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Resiliencia y mindfulness

El conocido neuropsiquiatra Boris Cyrulnik, que superó el trauma de los campos de concentración nazis, incluyendo la matanza de sus padres, define el concepto de resiliencia como la capacidad para superar situaciones o experiencias dolorosas y traumas, saliendo fortalecido de ellos.

Es interesante la diferencia que hace Cyrulnik entre el concepto de resistencia y el de resiliencia. Resistencia sería la capacidad de mantenerse firme y fuerte en el momento de sufrir la situación traumática o dolorosa. Sin embargo, el hecho de mantenerse fuerte en ese momento crítico no significa que lo superes en tu vida, no significa que ese hecho no deje secuelas y consecuencias emocionales posteriores que condicionen tu vida. Aquí entra el concepto de resiliencia, que tiene que ver más con el post-trauma, es decir, con la capacidad de superar esa situación dolorosa después de haberse producido y además salir fortalecido, y crecer gracias a la experiencia.

Un ejemplo fácil de entender es el de los soldados cuando luchan en una guerra. Hay soldados que son muy valientes y resistentes psicológicamente, pero que después del conflicto, cuando vuelven a su vida normal, se hunden a nivel emocional. El caso de los resilientes es el de un soldado que, independientemente de lo valiente y resistente que haya sido en el conflicto, cuando vuelve es capaz de rehacer su vida, de superar los traumas de la guerra y salir fortalecido psicológicamente. Por tanto, la resiliencia podría resumirse en dos palabras: Superarlo y Crecer, o Superarlo y Ganar.

En el mundo empresarial del siglo XXI, que se ha definido por los gurús como VUCA (volátil, incierto, complejo y ambigüo), la resiliencia es algo fundamental. Salvando las distancias con respecto a eventos extremos como los mencionados, en la vida o el trabajo las personas se enfrentan a situaciones difíciles o incluso traumáticas como la muerte de un familiar muy cercano, el despido de tu puesto de trabajo, una enfermedad grave que te diagnostican, o simplemente la presión de los objetivos en el trabajo mes a mes. Y en esas situaciones la persona resiliente es más capaz de superarlas y salir fortalecido de ellas.

Una de las claves para desarrollar la resiliencia es reconocer la realidad y aceptarla. La razón por la cual no superamos situaciones graves y dolorosas es porque las negamos y además las rechazamos como injustas, anclándonos en estados emocionales negativos como el resentimiento. En definitiva, no hemos pasado página. Otra de las claves de la resiliencia es ser capaces de “ver” más allá de una experiencia difícil y dolorosa, detectando las oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Esto sólo lo podemos lograr si abrimos nuestra mente, con una visión “out of the box”.

Pero ni la aceptación ni la apertura mental son algo fácil y rápido de conseguir, porque requieren un cambio en nuestro cerebro a nivel inconsciente y en gran parte emocional. ¿Y cómo se pueden desarrollar estas capacidades, relacionadas con la resiliencia, a nivel inconsciente? ¿Existe una herramienta para ello? Sí existe y se llama Mindfulness (atención plena), como se evidenció en una investigación en 2014 de la Universidad de California y la Escuela de Medicina de San Diego, en la cual un grupo de soldados marines estadounidenses incrementaron su resiliencia y su capacidad de recuperarse positivamente de experiencias estresantes relacionadas con su participación en la guerra, después de un entrenamiento basado en la metodología mindfulness.

El mindfulness es un entrenamiento mental a través del cual desarrollamos todo el potencial de nuestro cerebro. Para explicar de forma fácilmente recordable la esencia de dicho entrenamiento, he creado el modelo mnemotécnico de las 6 As (AAAAAA). Dirigir la Atención al Aquí y Ahora, con una actitud de Apertura, Aceptación y Amabilidad. A Continuación desarrollo las 6 As:

A: Atención. Aprendemos a través del entrenamiento mindfulness a dirigir y focalizar conscientemente nuestra atención, evitando que la mente se distraiga y divague.

A: Aquí. Focalizamos la atención en el lugar donde estamos en este instante, ya que no existe otro lugar que aquí.

A: Ahora. Focalizamos la atención en el momento presente, porque no hay otro momento que este (Carpe diem). Esto implica no engancharse a los pensamientos sobre el futuro y el pasado.

