motivación

/motivación

5 estrategias para lograr nuestros objetivos

Ahora que llega el fin del año y el inicio del siguiente, por algún motivo extraño que se me escapa, los seres humanos nos replantearemos nuestra vida por enésima vez. Tomaremos más conciencia de nuestros hábitos tóxicos y recuperaremos los sueños que llevamos rumiando durante años. En definitiva, desearemos cambiar y nos propondremos esos propósitos positivos para el nuevo año.

¿Sabías que en una encuesta se preguntó a 3000 personas si habían logrado sus propósitos de inicio de año y el 88% respondieron que no? Supongo que te imaginabas un porcentaje similar o incluso mayor de fracaso colectivo. Y yo me pregunto: si sabemos que no los vamos a cumplir, ¿Por qué nos los proponemos año tras año? ¿Somos conscientes del coste emocional y de autoconfianza que supone el proponernos unos objetivos y no cumplirlos?

Lo normal es que nos sintamos frustrados, enfadados o decepcionados con nosotros mismos, y nos digamos una vez más que no tenemos fuerza de voluntad o disciplina, como si esto fuera algo genético.

En la encuesta que mencionaba anteriormente, el motivo principal que comentaron los encuestados fue que se habían marcado objetivos demasiado ambiciosos a corto plazo. Somos muy impacientes y cortoplacistas, y además nos cuesta mucho hacer el sacrificio necesario para lograr incorporar un hábito positivo (hacer deporte, comer más sano, escuchar más y hablar menos, etc).

Por mi experiencia como coach durante los últimos 14 años, hay varios errores que cometemos a la hora de proponernos nuevos propósitos. Enumero algunos de ellos a continuación:

  • Nos planteamos objetivos demasiado ambiciosos a corto plazo.
  • No nos marcamos una fecha en la que empezar, y tampoco una fecha límite para haberlos conseguido.
  • Nuestros objetivos no son realmente objetivos: son intenciones o deseos, que es muy distinto.
  • Nos cansamos o decepcionamos demasiado pronto y lo abandonamos.

Por lo tanto, ¿Cómo podemos asegurarnos de lograr nuestras metas y sueños? A continuación, comparto 5 estrategias que a mí me han funcionado siempre, en todos los objetivos que me he marcado en los últimos 14 años:

  1. Transforma tu deseo en un objetivo. Utiliza para ello una herramienta muy conocida, el modelo MARTE, que son las siglas de las características que debe cumplir un objetivo para que sea considerado como tal, en lugar de una mera intención o deseo. MARTE significa que un objetivo debe ser Medible, Alcanzable, Retador, Tiempo (fecha de inicio y fecha límite) y Específico. Es esencial que el objetivo sea muy concreto (nada de generalidades), y que sea alcanzable al mismo tiempo que retador (un difícil equilibrio pero posible).
  2. Divide el objetivo en micro-acciones. A partir de ese objetivo MARTE, márcate pequeñísimos pasos o acciones específicas con las que vayas avanzando hacia el objetivo de largo plazo. Las micro-acciones, ejecutadas de manera constante, son fundamentales para que el objetivo sea sostenible en el tiempo. Por ejemplo, cuando queremos adelgazar y empezamos una dieta muy estricta, adelgazamos de manera muy rápida los kilos que queremos, pero está comprobado que en la mayoría de los casos la persona vuelve, al cabo del tiempo, a ganar su peso inicial de nuevo, por no haber podido mantener esa dieta de forma sostenible. El motivo es que se utiliza la estrategia contraria a la que recomiendo: macro-acciones o grandes cambios que el cerebro no asimila bien y boicotea inconscientemente en el largo plazo.
  3. Supera los micro-fracasos. Si cumples el punto 2, sólo puedes tener micro-fracasos, no grandes fracasos. Los micro-fracasos son fáciles de superar porque tienen poca importancia. Quiero decir que si fallas un día, no se hunde el mundo. Incluso si fallas dos o tres, siempre que relativices su relevancia y continúes cumpliendo tu plan como si nada.
  4. Prémiate durante todo el camino. El cerebro, según numerosas investigaciones, funciona a base de recompensas. Si te vas dando pequeños premios durante el camino, cuando vayas logrando pequeños avances, tu cerebro va a liberar dopamina y tú te sentirás mucho más animado y motivado para continuar avanzando hacia tu sueño. Cuando hablo de pequeños premios, me refiero a algo sencillo, algo que te guste hacer y que no implique gastarte mucho dinero, y por supuesto, un premio sano, no algo que perjudique tu salud.
  5. Comprométete con alguien. Está demostrado también que si compartes con alguien importante (tu pareja, tu hijo, un amigo) tu firme propósito de lograr un objetivo (ya sea personal o profesional), es mucho más probable que lo consigas, ya que esa persona te irá preguntando y tú no quieres quedar mal con esta persona. ¿Verdad?

