alto rendimiento.

2. El estado emocional. Los relatos que nos contamos inciden directamente en el segundo punto clave que incide en nuestros resultados: las emociones. Si yo me cuento a mí mismo el relato de que «Es imposible intentar planificarse en mi empresa…» o «La culpa de mis resultados es de mi equipo» o «Todo es importante y urgente», eso generará un estado emocional de frustración, victimismo o estrés. Las emociones inciden directamente en nuestras conductas y decisiones porque somos seres esencialmente emocionales. Si no sabemos cómo acceder a un estado emocional de poder y motivación, no conseguiremos jamás resultados extraordinarios. Recuerda: lo primero es cambiar tu relato limitante por otro que te potencie y empodere. Después, tendrás que desarrollar la inteligencia emocional para gestionar las dificultades inevitables que te encontrarás cuando te encamines hacia tus metas y sueños.

3. Las estrategias que usamos. En tercer lugar, es clave que usemos las estrategias efectivas para conseguir resultados extraordinarios. Desde luego, si no hemos dominado los dos primeros aspectos, ninguna estrategia nos servirá porque nuestra mente no tendrá la fortaleza y el equilibrio necesarios. El 90% de las personas utilizan estrategias inadecuadas y poco efectivas para lograr sus objetivos. Debemos aprender cuales son los métodos de las personas de éxito para replicarlos. Por esto es tan importante leer mucho a las personas que han alcanzado el éxito y comparten sus estrategias, asistir a conferencias y cursos de formación en habilidades emocionales, o contratar a un coach que pueda enseñarte las estrategias probadas de éxito para lograr tus objetivos.

Así que empieza a cuestionar tus relatos limitantes y victimistas y cámbialos por unos nuevos que te den poder. Eso cambiará tu estado emocional a un estado de motivación y poder, que tendrás que mantener ante los obstáculos, desarrollando tu habilidad de gestión emocional para manejar el miedo, la frustración y la rabia. Y por último, tendrás que formarte continuamente para aprender las estrategias probadas de éxito para ser más eficiente y disciplinado, y generar unos hábitos positivos sostenibles que te lleven a alcanzar todo lo que te propongas en la vida y el trabajo. ¡A por ello! Tú puedes. Todos podemos.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

La importancia de las pequeñas cosas

Como siempre que empieza un nuevo año, es un buen momento para replantearnos cómo estamos viviendo nuestra vida, a qué actividades y relaciones estamos dedicando nuestro valioso tiempo, y si nos hace felices nuestro trabajo, al que dedicamos la mitad de nuestra vida.

El cine me apasiona desde que era un niño. No voy al cine sólo para pasar un buen rato o para entretenerme, como tantas millones de personas. No. El cine para mí es mucho más que eso. Me ha ayudado a conocerme mejor, a entender mejor el mundo, el ser humano, las relaciones, y desde luego, comprender un poquito más el misterio de la vida.

Hablando del misterio de la vida y de cine, hace unas semanas vi la película «Mi vida sin mí», de Isabel Coixet. Es una película del año 2003, que llevaba tiempo queriendo ver. Y me pareció un filme maravilloso y emocionante sobre el sentido de la vida. Aborda el tema de la muerte y qué es lo que nos sucede cuando la vemos cerca, muy cerca.
Cartel pelicula Mividasinmi

Esto me recuerda lo que decía Steve Jobs en su famoso discurso en la Universidad de Stanford: «La muerte es el mejor invento de la vida». Jobs argumentaba que gracias a sentirla cerca, empezó a apreciar la vida como nunca. Estoy completamente de acuerdo. Hace 10 años la vislumbré a lo lejos después de un problema grave de salud que tuve, y esa experiencia me cambió la perspectiva completamente.

Desde entonces decidí empezar a apreciar y valorar de verdad todo lo que tenía en mi vida, y por otro lado, decidí cambiar todo aquello que no me gustaba o motivaba, entre otras cosas mi trabajo de publicista. Desde entonces me dedico a ayudar a los demás a alcanzar sus objetivos personales y profesionales (coaching), y también a ayudarles a aprender a disfrutar más de la vida y a aliviar el sufrimiento y el estrés (mindfulness). Me siento cada día con más energía y motivación, y sigo recordando frecuentemente que la vida es muy corta, que se termina en un abrir y cerrar de ojos, y por tanto, debemos aprovecharla al máximo.

Volviendo a la película, empieza con una secuencia preciosa que refleja el cambio de perspectiva que tenemos cuando «despertamos» y conectamos con la auténtica vida, y cómo empezamos a focalizarnos en las pequeñas cosas de cada día, en disfrutar de la belleza de un amanecer, de la luna, de la sensación de la lluvia, de un momento de risas con nuestros hijos, en definitiva del momento presente, del aquí y ahora. Ahí está la auténtica felicidad, en las pequeñas y cotidianas experiencias que vivimos momento tras momento, no en las grandes metas y logros.

