Hace poco tuve una experiencia más sobre lo falso y engañoso que resulta que alguien te diga que no tiene nada que mejorar o cambiar. He realizado procesos de coaching con cientos de personas durante los últimos seis años, y me he encontrado con un pequeño porcentaje que declaraba algo similar: “No, las cosas funcionan bien con mi equipo” o “no me inquieta nada en particular para trabajar o mejorar…” o el típico “experto” que dice siempre: “Esto ya lo sabía/lo conocía”.

Sistemáticamente, estas personas se engañan a sí mismas. Porque siempre, y todo el mundo, tiene algo que mejorar o que aprender en su vida o en su trabajo. Siempre. La perfección y la vida ideal no existen. En el fondo, esa es la salsa de la vida: un desafío continuo, una constante prueba de tu fortaleza y resistencia.

Por más que les preguntes, siempre te dicen lo mismo. Cuando me encuentro este tipo de personas, siento tristeza. Porque estoy convencido de que quien más presume de que no necesita mejorar o cambiar nada, es precisamente quien más lo necesita. La persona que siempre te dice que todo va bien, para mí no es auténtica. Y esto no quiere decir que no haya que ser positivo. Por supuesto que sí. Pero es diferente ser positivo que falso.

Ser positivo es afrontar con ánimo y esperanza los retos y problemas de la vida. Ser falso es negar que existen retos y problemas en la vida, negar que tienes cosas que mejorar, o fingir que todo es perfecto en tu vida. He conocido personas así, y los años me han demostrado la verdad de mis juicios iniciales.

Comparto contigo tres casos reales que he conocido: un directivo que siempre vendía que tenía gran éxito y que su vida era perfecta destruyó su matrimonio y familia por su obsesión con su carrera profesional; otro directivo que en las sesiones de coaching me repetía que no tenía nada que mejorar, finalmente ha sido despedido hace unas semanas de su empresa; otro directivo que se pavonea como un modelo de directivo es odiado por todo su equipo y el ambiente que ha creado en su departamento es de estrés y malestar. Como digo, son casos reales.

Así que te recomiendo quitarte todas las máscaras, ser más sincero y auténtico, reconocer tus áreas de mejora y las debilidades que debes trabajar. Eso te acercará a la gente, y hará que confíen en ti. Y además, estarás siempre abierto a crecer y a desarrollarte como persona y profesional, lo que, por cierto, no tiene fin.

Y ahora, piensa. ¿Qué es lo que no funciona en tu vida? ¿Qué es lo que debes mejorar como persona o como profesional? No digas que nada, porque entonces, siento decirte que eres un conformista o que te estás engañando a ti mismo. Por cierto, avanzarás más rápido y seguro con la ayuda de un coach. Así que ¡Pon un coach en tu vida!

JAVIER CARRIL. Coach. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/

Autor de los libros DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un nuevo método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.