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Educar para reconectar con nuestro potencial

Recientemente la editorial de mi último libro «Reconecta contigo» me comunicó que un profesor de un Instituto de Cádiz había elegido mi libro para que sus alumnos lo leyeran a lo largo del curso y debatieran sobre sus aprendizajes en un círculo de lectura creado por dicho profesor. El propósito del círculo es, al parecer, ayudar a sus alumnos a reflexionar sobre aspectos esenciales de la vida, ayudados de un libro.

La iniciativa me pareció fabulosa, y sentí un enorme orgullo y alegría al saber que el profesor había seleccionado mi libro este año. De hecho, la editorial me envió las reflexiones y aprendizajes de los alumnos, inspirados por la lectura de mi libro, y quiero compartirlas en este post. Por supuesto, aunque no aparece ningún nombre, pedí permiso al profesor para compartir estas reflexiones. Aquí van algunas:

«Esta lectura personalmente me ha servido muchísimo. He aprendido muchas cosas que debo cambiar, aprender y aportar a mí y a los que me rodean. 

El libro a mí me ha enseñado la parte bonita y «fea» de la vida, pero aún así te hace verla maravillosa. Te enseña a ver las cosas de otra manera, a no tomarte las cosas tan a lo personal, a saber disfrutar de los momentos que te va regalando la vida y no estar apegada al pasado ni angustiada por el futuro, sino viviendo el presente, el aquí y el ahora. El poder volver a confiar en alguien, en decir pues puedo contarle x cosas a x persona. Que pedir perdón, mostrar tus sentimientos, decir lo que sientes, lo que piensas y buscar ayuda o apoyo, no es de débiles. En darle valor a cada detalle de la vida y de las personas. Aprender de lo bueno que tiene y de lo malo, no siempre quedarnos con lo malo de las cosas o personas. 

Saber sanar las heridas, hablando de ellas, y no intentar tapar o echar las cosas a la espalda, porque llega el día en el que no puedes levantarte de tanto peso. En luchar por las cosas que queremos y no solo lo material, porque como el libro nos enseñó, cuando logramos lo material nos decepcionamos o aburrimos de ello con facilidad, porque nos ha costado más conseguirlo que lo que realmente tiene de valor o importancia. Para mí estas cosas son las que más estoy poniendo en práctica, gracias al libro.»

¡Qué maravilla liberarnos de lastres que nos impiden vivir con plenitud, como el resentimiento o la preocupación por el futuro! Y también es especialmente relevante la conciencia de vivir la vida tal como es, no huyendo o rechazando la parte «fea» o oscura. Eso es, simplemente, vivir con sabiduría, pero ¡Nos cuesta tanto! ¡Nos encanta contarnos historias ilusorias sobre la vida o imaginarnos todo perfecto! Y luego viene la dura caída, el inevitable desencanto al enfrentarnos con la vida. Por eso, el camino es aceptar, aceptar y aceptar la vida como es, y a partir de ahí, trabajar en mejorar las cosas. Comparto otra fantástica reflexión de otra alumna:

«Considero que últimamente sobre todo con mi familia pago con ellos el hecho de que no me encuentro bien y como dice el libro nuestra relación con los demás se ve afectada si no conseguimos estar bien con nosotros. Ahora mismo me estoy concentrando sobre todo en intentar manejar una discusión e intento poder poner en práctica el pedir perdón, ya que es una cosa que consideraba que no me costaba pues siempre cuando creía que debía pedirlo lo decía, pero llevo una semana sintiendo que le debo pedir perdón a una persona de mi entorno porque pagué una frustración personal con ella y acabamos discutiendo y soy incapaz de pedirlo. Creo que es más que nada porque esa persona también me hizo daño a mí en la discusión. 

También he de decir que me he dado cuenta de que veo siempre los problemas más grandes de lo que son y que mi «Yo complaciente» que es incapaz de decir «no» también hace que me cargue algunas veces de más cosas de las que puedo hacer y me acabo agobiando mucho por no poder hacer las cosas como a mí me gustarían. Por último, me he dado cuenta de que en el libro hay cosas con las que puedes estar más o menos de acuerdo, pero te hace pensar en cosas que antes no le dabas importancia.

Es emocionante comprobar la gran madurez de los adolescentes, a pesar de estar en una etapa tan complicada de su evolución personal. Me hubiera encantado que a mis 18 años pudiera tomar conciencia de mi «Yo complaciente» o cualquier otro aspecto de mi personalidad que me estuviera limitando, como esta chica. Comparto otra reflexión de otro chico:

«En lo personal el libro me ha parecido de mucha ayuda, aunque no haya podido aplicar del todo sus enseñanzas debido a los problemas con el estudio, y las tareas me serán de mucha ayuda más adelante, ya que me hizo ver lo hermosa que ha sido mi vida, el increíble potencial que tengo dentro de mí, que no hay que criticar a las personas sin conocerlas. Intentar no verme abrumado por los problemas pequeños, aprender a expresar mis pensamientos y liberarme en el círculo de lectura.»

Me encanta que gracias a mi libro este chico se haya dado cuenta de que tiene un potencial interior increíble y que es importante expresar sus pensamientos. Si además le he ayudado a ver lo hermosa que es la vida en esta etapa de tanta confusión y sufrimiento, pues más feliz aún me hace. Y la última reflexión de otra chica:

«He podido darme cuenta que cada uno llevamos una «carga» en nuestro interior y el ser humano tiende a ser egoísta y a pensar que las cargas nuestras son más graves que las de los demás. Gracias a este libro me he vuelto más empática, he aprendido a ponerme en la situación y a volverme más racional, y sobre todo a conectar con los demás.»

Existe una clara tendencia social que preocupa mucho a los expertos: el excesivo individualismo de las sociedades desarrolladas. Un ejemplo extremo es Suecia, desde hace décadas en la vanguardia de lo que se considera una sociedad avanzada, donde sin embargo existe una cara oscura, reflejada de forma impactante en el documental «La teoría sueca del amor».

En el documental se analiza cómo en Suecia, el referente máximo de la sociedad del bienestar, la mitad de las personas viven solas, y muchas también mueren solas y son encontradas muertas semanas después de su fallecimiento en su apartamento. Y sólo se detecta porque los vecinos empiezan a notar un olor horrible y llaman a la policía. También se cuenta en el documental cómo las mujeres ya prefieren ser madres solas, sin el apoyo de un padre. En definitiva, el individualismo crece imparable en contra de una realidad biológica del ser humano: somos seres sociales y necesitamos relacionarnos con los demás para sentirnos plenos. Por eso me parece relevante el aprendizaje de esta última chica que dice que gracias a «Reconecta contigo» se ha vuelto más empática, y que está conectando mejor con los demás.

En definitiva, siento una enorme gratitud por estos jóvenes y por su profesor. Me han hecho sentir que, con mi granito de arena, estoy contribuyendo a un mundo más consciente, empático y humano, y a que cada vez haya más personas despiertas y conscientes de su enorme potencial interior. Gracias.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.


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5 claves para la desconexión digital

Vaya por delante que soy un ferviente defensor de la digitalización de nuestras vidas, de las redes sociales y de la tecnología en general. Estoy convencido de que tienen unas posibilidades enormes para enriquecer nuestra vida y para ayudarnos también en nuestras carreras profesionales. El móvil, Internet y las millones de aplicaciones que existen nos facilitan la vida y nos ayudan en nuestros trabajos, además de posibilitarnos hacer gestiones en tan sólo minutos que hace una década nos habría supuesto días.

De hecho, esta semana he tenido que cancelar un viaje de placer que había organizado a Egipto y al mismo tiempo he tenido que organizar de urgencia un viaje a Barcelona por un problema familiar. Todas las gestiones las hice en menos de una hora. Cancelé el viaje programado a Egipto con la agencia, comuniqué la incidencia al seguro que había contratado a través de su página web adjuntando toda la documentación, y reservé hotel y billete de tren a Barcelona para el día siguiente. Fui consciente de cuánto nos ayuda la tecnología en momentos difíciles.

Sin embargo, pasamos demasiado tiempo frente a nuestros dispositivos digitales. Nuestros smartphones son juguetes demasiado tentadores donde tenemos absolutamente todo: correo electrónico, WhatsApp, las aplicaciones para hacer cualquier gestión que necesitemos, y por supuesto, las redes sociales. Cualquiera puede darse cuenta de la enorme dependencia y adicción a nuestros teléfonos móviles mirando a la gente en un café, en el metro o incluso en la calle. Todos vamos mirando el teléfono, absortos, y ausentes de la vida real analógica que se despliega a nuestro alrededor. Sabemos por estudios realizados, véase el excelente documental «The social dilema», que los algoritmos de las redes sociales están conscientemente programados para mantenernos enganchados el mayor tiempo posible. Y vaya si lo consiguen, convirtiéndonos en miserables marionetas de la tecnología y vulnerables a la manipulación subliminal de una ideología concreta o con el objetivo de que compremos más y gastemos más dinero. Hemos perdido gran parte de nuestra libertad como seres humanos.