Con esto no quiero decir que no nos debamos marcar objetivos ni sueños, por supuesto. Soy el primer defensor de que tenemos que salir de nuestra zona de confort y atrevernos a desafiar nuestros límites, saliendo a luchar por nuestros sueños. Pero no debemos nunca olvidarnos del presente e hipotecarlo a lograr esas metas, porque si lo hacemos, entonces esos sueños y objetivos comienzan a esclavizarnos y a generar infelicidad, y entonces no merecen la pena.

La importancia de las pequeñas cosas. Esta es una de las lecciones clave que he aprendido gracias a mis experiencias personales, pero también gracias a la práctica desde hace 10 años de la meditación mindfulness. El Mindfulness es un tipo de meditación para focalizarnos en el momento presente, aquí y ahora, sin juicios y con una actitud de apertura, curiosidad y aceptación. Y la práctica regular nos hace mucho más felices y más sabios.

El mindfulness nos ayuda a ser más conscientes de la importancia de vivir y disfrutar con plenitud cada momento presente, porque realmente es lo único que existe. El pasado ya pasó, y el futuro aún no ha llegado, por lo tanto no existen. Y el presente siempre es perfecto, porque nos está enseñando siempre la lección que necesitamos. Pero si no estamos en el presente con toda nuestra conciencia, pasamos la vida dormidos, anestesiados, con el piloto automático, con la mente llena de preocupaciones, fantasías y reflexiones inútiles.

Reconozco que soy de esa clase de personas a las que se refiere la protagonista de la película «Mi vida sin mí», que les gusta mirar a la luna, que son capaces de estar contemplando el mar durante horas o una puesta de sol, que disfrutan simplemente del frescor del aire en la cara mientras caminan. Y mi intención es seguir avanzando y disfrutando cada vez más de todas esas pequeñas joyas que tenemos delante de nuestras narices cada día…

¿Y tú? ¿Cuanta importancia le das a las pequeñas cosas de la vida? ¿Disfrutas del presente o estás demasiado tiempo preocupándote de cosas del futuro o del pasado? Quizá estas preguntas te ayuden a afrontar de forma distinta el nuevo año que acaba de empezar. Empieza ahora mismo, estés donde estés. Este es el único momento y el único lugar…para ser feliz.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Los dos pilares de la motivación

Esta mañana me ha llegado a mi buzón de correo electrónico un mensaje que estaba encabezado por la siguiente frase de Steve Jobs: En los últimos 33 años, me he mirado al espejo todas las mañanas y me he preguntado a mí mismo: «si hoy fuera el último día de mi vida, ¿Querría hacer lo que voy a hacer hoy?» Y cada vez que la respuesta ha sido «No» durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Es importante mirarnos a nosotros mismos, analizar nuestra vida con frecuencia, y cuestionar lo que hacemos cada día, con el fin de asegurarnos de estar viviendo la vida que queremos vivir, de estar trabajando en lo que realmente queremos trabajar. Y si no es así, sin hundirnos ni dramatizar, sería recomendable plantearnos un cambio. La vida es muy corta como para desperdiciar días, semanas, años de nuestra existencia en un trabajo que no nos gusta, en una relación con la que no somos felices, o actividades que no nos aportan nada positivo.

Plantearnos qué queremos es una de las cosas más difíciles que hay. Normalmente sabemos muy bien qué es lo que NO queremos, pero otra cosa es tener claridad sobre lo que queremos. Para ello, no hay otro camino que conectar con uno mismo, con los valores, con lo que verdaderamente le importa a uno. Y luego tomar decisiones, a veces difíciles. Este es el primer pilar de la motivación sostenible: ir a por lo que queremos.

Por otro lado, para sentir esa motivación y energía diarias que se deduce de la frase de Steve Jobs, pienso que no sólo hay que ir a por lo que uno quiere, en todas las facetas de tu vida personal y profesional. Este es sólo el 50%. ¿Y cual es el otro 50% de nuestra felicidad y motivación?

El segundo pilar, y que nos da el otro 50%, es valorar y agradecer lo que tenemos. Muchas veces nos obsesionamos con lo que nos falta, nos dejamos esclavizar por nuestros objetivos, y no disfrutamos el presente. Así la vida se convierte en una carrera constante en la que no nos permitimos ningún respiro ni satisfacción. Por eso, el segundo pilar sería focalizarnos en lo positivo que tenemos en nuestro trabajo y vida, que seguro es mucho.

Yo, por las mañanas, después de mi media hora de meditación doy las gracias todos los días, sin excepción, por situaciones o experiencias concretas que he vivido el día anterior. Te aseguro que es un pequeño ejercicio pero que es fundamental para mí, porque me ayuda a apreciar y valorar lo muchísimo que tengo.

En resumen, para mí la motivación y la felicidad se basan en 2 pilares:

1. Ir decididamente a por nuestros sueños y metas tanto profesionales como personales. (futuro)

2. Valorar, disfrutar y agradecer lo que ya tenemos en nuestra vida. (presente)

¿Por cual quieres empezar?