A: Apertura. Es una atención abierta, curiosa, en la cual evitamos juzgar las experiencias, y evitamos contaminarnos por ideas preconcebidas, prejuicios, etc. como si volviéramos a percibir las cosas con la mente de un niño.

A: Aceptación. Entrenamos la cualidad de aceptar lo que “es”, sin querer cambiar la experiencia, sin esperar un resultado determinado, aceptando también lo desagradable o incómodo que aparezca, y no rechazándolo.

A: Amabilidad. Desarrollamos la compasión y amabilidad con nosotros, combatiendo nuestra tendencia habitual a tratarnos dura y agresivamente, a juzgarnos y reprocharnos nuestros errores y decisiones.

A través del mindfulness, entrenamos al cerebro para que aprenda a relacionarse con todo tipo de experiencias de un modo más productivo, incluyendo las experiencias dolorosas. El mindfulness desarrolla la habilidad en el cerebro de aceptar toda experiencia como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Y dejamos de estar condicionados por nuestros hábitos mentales: juicios, expectativas, deseos, torturarse por hechos del pasado (que se llama rumiación), generarse ansiedad por acontecimientos del futuro que aún no han sucedido (llamado pre-ocupación). Todos estos hábitos de la mente nos generan, sin darnos cuenta, mucho sufrimiento, ansiedad y estrés.

En este sentido, es muy interesante el trabajo de investigación que lleva realizando desde hace más de 30 años el Center for Mindfulness de la Universidad de Massachusetts respecto a la efectividad del Mindfulness para aprender a manejar el estrés y la ansiedad, y el Centro de Mindfulness de la Universidad de Oxford relacionado con la eficacia del mindfulness para prevenir y superar la depresión. El mindfulness, cuando se practica con regularidad, cambia la fisiología del cerebro, activando el cortex prefrontal izquierdo, relacionado con un aumento de emociones positivas, y reduce la actividad de zonas cerebrales relacionadas con la depresión (el lóbulo temporal derecho), el miedo o la rabia (la amígdala).

En el libro “El camino del Mindfulness”, John Teasdale, Mark Williams y Zindel Segal, investigadores y responsables del programa de mindfulness de Oxford, describen 7 cambios claves que se producen en las personas que integran el mindfulness como una práctica regular:

  1. De vivir con el “piloto automático” a vivir de manera consciente y atenta.
  2. De hurgar en el pasado (rumiar) y en el futuro (pre-ocuparse) a estar plenamente en el momento presente.
  3. De condicionar la experiencia a través de la mente (con juicios, recuerdos) a sentir la experiencia directamente.
  4. De intentar evitar y escapar de las experiencias poco agradables a acercarse a ellas con curiosidad.
  5. De querer que las cosas y las personas sean diferentes a aceptar las cosas tal y como son.
  6. De creerse todos los pensamientos como si fueran la verdad absoluta, a verlos como simples interpretaciones o fenómenos mentales pasajeros, que no tienen por qué corresponder con la realidad.
  7. De tratarse a uno mismo duramente a tratarse con amabilidad, compasión y aceptación.

Podemos intuir claramente que las personas resilientes han aprendido a desarrollar estos comportamientos y actitudes como hábitos, que son las que se logran a través del entrenamiento mindfulness. ¿Qué impacto tendría en nuestra vida si desarrolláramos estos 7 hábitos del mindfulness? ¿Seríamos más felices? ¿Nos iría mejor también en nuestra carrera profesional? A mí no me cabe la menor duda.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

CARPE DIEM. Vive el momento presente.

La vida es corta. La vida se pasa en un suspiro. ¿Somos realmente conscientes de que dentro de unos cuantos años habremos desaparecido por completo? No lo creo. Sin embargo, nuestra vida sería mucho más plena y feliz si lo recordáramos más a menudo. En mi caso, la certeza de que voy a morir, la seguridad de que mi vida tiene fecha de caducidad me activa, me pone las pilas. Y entonces dejo de perder energía en pequeños problemas, y me focalizo en lo importante de mi vida.