Al final, la clave es generar un hábito sostenible, en base a las micro-acciones, de modo que sea imposible retroceder. Tu autoestima aumentará de forma espectacular, y tu cerebro habrá aprendido de forma inconsciente cómo lograr objetivos de manera sostenible, lo que aplicará para las próximas metas que quieras conseguir, que te resultarán mucho más fáciles.

Así que deja de marcarte deseos, intenciones, expectativas…y aplica estas pautas para tener un verdadero objetivo que te motive y te lleve a crecer como persona. Y por cierto, no es necesario esperar a enero o septiembre para marcarte metas. Cualquier mes del año es perfecto para ello. Así que ¿Por qué no empezar a diseñar tu objetivo ahora mismo, en diciembre? ¿Te atreves a desafiarte y a utilizar unas estrategias distintas para lograr el éxito? Entonces, ¡Eres imparable!

Te deseo una Feliz Navidad y un año 2019 lleno de objetivos cumplidos.

Si quieres comprar mi nuevo libro “7 hábitos de mindfulness para el éxito”, pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

El liderazgo de los samurais

El Bushido es el nombre del famoso código del Samurai, que literalmente significa “El Camino del Guerrero”, y se creó en Japón entre los siglos IX-XII. El Bushido era el código, la ley, que regía la vida de los samuráis, una clase de guerreros similares militarmente a los caballeros medievales europeos, pero muy distintos en sus vidas cotidianas, fuera de la guerra. Los samuráis seguían un ceremonial específico cada día de su vida, así como en la guerra.

Leer el Código de los samurais puede parecer anacrónico o anticuado en la era de la tecnología de la información. Sin embargo, podríamos aprender mucho de algunas de sus frases, y de hecho, la mayoría es perfectamente aplicable a nuestro siglo XXI. Yo se lo daría a más de un político para que aprendiera valores como la lealtad, la honradez y la coherencia, tan esenciales en la filosofía de los samurais y en el Bushido.

Y aplicado al liderazgo en la empresa, yo destacaría varios aspectos muy relevantes y que podríamos aplicar para mejorar nuestra capacidad de liderazgo. El Código está dividido en 7 principios fundamentales, pero me voy a centrar en el número 6, titulado Makoto (sinceridad absoluta). Dice así:

“Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en este mundo lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de dar su palabra. No ha de prometer. El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. “Hablar” y “hacer” son, para un samurai, la misma acción.”

En este párrafo, es tremendamente contundente la relación directa entre hablar y hacer, o mejor dicho, la fusión absoluta. Yo a esto lo llamo compromiso y responsabilidad. Es obvio que cuando un profesional se compromete con algo y lo cumple una y otra vez, de forma constante, su credibilidad y autoridad aumenta de forma espectacular. En mi experiencia, esta es una gran carencia en muchos profesionales y directivos: el ejemplo, la coherencia, el hacer lo mismo que se dice. Y se debe a una falta de liderazgo.

Seguramente estarás pensando cuanta charlatanería existe en el mundo, no sólo en las empresas sino también en la política o la sociedad en general. La gente habla y habla, pero luego no predica con el ejemplo, no hace lo que dice. Y esto tiene como consecuencia el deterioro del liderazgo así como la decepción y el desencanto de las personas que creían y confiaban en él/ella.

Una de las claves para convertirte en una persona influyente, en un líder de tu entorno profesional, es empezar a cumplir con todo lo que dices. Que tu Hablar sea exactamente lo mismo que tu Hacer, como si fueras un líder-samurai. La gente de tu entorno empezará a respetarte e incluso a seguirte, porque todos queremos seguir a una persona que es coherente, que da ejemplo, y sobre todo, que es auténtica. Porque esta conducta, llevada de modo constante y disciplinado durante meses o años, nos lleva a algo tan difícil de encontrar en el mundo, y en concreto entre los directivos de las organizaciones, que es la autenticidad. Sin autenticidad y compromiso, no hay liderazgo. Y sin liderazgo, no hay rumbo ni alto rendimiento ni motivación en un equipo.

Y si no eres directivo o jefe de equipo en tu empresa en estos momentos, no hay problema. Tú también puedes ser un líder de tu área o entorno, si quieres. El liderazgo no es una habilidad reservada a unos pocos privilegiados, es algo que cualquiera puede entrenar y desarrollar. Lo primero que se requiere es la actitud de querer desarrollar tu liderazgo y en segundo lugar, es esencial la formación. Por último, hay que empezar a atreverse a aplicarlo en tu vida cotidiana. ¿Cómo? Aplicando el punto 6 del Código del Samurai.