Pero ¿Cómo hemos llegado hasta esta situación? No cabe duda que una de las razones es que nadie nos ha enseñado a utilizar el juguete llamado «smartphone». Se ha introducido bruscamente en nuestras vidas proporcionándonos diversión, entretenimiento, agilidad y rapidez. Pero la verdadera razón de nuestra adicción y falta de desconexión digital es nuestra debilidad emocional y mental. No soportamos el aburrimiento ni la ansiedad, y tenemos nuestro teléfono móvil disponible las 24 horas del día para sacarnos de dichas emociones incómodas. Abrimos Instagram y de pronto vemos fotos idílicas de paisajes, videos de influencers diciéndonos lo divertida e interesante que es su vida, recetas de cocina y miles de opciones más. Es como si abriéramos una enorme ventana a un mundo lleno de opciones.

Un buen día, sin apenas darnos cuenta, pasamos horas mirando Instagram, Twitter o Facebook, conectados de forma permanente a nuestro correo electrónico, o enganchados a nuestros grupos de WhatsApp, leyendo interminables mensajes o chistes estúpidos y banales que son simplemente basura para nuestra mente. Y entonces perdemos contacto con la realidad, nuestra capacidad crítica se reduce drásticamente, se incrementa la posibilidad de que nos manipulen y engañen, y aumenta nuestra ansiedad y estrés al observar que los demás parece que viven una vida de película y siempre son felices mientras nos parece que nuestra vida es mediocre y miserable. También perdemos contacto y conexión con los demás deteriorando nuestras relaciones personales, perdemos también contacto con nosotros y con la vida. Necesitamos un plan para la desconexión digital.

A continuación, te sugiero 5 claves para la desconexión digital, con el fin de recuperar tu libertad y tu equilibrio mental y emocional, y fomentar una saludable relación con la tecnología:

  1. Consulta tus redes sociales de forma programada y limitada. En lugar de mirarlas constantemente y sin limitaciones de tiempo, imponte la disciplina de mirarlas sólo una vez al día. Márcate un límite de 5 minutos por cada red social. Por ejemplo, 5 minutos a Instagram, 5 minutos a LinkedIn, etc.
  2. No mires ni respondas inmediatamente a tus whatsapps. No seas esclavo de tu WhatsApp. Igual que con las redes, no interrumpas conversaciones importantes, eventos especiales con la familia o amigos ni momentos de ocio individuales por responder un mensaje. Los mensajes seguirán a la vuelta y no se habrá hundido el mundo. Por cierto, sal de los grupos de WhatsApp que no te aporten nada positivo o te generen más estrés. Olvídate de querer agradar a todo el mundo.
  3. Camina todos los días un mínimo de media hora. Actividades puramente analógicas como el ejercicio suave nos ayudan a mantener el contacto con la vida real más allá de la vida digital. Obligarte a caminar además te ayuda a estar en forma, a disfrutar del día, a observar el color de los árboles o el cielo, a sentir la sensación del sol y el aire en tu piel, a observar a la gente con la que te cruzas. En definitiva, para reconectar con la vida.
  4. Acepta y gestiona tu aburrimiento y ansiedad. Cada vez que sientas aburrimiento (en la sala de espera del médico, cuando vayas en transporte público o en un atasco de tráfico) o ansiedad (un problema que no te deja descansar la mente) es esencial que lo aceptes como emociones normales. Es una base fundamental de la inteligencia emocional, no huir de las emociones incómodas. En lugar de consultar tu móvil tratando de eliminar y escapar de esas emociones, acepta tu emoción, observa qué pensamientos provocan el aburrimiento o la ansiedad. Recuerda que acudir a lo digital quizá alivie a corto plazo tu estrés y ansiedad pero lo aumentarán en el medio largo plazo.
  5. Observa con curiosidad lo que sucede a tu alrededor. Hay un mundo maravilloso y lleno de belleza en el aquí y ahora, esperando siempre a ser descubierto por nosotros. Si nos ponemos las orejeras de burro mirando sólo nuestro smartphone nos perderemos todo lo que sucede en nuestro día a día, y la vida se nos pasará sin apenas habernos dado cuenta de nada. Si queremos vivir una vida plena y emocionalmente estimulante, necesitamos mantenernos despiertos, atentos y curiosos. La vida tiene mucho que ofrecernos si le damos la oportunidad, pero si le cerramos la puerta reduciendo todo nuestro foco a la pantalla de nuestro teléfono móvil, nos meteremos en un oscuro túnel adictivo y seremos muy infelices.

Hay mundo y vida más allá de lo digital. Si no gestionamos el uso consciente e inteligente de nuestros dispositivos digitales, seremos marionetas y esclavos de la tecnología, perderemos nuestra libertad y seremos mucho más débiles mental y emocionalmente, más dependientes de los likes, más ansiosos al creer (erróneamente) que los demás siempre son más felices o se divierten más que nosotros, y más vulnerables a la manipulación de los algoritmos y a los medios de comunicación.

¿Estás listo para empezar con tu plan de desconexión digital? Tu salud mental y emocional te lo agradecerán.

¿Aún no has leído mi nuevo libro «Reconecta contigo»? Ahora puedes leer el primer capítulo del libro, en este link: Primer capítulo Reconecta contigo Y si quieres comprarlo, en este link: Libro «Reconecta contigo»

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.


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Los niveles de conciencia y la felicidad

El ser humano lleva buscando la felicidad desde hace miles de años, después de haber logrado cubrir sus necesidades básicas fundamentales. Y a estas alturas de su historia, aún no nos ponemos de acuerdo en cómo alcanzar la deseada e idealizada felicidad. No faltan gurús que dicen tener el secreto de dicha felicidad duradera lanzándonos recetas pobres, superficiales y muchas veces tremendamente cursis. «El secreto de la felicidad es aprender a amar» dice uno de esos gurús. «La clave es ser agradecidos y dar las gracias por la vida, que es maravillosa» nos dice otro gurú. Esto está muy bien, pero ¿Eso es todo? Estos seudogurús dan consejos como si la vida no tuviera la otra cara oscura, que es al menos igual de importante y por la que justificadamente podríamos también decir que la vida es una tortura o una lucha llena de sufrimiento. Seudogurús hay muchos en las redes sociales, incluyendo colegas de mi profesión de coaching o algunos profesores de mindfulness.

Desde luego, siempre hay aportaciones interesantes y que aportan claridad por parte de grandes maestros espirituales, así como de algunos reconocidos psicólogos. Pero siempre estas personas, que realmente nos ofrecen luz sobre cómo ser más felices y sentirnos mejor con nuestras vidas, hablan de manera realista, aterrizada, humilde, y contemplando las dos caras de la vida: la maravillosa y la horrorosa. No hablar de la segunda como si no existiera genera una gigantesca frustración y ansiedad en millones de personas porque creen que sólo los gurús y personas especiales son capaces de ser felices, y sin embargo ellos son torpes y miserables que sufren cada día sin saber qué hacer con su vida.

En mi experiencia, sin lugar a dudas, me ha ayudado definitivamente la perspectiva de estos maestros que hablan claro, sin florituras ni adornando las cosas ni vendiendo una especie de receta mágica. Y todos ellos se focalizan en un aspecto clave, que es elevar nuestro nivel de conciencia. Porque cuanto más elevado sea nuestro nivel de conciencia sobre uno mismo, sobre la vida y sobre nuestras relaciones, no cabe duda que seremos más felices. Con la reserva de que la felicidad no es un estado permanente, sino un estado al que se va y se viene, igual que el dolor y el sufrimiento.

¿Y qué es el nivel de conciencia? Para explicarlo de manera sencilla, funcionar en piloto automático es justo lo contrario de vivir con consciencia nuestra vida. Y vivir en automático es una auténtica pandemia. La gente vive corriendo, como pollos sin cabeza, sin ser consciente de todo lo que sucede a su alrededor, y mucho menos de lo que sucede en su interior (sus emociones, pensamientos, creencias, valores, juicios, sesgos). Cuando vivimos con tal nivel de inconsciencia, lo normal es que vivamos estresados, ansiosos, ignorantes, enfadados, deprimidos y eso sí, haciendo cosas todo el día sin pararnos a reflexionar o a simplemente descansar y «no hacer» nada.

Precisamente cuando dejamos de hacer cosas sin parar y nos permitimos «no hacer» empezamos a darnos cuenta de muchas cosas. Pero claro, algunas de esas cosas no queremos verlas, nos asustan, nos deprimen, y por tanto inventamos un montón de estrategias para huir de nuestros problemas y preocupaciones. Estas estrategias no hacen más que empeorar nuestro estado emocional, ya que huir y escapar de nuestros problemas y miedos es igual que escapar de nosotros mismos. Es el equivalente a la inconsciencia, a vivir con un nivel nulo o bajísimo de consciencia. Este es el motivo por el que, básicamente, sufrimos.