Elisabeth Kübler Ross, autora del maravilloso libro “La rueda de la vida”, después de su larga experiencia atendiendo a enfermos terminales, decía que las personas que están a punto de morir fueron las que más le enseñaron sobre la vida. Todos conocemos casos reales en los que un problema grave de salud cambia la perspectiva de una persona, y por supuesto, sus prioridades.

Yo mismo tuve esa experiencia dolorosa, pero imprescindible, hace 12 años cuando me diagnosticaron un angioma en el cerebro, con sus potenciales conscuencias. De pronto experimenté mi fragilidad como ser humano, mi total vulnerabilidad. Y la certeza de que en un instante toda mi vida, mis esfuerzos, mi sufrimiento y mi felicidad podían desaparecer por completo. Después del shock que sentí y del periodo de adaptación psicológica que necesité realizar, me di cuenta de que mi perspectiva sobre las cosas había cambiado. De pronto, casi nada me parecía importante, empecé a relativizar todo y me sentí mucho más ligero. Ese estado mental me permitió tomar algunas de las mejores decisiones de mi vida y de mi carrera profesional.

Seguramente has visto la famosa secuencia de la película “El club de los poetas muertos” en la que el profesor Keating anima a sus alumnos a vivir la vida intensamente, mientras les enseña las fotografías de antiguos alumnos que ya fallecieron hace años. Y les transmite la filosofía del Carpe Diem, es decir “Vive el momento”. Esto, por cierto, es lo que nos enseña la práctica de la meditación: sólo existe este momento, ya que todo lo demás son creaciones mentales pasajeras y sin solidez. Preocupaciones del futuro que luego se desvanecen, pensamientos sobre acontecimientos del pasado que ya no volverán…Por lo tanto, vivamos este momento con la máxima plenitud. Y el siguiente. Y el siguiente.

Sin embargo, Carpe Diem se puede interpretar de manera irresponsable. Y utilizarlo como excusa nihilista para actuar sin freno ni límites, haciendo daño a los demás. Como no hay que preocuparse por nada del futuro, la excusa sería gastar todo nuestro dinero en nuestros caprichos, irnos constantemente de vacaciones, dejar nuestro trabajo y dedicarse a disfrutar de la dolce vita, o en casos más extremos podría servir de justificación para robar, contaminar el medio ambiente o incluso asesinar a otro ser humano. Esta interpretación distorsionada nos llevará a la autodestrucción y a una vida superficial y sin sentido.

No. Carpe Diem es aprovechar el momento presente con responsabilidad. Significa conectar con la auténtica vida para saborearla al máximo, y como consecuencia, cuidarla en todos los aspectos. El hecho de vivir el presente con intensidad no significa que nos olvidemos de planificar el futuro ni de reflexionar sobre nuestro pasado. No significa que nos dejemos llevar compulsivamente por nuestros deseos y caprichos. Se trata de evitar ser prisioneros de nuestros objetivos como si fueran el Santo Grial, y de evitar el aplazamiento constante de nuestra felicidad para otro momento. Esa tendencia a creer que: “Seré feliz cuando me vaya de vacaciones…” o “Seré feliz cuando esta persona cambie…” o “Seré feliz cuando por fin me cambie de trabajo”… Y así vamos aplazando la felicidad hasta que nos damos cuenta que hemos echado a perder nuestra vida…El único momento para empezar a ser feliz es este instante. Ahora mismo.

Por otro lado, el presente es perfecto porque nos da la lección que necesitamos en todo momento. Sin duda, siempre es una lección que necesitamos aprender para vivir con más plenitud nuestra vida, aunque nos duela mucho.

El poder de conectarnos con el ahora es inmenso y puede transformar nuestra vida totalmente. Es un auténtico despertar a otra forma de vivir la vida, con más libertad y consciencia. Rápidamente nos sentiremos más relajados, más ligeros al habernos quitado todas las mochilas del pasado y del futuro que tanto nos condicionan, y seremos conscientes de innumerables matices y detalles de la vida que se nos escapan de forma alarmante en el estado de inconsciencia en el que vivimos.