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Los 5 propósitos para un Gran Año

Es muy probable que los últimos días del 2013 hayamos dedicado algún momento a pensar en cómo ha sido el año que termina, nuestros éxitos y fracasos, nuestros deseos cumplidos y nuestras frustraciones. Además, es casi inevitable comenzar a pensar en cómo queremos que sea el nuevo año que nos viene, en los futuros retos que tendremos que abordar, en los objetivos que quisiéramos lograr, o los propósitos que desearíamos alcanzar.

Estas reflexiones y cavilaciones son muy positivas, porque nos hacen parar, aunque sean sólo unos minutos, nos permiten hacer un alto en el camino para después seguir adelante, quizá con nuevos aprendizajes, nuevas energías, y probablemente con nuevos sueños e ilusiones.

Existen 5 grandes propósitos globales que todos deberíamos plantearnos en estas fechas para disfrutar de un Gran Año 2014. Estos son:

1. Propósito Financiero. ¿Cómo están tus cuentas? ¿Números rojos? ¿Gastas más que ingresas? ¿Están tus ahorros dándote la rentabilidad que deseas? Es importante que afrontemos este tema de una vez, y que nos asesoremos por expertos financieros e inversores. Es muy probable que si tenemos algún dinero ahorrado, no estemos sacándole una buena rentabilidad. Debemos decidir qué es lo que queremos hacer con nuestro dinero, y si tenemos dificultades de liquidez o falta de ahorros, entonces tenemos que hacer cambios en nuestro estilo de vida para reducir gastos o aumentar nuestros ingresos.

2. Propósito Laboral. ¿Estás realmente contento y motivado con tu trabajo actual? ¿Te motiva ir a trabajar cada día o resulta una pesada carga? Pasamos la mitad de nuestra vida en el trabajo, así que si no nos apasiona lo que hacemos, debemos hacer un cambio urgente, porque las consecuencias a largo plazo pueden ser nefastas. Muévete con todos tus contactos, sé proactivo/a y dedica un espacio de cada día a la búsqueda de un nuevo trabajo que te motive. Y si no lo encuentras, móntatelo por tu cuenta. Hay millones de personas que ya lo han hecho. ¿Por qué no vas a poder tú?

3. Propósito Emocional. Revisa tus relaciones personales, sobre todo con las personas más cercanas, familiares, amigos y compañeros de trabajo. Todos tenemos conversaciones pendientes, quizá necesitamos pedir perdón o manifestar nuestros sentimientos o necesidades a alguien, puede que sea bueno dar las gracias a una persona que nos haya ayudado últimamente, o tal vez queramos pedir un cambio de comportamiento. Es imprescindible que abordemos este propósito de manera global, porque notaremos una maravillosa sensación de alivio y libertad.

4. Propósito Interior. Así como necesitamos revisar nuestras relaciones interpersonales, es esencial que analicemos la relación con uno mismo. Debemos dedicarnos tiempo a nosotros mismos, para potenciar nuestro autoconocimiento, para evaluar los juicios, creencias y emociones con que nos autolimitamos y debilitamos, así como para aumentar todo lo que nos potencia y da energía. En este sentido, yo siempre recomendaré practicar meditación de forma regular. Los beneficios son espectaculares y están demostrados científicamente en miles de estudios: claridad mental, equilibrio emocional, foco en lo importante.

5. Propósito Físico. Debemos cuidar mejor de nuestro cuerpo. Nos lo han dicho cientos de veces y sabemos de sobra que es necesario para la salud, pero nos cuesta muchísimo tener un hábito de hacer ejercicio físico regular. Empieza por un objetivo muy pequeño, tal vez salir a correr una vez cada quince días, o simplemente apúntate al gimnasio, a baile, o a aprender algún deporte nuevo. Cumplir esta acción tan fácil te dará ánimos y confianza, armas que podrás usar en los siguientes pasos. Así hasta que consigas incorporar el ejercicio físico a tu vida. Y no olvidemos la otra parte de este propósito: la alimentación. Piensa si todo lo que comes es porque te apetece o es porque necesitas calmar tu ansiedad. Y a partir de ahí, siendo más consciente, toma pequeñas decisiones para cambiar malos hábitos que tengas.

¿Cuál de estos propósitos quieres afrontar primero? ¿Cuál de ellos has descuidado en los últimos años? Te aconsejo que te marques un pequeño objetivo, con una fecha concreta, en uno de los 5 propósitos. Concentra tu energía en ese pequeño objetivo y ejecútalo cuanto antes. Ese puede ser el principio de un Gran Año para ti, un año en el que tomes las riendas de todas las áreas de tu vida.

¿Quieres conocer mis Cuentos cortos motivacionales? Descárgatelos de forma gratuita en este link: http://www.execoach.es/portfolio-item/cuentos-cortos/

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor. http://www.javiercarril.com