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Eres lo que crees

Todos tenemos creencias o ideas preconcebidas que nos potencian, y creencias o ideas preconcebidas que nos limitan y condicionan nuestra vida y nuestra efectividad profesional. Las creencias están instaladas en nuestro inconsciente y conforman la visión parcial y subjetiva que tenemos de nosotros mismos y del mundo. Por eso, cada persona es un observador distinto de una misma realidad, algo de lo que generalmente no somos conscientes, creyendo que nuestra realidad es la realidad.

Esto genera un montón de problemas y conflictos en nuestras relaciones personales porque no somos capaces de abrir nuestra mente a otras perspectivas o ideas contrarias a las nuestras. También esta falta de consciencia sobre nuestras creencias limitantes reduce nuestra capacidad de manejar de forma efectiva los cambios constantes de nuestra vida, cada vez más rápidos y regulares. Y desde luego, limita nuestro potencial en el ámbito profesional ya que es muy fácil estancarse y quedarse obsoleto profesionalmente si uno no cuestiona y derriba sus creencias o convicciones limitantes de forma frecuente.

Las creencias limitantes provienen de 4 fuentes principales:

  • Nuestra educación y la cultura/sociedad/religión/país/ciudad/entorno donde hemos crecido.
  • Nuestras experiencias y vivencias, o las experiencias de otras personas.
  • Las ideas y creencias que nos han inculcado personas de referencia de nuestra vida (profesores, padres, jefes, mentores, amigos).
  • La información repetida que recibimos de los medios de comunicación (televisión, redes sociales, publicidad).

Al establecerlas como “verdades absolutas”, nuestras creencias se convierten en una cárcel mental para nosotros, y nos esclavizan sin ser conscientes, porque nunca nos cuestionamos dichas creencias. El problema es que todos nuestros comportamientos, actitudes, estados emocionales y patrones de conductas provienen de dichas creencias. En definitiva, nos convertimos en lo que creemos. Somos lo que creemos.

Las creencias mentales son como las raíces de un árbol, si están podridas da igual que cuidemos y reguemos ese árbol, porque los frutos no saldrán o saldrán podridos, porque las raíces no están saneadas. Igual que las raíces de un árbol, es esencial que echemos una ojeada a nuestras raíces mentales para sanear las raíces podridas y sustituirlas por raíces sanas y fuertes, si queremos acceder a todo nuestro potencial y vivir una vida con mayúsculas.

Para entenderlo mejor, pongamos algunos ejemplos de creencias y «verdades» que nos condicionan y empobrecen nuestra vida:

  • Yo no soy capaz de… (completa la frase: no soy capaz de ser empresario, no soy capaz de ganar mucho dinero, no soy capaz de hablar en público, no soy capaz de liderar a un grupo de personas, esto es imposible de hacer en esta empresa, etc.) Te invito a que te preguntas:¿Es una barrera real o es una barrera tuya mental? Seguramente sea una barrera mental ficticia con la que te estás limitando.
  • Yo soy así y no puedo cambiar. Es una creencia limitante que nos hace rígidos y cierra nuestra mente a cualquier posibilidad de mejorar o evolucionar como personas. He escuchado esta frase a muchas personas para justificar un comportamiento o actitud tóxica. En realidad es una excusa para no cambiar.
  • La vida es sufrimiento. Si tenemos esta creencia seguramente tendremos una actitud victimista y de resignación, que perjudicará gravemente nuestro bienestar emocional y nuestro éxito profesional. ¿Por qué no cuestionar esta idea preconcebida y transformarla en una creencia positiva? Por ejemplo, yo creo que la vida es un misterio y una aventura. Esta creencia hace que afronte la vida de forma apasionada y curiosa, lo que desde luego me proporciona mucha más motivación y energía para cambiar las cosas.
  • Somos pecadores y débiles, y Dios es grande y nos perdonará. ¿Te suena esta creencia? Proviene de nuestra educación católica, y la tenemos muy instalada en el inconsciente, a no ser que la cuestionemos de forma firme y valiente. Las religiones fomentan un conjunto de creencias muy potentes, y en ocasiones, tremendamente limitantes. No hace falta que lo demuestre, sólo hay que mirar la historia y ver cómo las creencias religiosas se radicalizan y provocan torturas, asesinatos y terrorismo masivo. Esta creencia minimiza nuestra grandeza como seres humanos y asume que somos débiles y poco dignos, y que el único digno y grande es Dios. Así que es una creencia muy tóxica, porque nos quita el poder que todos tenemos dentro de nosotros y le otorga el poder a una autoridad externa e intangible. Si conseguimos un logro, se lo debemos a Dios, y si fracasamos, nos lo merecemos por soberbios y Dios nos sacará del hoyo. ¿No te parece tremendamente limitante?