¿Y cómo subimos en la escala de los niveles de conciencia? Hay reconocidos maestros espirituales como el Dr. David R. Hawkins, autor de libros de referencia como «Dejar ir», que han creado su propia escala de niveles de conciencia, detallando qué actitudes y conductas están relacionadas con cada nivel de conciencia. Pero más allá de modelos o escalas, para mí la clave es saber que el secreto para vivir una vida plena y razonablemente feliz es elevar nuestro nivel de conciencia. Y desde luego, hay disciplinas y estrategias probadas para ayudarnos a este objetivo. Así transformamos el objetivo clásico de la humanidad desde hace miles de años de alcanzar la felicidad por un objetivo mucho más alcanzable y concreto como es el de ir aumentando progresivamente nuestro nivel de conciencia.

Las disciplinas probadas que mencionaba, y que yo mismo he experimentado durante los últimos 17 años de mi vida, son la meditación y el coaching. Cuando hablo de meditación, incluyo distintas variantes como la meditación zen, el mindfulness o la vipassana, que en el fondo son casi lo mismo. Y respecto al coaching, hay diversas formas de lograr aumentar nuestro nivel de conciencia: una es formarse como coach con un programa largo y profundo, y la otra forma es contratar a un coach para realizar un proceso de coaching. Tanto el coaching como la meditación tienen un pilar básico fundamental: generar y elevar conciencia. Y esto significa que gracias a practicar con regularidad (y guiados por los maestros o expertos de confianza, no los seudogurús que proliferan tanto en las redes) vamos a ir saliendo del piloto automático, comenzaremos a cuestionarnos por qué y para qué hacemos las cosas. Y también iremos despertando y descubriendo quienes somos realmente, más allá de etiquetas, roles, creencias e ideas preconcebidas generadas por la cantidad de programas mentales que nos han introducido desde la infancia.

Elevar el nivel de conciencia implica despertar a una visión nueva de la vida. Implica dejar de hacernos las víctimas en nuestra vida, hacernos responsables de nuestros errores y malas decisiones, reconocer nuestros puntos débiles y no culpar a nadie de lo que nos sucede en la vida. También implica ir descubriendo enormes tesoros, como la increíble sabiduría que habita en cada uno de nosotros, el enorme potencial que tenemos como seres humanos, algo que ni podíamos imaginar cuando estábamos inmersos en el piloto automático, quejándonos de todo, haciéndonos la víctima, manipulando, mintiendo y haciendo cosas sólo para gustar y ser aceptados socialmente. Y aquí empezamos a salir de nuestro mundo egocéntrico y de nuestra ignorancia y arrogancia, y empezamos a descubrir una realidad paralela, sólo disponible para aquellas personas privilegiadas que han descubierto estas disciplinas y las han practicado con regularidad (meditación, coaching), y que gracias a ello acceden a esa nueva dimensión donde comprenden en profundidad la vida, y en consecuencia, honran determinadas leyes fundamentales de la existencia. Estas personas han despertado de la anestesia mental y emocional masiva.

Desgraciadamente, la mayoría de las personas del planeta viven en una nube de ignorancia e inconsciencia que es la causa principal del sufrimiento y la infelicidad. La buena noticia es que cada vez más personas conocen y se abren a las disciplinas mencionadas. Tanto el coaching como la meditación han cambiado mi vida por completo, y también han transformado el concepto de mí mismo y de mi identidad como ser humano. Pero claro, esto no es un destino sino un camino de aprendizaje para toda la vida. Es decir, se trata de ir trabajando en nuestro autoconocimiento y nivel de conciencia de manera continua hasta el final de nuestra existencia. Y cuanto más alto sea nuestro nivel de conciencia, más felices seremos y más disfrutaremos del regalo de la vida tal y como es, abrazando tanto la parte luminosa como la parte oscura, que existe y es real. No neguemos la parte oscura de la vida y entonces tendremos toda la luz, aunque suene paradójico.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.


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Las 5 decisiones más importantes de tu vida

Bronnie Ware tenía una pasión: la música. Quería dedicar su vida a componer canciones e interpretarlas para su público. Pero en su camino se topó algo que transformó completamente su vida y la hizo famosa en todo el mundo. Como su carrera musical no acababa de arrancar y necesitaba dinero para sobrevivir, decidió aceptar un trabajo como cuidadora de una persona mayor, y como la agencia se quedó muy satisfecha con su trabajo, la empezaron a llamar de manera continua para trabajar de cuidadora de numerosas personas mayores que tenían una alta dependencia y a las que les quedaba poco tiempo de vida. Y poco a poco fue especializándose cada vez más, hasta que dedicó más de diez años de su vida a cuidados paliativos.

Como decía, esta experiencia cambió totalmente su perspectiva de la vida, la transformó como ser humano y la hizo famosa, ya que empezó a compartir en su blog personal todos los aprendizajes y lecciones que recibió de las personas moribundas. El blog recibió millones de visitas hasta que decidió publicar un libro autobiográfico donde se centró especialmente en los años que dedicó su vida a cuidar a las personas que estaban a punto de morir y las lecciones vitales esenciales que había aprendido de ellas. El libro «The top 5 regrets of the dying» (Los 5 principales arrepentimientos de las personas moribundas) se convirtió en un best-seller mundial.

Hace poco terminé de leerlo y el libro es impresionante. Creo que todo el mundo debería leerlo para poder vivir una vida más plena y satisfactoria, porque tal y como le sucedió a la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, que también dedicó su vida a atender psicológicamente a enfermos terminales, las lecciones más importantes de su vida las aprendió directamente de las personas que estaban a punto de morir.

Aunque resulte paradójico, parece que cuando vemos inminente nuestra muerte accedemos a una conciencia profunda de lo que realmente es importante, una sabiduría que sin duda existe dentro de nosotros pero a la que, por algún motivo extraño, nos cuesta mucho acceder en nuestra vida, llena de estrés, inconsciencia y falsas expectativas, en la que ponemos el foco en aspectos superficiales y materiales que creemos que nos van a dar la felicidad y sin embargo nos la arrebatan. Si en esos momentos finales de nuestra vida nos damos cuenta de que no hemos honrado y dedicado tiempo a esos aspectos importantes de la vida, surgen los lamentos y arrepentimientos, que son profundamente dolorosos y no permiten a las personas morir en paz.

Basándome en los 5 principales arrepentimientos de los seres humanos antes de morir del libro de Bronnie, hay 5 decisiones vitales que necesitamos tomar para evitar el dolor de lamentarlo cuando ya sea tarde. Y necesitamos tomar dichas decisiones hoy, aquí y ahora, no mañana o el próximo mes o dentro de dos años. Porque como dice Bronnie, la vida no nos espera. Pensamos erróneamente que vamos a vivir muchos años, al menos hasta los 80 o 90 años, y seguramente algunos de nosotros viviremos muchos menos años, o incluso puede que dentro de un mes hayamos dejado de existir (una verdad que hemos comprobado dolorosamente a causa de la pandemia del coronavirus). Y para entonces ya será tarde. Así que la decisión es ahora.

En este post voy a detallar sólo 2 de las 5 decisiones esenciales, para no extenderme demasiado, y abordaré las otras 3 decisiones vitales en el post de enero. Vamos con las dos primeras decisiones:

  1. Mantener el contacto con tus amigos auténticos. A medida que van pasando los años solemos descuidar las relaciones personales importantes, es decir, los amigos de verdad. Y al final de la vida nos sentimos solos, arrepintiéndonos de no haber dedicado tiempo y compromiso a mantener nuestras amistades. Bronnie hace una reflexión para mí esencial: no se trata de mantener las muchas relaciones que todos tenemos con conocidos a los que llamamos erróneamente amigos. Esas relaciones nos aportan poco, simplemente socializar y divertirnos un rato, pero no son auténticos amigos. A lo que se refieren los enfermos terminales es a cuidar y mantener unas pocas amistades que son las verdaderas, con esas personas con las que tenemos conversaciones auténticas, a las que mostramos nuestra vulnerabilidad, amigos que estarían dispuestos a acudir inmediatamente en caso de que les pidiéramos ayuda o apoyo. Piensa en cuantos amigos de esa clase tienes. Seguramente se pueden contar con los dedos de una mano o como mucho con las dos manos. Si piensas que tienes 50 o 100 amigos auténticos, te estás engañando y tienes una idea de la amistad bastante errónea y superficial.
  2. Mostrar tu auténtico yo y expresar tus sentimientos a las personas importantes. Otro arrepentimiento muy habitual en las personas antes de marcharse de este mundo es que no se han mostrado tal y como son a sus hijos, pareja o amigos. En ocasiones no les han demostrado su amor o sus sentimientos con una simple frase como «Te quiero» o «Estoy muy orgulloso de ti». El principal motivo es el miedo a sentirse vulnerables, a ser heridos al mostrarse tal y como son. Pero si queremos vivir una vida plena y no lamentarnos al final de nuestros días necesitamos ser valientes y vencer las barreras educacionales y sociales que nos impiden mostrarnos como somos, con nuestros defectos y virtudes, y expresar lo que sentimos, ya sea rabia, tristeza, miedo, orgullo o alegría. Debemos quitarnos las máscaras con las que nos protegemos pero que finalmente nos impiden conectar profundamente con nuestros seres más queridos. Así que no lo dejes para mañana ni para una ocasión propicia. Recuerda, la vida no te espera. Empieza a expresar tus sentimientos y necesidades a las personas importantes de tu vida, comienza a mostrarte vulnerable, auténtico, humano. Tú, tal como eres. Diles lo mucho que les quieres a las personas más importantes (tu hijo, tu marido, tu esposa, tu madre, tu hermano…), no des por sentado que ya lo saben, porque no es así.