Así que empieza a ser más cuidadoso con tus palabras, o como diría Miguel Ruiz en su fantástico libro “Los 4 acuerdos”, sé impecable con tus palabras, el primero de los 4 acuerdos y el más difícil de cumplir, según Ruiz. Ser impecable con tus palabras implica en gran parte no decir cosas que no vayas a cumplir, porque esto genera en los demás desmotivación, ira, tristeza y resentimiento; y por otro lado proyecta una imagen de ti de inconsistencia y debilidad, es decir, de falta de liderazgo. Y por supuesto, digas lo que digas que vas a hacer, hazlo. Recuerda el Código del Samurai, hablar y hacer deben ser y son la misma acción. El simple hecho de Hablar pone en movimiento el acto de Hacer.

Si quieres comprar mi nuevo libro “7 hábitos de mindfulness para el éxito”, pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Tu contribución al mundo

En el programa corporativo de Mindfulness que llevo impartiendo los últimos 5 años en diferentes organizaciones como el Banco Santander, Sandoz o Volkswagen, incluyo un ejercicio de reflexión relacionado con la automotivación, una de las 5 competencias de la inteligencia emocional.

En el ejercicio invito a los participantes a escribir de forma continuada en respuesta a diferentes preguntas que voy realizándoles. Dichas preguntas tienen una conexión profunda con lo que nos motiva a los seres humanos, lo que moviliza sus emociones positivas al responder.

La última pregunta que les lanzo es la siguiente: “¿Cómo quieres CONTRIBUIR para dejar este mundo mejor de como lo encontraste?” Es una pregunta que a la mayoría le choca, no saben cómo abordarla ni qué contestar, al menos los primeros segundos. A veces, debo orientarles para que puedan desbloquearse. Me parece sorprendente esta reacción bastante generalizada en cientos y cientos de participantes que pasan por el programa. ¿Cual es el motivo de que no sepamos qué responder a esta pregunta?

Muchas personas creen que ellos no pueden contribuir de ninguna manera a algo tan grande e importante, como mejorar el mundo cuando ya se hayan marchado. Otras personas, sencillamente, nunca se han planteado una pregunta como ésta. Una pregunta crucial y fundamental si queremos acceder a una fuente inagotable de motivación y felicidad intrínseca.

Todos, absolutamente todos, podemos hacer muchas cosas para hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. Sin ninguna duda. Podemos hacerlo con nuestro trabajo, y eso es una enorme suerte. Es, por ejemplo, lo que me sucede a mí. Tengo la inmensa fortuna de sentir profundamente que estoy contribuyendo con mi trabajo diario a que este mundo sea más humano, más empático, más consciente y más feliz.

Cuando entreno individualmente a directivos y líderes a través del coaching, siento que estoy ayudando a personas brillantes a dar lo mejor de sí mismos para liderar a sus organizaciones y convertirlas en espacios más humanos y creativos. Cuando enseño la práctica de la meditación mindfulness en los programas corporativos a cientos de empleados o directivos, también siento que estoy abriendo una puerta inmensa de consciencia, rendimiento y felicidad para las personas que luego deciden apostar por ello e integrar la práctica en su vida cotidiana. O cuando imparto conferencias sobre comunicación, liderazgo, motivación o mindfulness, estoy convencido de que estoy contribuyendo a un mundo mejor.

Pero ¿Y si trabajas atendiendo a los clientes en un banco, o eres abogado de una gran empresa, o funcionario de alguna empresa pública? Quizá pienses que con tu trabajo no aportas algo realmente valioso al mundo, pero seguramente estés equivocado. En cualquier trabajo o profesión, si damos lo máximo de nosotros cada día, con pasión y entrega, estaremos contribuyendo, con nuestro granito de arena, a una sociedad mejor. Cada trabajo tiene su función útil y valiosa en la sociedad, siempre que lo desempeñemos con ese sentido de contribución.

¿Y si no trabajas? Si por ejemplo te dedicas a cuidar a tu familia, a tus hijos o a realizar las tareas de la casa. ¿Acaso no puedes contribuir con tu comportamiento y actitud diarios, a hacer más felices a todas las personas con las que vives e interactúas cada día? Sin duda.

El sentido de contribución tiene que ver con nuestra misión en la vida, con el legado que queremos dejar cuando nos marchemos de este mundo. Y podemos conectar con esa misión tratando de mejorar cada día en nuestro ámbito de responsabilidad, sea personal o profesional. Tratando de ser más conscientes, más generosos, transmitiendo nuestros valores, nuestra actitud positiva que, sin duda, contagiará a todos los que tengan relación con nosotros.