Y podría continuar con otros temas, como el dinero, el trabajo, las relaciones, donde tenemos muchas creencias o convicciones muy perjudiciales.

El problema es que las creencias o convicciones nos proporcionan seguridad en un mundo inestable e incierto. Por eso nos apegamos a ellas y nos cuesta tanto desprendernos de ellas. Muchas veces incluso asociamos nuestra identidad con estas ideas. Además, existe una tendencia automática de nuestro cerebro, estudiada y demostrada por la psicología moderna, de buscar informaciones o datos que refuercen nuestras creencias, mientras que evitamos inconscientemente las informaciones que contradicen nuestras convicciones, lo que hace más difícil salir del bucle de nuestras creencias limitantes y cierra nuestra mente de forma casi irreversible.

Personalmente, el tema de las creencias es uno de los aspectos que llevo trabajando durante los últimos 14 años. He derribado con constancia y esfuerzo creencias limitantes que tenía muy arraigadas en mi inconsciente respecto a mí mismo (no soy capaz de…), creencias limitantes respecto a mi relación con el dinero (lo que me ha permitido mejorar de forma radical mi situación financiera) y convicciones tóxicas con respecto a la vida en general (la vida no tiene sentido, la vida es sufrimiento, soy una persona débil y Dios es fuerte) que al derribarlas han fortalecido mi autoconfianza y mi motivación.

Al final, se trata de mirar en nuestro interior y revisar cómo estamos mirando el mundo, cómo nos estamos mirando a nosotros mismos. ¿Nos ayuda o nos hace sufrir? ¿Nos hunde en la miseria o nos lanza al éxito? Esa es la clave, porque no importa si tus creencias son verdad o mentira, en realidad nadie lo sabe. La clave es si tus ideas, convicciones y creencias te están ayudando a vivir más feliz y a conseguir tus objetivos, o todo lo contrario. Esa es la pregunta que debes hacerte. Y si la respuesta es que te están perjudicando o condicionando, entonces debes comenzar a trabajar en derribarlas.

Y no digas que tú no tienes ideas preconcebidas o creencias limitantes, todos las tenemos. Lo que te sucede es que no te has dado cuenta aún, así que cuanto antes te lo plantees, mejor para ti. En este sentido, la forma más rápida y efectiva es trabajar con un coach en un proceso de coaching individual. En todos mis procesos de coaching animo a mis clientes a trabajar el tema de las creencias limitantes con técnicas y herramientas específicas, para que reprogramen su mapa mental, porque es la clave para un profundo cambio duradero y sostenible.

Comienza a liderar tu vida, a tomar las riendas de tu mente, y no permitas que tu mente siga cerrada y condicionada a causa de tus convicciones y creencias.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

¿Por qué todos necesitamos un coach?

No tengo ninguna duda que todos necesitamos un coach, en uno o varios momentos de nuestra vida. Me refiero, por supuesto, a trabajar con un coach profesional, ya sea para lograr objetivos personales o profesionales. Yo mismo he tenido mi propio coach.