En el próximo post, que publicaré en enero, abordaré las otras 3 decisiones vitales fundamentales de nuestra vida, que son:

  1. Mantener un equilibrio entre el tiempo dedicado a tu trabajo y el tiempo dedicado a tu vida personal.
  2. Vivir la vida que realmente quieres, y no la que esperan los demás o la sociedad de ti.
  3. Elegir ser feliz aquí y ahora, darte el permiso de ser feliz hoy, porque es una elección diaria que todos podemos tomar.

Te espero en enero para compartir contigo en detalle en qué consisten estas 3 decisiones y cómo hacerlo. De momento, te animo a que tomes hoy mismo acciones relacionadas con las dos primeras decisiones, por ejemplo:

  • ¿Qué puedes hacer hoy para seguir conectado/a con algún amigo o amiga especial? Quizá una llamada telefónica para poneros al día, o directamente quedar con ella para un café.
  • ¿A qué persona importante de tu vida te gustaría mostrarte tal y como eres, sin máscaras, hoy mismo? ¿A quién querrías decirle lo mucho que la quieres o lo orgulloso/a que estás de ella?

La vida se va en un suspiro, y no podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo ya que la felicidad está esperándonos en cada momento, en cada rincón, en cada respiración.

Ya está abierta la convocatoria para la 2ª edición del curso «MBSR (Reducción del estrés con Mindfulness)» que impartiré online desde mediados de enero a marzo. Mira en el link toda la información. Curso MBSR online

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Las emociones en la toma de decisiones

Todos necesitamos tomar muchas decisiones a lo largo de nuestra vida, tanto personales como profesionales. Y algunas de ellas son verdaderamente importantes o incluso pueden marcar nuestra vida de manera positiva o todo lo contrario. Por eso, es fundamental que demos la importancia que se merece al impacto de nuestras emociones en la toma de decisiones. Repasemos algunas de las emociones que afectan más a nuestras decisiones.

  • El miedo. Está claro que el miedo impide que tomemos muchas decisiones. Miedo al fracaso, miedo a sufrir, miedo al ridículo, miedo a ser rechazado socialmente. Estos miedos y otros muchos de los que no somos conscientes nos condicionan gravemente y evitan que avancemos hacia nuestras metas y sueños. Por ejemplo, el miedo al fracaso nos impide arriesgarnos y tomar la decisión que necesitamos, como dejar un trabajo desmotivante y lanzarnos a buscar un trabajo que realmente haga honor a nuestras fortalezas y pasiones. El miedo a la soledad puede tenernos esclavizados en una relación tóxica o simplemente que no nos aporta felicidad. Y el miedo a que nuestros hijos sufran puede hacer que tratemos de controlarlos demasiado y generarles estrés y una presión excesiva. También el miedo afecta negativamente a algunas decisiones financieras que tomamos, por ejemplo si vendemos unas acciones de la Bolsa cuando su valoración ha bajado (los expertos dicen que ese es el peor momento para vender porque perdemos dinero, así que nos aconsejan que esperemos a que vuelvan a subir para vender).
  • El enfado. Cuando estamos rabiosos o irritados por una situación frustrante o por una conducta de otra persona que nos ha enfadado, tomamos decisiones precipitadas de las que luego nos arrepentimos. Así como el miedo normalmente nos inhibe e impide tomar decisiones, el enfado tiene el efecto contrario, es decir nos hace tomar decisiones que no deberíamos, con el calentón. Estas decisiones normalmente nos hacen perder credibilidad ante los demás, deterioramos las relaciones tanto en el trabajo como en nuestra vida personal, nos hacen perder influencia hacia los demás y finalmente pueden provocar el aislamiento y la falta de confianza hacia nosotros.
  • La tristeza. Es una emoción que si no la dominamos puede llevarnos a la pasividad, a la apatía, y a no tomar decisiones necesarias para nuestro bienestar o para nuestra carrera profesional. La tristeza nos lleva a teñir el mundo de pesimismo y eso nos influye porque no hacemos nada por cambiar una situación difícil de la que necesitamos salir. Por ello, el efecto más habitual de la tristeza es inhibir nuestra capacidad para la toma de decisiones.
  • La alegría. Puede sorprenderte que la alegría pueda afectarnos negativamente en la toma de decisiones pero es así cuando no la modulamos o equilibramos su intensidad, como ocurre con cualquier otra emoción. Cuando estamos eufóricos y entusiasmados porque todo nos va sobre ruedas y hemos tenido una sucesión de éxitos o experiencias positivas, tendemos a tomar decisiones poco reflexionadas, sin sopesar que las cosas tarde o temprano cambiarán. La alegría excesiva nos puede nublar el juicio, y convertirse en una venda en los ojos que nos impide ver las cosas con realismo y eso nos lleva a tomar malas decisiones que luego tienen consecuencias. Si volvemos a las decisiones financieras, la excesiva alegría o confianza puede perjudicar nuestra solvencia económica si invertimos en Bolsa cuando está en niveles muy altos y hay mucha euforia. Una vez más los expertos nos dicen que tomemos la decisión contraria a la que nos dicta la emoción: no comprar porque probablemente no suba mucho más o incluso empiece a perder valor.

Entonces ¿Qué es lo que debemos hacer con las emociones para poder tomar las decisiones más beneficiosas para nuestra vida? En primer lugar, es crucial permitirnos sentir todas estas emociones ya que son normales y muchas veces son totalmente necesarias. Si nos entrenamos en permanecer conectados con nuestras emociones, seremos más conscientes del efecto que pueden tener en nuestras decisiones. Además, a veces cualquiera de las emociones mencionadas puede ser necesaria precisamente para tomar la mejor decisión.

El miedo no siempre es negativo, no estoy de acuerdo con quien dice que debemos superar nuestros miedos porque son ficticios (es lo que dice el conocido ejecutivo de Google Mo Gawdat en su libro «El algoritmo de la felicidad»). No es verdad. Nunca dejaremos de tener miedos porque forma parte de nuestra esencia como seres humanos, y esto es bueno y necesario para la toma de decisiones. Si no tuviéramos miedo, también tomaríamos decisiones absurdas y precipitadas que nos generarían un elevado sufrimiento, así que olvídate de estos consejos ridículos de que podemos vivir y tomar decisiones sin tener miedo. Una cosa es evitar la parálisis que genera el miedo cuando no lo gestionamos, y otra cosa muy distinta es no escuchar la emoción del miedo cuando aparece en nuestro interior. Igual que la tristeza, la ansiedad, la rabia o la alegría, debemos permitir que emerjan nuestras emociones y escuchar el mensaje que quieren darnos, porque pueden ser muy útiles a la hora de tomar nuestras decisiones.

El segundo paso, después de escuchar y sentir nuestras emociones sin taparlas ni negarlas, es gestionar o regular las emociones, bajar su intensidad, con el fin de que no ciegue nuestra capacidad para el pensamiento crítico y en consecuencia no nos perjudique, ya sea tomando decisiones poco reflexionadas o bien evitando tomar decisiones que son necesarias. Así que la gestión de emociones es una competencia imprescindible si queremos tomar las mejores decisiones. Pero la autorregulación emocional no significa eliminar la emoción, sino bajar su intensidad para que podamos tomar el control de la situación, y decidir con acierto y con plena consciencia.

Las emociones (todas, sin excepción) son imprescindibles y es imposible eliminarlas. La forma más efectiva de que no nos afecten negativamente en la toma de decisiones es escucharlas y gestionarlas. Lo que sí debemos evitar es que controlen y dominen nuestras conductas y decisiones como si fuéramos marionetas. No hay nada más efectivo para esto que desarrollar la consciencia y la gestión emocional, y para ello la práctica de la meditación mindfulness es tremendamente eficaz porque aporta mucha claridad mental y equilibra nuestro estado emocional, precisamente el estado mental que necesitamos para que nuestras decisiones estén bien reflexionadas, libres de sesgos cognitivos y emocionales, y nos conduzcan a nuestros objetivos y nos eleven a los más altos niveles de felicidad y éxito.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Reconectar contigo, con la vida y con los demás

Este mes tengo el orgullo de presentarte mi 5º libro: «Reconecta contigo», que ya está a la venta en librerías online y a partir del 14 de abril estará en librerías físicas de toda España. Estoy realmente ilusionado, ya que seguramente este sea mi libro más ambicioso, profundo y espiritual.