Centrémonos en nuestro pequeño mundo, en nuestro reducido entorno, y busquemos mejorar cada día ese pequeño espacio mejorando la vida de los demás. Para ello la clave es que incrementemos nuestro nivel de consciencia para reconocer no sólo nuestras fortalezas sino también nuestras carencias. A continuación, debemos asumir nuestra responsabilidad sobre nuestra vida, evitando quejarnos o culpar a los demás de nuestras dificultades, y para ir trabajando nuestras debilidades. En tercer lugar, debemos ponernos en marcha y actuar con coraje y determinación para mejorar como individuos, porque es el único camino para inspirar y mejorar de verdad la vida de los demás. Esa es nuestra contribución al mundo.

Así que te sugiero que pares unos minutos, que cojas un bolígrafo y una hoja en blanco, y escribas la pregunta: ¿Cómo quiero CONTRIBUIR para dejar este mundo mejor de como lo encontré? Y empieza a escribir…

Si quieres comprar mi nuevo libro “7 hábitos de mindfulness para el éxito”, pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

La empresa feliz

La consultora Great Places to work realiza desde hace años una rigurosa y conocida encuesta para determinar cuales son las empresas mejores para trabajar en Europa, según los empleados, que da lugar a los premios Best Place to work. Este año han participado 1,6 millones de empleados de 2800 empresas, para que te hagas una idea de la magnitud y importancia del estudio. Puedes consultar los detalles en este link.

Para mí lo más importante no son las empresas más valoradas y premiadas, sino los elementos clave que los empleados más valoran de una empresa, o dicho de otro modo, lo que hace que se sientan felices y motivados trabajando, lo que tiene como consecuencia directa dar lo mejor de sí mismos. Es una evidencia de perogrullo que cuando los empleados de una organización están motivados y felices, son mucho más creativos, eficientes y productivos. Pero aún hay muchas compañías que no creen en esta conexión obvia, y por eso son empresas obsoletas anquilosadas en el siglo XX, y cuyos resultados no son los que podrían obtener si cambiaran su cultura. Los elementos clave son los siguientes:

  1. Flexibilidad laboral y desarrollo profesional. Los Mejores Lugares de Trabajo de Europa en 2018 crean entornos laborales que fomentan la libertad, la autoresponsabilidad y el compromiso. Factores como los programas de calidad laboral –por ejemplo, el horario flexible y el teletrabajo– o los planes de carrera, programas de formación y coaching para el desarrollo profesional continuo, programas de conciliación laboral, sistemas de apoyo a la maternidad y paternidad, la promoción del nuevo talento y las mediciones periódicas del clima laboral son esenciales para la felicidad del empleado. Todo ello reporta en mayores niveles de creatividad e innovación.
  2. Liderazgo. Es esencial, para ser un gran lugar para trabajar, el estilo de liderazgo de los directivos de la organización. La mayoría de las personas abandonan su empresa por culpa de un mal jefe. Un buen líder debe dar y pedir feedback constante, reconocer y felicitar por el trabajo bien hecho, promover la participación activa en la toma de decisiones de los equipos, desarrollar a los colaboradores a través de herramientas y habilidades de coaching, liderar con empatía e inteligencia emocional. Estas son algunas de las conductas clave de un liderazgo moderno y adaptado a las necesidades y motivaciones de las personas del siglo XXI.
  3. Inclusión y Pertenencia a un proyecto. Las personas necesitan sentirse parte de un proyecto del que sentirse orgullosos, además de una sensación de comunidad. Cuando los empleados perciben que hay camaradería y se sienten parte de un equipo que trabaja por unas metas claras y comunes, aumenta la motivación y la felicidad en el entorno laboral. Estas compañías han construido culturas donde las personas se sienten cuidadas por sus compañeros y por sus líderes, con el fin de favorecer un buen ambiente laboral. “Las organizaciones reconocidas este año en la lista Best Workplaces en Europa representan las culturas del pensamiento futuro que fomentan la inclusión para todos. Entienden que los empleados son personas ante todo y les proporcionan ambientes donde pueden ser ellos mismos, construir lazos fuertes, y crecer profesionalmente de la mano de sus compañeros”, aseguró el CEO de Great Place to Work®, Michael C. Bush.
  4. Cultura organizacional. En realidad todos los elementos anteriores forman la cultura organizacional: comportamientos y actitudes de las personas que componen la empresa, hábitos y rutinas de trabajo, formas de comunicarse, cómo son las reuniones. Obviamente, la cultura la marcan los altos directivos con el CEO a la cabeza, con lo que dicen y no dicen, con lo que hacen y no hacen. Y esa cultura se transmite en cascada al resto de la organización. Una cultura jerárquica, autoritaria, basado en lo urgente y en los resultados de negocio fomentará empleados infelices, poco comprometidos y con bajo rendimiento. Mientras que una organización con una cultura inclusiva, que fomenta la innovación (porque tolera e incluso fomenta los errores de los empleados), el liderazgo colaborativo y empoderador de sus directivos, que fomente la delegación y la autoresponsabilidad, es una cultura que genera felicidad, motivación y alta productividad.