¿Por qué lo necesitamos todos? Resumiendo, puede haber muchos más motivos, pero creo que toda persona necesita un coach, aunque no lo reconozca o no lo sepa, por 3 motivos fundamentales:

  1. Para conocerte mejor, ayudarte a cuestionarte a ti mismo/a,  y definir tus auténticas metas.
  2. Para que asumas la responsabilidad de tu vida, de tus decisiones, actitudes y conductas. 
  3. Para movilizarte a actuar, tomar las decisiones y generar los hábitos necesarios para conseguir tus objetivos, venciendo el miedo, la pereza y las excusas.

Método Coaching de Javier Carril

Es muy habitual que no tengamos claridad sobre nuestra vida, sobre quienes somos, sobre cuales son nuestros valores y cuales son nuestros sesgos mentales. Ni siquiera tenemos claros cuales son nuestros objetivos.

El gran problema es no ser consciente de esta falta de claridad. El verdadero ignorante no es el que no sabe, sino el que cree que ya lo sabe todo. Y es bastante probable que hayamos caído en una especie de auto complacencia inconsciente en la cual no nos estemos dando cuenta de nuestras limitaciones, carencias y obstáculos internos. Y en este caso, sin duda no estaremos logrando todo lo que podríamos lograr si tuviéramos claridad, si aumentáramos nuestro nivel de conciencia sobre todo lo mencionado antes. En definitiva, creemos que nos conocemos y que lo tenemos todo muy claro, pero no es cierto. 

El coach te obliga a pararte, a reflexionar con espíritu crítico sobre tus decisiones, acciones y actitudes, así como sobre tus ideas preconcebidas y convicciones. Gerry Spence dijo: «Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad en lugar de que se cierre movida por la convicción». ¡Qué común es que nuestra mente se vaya cerrando más y más movida por nuestras convicciones! Esas convicciones que nos ofrecen tanta seguridad, pero una vida mediocre e infeliz. Por eso, uno de los aspectos que un coach va a hacer es que examines tus convicciones e ideas preconcebidas, con el fin de que seas consciente de cómo esas convicciones están limitando tu potencial.

Además, el coach va a explorar contigo tus valores y motivaciones profundas, tu misión en la vida, tu visión personal. A todo esto me gusta llamarle nuestras raíces. Si fuéramos un árbol, lo anterior conforman las raíces, la base de todo. Si las raíces de un árbol están podridas o mal cuidadas, será imposible que ese árbol crezca sano y dé frutos sabrosos. Una persona es igual, debe examinar sus raíces y limpiar las que estén en mal estado, las que no le ayuden a crecer y evolucionar como ser humano. A partir de limpiar las raíces, podemos empezar a cambiar nuestras conductas, actitudes, decisiones y estrategias para alcanzar la mejor versión de nosotros y alcanzar logros inimaginables ahora mismo.

Uno de los obstáculos que veo en las personas que no se quieren plantear esta introspección es el miedo. Creemos que vamos a encontrar cosas muy oscuras si miramos dentro de nosotros. Sin embargo, un buen coach te ayudará a realizar esa introspección de manera amable y saludable, incluso apasionante. Y te aseguro que vas a encontrar más luz que oscuridad en tus raíces, más elementos sorprendentemente poderosos que limitantes. Así que merece la pena ahondar y ver bajo la superficie de tu vida y de tu ego, para conectar con tu ser más profundo.

¿Más razones para que todo el mundo necesite un coach? Desde luego, porque no sólo todos necesitamos aumentar nuestro nivel de consciencia y autoconocimiento hasta el infinito, sino también necesitamos que nos movilicen hacia las acciones y decisiones que nos van a llevar a alcanzar todos los objetivos y sueños que tengamos. Y una vez más, aparece como fuerza terrible el miedo: el miedo al cambio, el miedo a sufrir, el miedo a que nos hagan daño, el miedo al fracaso.