El mundo en el que vivimos está lleno de incertidumbre y de cambios constantes. Además, todos nos enfrentamos en nuestra vida a grandes desafíos y dificultades. Es normal que nos sintamos frecuentemente abrumados y sobrepasados en el plano emocional, con altos niveles de estrés y de confusión.
Por otro lado, la educación, la cultura y la sociedad en la que hemos crecido nos han ido moldeando y programando desde la infancia con una serie de ideas preconcebidas limitantes. En el periodo de crecimiento de la infancia a la adolescencia perdimos la conexión con nuestra esencia a causa de que la mente, el ego y las creencias se apoderaron de nosotros para siempre. Esto hace que vivamos una vida muy por debajo de nuestras posibilidades y que sintamos una infelicidad y un malestar que no comprendemos. La razón principal es que hemos perdido la conexión con nosotros mismos, y, como consecuencia, la conexión con la vida y con los demás.

«Reconecta contigo» propone un mapa de ruta claro y poderoso para reconectar con nuestro verdadero potencial, con nuestra sabiduría y grandeza innatas. A través de las tres grandes misiones de nuestra existencia (reconectar con uno mismo, reconectar con la vida y reconectar con los demás), te invito a descubrir quién eres más allá de creencias o ideas limitantes, cómo puedes disfrutar de una vida plena y extraordinaria, y cómo puedes cultivar relaciones más auténticas y honestas con las personas de tu vida. Se trata de un viaje apasionante al centro de tu ser y al núcleo de la felicidad duradera.

Misión nº 1: Reconectar con uno mismo
Sin duda el primer paso es mirar en nuestro interior, y descubrir qué nos limita, qué ideas preconcebidas y actitudes están condicionando y obstaculizando nuestra sabiduría interna. Para ello es necesario parar, pasar tiempos regulares y frecuentes en soledad, en silencio y quietud, convivir con nuestros pensamientos y emociones que no siempre son positivos o alegres, y finalmente aceptarnos y querernos. No existe otra manera de reconectar con nosotros. En el libro abordo disciplinas y herramientas efectivas para conectar y desplegar nuestra sabiduría interior como la meditación zen, el mindfulness o el diálogo de voces.

Misión nº 2: Reconectar con la vida
Esta segunda misión supone comprender realmente qué es la vida y cómo vivirla con sabiduría. Normalmente estamos en guerra con la vida, deseando que todo salga según nuestros planes, generando constantes expectativas irreales sobre lo que «debería» ser la vida. Todo esto nos genera un enorme sufrimiento, estrés y confusión. Necesitamos aprender a soltar, a conciliarnos con la vida tal como es, a dejar de querer que la vida se adecúe a nuestros caprichos y demandas, a ser más agradecidos y valorar las pequeñas cosas, y por último, a ser más responsables con el planeta. Entonces tendremos una visión más real y aterrizada, y podremos vivir y saborear el momento presente de verdad. Integrar las 3 leyes de la existencia de la filosofía budista, la práctica de la gratitud y el fomento del desapego serán cruciales en esta misión.

Misión nº 3: Reconectar con los demás
Las personas somos seres sociales. Necesitamos relacionarnos con otras personas para enriquecernos y vivir una vida plena. Sin embargo, las relaciones suelen ser una pesadilla para la mayoría de las personas, convirtiéndose en una enorme fuente de conflictos, estrés y dolor. La clave para disfrutar de relaciones plenas, honestas y auténticas es conocer y evitar los 7 errores que nos desconectan de los demás, potenciar la inteligencia emocional para saber cómo expresar nuestras emociones y necesidades, huir de la tentación de los juegos emocionales tóxicos y aprender herramientas como la comunicación no violenta, del psicólogo Marshall Rosenberg, la escucha empática o la comunicación consciente, todo ello explicado en el libro.

2021 será el año de reconectar. Reconectar con lo importante, con lo esencial de nuestra vida. Será el año para reconectar con nosotros, con la sabiduría innata que hay en nuestro interior, con los aprendizajes que nos ha dado la pandemia para aumentar nuestra resiliencia. Será el año de valorar las pequeñas cosas fundamentales que habíamos dado por sentado, y de reconectar con las personas más queridas de nuestra vida, para construir o quizá reconstruir relaciones más auténticas y plenas con los demás.

¿Te apuntas a reconectar? Puedes comprar el libro en Amazon en este link: Comprar libro

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Minimalismo: menos es más

En la película “Up in the air”, el personaje protagonista encarnado por George Clooney suele impartir una conferencia motivacional en hoteles de todo el mundo, y siempre lleva una mochila que usa como metáfora. Así es como empieza la conferencia:

“¿Sus vidas cuanto pesan? Imaginen por un segundo que llevan una mochila. Quiero que noten las correas sobre los hombros. ¿Las notan? Ahora quiero que la llenen con todas las cosas que tienen en su vida. Empiecen por las que hay en los estantes, en los cajones, las tonterías que coleccionan. Noten cómo se acumula el peso…Ahora cosas más grandes. Ropa, pequeños electrodomésticos, lámparas, toallas, la tele. La mochila ya pesa….Ahora cosas más grandes. El sofá, la cama, alguna mesa, métanlo todo dentro. El coche, añádanlo. La casa, un estudio o un apartamento de dos dormitorios. Quiero que introduzcan todo eso dentro de la mochila. Ahora intenten caminar. ¿Es difícil, no? Pues esto es lo que hacemos con nuestra vida diaria. Nos vamos sobrecargando hasta que no podemos ni movernos. Y no se equivoquen, moverse es vivir.”

“Ahora voy a prender fuego a esa mochila. ¿Qué quieren sacar? ¿Las fotos? Las fotos son para la gente que no puede recordar. Tomen Ginseng y quémenlas. Es más, dejen que se queme todo y imagínense despertando mañana, sin nada. Resulta estimulante, ¿No es así?”

La secuencia transmite un mensaje poderoso: nuestra vida está llena, demasiado llena y cargada de cosas. Y su peso nos impide crecer y transformarnos, es como un lastre que necesitamos ir aligerando poco a poco. En los últimos años ha emergido con fuerza la filosofía minimalista aplicada al estilo de vida, como una especie de ascetismo en el que voluntariamente los individuos minimalistas deciden reducir sus pertenencias y posesiones materiales al mínimo con el fin de purificar el espíritu y conectar con su esencia más trascendental.

Joshua Fields y Ryan Nicodemus, dos amigos norteamericanos, abandonaron sus carreras profesionales a los treinta años renunciando a sus sueldos estratosféricos, se deshicieron de la mayor parte de sus posesiones materiales y comenzaron a seguir un estilo de vida minimalista. Publicaron el libro “Minimalismo para una vida con sentido” y también protagonizaron un interesante documental sobre su experiencia. En ambos Joshua y Ryan hablan de su pasado, contaminado por el “sueño americano”, por el cual dedicaban interminables horas a su trabajo y una vida de placeres materiales que los llevó a la depresión. En lugar de intentar descubrir sus pasiones y vivir con sentido, se anestesiaban con caprichos efímeros, lo que solo les generó más deudas, estrés e infelicidad.

Descubrieron el minimalismo y decidieron transformar sus vidas. Eliminaron drásticamente los excesos materiales de su vida (en el documental vemos cómo viajan con tan sólo un pequeño trolley donde llevan todo lo que necesitan para su vida) y de esa forma pudieron centrarse en lo realmente importante: la salud, las relaciones personales, las pasiones, el crecimiento personal y la mejora de la sociedad.

Para transformar nuestra vida y seguir el camino del minimalismo, necesitamos aligerar nuestra mochila. Cuando comemos demasiado, nos sentimos pesados, sobrecargados, con dolor de estómago. Y a veces incluso el cuerpo necesita echar fuera la comida sobrante para volver a retomar el equilibrio. Nuestra mente funciona igual que nuestro cuerpo. Si la alimentamos con un exceso de experiencias, estímulos, información, compromisos sociales u objetos materiales, también se sentirá agotada, sobrecargada, estresada y confusa. La solución para disfrutar de una mente plena y un cuerpo en forma en este mundo lleno de excesos es parar, depurar y descansar frecuentemente.

Vamos a ver cómo aplicar el minimalismo en varios ámbitos que nos saturan, nos estresan, nos confunden y nos impiden centrarnos en lo realmente importante. Y esto lo hacemos a través de 4 dietas en nuestra forma de vida.