Por cierto, ¿Dónde estás en este momento, mientras lees este post? Da igual. Estés donde estés, este es tu momento para empezar a vivir de verdad. Carpe Diem.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

La fuerza del silencio y de “no hacer”

A primeros de agosto hice un retiro de meditación mindfulness (atención plena) de 5 días. En el retiro practicamos la meditación sentada, en periodos de 30 a 45 minutos, y también la meditación caminando, de forma intensiva durante todo el día. Había momentos para descansar, y cada día la maestra nos daba una charla sobre temas fundamentales, como el origen del sufrimiento, la felicidad, o cómo gestionar nuestros pensamientos y emociones.

No es el primer retiro que he hecho, ni será el último. Porque siempre constituyen para mí experiencias muy profundas y que tienen efectos importantísimos en el largo plazo, aunque no sea siempre consciente. En un retiro de este tipo no se habla, es decir, se hace todo en silencio. Se come en silencio, se camina en silencio, se medita en silencio, se escucha las charlas de la maestra en silencio.

Muchas personas dicen que les parece horroroso estar 5 días sin hablar, ¡¡y desconectado del móvil!!. Yo siempre creo que lo dicen porque no lo han experimentado nunca, ya que el silencio y la desconexión del móvil tiene unas enormes cualidades. Por ejemplo, te convierte en una persona más auténtica. ¿Por qué?

No nos damos cuenta de las máscaras que nos ponemos en nuestra vida para aparentar lo que no somos, para mostrar un personaje a la sociedad que cumpla con sus expectativas, y para complacer las normas y reglas sociales. Todo ello con el fin de sentirnos aceptados y queridos por los demás. En definitiva, sacrificamos la autenticidad por un “seudoamor” distorsionado y falso, en una especie de intercambio perverso que nos lleva a alejarnos cada vez más de nuestro ser.

Y eso lo hacemos, en gran medida, mediante la conversación social: contando nuestra vida, nuestros éxitos y experiencias, opinando, juzgando, comparando, etc. También proyectamos nuestro “personaje” cuando compartimos imágenes de nuestra vida “perfecta” en Facebook, Instagram o Twitter. O cuando hacemos algo sólo para complacer a los demás.

Por tanto, cuando estamos en silencio, no tenemos que hablar ni mostrar ninguna imagen “perfecta” de nosotros. No tenemos que cumplir con las convenciones sociales de tener que hablar, aunque no nos apetezca. Y es realmente liberador. Es muy liberador ser uno mismo, aunque también puede ser aterrador. Porque el silencio y las condiciones de un retiro intensivo de meditación provocan una conexión profunda con uno mismo. Y dicha conexión hace que veamos reflejadas también nuestras carencias emocionales, apegos, resistencias y miedos. Nuestra vulnerabilidad como seres frágiles que somos.

Después de experimentar varios retiros, estoy convencido de que nunca terminamos de conocernos. Siempre quedan cosas que descubrir, explorar, investigar y resolver. El autoconocimiento no tiene límites, y en mi caso, en este retiro he descubierto aspectos de mí que no me gustan, y otros que sí, he conectado con mis cualidades y también con mis debilidades. La clave aquí es permanecer abierto y compasivo con uno mismo y con todo lo que surja en el retiro.

Un retiro, por tanto, es como un viaje, tal y como nos dijo la maestra. Un viaje a nuestro interior, y en dicho viaje hay momentos dulces, y momentos amargos. Yo sentí paz interior, plenitud, felicidad, bienestar, y también miedo, preocupación, ansiedad, impaciencia. Como la vida misma. Sin embargo, al finalizar el retiro, y como siempre me sucede, me sentí eufórico, enérgico, con una enorme claridad mental y motivación para afrontar los desafíos de mi vida. Como decía antes, la experiencia es siempre transformadora. Y el silencio es un elemento esencial para que así sea.

¡No sabemos cuanto necesitamos silencio en nuestras vidas! Vivimos en medio de una sociedad frenética y ruidosa, y muchas veces generamos nosotros mismos ese ruido y ese movimiento sin sentido, porque nos incomoda el silencio y el hecho de parar y “no hacer”. Pero es el único camino hacia la autenticidad y la felicidad verdadera y duradera. Debemos buscar momentos frecuentes y regulares de silencio y de “no hacer”. Esto significa conectar con nuestro ser, al que se accede a través de la meditación mindfulness.