Para ello, el coaching es una metodología que ayuda a establecer etapas, pequeñas metas, pequeños logros y avances, con el fin de superar nuestros miedos. La clave para cambiar nuestras ideas y convicciones limitantes está en la acción. Sólo actuando y tomando decisiones vamos a aprender todo lo que necesitamos aprender de cual es el obstáculo que nos está impidiendo alcanzar lo que deseamos, ya sea en la vida personal como en la carrera profesional. Por ello, un coach va a movilizarte para que experimentes, pruebes, actúes y tomes decisiones en tu vida real, como si fuera un laboratorio donde irás avanzando a través de aciertos y errores. Y sobre todo, la clave será ir generando unos hábitos duraderos relacionados con esas acciones y conductas, para que el cambio sea sostenible y permanente. Puedes echar un vistazo a este otro post que escribí sobre 5 estrategias para lograr nuestros objetivos.

Por último, aunque suene chocante, una de las razones más poderosas de la necesidad de tener un coach es el hecho de que no te va a dar soluciones o consejos, ya que este es el elemento esencial de la metodología del coaching, de ahí que un coach te va a hacer muchas preguntas y va a evitar resolverte la vida. Porque es crítico que empecemos a asumir la responsabilidad de nuestra vida puesto que nosotros sabemos mejor que nadie lo que necesitamos y queremos. Cuando un profesional nos recomienda ir por un camino o por otro, nos está limitando gravemente, porque nos impide pensar por nosotros mismos y decidir por nosotros mismos, que es la esencia del autoliderazgo y del crecimiento personal. Es como si estuvieran castrando todo nuestro enorme poder personal, porque cuando un profesional nos da una recomendación asume que nosotros solos no podemos conseguirlo y además nos impide pensar, lo cual es mucho más cómodo.

El coach no va a actuar de esta manera, porque confía plenamente que tú tienes las soluciones y las respuestas en tu interior, sólo necesitas despejar la niebla que te impide ver con claridad. En eso consiste la labor del coach, en ayudarte a despejar esa niebla para que poco a poco vayas aumentando esa claridad y vayas tomando las decisiones importantes que necesitas tomar para elevarte a un nivel superior en tu vida y en tu trabajo.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Descubre tus pasiones, no tus habilidades

Hoy de nuevo voy a compartir un error que suelen cometer mis clientes de coaching de forma habitual. Y no sólo mis clientes, es algo que escucho muy a menudo en foros, conferencias y artículos. Es algo ya muy manido, y a pesar de que parece la solución a nuestros problemas, lo que provoca es un bloqueo absoluto. El error del que hablo es centrarnos en descubrir nuestras habilidades y fortalezas.

Sí, seguramente te resulte chocante mi planteamiento. Porque lo has oído miles de veces: descubre tus fortalezas, en lo que eres bueno, tus cualidades. Y ese es el camino para triunfar y alcanzar tus objetivos. Sin embargo, lejos de convertirse en la solución, a la mayoría de la gente la confunde y bloquea aún más, porque no acaban de localizar o detectar realmente sus fortalezas, más allá de lo obvio y conocido de sobra por la persona. Y te preguntan qué pueden hacer para descubrir sus fortalezas.

Lo que yo propongo es mucho más fácil y práctico. Céntrate en lo que te apasiona, en lo que realmente te divierte y te gusta hacer, sea lo que sea, sin limitaciones, aunque sea en un ámbito diferente al trabajo. Párate un momento y piensa qué te apasiona de verdad. Esto es mucho más fácil de identificar para cualquier persona. Y además, es precisamente lo que te apasiona lo que te debe guiar en tu carrera profesional. Porque muchas veces somos muy hábiles para un trabajo que no nos gusta. Entonces, ¿Para qué queremos identificar esa fortaleza? ¿Para seguir amargados?