  1. La dieta informativa. Necesitamos reducir nuestra exposición a los medios de comunicación si no queremos volvernos locos o terminar con estrés crónico. La cantidad de noticias exageradas y redundantes que recibe nuestra mente es brutal. La mente está saturada, y más aún en el último año por la sobreinformación acerca de la pandemia. Adicionalmente, dicha sobreinformación es nefasta, pesimista y aterradora en un porcentaje abrumador. Y luego están las fake news, que han irrumpido con enorme fuerza provocando una gran confusión y ansiedad en las personas, que ya no saben qué es verdad y qué es mentira.
  2. La dieta tecnológica. Otro de los aspectos de nuestra era que nos genera un embotamiento mental es la tecnología. Igual que la información, la necesitamos. Pero igual que la información, es urgente que reduzcamos nuestra exposición a ella. Los psicólogos afirman que tenemos una auténtica adicción y relación patológica con nuestro teléfono móvil. Pasamos una cantidad de horas impresionante ante la pantalla de nuestro teléfono móvil o nuestro portátil perdiendo nuestro tiempo y energía en un montón de basura: memes estúpidos, videos sin gracia, comentarios superficiales en los grupos de WhatsApp o fotos de influencers en las redes sociales vendiéndonos una vida ideal de cartón piedra.
  3. La dieta alimenticia. En el mundo ya mueren más personas por comer mal o comer en exceso que por hambre. Esta increíble paradoja nos debe hacer reflexionar sobre qué comemos, cuanto comemos y cómo comemos. Necesitamos aplicar el minimalismo para comer sólo lo que necesita nuestro cuerpo en cada momento, para comer de manera más consciente y saborear realmente los alimentos y para reducir los alimentos ultraprocesados y las grasas insanas. Y es urgente que dejemos de usar la comida para suplir nuestras carencias emocionales.
  4. La dieta consumista y material. Cuando nos sentimos perdidos y confusos, buscamos eliminar estos incómodos sentimientos comprando cosas sin control. Compramos todo tipo de objetos, ropa o accesorios que realmente no necesitamos. Si nos paráramos a pensar dos veces sobre si realmente necesitamos algo que estamos a punto de comprar, probablemente compraríamos la mitad o menos de las cosas que compramos. El crecimiento infinito de nuestra demanda materialista (nunca estamos satisfechos y acumulamos un montón de posesiones en nuestras abarrotadas casas) está causando estragos en nuestro planeta, siendo uno de las causantes del cambio climático, y cada vez es más urgente reaccionar porque al ser humano le queda poco tiempo antes de destruir el planeta donde vive, y por ende, el futuro de su propia especie. Necesitamos ser responsables y reducir nuestro consumo radicalmente.

Todos podemos aplicar el minimalismo en nuestras vidas. Nuestra mente y nuestro cuerpo nos lo van a agradecer. Vamos a sentirnos más ligeros de equipaje, más libres, con más claridad mental y más equilibrados emocionalmente. Como dice George Clooney en la película, nuestras mochilas sobrecargadas nos impiden movernos, y moverse es vivir.

Simplifica tu vida y no sólo ganarás un mayor bienestar, sino también contribuirás con tu granito de arena a salvar nuestro planeta y a las futuras generaciones. Menos es más.

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Mindfulness aplicado al uso de la tecnología

Este verano, mientras disfrutaba del increíble lujo de disfrutar de quince días de vacaciones en la playa, he estado leyendo el libro «Mindfulness digital» del profesor de la Universidad de Washington David M. Levy. El problema de nuestra hiperconectividad digital y del uso consciente de la tecnología me ha interesado profundamente desde hace años, y de hecho en todos los cursos de mindfulness que imparto en organizaciones lo incluyo como una de las áreas más importantes de aplicación del mindfulness, porque la hiperconectividad digital afecta dramáticamente no sólo a nuestra eficiencia profesional sino a nuestro bienestar y felicidad.

Todos sabemos que la tecnología ha invadido nuestras vidas y nuestros trabajos de forma brusca y vertiginosa. Hace no muchos años no existían las redes sociales ni tampoco teníamos smartphones que son auténticos ordenadores en miniatura, con enorme capacidad y múltiples posibilidades. En nuestros teléfonos móviles accedemos al correo electrónico del trabajo y personal, nos comunicamos por WhatsApp con nuestros amigos y familiares, accedemos al mundo a través de Internet, compartimos fotos y reflexiones vitales en Instagram, Twitter o Facebook, utilizamos todo tipo de aplicaciones que nos hacen la vida más cómoda y aumentan nuestra efectividad como Uber o los Carsharing, o aplicaciones para comprobar lo saludables que son todos los productos del supermercado. Jugamos a videojuegos, escuchamos la música que queremos, controlamos las calorías que comemos o los pasos que damos,  y otras muchas cosas más que hacemos con ese aparato que forma parte ya de nosotros, ese aparato que nos pone histéricos si lo perdemos: el teléfono móvil.

El problema es que es una herramienta tan poderosa y valiosa, y ha entrado en nuestras vidas con tanta velocidad, que no hemos aprendido a usarla de manera racional. Y en muchos casos, se ha convertido en nuestro peor enemigo, ya que perdemos demasiado tiempo enganchados de nuestros móviles, ya sea consultando los miles de mensajes, videos y tonterías que recibimos en los grupos de WhatsApp, consultando cada dos por tres el número de likes que tenemos en una publicación en Instagram o Facebook, o jugando a videojuegos.

En el libro mencionado, Levy comparte una serie de experimentos que realizó con alumnos de sus diversas clases en la Universidad, en los que les proponía aplicar el mindfulness (o atención plena) al uso de la tecnología y también al hábito tan extendido de la multitarea, que está muy conectado con la tecnología y su velocidad. En uno de los experimentos, los participantes tenían que observar e incluso grabarse con una aplicación durante unos veinte minutos en una jornada habitual en la que usaban el ordenador o su teléfono móvil para distintos usos personales y profesionales, por ejemplo el correo electrónico. El objetivo era comprobar qué uso hacían de la tecnología, si realmente estaban focalizados en sus prioridades o todo lo contrario. El resultado fue que, según los testimonios de los propios participantes al ver sus grabaciones, eran totalmente inconscientes de su uso de la tecnología y solían caer constantemente en la multitarea. Esa inconsciencia les llevaba a dispersarse permanentemente. Por ejemplo, era muy frecuente que de manera inconsciente pasaran de una cosa a otra a toda velocidad, y que de una noticia que leían se enganchaban a otra web, y esa web les llevaba a otra, o bien se aburrían de la tarea principal y entraban una y otra vez a sus perfiles de Instagram o Facebook con la consiguiente dispersión, y así hasta el infinito sin la menor conciencia del tiempo que empleaban.

En nuestra actividad on line, ya sea con nuestro ordenador o con nuestro smartphone, es tremendamente fácil dispersarse, olvidarse del mundo, desconectarse de nuestras prioridades, y emplear mucho más tiempo del que teníamos pensado a consultar las noticias, los mensajes de WhatsApp o las redes sociales. De pronto la tecnología nos abduce totalmente, es como si absorbiera nuestro cerebro por completo y lo tuviera bajo su control, y nosotros no fuéramos capaces de recuperar dicho cerebro para tomar de nuevo el control de nuestra conducta y decisiones. En definitiva, los experimentos del profesor Levy demuestran lo que muchos psicólogos y sociólogos dicen desde hace años: que no usamos de forma consciente ni inteligente la tecnología, y que el teléfono móvil nos domina y no al contrario. Tenemos un serio problema de uso compulsivo y patológico de la tecnología. Somos marionetas de nuestros smartphones.

Este uso inconsciente y descontrolado de la tecnología tiene muchas consecuencias en nuestro bienestar. En primer lugar, perdemos una gigantesca cantidad de tiempo viendo videos, mensajes y notificaciones superfluas (chistes malos, memes sin gracia, fakenews, comentarios crispados y agresivos, videos groseros, etc.) que no mejoran nuestra vida en absoluto sino más bien al contrario. Ese desperdicio del tiempo es trágico, ya que el tiempo es el recurso más valioso con el que contamos para lograr nuestros objetivos personales y profesionales. Y es un recurso limitado. Tan sólo tenemos 1440 minutos al día, incluidas las horas de sueño. Esos 1440 minutos son un regalo que se nos concede a todas las personas con el fin de que lo usemos de forma sabia. La mayor parte de la gente tira a la basura gran parte de esos minutos preciosos con este uso inconsciente de la tecnología. Y recordemos que sólo tenemos una vida.

Por supuesto, nuestras relaciones personales se deterioran gravemente cuando estamos conectados constantemente, ya que dejamos de escuchar, de estar presentes, de ser empáticos con los demás. Todos hemos visto grupos de amigos reunidos en un parque, sin hablar entre ellos, consultando cada uno su teléfono móvil. O una familia cenando en un restaurante sin hablar, todos mirando como tontos sus móviles.

Pero ¿Cual es la solución a este serio problema? Empezar a aplicar la conciencia al uso de la tecnología, pero esto no es algo fácil ni automático. Necesitamos introducir el mindfulness a nuestras vidas y luego aplicarlo al uso digital. Cuanto más practiquemos las técnicas mindfulness, más fácilmente nos daremos cuenta de nuestra falta de control e inconsciencia, y antes corregiremos nuestra tendencia a dejarnos llevar por el atractivo irresistible de las aplicaciones y usos digitales. Esto nos llevará a poder tomar elecciones, con libertad, de qué uso hacemos de lo digital, algo que no sucede normalmente.

