Ya casi estamos en Navidad. Y pensamos: un año más… Qué rápido se pasa el tiempo… Seguramente volvamos a manifestar deseos para el próximo año, buenos propósitos que cumplir, proyectos que hemos planteado años anteriores y que nunca se llegaron a concretar.

¿Y de qué sirve eso? De poco. Porque el 99% de esos buenos propósitos nunca llegamos a materializarlos, y lo único que nos provoca es frustración.

En lugar de eso, probemos un año a no marcarnos objetivos. Probemos a aceptarnos, probemos a valorar realmente lo que somos y lo que tenemos, probemos a dedicar un espacio de reflexión sobre nosotros mismos y nuestra vida. Puede resultar raro, pero muchas veces cambiando un resorte podemos remover internamente nuestras resistencias u obstáculos, y podemos alcanzar mayores logros.

Lo que quiero decir es que marcarse objetivos sin un auténtico y firme compromiso de cumplirlos es contraproducente. Sólo sirve para frustrarnos aún más, para deteriorar nuestra autoestima, y para fortalecer nuestra creencia de que no podemos o no somos capaces. Por lo tanto, para eso es mejor no marcarse ningún objetivo.

¿Por qué no, en su lugar, dedicamos tiempo esta Navidad a reflexionar sobre lo verdaderamente importante para mí? ¿Por qué no enfocarnos en fluir y disfrutar de nuestros hijos, de nuestro trabajo, de nuestros amigos?

Nos pasamos el día torturándonos a nosotros mismos, con frases que comienzan con la muletilla: Tengo que… Debería hacer… Tendría que…. Nuestra vida se convierte en una pesadilla de obligaciones sin un rumbo, sin un fundamento. Esto no es saber conversar con uno mismo.

Realmente saber comunicarse con uno mismo es hacerse preguntas como: ¿Qué es lo realmente prioritario en mi vida?

¿Quién soy?

¿Para qué estoy en este mundo?

¿Hacia dónde quiero que camine mi vida?

¿Qué puedo hacer aquí y ahora?

¿A qué quiero comprometerme de verdad?

¿Qué excusas o justificaciones me estoy poniendo a mí mismo/a para evitar afrontar de verdad mi vida?

Así que si eres de las personas que se marcan muchos objetivos a principios de año y no los sueles cumplir, te aconsejo que no te marques objetivos. No merece la pena. Es mejor que emplees tu tiempo en contestar honestamente a las preguntas del anterior párrafo. Y después, estoy seguro de que tendrás mucho más claro el rumbo que deseas dar a tu vida.

JAVIER CARRIL. Coach. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Compra ya mi nuevo libro “DesESTRÉSate”, Ed. Alienta, 2010…o mi primer libro “Zen Coaching. Un nuevo método para potenciar tu vida profesional y personal”, ed. Díaz de Santos, 2008.