Quizá sea un buen propósito de inicio de curso el hecho de buscar un momento todos los días para “no hacer” nada, para estar en silencio con uno mismo, simplemente para ser. Y no me estoy refiriendo a un momento para sentarse y empezar a planificar, reflexionar, y hacer la lista de tareas. No, no tiene nada que ver con esto. Se trata de lo que promueve el mindfulness: estar presente de verdad con nuestra vida, de forma incondicional, con total aceptación, curiosidad y apertura.

Si ahora no tenemos esos momentos regulares de silencio y de “no hacer”, probablemente nos estemos perdiendo lo más importante: nuestra vida.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

La importancia de las pequeñas cosas

Como siempre que empieza un nuevo año, es un buen momento para replantearnos cómo estamos viviendo nuestra vida, a qué actividades y relaciones estamos dedicando nuestro valioso tiempo, y si nos hace felices nuestro trabajo, al que dedicamos la mitad de nuestra vida.

El cine me apasiona desde que era un niño. No voy al cine sólo para pasar un buen rato o para entretenerme, como tantas millones de personas. No. El cine para mí es mucho más que eso. Me ha ayudado a conocerme mejor, a entender mejor el mundo, el ser humano, las relaciones, y desde luego, comprender un poquito más el misterio de la vida.

Hablando del misterio de la vida y de cine, hace unas semanas vi la película “Mi vida sin mí”, de Isabel Coixet. Es una película del año 2003, que llevaba tiempo queriendo ver. Y me pareció un filme maravilloso y emocionante sobre el sentido de la vida. Aborda el tema de la muerte y qué es lo que nos sucede cuando la vemos cerca, muy cerca.
Cartel pelicula Mividasinmi

Esto me recuerda lo que decía Steve Jobs en su famoso discurso en la Universidad de Stanford: “La muerte es el mejor invento de la vida”. Jobs argumentaba que gracias a sentirla cerca, empezó a apreciar la vida como nunca. Estoy completamente de acuerdo. Hace 10 años la vislumbré a lo lejos después de un problema grave de salud que tuve, y esa experiencia me cambió la perspectiva completamente.

Desde entonces decidí empezar a apreciar y valorar de verdad todo lo que tenía en mi vida, y por otro lado, decidí cambiar todo aquello que no me gustaba o motivaba, entre otras cosas mi trabajo de publicista. Desde entonces me dedico a ayudar a los demás a alcanzar sus objetivos personales y profesionales (coaching), y también a ayudarles a aprender a disfrutar más de la vida y a aliviar el sufrimiento y el estrés (mindfulness). Me siento cada día con más energía y motivación, y sigo recordando frecuentemente que la vida es muy corta, que se termina en un abrir y cerrar de ojos, y por tanto, debemos aprovecharla al máximo.

Volviendo a la película, empieza con una secuencia preciosa que refleja el cambio de perspectiva que tenemos cuando “despertamos” y conectamos con la auténtica vida, y cómo empezamos a focalizarnos en las pequeñas cosas de cada día, en disfrutar de la belleza de un amanecer, de la luna, de la sensación de la lluvia, de un momento de risas con nuestros hijos, en definitiva del momento presente, del aquí y ahora. Ahí está la auténtica felicidad, en las pequeñas y cotidianas experiencias que vivimos momento tras momento, no en las grandes metas y logros.

Con esto no quiero decir que no nos debamos marcar objetivos ni sueños, por supuesto. Soy el primer defensor de que tenemos que salir de nuestra zona de confort y atrevernos a desafiar nuestros límites, saliendo a luchar por nuestros sueños. Pero no debemos nunca olvidarnos del presente e hipotecarlo a lograr esas metas, porque si lo hacemos, entonces esos sueños y objetivos comienzan a esclavizarnos y a generar infelicidad, y entonces no merecen la pena.

La importancia de las pequeñas cosas. Esta es una de las lecciones clave que he aprendido gracias a mis experiencias personales, pero también gracias a la práctica desde hace 10 años de la meditación mindfulness. El Mindfulness es un tipo de meditación para focalizarnos en el momento presente, aquí y ahora, sin juicios y con una actitud de apertura, curiosidad y aceptación. Y la práctica regular nos hace mucho más felices y más sabios.