Cuando hablo de aplicar mindfulness, es algo sencillo, pero no fácil. Mindfulness es la capacidad de prestar atención, de manera sostenida, a la experiencia del momento presente sin juzgar. Se trata por tanto de estar atentos, para ser conscientes de cómo usamos la tecnología. Incluso podemos medir con un cronómetro el tiempo que pasamos consultando las redes sociales, el correo electrónico o el WhatsApp, para tener una medida objetiva y exacta de dicho uso. Seguro que nos llevaríamos grandes sorpresas, y extraeríamos conclusiones muy valiosas sobre qué estamos haciendo con el tiempo limitado de nuestra vida. Finalmente, esa conciencia nos puede llevar a tomar decisiones que limiten nuestro uso excesivo de lo digital, incluso la sabia elección de tomarnos tiempos de total desconexión digital, algo que también recomienda el libro «Mindfulness digital». En otro experimento, se invita a los participantes a una total desconexión digital de unas 24 horas, que lleva a los participantes a hacer descubrimientos increíbles, por ejemplo darse cuenta de lo agradable que es sentir el sol o la brisa en nuestra piel, tener una agradable conversación libre de móviles con nuestra pareja, o simplemente saborear la comida sin la intrusión de las redes sociales. En definitiva, vivir la vida real. Permitir demasiado espacio de nuestro día a la vida virtual nos robotiza, nos desconecta de nosotros, de la vida y de los demás. 

Lo que es interesante también de los experimentos del profesor Levy es que los participantes reconocen que la vida on line y la multitarea les genera mucho estrés y ansiedad. Es sorprendente porque siempre asociamos el uso de la tecnología a algo placentero. El conocido síndrome FOMO (Fear of missing out), la ansiedad de cuantos likes voy a tener en una publicación, el deseo de tener muchos seguidores, así como el constante bombardeo de estímulos digitales (mensajes, notificaciones, e-mails) generan más estrés de lo que somos conscientes. En este sentido, es sorprendente el nivel de inconsciencia sobre cuanto estrés nos genera el uso de la tecnología.

Como conclusión, si queremos un nivel mayor de bienestar y felicidad en nuestra vida, si queremos reducir nuestro estrés y ansiedad, si queremos tener una sensación de mayor control de nuestras decisiones, conductas y emociones, si queremos tener relaciones más plenas y felices, es fundamental empezar a trabajar en un uso más consciente y sabio de la tecnología, con el fin de que la usemos como la herramienta valiosa que sin duda es, en lugar de que se convierta en nuestro tirano, en nuestra mayor fuente de pérdida de tiempo y eficiencia, y en nuestra peor adicción. Necesitamos tomar las riendas para dejar de ser víctimas de la tecnología, y poder aprovechar todo el valor que nos ofrece, y como consecuencia poder disfrutar de las pequeñas maravillas de la vida cotidiana, así como a emplear nuestro valioso tiempo en lo verdaderamente importante.

¿Te interesa desarrollar un uso consciente y más sabio de la tecnología? ¿Quieres aprender los fundamentos y las técnicas principales del mindfulness? Echa un vistazo al Curso MBSR de mindfulness online que impartiré en enero de 2021: Más información e inscripción

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Todos somos distintos…e iguales

Antes de las Navidades, a mediados de diciembre, participé en una formación intensiva avanzada de la Universidad de Brown para profesores del programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction). El programa MBSR es el programa oficial de mindfulness de la Universidad de Massachusetts y el más prestigioso del mundo sobre mindfulness (atención plena). Se lleva impartiendo desde el año 1979, y han asistido miles de personas en todo el mundo desde entonces. El MBSR ha sido objeto de numerosos estudios científicos que han validado su eficacia para enfrentarse al estrés y al sufrimiento, e incluso al dolor físico, y para poder vivir una vida mucho más plena y feliz. Por ejemplo, al finalizar el programa se han observado en los participantes cambios cerebrales importantes relacionados con el desarrollo de habilidades cognitivas y emocionales como la atención, la memoria y la regulación emocional (aumento del grosor del cortex prefrontal relacionado con las emociones positivas, y reducción de la actividad de la amígdala cerebral, relacionada con emociones básicas negativas como el miedo y la ira).

Sala donde se celebró la formación para profesores de MBSR, en un descanso.

La formación para profesores fue muy intensa, fue una especie de curso/retiro de 9 días donde convivimos 40 personas. Más allá de los importantes aprendizajes que he tenido para perfeccionar y pulir mis habilidades y competencias como profesor de mindfulness, ha sido la experiencia humana la que más me ha impactado (más abajo comparto mis 4 principales lecciones aprendidas). El curso fue totalmente vivencial, exploramos nuestras propias vidas, nuestros patrones limitantes pero también nuestra grandeza interior. Es decir, fue realmente una investigación experiencial de lo que es vivir, y de lo que significa ser humanos. Tuvimos todo tipo de momentos. Momentos de carcajadas y risas, momentos de silencio total, momentos importantes en que alguien compartía algo y no podía evitar que se le cayeran las lágrimas. Desde luego, para mí ha sido una experiencia transformadora e inolvidable.

Practicamos muchísimas horas de mindfulness, guiamos prácticas a otros compañeros y fuimos guiados, recibimos y nos dimos feedback entre nosotros, y también analizamos en profundidad el programa MBSR. Empezábamos a las 8 h. de la mañana meditando en silencio y cerrábamos el día a las 22 h. con otra meditación. Entre medias, 9 horas de curso haciendo todo tipo de dinámicas, ejercicios grupales e individuales. Todo ello durante 9 días. Muy intenso, a nivel mental, emocional y físico.

Voy a resumir mis principales conclusiones y reflexiones sobre estos días. Principalmente son 4 reflexiones:

  1. Todos tenemos heridas. Todos los seres humanos tenemos heridas, todos hemos sufrido momentos duros y dramáticos en nuestra vida. Y es importante que las miremos de frente, porque forman parte de nosotros y la persona que somos hoy es, en parte, gracias a esas heridas. Si no tuviéramos heridas, no podríamos comprender las heridas de los demás, nos sería imposible ser empáticos y compasivos con el resto de personas, así que debemos ver nuestras heridas del pasado incluso con gratitud porque nos han hecho más humildes, más humanos y mejores personas.
  2. Todos somos capaces de aliviar nuestro sufrimiento. Al mismo tiempo, el ser humano tiene la capacidad para desarrollar los recursos necesarios con el fin de aliviar e incluso de eliminar gran parte de su sufrimiento. No obstante, esta es una dura tarea porque es necesario hacer un trabajo profundo de autoconocimiento y de desarrollo de habilidades, que no todo el mundo está dispuesto a hacer, porque requiere esfuerzo, disciplina y una sólida actitud de mejora continua. Todos podemos hacer las paces con la vida y con nosotros mismos, y así eliminar nuestro sufrimiento, pero hay que trabajar. El mindfulness es una de esas prácticas que nos ayudan a entender nuestros patrones mentales, a desarrollar esas habilidades y recursos, y a desplegarlos en nuestra vida cotidiana. Pero es necesario practicar regularmente, todos los días.
  3. Todos tenemos una grandeza interior impresionante. Cada vez que he participado en un curso similar he comprobado esta gran verdad: que toda persona tiene una grandeza interior inimaginable. No soy un ingenuo, sé que el ser humano también es capaz de lo peor, de realizar las mayores atrocidades también inimaginables. La historia nos lo ha demostrado muchas veces, con millones de personas torturadas, asesinadas y humilladas. Pero al mismo tiempo el ser humano es grande, y es capaz incluso de sacrificar su vida por un bien mayor. Durante estos 9 días he podido experimentar conmovido la grandeza de los 40 seres humanos que estábamos reunidos allí para investigar el alma humana. Y digo conmovido porque he sentido en muchos momentos ternura, compasión, tristeza, alegría y admiración por mis compañeros. Y de esa manera también he conectado con mi propia grandeza.
  4. Todos somos distintos, pero iguales. Una compañera dijo al final del curso esta frase, tan real. Porque además de ser iguales como seres humanos por todo lo que he comentado en los anteriores puntos, cada persona es única, irrepetible, diferente, maravillosa por ser precisamente así. Y eso también debemos explorarlo cada uno de nosotros, darnos cuenta de que somos únicos porque cada uno hemos crecido en una familia diferente, con una educación diferente, hemos superado retos distintos, vivido dramas o incluso tragedias distintas, y hemos conseguido también logros y éxitos distintos. Y precisamente esa es una riqueza fabulosa, la diversidad del ser humano, y la importancia de respetar esa diversidad y diferencias de raza, sexo, creencias religiosas y políticas, educación, etc. Cuando experimentas en tu piel esta maravilla de que seamos únicos y diferentes, y al mismo tiempo iguales como seres humanos, compartiendo esta experiencia de vivir, de sufrir, de amar, de caernos y levantarnos…tu visión cambia, y esta visión abre tu mente y tu corazón.

Después de esta formación, una más de las que he realizado como profesor de mindfulness, he confirmado y reforzado mi compromiso de seguir ayudando a millones de personas a que se conozcan y comprendan mejor, a que aprendan a aliviar su sufrimiento y a lograr la paz interior, y a que desarrollen todo su potencial como seres humanos. He fijado ya la fecha de mi próximo curso de introducción al mindfulness, y seguramente este año lanzaré mi primer programa MBSR de 8 semanas. Así que siento un profundo entusiasmo y una enorme gratitud por todo lo que he vivido durante la formación de 9 días.