La cultura de una empresa se puede cambiar, si la alta dirección cree de verdad en ese cambio, si lo lidera con convicción y compromiso y toma medidas concretas para llevar a cabo esa transformación. Aunque conseguir el cambio de cultura organizacional pueda llevar años, es posible con un plan estratégico a largo plazo que aborde los aspectos clave que he mencionado en el post, con hitos y planes de acción concretos en el corto y el medio plazo.

Es llamativo, por ejemplo, el nacimiento de un nuevo puesto directivo que se está imponiendo en las empresas modernas, el CHO o Chief Happiness Officer. El CHO sería el encargado de cohesionar, potenciar y hacer seguimiento de todos los planes y acciones relacionadas con la felicidad de los empleados de una empresa. Hay empresas innovadoras que ya han incorporado a un CHO, lo que me parece una decisión muy valiente. No obstante, quiero hacer un inciso con la figura del CHO. No deja de ser una persona que trabaja dentro de la organización, y cuanto más tiempo esté integrado en la empresa, menos perspectiva y objetividad tendrá de lo que necesitan los empleados. Además, es muy posible que sufra las presiones del CEO y de otros altos directivos, y que se pliegue a prioridades difíciles de compatibilizar con su verdadero cometido. Es recomendable, por tanto, que el CHO se apoye en empresas externas que apoyen sus planes estratégicos de felicidad laboral.

El CHO no debería ponerse a dar formación en mindfulness o liderazgo a los empleados de su propia empresa porque nunca va a ser visto como un profesional externo e imparcial que busca realmente el beneficio del empleado (siempre habrá una duda razonable sobre si persigue objetivos ocultos que tienen que ver con los objetivos de negocio del CEO), ni tampoco realizar procesos de coaching a sus propios compañeros, lo que va en contra del principio de confidencialidad y confianza total que caracteriza al coaching externo. El verdadero rol del CHO debe ser el de impulsar y hacer seguimiento de las acciones y planes para potenciar la felicidad de los empleados, pero buscando activamente el apoyo y el asesoramiento externo de las empresas especializadas y expertos en las distintas materias y acciones (clima laboral, coaching, mindfulness, salud, flexibilidad, etc).

Si quieres comprar mi nuevo libro “7 hábitos de mindfulness para el éxito”, pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Las 3 claves para lograr resultados extraordinarios

Acabo de terminar el libro “Dinero, domina el juego” del gran conferenciante motivacional Tony Robbins. Soy un devorador de libros, me encanta leer y los libros me han aportado muchísimo durante mi vida. He aprendido conceptos y estrategias fundamentales que han aumentado mi felicidad y también mi rendimiento y liderazgo personal.

En el libro, Tony Robbins aborda el tema de la independencia financiera, que es algo sobre lo que llevo investigando, leyendo y tomando decisiones personales desde hace años. Pero el libro es mucho más. Como de costumbre, Tony es un motivador nato y no puede evitar transmitir en muchas páginas del libro sus habituales discursos sobre lo que nos limita y condiciona, y en el lado opuesto, lo que nos empodera y potencia en nuestra vida personal y carrera profesional. En ese sentido, me encanta cuando detalla los 3 elementos clave que inciden, negativa o positivamente, en nuestros resultados y el logro de nuestros objetivos. Son los siguientes:

1. Los relatos que nos contamos. Todo empieza por las historias que nos contamos a nosotros mismos para justificar nuestra falta de acción, pereza o miedo a tomar decisiones. Nos engañamos a nosotros mismos echando balones fuera, como si nosotros no pudiéramos hacer nada y todo dependiera de otras personas o de elementos externos. Lo peor de todo es que nos creemos nuestros relatos limitantes. Algunos ejemplos muy comunes de relatos limitantes son:

  • “No puedo hacer nada si los demás no dan el primer paso”
  • “No tengo tiempo”
  • “No puedo, no soy capaz de…”
  • “Eso es imposible, no se puede, no es realista…”
  • “La culpa de mis problemas la tiene mi jefe, mi pareja, etc…”

Dentro de este apartado también están las interpretaciones limitantes o distorsionadas que hacemos de la realidad y sobre lo que nos sucede. Cambiar todos estos relatos por unos nuevos relatos que nos den poder es clave para ser una persona de alto rendimiento.

