Ayer un amigo me dijo una frase que me fascinó: “El presente es perfecto, pero la vida es imperfecta”. ¿Qué quiere decir esta frase algo rebuscada?

En primer lugar, tenemos que aceptar que la vida es imperfecta. No podemos seguir adoptando la actitud de un niño caprichoso, tratando de forzar el hecho de que la vida satisfaga todas nuestras expectativas. Eso es equivalente a mucho, mucho sufrimiento.

Cada vez que decimos: “Me gustaría que esta persona me quisiera…” o “El debería escucharme más” o “Ella debería ser más ordenada y rigurosa” o “Me gustaría no estar enfermo”…estamos siendo caprichosos y estamos alejándonos de la realidad.

Hace dos semanas me rompí la muñeca haciendo deporte, y estaré más de seis semanas escayolado. Lógicamente, no puedo funcionar a mi ritmo habitual, necesito tomarme más tiempo porque estoy mucho más torpe usando sólo una mano. Además, a finales de febrero viajará a Venezuela para impartir unos cursos para Repsol y tendré que ir escayolado, lo cual no me hace ninguna gracia.

Dado mi nivel de exigencia, he tenido que hacerme esta reflexión para aceptar la nueva realidad que tengo. Me ha costado, pero ya no me digo: “Ojalá no me hubiera roto la muñeca”, o “Me gustaría ahora tener las dos manos operativas”. Eso no hace más que desgastarme energía, así que he eliminado esos pensamientos improductivos, para concentrarme en el momento presente, en aceptar que estoy limitado y que tengo que “jugar con estas nuevas cartas” durante muchas semanas (luego vendrá la rehabilitación).

Esto es, ni más ni menos, aceptar que la vida es imperfecta. Aceptándolo, no seremos más felices, pero lo que sí te aseguro es que seremos menos infelices.

Cuando aceptas que la vida es imperfecta y que no puedes jugar con ella a tu antojo, para que cumpla todos tus deseos y caprichos, entonces empiezas a concentrarte en el ahora, en el presente. Y sólo entonces comienzas a entender la otra parte de la frase: “El presente es perfecto”. Cuando aceptas las cosas, aunque sean desagradables o trágicas, con naturalidad, sin dramatismos innecesarios, todo te parece perfecto. Encuentras que todo encaja, que todo fluye, y que somos únicamente nosotros los que complicamos esta vida, que en realidad es muy simple.

Sentir permanentemente esta sensación única y maravillosa es casi imposible. Pero merece la pena estar muy atentos, tomar conciencia del momento presente, para sentir, aunque sea sólo por unos instantes, que el presente es perfecto.

JAVIER CARRIL. Coach. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
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