Finalmente, querido seguidor o seguidora de este blog, quiero darte la bienvenida a este nuevo año lleno de oportunidades para hacer un cambio en tu vida, para salir de tu zona cómoda, para dejar de resignarte a todo lo que te hace infeliz, y empezar a diseñar la vida que quieres vivir. Recuerda, tienes una grandeza interior enorme y tienes los recursos para conseguirlo.

Apúntate a mi próximo Taller de introducción al Mindfulness, el sábado 1 de febrero de 2020. Esta es ya la 10ª edición. En el link tienes todos los detalles del curso y cómo reservar una plaza. Información Curso Mindfulness

Y si quieres ir abriendo boca, puedes comprar mi último libro «7 hábitos de mindfulness para el éxito», pinchando en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

¿Gestionar o liderar el cambio?

No hace falta que te diga que vivimos en un mundo en vertiginoso y constante cambio porque todos lo estamos viviendo (o sufriendo) en nuestras propias carnes. El cambio constante a nivel social, económico y también en nuestro entorno profesional, genera una gran incertidumbre, por el hecho de no saber qué va a suceder con nuestra vida no ya dentro de unos años, sino dentro de 3 meses o incluso menos. Tenemos la combinación perfecta (cambios e incertidumbre constante) para que sintamos ansiedad y estrés crónicos, y para que vayamos como pollos sin cabeza por nuestra vida, sin un foco ni rumbo claros.

La pregunta es ¿Cómo gestionar nuestras emociones en este entorno? ¿Qué hacer para tomar las mejores decisiones y aprovechar las oportunidades que nos ofrece este mundo tan cambiante e incierto? Porque lejos de estabilizarse, la tendencia es que se aceleren cada vez más los cambios y se intensifique la sensación de incertidumbre, así que no tenemos más remedio que aprender a manejarnos en este mundo tan complejo.

Hay dos habilidades, desde mi experiencia, en las que debemos entrenarnos. Una es la gestión o manejo de los cambios que nos sobrevienen inevitablemente, que es un entrenamiento muy concreto. La otra habilidad es la de liderar los cambios que nosotros queremos ver en nuestra vida. Ambas son fundamentales si queremos vivir la vida que queremos, si queremos ser líderes de nuestra organización y referentes en el sector donde desarrollemos nuestra carrera profesional. Ambas son críticas si queremos tener un auténtico y sostenible bienestar mental y físico, y si queremos hacer algo valioso por este mundo. Voy a analizar cada una de estas habilidades, y te recomendaré qué disciplinas o estrategias te pueden ayudar a desarrollar ambas habilidades.

1. GESTIONAR LOS CAMBIOS. Como he dicho, hay un montón de cambios y situaciones inciertas que nos llegan y nos afectan a todos, y no podemos hacer nada para evitarlo, forma parte del mundo en el que vivimos. Una reorganización en la empresa en la que trabajas y que termina afectando a tu trabajo, una regulación o ley nueva que implica costes o perjuicios para tu economía familiar, una nueva herramienta tecnológica que tu empresa implanta y que tienes que dominar de forma obligatoria, o un cambio de jefe con una forma de trabajar totalmente diferente a la que estabas acostumbrado/a. Estas son situaciones cambiantes típicas que remueven los cimientos de tu estabilidad y generan tensión, preocupación, miedo y estrés. La clave con este tipo de situaciones no es tratar de evitarlas, sino estar preparado/a para cuando lleguen. Porque van a llegar sí o sí. Y van a poner a prueba tu capacidad de adaptación y flexibilidad así como tu manejo de las emociones.

¿Qué estrategias podemos usar para aumentar nuestra capacidad de adaptación y la gestión emocional? Sin duda, aprender la técnica del mindfulness (atención plena). Es la mejor herramienta que conozco para gestionar los cambios y la incertidumbre. El mindfulness es un entrenamiento mental para estar presente, focalizado/a en el aquí y ahora, aceptando la experiencia que estés teniendo aunque sea desagradable. El mindfulness te entrena, por tanto, en la aceptación de las cosas tal y como son cuando no puedes cambiarlas. No se trata de rendirte ni de resignarte, sino de ser inteligente y no pegarte cabezazos frente a un muro cuando no puedes derribar dicho muro.

Aunque gestionar el cambio no deja de ser una actitud reactiva, porque reaccionamos ante algo que se nos pone enfrente, es clave aprender y entrenarse para responder de forma adecuada y positiva. La aportación del famoso psiquiatra Viktor Frankl puede servirnos de gran inspiración, ya que su trágica experiencia le enseñó que el ser humano tiene la capacidad de elegir su actitud ante cualquier circunstancia, aunque sea tremendamente dramática o crítica. En esa capacidad de elegir, decía Frankl, reside nuestra libertad, y en esa libertad la plenitud de nuestra vida. Por lo tanto, todos tenemos la capacidad para establecer un espacio entre el estímulo y nuestra respuesta, en lugar de reaccionar automáticamente desesperándonos, enfadándonos con el mundo o haciéndonos la víctima. Y el mindfulness nos enseña a no responder de forma impulsiva, sino a parar y a elegir nuestra respuesta, que será la más productiva y positiva.

2. LIDERAR LOS CAMBIOS. A diferencia de la reactividad de gestionar el cambio, liderar el cambio tiene un carácter proactivo. Significa que tratamos de diseñar nuestro futuro, que nos marcamos unas metas a largo plazo, y luego establecemos un plan de acción para lograr los objetivos. Con esta habilidad estamos liderando los cambios que queremos implementar en nuestra carrera profesional o en nuestra vida personal. Esta habilidad es clave porque si sólo gestionamos los cambios que nos llegan, probablemente nunca llegaremos a vivir la vida que queremos, siempre estaremos en modo «apagafuegos», lo cual no es suficiente. Si queremos ser líderes en nuestro entorno y alcanzar el éxito en cualquier ámbito, no nos queda más remedio que empezar a impulsar los cambios, lo que implica reflexionar sobre qué es lo que queremos, una cuestión altamente complicada para la mayoría de las personas, que no saben realmente lo que quieren.

El cambio al que me refiero aquí incluye cambiarse a uno mismo/a, que es uno de los desafíos más difíciles para un ser humano. Cambiarse a uno mismo/a para mejorar como persona y como profesional, para desarrollar nuestro potencial, para dar lo mejor de nosotros con el fin de mejorar este mundo.

¿Qué estrategias o apoyos podemos utilizar para entrenarnos en la habilidad de ser líderes de nuestro propio cambio? Obviamente, un proceso de coaching con un coach profesional es algo fundamental porque a través de tu proceso vas a aprender y a practicar con las herramientas clave para liderar tu vida y tu carrera, porque el coaching te va a obligar a asumir la responsabilidad evitando las excusas y los victimismos, algo necesario para ser proactivo/a y empezar a impulsar los cambios que quieres lograr en tu vida. Una de las herramientas del coaching es la creación de tu visión personal a 10 años, que yo personalmente utilizo en todos los procesos de coaching con mis clientes. La visión a 10 años te ayuda a identificar qué es lo que realmente quieres para tu vida, te proporciona foco para no perderte en la maraña de cambios constantes, urgencias permanentes y presiones de los demás.

Además de la visión y otras herramientas, en un proceso de coaching te voy a hacer muchas preguntas, preguntas a las que no estás acostumbrado/a, porque nadie nos hace, ni siquiera nosotros. Son preguntas que te harán darte cuenta de obstáculos y barreras internas que están impidiéndote avanzar hacia tus objetivos, y también de fortalezas que tienes que ni te imaginas. Las preguntas de un coach te impulsan también a tomar las riendas de tu vida, y liderar el cambio que quieres ver en tu entorno, con un plan de acción claro y por etapas, que es otra de las herramientas esenciales de la habilidad de liderar el cambio.

Resumiendo, la habilidad de gestionar el cambio es absolutamente crítica hoy en día porque hay muchísimos cambios que vamos a tener que digerir y asimilar a lo largo de los años de vida que nos quedan, y cuanto antes lo hagamos mejor que mejor, menos energía derrocharemos innecesariamente. Por otro lado, la habilidad para liderar el cambio es igualmente importante, ya que nos permite adelantarnos, y no dejarnos llevar por la marea de los cambios, sino establecer una hoja de ruta con un mapa bien definido que, con flexibilidad y constancia, nos llevará a descubrir la grandeza que tenemos dentro, y nos aportará los máximos niveles de motivación y rendimiento posibles.

Así que a la pregunta de ¿Qué es más importante, gestionar o liderar el cambio? mi respuesta es que ambas. Lo bueno es que tenemos a nuestro alcance herramientas y estrategias efectivas para lograr desarrollar ambas habilidades, que van a ser cada vez más importantes en el futuro, no ya para el éxito personal y profesional, sino incluso para la pura supervivencia en un mundo altamente complejo e hipercompetitivo. Puedes empezar ahora mismo, ya sea contratando un proceso de coaching, o bien apuntándote a un curso de mindfulness (en breve comunicaré la fecha de mi próximo curso de mindfulness, si te interesa formarte en mindfulness o información sobre un proceso de coaching conmigo, escríbeme a través del formulario de la web).

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.