El mindfulness nos ayuda a ser más conscientes de la importancia de vivir y disfrutar con plenitud cada momento presente, porque realmente es lo único que existe. El pasado ya pasó, y el futuro aún no ha llegado, por lo tanto no existen. Y el presente siempre es perfecto, porque nos está enseñando siempre la lección que necesitamos. Pero si no estamos en el presente con toda nuestra conciencia, pasamos la vida dormidos, anestesiados, con el piloto automático, con la mente llena de preocupaciones, fantasías y reflexiones inútiles.

Reconozco que soy de esa clase de personas a las que se refiere la protagonista de la película “Mi vida sin mí”, que les gusta mirar a la luna, que son capaces de estar contemplando el mar durante horas o una puesta de sol, que disfrutan simplemente del frescor del aire en la cara mientras caminan. Y mi intención es seguir avanzando y disfrutando cada vez más de todas esas pequeñas joyas que tenemos delante de nuestras narices cada día…

¿Y tú? ¿Cuanta importancia le das a las pequeñas cosas de la vida? ¿Disfrutas del presente o estás demasiado tiempo preocupándote de cosas del futuro o del pasado? Quizá estas preguntas te ayuden a afrontar de forma distinta el nuevo año que acaba de empezar. Empieza ahora mismo, estés donde estés. Este es el único momento y el único lugar…para ser feliz.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Alcanza tus objetivos sin morir en el intento

Esta semana se ha publicado una entrevista que me realizaron en el blog Liderazgo Hoy, un sitio web que te recomiendo si quieres profundizar en tus habilidades de liderazgo. En la entrevista reflexiono junto a Víctor Hugo Manzanilla, director del blog, sobre las 10 claves del Zen Coaching y cómo nos pueden ayudar a alcanzar nuestras metas más ambiciosas, sin morir en el intento.

Me refiero a que todos estamos muchas veces demasiado obsesionados por nuestros objetivos. Y no pocas veces hipotecamos nuestro bienestar y nuestra felicidad por lograr cuanto antes dichos objetivos. Finalmente, cuando llegamos a conseguirlos, no nos sentimos felices o nos dura muy poco esos momentos placenteros, y nos damos cuenta del grave error que hemos cometido. Tal vez nos hayamos perdido diez años de nuestra vida, quizá hayamos destruido nuestra familia o hayamos dañado seriamente nuestra salud, a causa del estrés que nos hemos autogenerado para alcanzar esa meta tan importante.

Pero hay otras opciones, sin duda. Y eso es lo que propongo en la entrevista, que puedes escuchar en este link: Entrevista.

En mi experiencia personal, es posible soñar y trabajar por alcanzar nuestros sueños, y al mismo tiempo disfrutar del momento presente, disfrutar del Aquí y Ahora, un concepto relacionado con la práctica y la filosofía Zen, de la que soy un ferviente defensor desde que la descubrí hace ya ocho años. Si tus metas no te permiten disfrutar de tu vida ahora mismo, en este instante…esas grandes metas, por maravillosas y estimulantes que sean, no tienen sentido. 

La clave es marcarte metas ambiciosas y motivadoras, pero no apegarte a ellas como una lapa. La clave es ser flexible y aceptar que no todo está bajo tu control, y que una parte muy importante te vendrá dado por la vida, te guste o no. La clave está en centrarte en el proceso de lograr tus objetivos, y no en el destino final. Me refiero a que lo más importante es lo que vives, lo que aprendes, lo que disfrutas y también lo que sufres, lo que creces y avanzas como ser humano, en el camino de alcanzar esas metas. No las metas en sí mismas.

Y tal vez estés preguntándote: ¿Y si no alcanzo mis metas? Entonces no alcanzaré mi felicidad. Falso. Lograr o no tus objetivos no tiene nada que ver con la felicidad. Ese es el gran error en el que caen millones de personas durante toda su vida. Serás feliz o no, independientemente de que consigas o no tus metas. Y la única manera de sentir felicidad, sin duda, es que vivas la vida ahora mismo con toda plenitud y pasión, cada momento, sin esperar a conseguir algo. Simplemente vive aquí y ahora. Y tu perspectiva sobre la vida y sobre ti mismo cambiará totalmente.