Por tanto, si te focalizas en tus pasiones, tu energía se enfocará en lo que verdaderamente te apetece y motiva hacer en tu carrera profesional. Y no te preocupes si crees que no tienes las habilidades para desarrollar esa pasión. Olvídate de esas creencias limitantes. Simplemente, guía tus pasos para cumplir ese deseo, para dedicarte profesionalmente a lo que te apasiona. Con el tiempo descubrirás que estás hecho para eso que te apasiona, que eres muy bueno en ese trabajo, que de pronto has descubierto que tenías fortalezas ocultas que jamás te imaginabas que tendrías.

Este es el camino. Te aseguro que lo he comprobado no sólo en mi caso sino en otras muchas personas que se enfocaron en lo que realmente les apetecía hacer, lo que les apasionaba.

Jamás me imaginé que podía crear y dirigir una empresa y llevo 7 años dirigiendo Execoach.Jamás me imaginé que podría tener habilidades para escribir y ya he publicado dos libros. Jamás me imaginé que tenía las cualidades para apoyar a las personas hacia sus objetivos y sueños, y aquí estoy, con 7 años a mis espaldas como coach de cientos de personas y miles de sesiones de coaching.

¿La clave?: hace 8 años empecé a centrarme en lo que deseaba hacer, en lo que me apasionaba. Y me dejé llevar por esa pasión. El resto vino de forma natural, casi mágica.

Ahora, piensa: ¿Cuáles son tus 5 pasiones?

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un nuevo método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.

Sustituir el “No puedo” por el “¿Qué necesito?”

Cuando trabajo con mis clientes en un proceso de coaching tarde o temprano surgen de forma directa o camuflada las frases “No puedo conseguir mis objetivos” o “Es muy complicado” o “No sé qué tengo que hacer para avanzar en mi vida profesional”.  En definitiva, el foco de la mayoría de las personas está en lo que le falta, y sobre todo en decirse a sí misma que no puede.

Este planteamiento bloquea toda posibilidad de actuar o avanzar. Primero porque va hundiendo a la persona en el desánimo y la frustración, deteriorando su seguridad y autoestima. Segundo, porque no se plantea específicamente qué cualidades necesita mejorar, ni qué aliados o recursos necesitaría para alcanzar esos objetivos.

Algo mágico sucede cuando una persona, en las primeras sesiones, cambia su forma de comunicarse consigo misma, y empieza a preguntarse: “¿Cómo podría conseguir mis objetivos?” 0 “¿Qué necesitaría mejorar, cambiar, potenciar o eliminar?”. Y es mágico porque un simple cambio de foco transforma toda su realidad.

Cuando cambiamos la forma de pensar y de dialogar con nosotros, cambia la percepción que tenemos de nuestra realidad. Y cuando esto sucede, transformamos también la realidad misma. Porque la realidad es lo que queramos ver de ella, ni más ni menos. No hay una verdad suprema, irrefutable y total, no hay una única realidad. La realidad la creamos nosotros.

Esto te lo puedo decir desde mi experiencia personal. Desde hace 6 años, cuando incorporé y utilicé en mí mismo las técnicas de coaching, todo empezó a cambiar en mi vida. Comencé a ganar seguridad, claridad, confianza y positivismo. Y después de esos 6 años, mi realidad se ha transformado drásticamente. Mejor dicho, yo he transformado mi realidad.

Lo mejor de pasar por un proceso de coaching es que te enseña a pensar y dialogar contigo mismo de forma mucho más efectiva. El coaching te enseña a situarte en un nivel de conciencia y aprendizaje superior, lo que hace que tú mismo aprendas a transformar tu realidad en el día a día, incluso cuando tu coach ya no esté a tu lado.

Empieza por eliminar tu diálogo interno improductivo, con los “No puedo” o “Es imposible”. Y sustitúyelos por “¿Cómo podría hacerlo?” o “¿Qué necesitaría hacer o cambiar para conseguirlo?”o “¿Cuándo me gustaría lograrlo?”. Te recomiendo que en los primeros meses cuentes con un coach para este fantástico cambio, porque sin su apoyo va a resultar mucho más difícil. Te aseguro que, igual que en mi vida, en la tuya habrá un antes y un después.

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un nuevo método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.