2. El estado emocional. Los relatos que nos contamos inciden directamente en el segundo punto clave que incide en nuestros resultados: las emociones. Si yo me cuento a mí mismo el relato de que “Es imposible intentar planificarse en mi empresa…” o “La culpa de mis resultados es de mi equipo” o “Todo es importante y urgente”, eso generará un estado emocional de frustración, victimismo o estrés. Las emociones inciden directamente en nuestras conductas y decisiones porque somos seres esencialmente emocionales. Si no sabemos cómo acceder a un estado emocional de poder y motivación, no conseguiremos jamás resultados extraordinarios. Recuerda: lo primero es cambiar tu relato limitante por otro que te potencie y empodere. Después, tendrás que desarrollar la inteligencia emocional para gestionar las dificultades inevitables que te encontrarás cuando te encamines hacia tus metas y sueños.

3. Las estrategias que usamos. En tercer lugar, es clave que usemos las estrategias efectivas para conseguir resultados extraordinarios. Desde luego, si no hemos dominado los dos primeros aspectos, ninguna estrategia nos servirá porque nuestra mente no tendrá la fortaleza y el equilibrio necesarios. El 90% de las personas utilizan estrategias inadecuadas y poco efectivas para lograr sus objetivos. Debemos aprender cuales son los métodos de las personas de éxito para replicarlos. Por esto es tan importante leer mucho a las personas que han alcanzado el éxito y comparten sus estrategias, asistir a conferencias y cursos de formación en habilidades emocionales, o contratar a un coach que pueda enseñarte las estrategias probadas de éxito para lograr tus objetivos.

Así que empieza a cuestionar tus relatos limitantes y victimistas y cámbialos por unos nuevos que te den poder. Eso cambiará tu estado emocional a un estado de motivación y poder, que tendrás que mantener ante los obstáculos, desarrollando tu habilidad de gestión emocional para manejar el miedo, la frustración y la rabia. Y por último, tendrás que formarte continuamente para aprender las estrategias probadas de éxito para ser más eficiente y disciplinado, y generar unos hábitos positivos sostenibles que te lleven a alcanzar todo lo que te propongas en la vida y el trabajo. ¡A por ello! Tú puedes. Todos podemos.

Si quieres comprar mi nuevo libro “7 hábitos de mindfulness para el éxito”, pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Presentación de mi libro “7 hábitos de mindfulness”

Me hace mucha ilusión compartir contigo que el próximo jueves 19 de abril a las 19 h. presento mi nuevo libro “7 hábitos de Mindfulness para el éxito” en el auditorio de la Torre BBVA Saenz de Oiza, en Pº Castellana, 81. Madrid. Y por supuesto, ¡Estás invitado! Me encantará, querido lector o lectora, que vengas y me acompañes en este momento tan especial.

Te adjunto aquí la invitación a la presentación. Es necesario confirmar enviando un e-mail a eventos@editorialkolima.com

Hoy mismo he impartido un taller de 4 horas de mindfulness para directivos de Recursos Humanos y de Prevención de Riesgos de unas 23 empresas. Los participantes han realizado reflexiones interesantes sobre la importancia de desarrollar la atención en el momento presente a través del entrenamiento mindfulness para evitar accidentes laborales de tráfico (muy habituales) y también accidentes con maquinaria peligrosa. Otra de las conclusiones es que la atención y la conciencia ayuda a los empleados a ser menos impulsivos y reactivos ante los problemas, reduciéndose drásticamente los conflictos y mejorando el clima laboral y la motivación. El mindfulness debe ser una herramienta preventiva, nunca reactiva. Es decir, las empresas deben tomar medidas de forma proactiva para prevenir accidentes y bajas laborales por estrés, ansiedad o depresión, que tienen un altísimo coste humano y económico. Se debe promover meditación en lugar de medicación.

Me gustan esas bolas de cristal de nieve, que contienen una figura o un paisaje y que al agitarla se llena de nieve volando dentro de la bola de cristal, y no deja ver lo que hay en el interior. Si dejamos quieta la bola, poco a poco, los copitos de nieve de la bola se van posando en la superficie y entonces podemos ver con claridad la imagen (un árbol de Navidad, unas bailarinas, una casa rural en un paisaje invernal, etc.).

Pues bien, nuestra mente es como la bola de nieve cuando la agitamos. Confundida por el maremagnum de pensamientos (copitos de nieve) que llenan nuestra mente constantemente, no somos capaces de ver con claridad la realidad. Los pensamientos nublan nuestra conciencia y andamos estresados y dispersos, haciendo cosas sin parar, a toda velocidad, como pollos sin cabeza, sin rumbo.

Necesitamos parar. Sólo parando frecuentemente lograremos que los copitos de nieve se posen en la superficie y nos dejen ver la “imagen” de nuestra vida. Cuando paremos, miremos hacia fuera, hacia un lado, hacia otro. Miremos hacia dentro también, hacia nuestro interior, prestémonos atención para ver cómo nos sentimos. Después de la parada, nuestra mente habrá ganado claridad y serenidad. Y si paramos frecuentemente, nuestra percepción de las cosas irá siendo más clara y precisa, y eso nos ayudará a mejorar nuestra vida y nuestra carrera profesional. En definitiva, si quieres avanzar, debes parar, aunque suene paradójico. La mayoría de las personas está abducida por el modo “hacer”, y  no se para nunca para reflexionar, para cuestionarse, para refocalizarse. Sigue corriendo a todas partes, como los hámsters que corren en la rueda interminablemente y sin sentido.