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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros “Cuentos para adultos que quieren ser felices” (Descárgatelos aquí) “DesESTRÉSate”, Ed. Alienta, 2010…y “Zen Coaching”, ed. Díaz de Santos, 2008.

Desconectar para volver a conectar

He cogido esta expresión de mi querida amiga y estupenda coach Mónica Galán para describir mi intención en estas vacaciones. Desconectar de verdad. No sólo de los e-mails, cursos, procesos de coaching, conferencias y talleres. 

También voy a desconectar de Twitter, de Facebook, de Linkedin, y de todo lo demás que nos distrae cada día de tantas cosas importantes, como las relaciones humanas con las personas que más queremos. Por eso, si no desconectamos de verdad en nuestras vacaciones, volveremos con el mismo ruido mental, con el mismo desequilibrio emocional, con el mismo estrés y las misma falta de claridad que teníamos antes de marcharnos.


Merece la pena hacer el esfuerzo de cambiar esos hábitos a los que nos acostumbramos durante todo el año. Y dejarnos llevar por la espontaneidad y el vivir el presente de verdad. Eso es conectar con la verdadera vida, con la auténtica realidad. El presente es lo único que existe, así que si tratamos de vivirlo con la mayor intensidad cada momento de nuestras vacaciones, seguro que volveremos con la mente más limpia y clara, con una motivación y energía superiores, cosas que necesitaremos para afrontar los nuevos retos personales y profesionales del próximo curso.

Así que desconecta…de verdad. Si no lo haces, estarás engañándote a ti mismo/a. Y estarás perjudicando tu relación con las personas que más te importan, además de tu futuro rendimiento.
Desconecta para volver a conectar en septiembre. Felices vacaciones!


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La belleza atrae el éxito

Esta Semana Santa la he pasado en Roma. No hace falta decir que es una de las ciudades con más belleza del mundo. Desde la Fontana de Trevi hasta el Coliseo, pasando por la Capilla Sixtina, te encuentras rodeado de belleza a cada paso que das.

Cuando disfrutaba de tanta belleza, era muy consciente de la importancia de rodearnos de ella en nuestra vida y nuestro trabajo. Y lo fácil que la olvidamos. La belleza es un valor que ha hecho a Apple la empresa más valiosa del mundo. Porque el éxito del Ipad, el Ipod, y todos sus ordenadores se basa sobre todo en la belleza de su diseño. Ya destacaba Steve Jobs, en su famoso discurso en la Universidad de Stanford, lo crucial que había sido para su éxito el haber realizado un curso sobre tipografía, mucho antes de fundar Apple. Ese curso le abrió las puertas al valor de la belleza, que trató de seguir en la creación de todos sus productos. Y es un ejemplo claro de que la belleza atrae el éxito, sencillamente porque todo ser humano se siente atraído por el magnetismo de la belleza.

Otro ejemplo claro de éxito basado en la belleza de su diseño es Nespresso, con sus cápsulas de colores vivos y el diseño de sus máquinas de café. Soy un gran fan tanto de Apple como de Nespresso no sólo por la calidad de sus productos, sino especialmente por la belleza que proyectan.

Nosotros podemos generar belleza de muchas maneras: con la decoración de nuestra oficina o despacho, a través de objetos, pinturas y fotografías bellas e inspiradoras, o también cuidando nuestra forma de vestir cada día, y por supuesto (en el caso de los emprendedores) realizando un diseño más cuidado y estético de su marca, de su página web, o de sus productos.

Además, nuestra creatividad se inspira cuando promovemos nuestro encuentro con la belleza, por ejemplo visitando una ciudad como Roma, o sin ir tan lejos, yendo a una exposición de arte, viendo una película, o escuchando música.

¿Cuánta belleza hay en tu trabajo? ¿Y en tu vida? Quizá la carencia de un valor como la belleza esté impidiendo, sin saberlo, tu éxito en tus relaciones, en tus proyectos profesionales o en tu carrera.

¿Qué cambios tendrías que hacer para rodearte de más belleza en el día a día? Merece la pena porque no sólo atrae el éxito de manera evidente, sino que hace el presente mucho más agradable y placentero.

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