Si vienes a la presentación, te contaré muchas más cosas, trataré de provocar tu reflexión, de inspirarte y de remover tu conciencia. Además, experimentarás el mindfulness a través de un ejercicio práctico guiado, y por supuesto te podrás llevar un ejemplar firmado por mí si quieres. ¡Anímate y nos vemos el día 19!

Si no puedes venir a la presentación y quieres comprar el libro, pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

10º aniversario de mi blog

Hace 10 años que escribo en este blog.
10 años que han cambiado mi vida.
10 años que me han cambiado a mí mismo. 

En 2005 empecé de cero una nueva carrera profesional, después de dedicar 15 años de mi vida al mundo de la publicidad. Hice la transición de mi antiguo trabajo de publicista a una nueva profesión que estaba emergiendo en España en aquel momento. El coaching. Esta profesión conectó con el Javier de entonces, lleno de confusión y dudas, en plena crisis personal y profesional, pero también lleno de ilusión y con ganas de dedicar su vida a una profesión útil y valiosa, un trabajo que contribuyera a una sociedad más consciente y despierta, más responsable y menos victimista, y también más feliz.

Pronto me di cuenta de la importancia de crear un blog personal, donde compartiera cada mes mis reflexiones sobre todo tipo de temas relacionados con el crecimiento personal: el cambio, la incertidumbre, la zona de confort, las crisis, la felicidad y el sufrimiento, el desarrollo personal y profesional, la motivación, el liderazgo personal, la meditación, el mindfulness, la gestión del tiempo, la eficiencia y rendimiento, la inteligencia emocional, etc. En definitiva, un blog que sirviera de apoyo y ayuda a cientos o miles de personas que quisieran enfrentar su vida o su trabajo con coraje, responsabilidad e ilusión.

He recibido cientos de miles de visitas a mis post, y cientos de comentarios a mis reflexiones. Gracias. Sólo puedo sentirme agradecido por este apoyo constante, mes a mes, de tantas personas que me han seguido. Desde luego, esas personas me conocen muy bien. Porque uno de mis principales objetivos del blog ha sido mostrarme tal y como soy, con mis vulnerabilidades, mis miedos y mis grandezas, y si alguien se tomara el enorme trabajo de revisar con calma todos mis post de estos 10 años de forma cronológica, se daría cuenta de que he pasado por momentos muy duros, quizá los más duros de mi vida. Y eso se ha reflejado puntualmente en mis blogs, en el tono de mis reflexiones, en el contenido de mis artículos, de forma sutil y al mismo tiempo con bastante claridad.

Aunque también mis seguidores habrán podido detectar mis momentos eufóricos, de plenitud, de felicidad y de autoconfianza máxima. Habrán sentido mi pasión por la meditación, que descubrí hace 11 años y que me transformó como persona. Habrán conocido al devorador de libros o de películas que soy. Los libros (ver post los 10 libros que cambiaron mi vida) y el cine han sido imprescindibles para aprender, para disfrutar, y para formarme como persona y como profesional. Porque soy de la firme convicción de que nunca dejamos de aprender, de que siempre hay posibilidades para mejorar y para servir de forma más profunda a la sociedad y al mundo.

Después de un año trabajando como coach independiente, me asocié con dos estupendos compañeros de viaje, para crear la consultora Execoach, especializada en el desarrollo del talento y la motivación de las personas en la empresa. Y ahí seguimos, desde el 2007 funcionando, apoyando a miles de directivos, profesionales y emprendedores a mejorar su vida, su rendimiento y su motivación, a través del coaching y de la formación en habilidades como el mindfulness, la comunicación o el liderazgo.

Otro de los acontecimientos más importantes durante estos 10 años ha sido la publicación de mis 3 libros: Zen Coaching (2008) Desestrésate (2010) y El hombre que se atrevió a soñar (2014), este último Finalista al Premio al Mejor libro de Empresa en España en 2014. Me siento tremendamente orgulloso de esta aportación, que quedará para siempre cuando yo haya desaparecido de este mundo. Nunca imaginé que llegara a publicar ningún libro y ya he publicado tres. Sin embargo, es curioso, el otro día, en casa, abrí por casualidad un viejo ejemplar del libro “Cien años de soledad” de García Márquez y me encontré sorprendido con la siguiente dedicatoria escrita por mi padre: “Con el deseo de que en el cumpleaños de los demás les regalen libros tuyos en los próximos años. Te felicita toda tu familia. Madrid. 1982.” firmado por mis padres y hermanos. Sólo tenía 15 años.

En estos 10 años también he visto crecer a mis tres hijas, que son el mayor tesoro que he recibido jamás, mi fuente de felicidad y motivación constante. Y, con las dificultades y momentos complicados que ha habido, tengo una familia maravillosa con mi mujer a la cabeza, que me ha apoyado tanto en esos momentos duros y me ha impulsado e inspirado tantas veces con su fuerza.

Como decía, estos 10 años han sido los más complejos, y también los más apasionantes de mi vida. Y ni un sólo mes he fallado con mi artículo en el blog (exceptuando el mes de agosto, que para mí las vacaciones son sagradas!!).

Sirva este post para agradecer a todos los que me han seguido, de forma permanente o intermitente, o incluso si han leído tan sólo un artículo. Y sirva además para realizar un repaso sereno, y al mismo tiempo, feliz, de mis últimos 10 años. Espero que dentro de otros 10 años siga teniendo la energía y la ilusión para seguir escribiendo en este blog. Y que tú sigas aquí, acompañándome. Mientras tanto, disfrutemos del momento presente, aquí y ahora.

¿Aún no has comprado mi último libro? Pincha en el link “El hombre que se atrevió a soñar” 20 relatos de motivación y liderazgo. si quieres comprarlo on line. También está a la venta en las librerías más importantes de España.

sobremi

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Las 4 claves para generar hábitos positivos

“Somos lo que hacemos cada día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”. Dijo Aristóteles. Un hábito es una acción o conducta que tenemos integrada en el inconsciente, y que por tanto realizamos sin ningún esfuerzo de nuestro cerebro. Es algo que hacemos sin cuestionarnos, sin dudar, de forma regular.

Hace poco leí que se había realizado una encuesta en el Reino Unido a 3000 personas, sobre el grado de cumplimiento de sus nuevos propósitos de inicio de año. ¿Adivinas qué porcentaje de personas reconocieron que no habían conseguido dichos propósitos? El 88%. 

A toda persona que le pregunto esto me responde incluso con porcentajes superiores, lo que me indica que todos tenemos muy claro que por lo general no cumplimos nuestros propósitos de inicio de año. Empezamos con muchas ganas y con mucha fuerza, pero como una burbuja nos vamos desinflando lentamente. Pero ¿Cual es la razón principal?

El motivo principal es que nos planteamos nuestros objetivos con la estrategia equivocada, es decir, somos demasiado ambiciosos y poco realistas. O quizá debería decir impacientes. La impaciencia, el cortoplacismo, y querer realizar cambios demasiado bruscos o ambiciosos nos llevan a un fracaso inevitable. Este fracaso, año tras año, tiene consecuencias. Cuando fracasamos a la hora de cumplir nuestros compromisos, nuestro estado de ánimo, nuestra autoestima y nuestra autoconfianza se van deteriorando progresivamente, hasta que dejamos de creer en nosotros. Este es un día trágico en la vida de una persona.

Estoy leyendo un libro donde se repasa la filosofía de numerosos personajes de éxito del siglo XX y XXI, y la mayoría de ellos habla de la importancia trascendental de la perseverancia y la disciplina, que se concreta en la capacidad de generar hábitos. Todos coinciden que es mucho más importante esta perseverancia que el talento o la inteligencia.

Los hábitos positivos autogenerados cambian nuestra estructura cerebral, generan nuevas y fuertes conexiones neuronales, desafían nuestras creencias o juicios autolimitantes, y potencian nuestra motivación y autoestima. Para lograr incorporar hábitos positivos y productivos a nuestra vida, es importante conocer unas claves prácticas fundamentales para aprender a generarlos. Pruébalos por ti mismo y verás que funcionan:

1. Repite, repite y repite la acción. La primera clave es repetir la misma acción o conducta una y otra vez. La repetición genera conexiones neuronales en nuestro cerebro cada vez más sólidas. Si es una acción semanal, repítela todas las semanas. Si es una acción diaria, todos los días. Sin descanso, sin fallar. Pero si fallas, no te preocupes, continúa sin juzgarte ni castigarte, no tiene sentido derrochar energía inútil en tratarte mal a ti mismo. Simplemente continúa repitiendo la acción o conducta. Hay teorías aceptadas de la psicología moderna que nos recomiendan un mínimo de 21 veces consecutivas, aunque esto puede variar ligeramente para ti. Lo importante del número 21 es que no te permite relajarte si has repetido 15 días consecutivos una misma acción. Debes seguir.

2. Da pasos muy pequeños de forma constante. Al contrario de nuestra estrategia habitual con los nuevos propósitos, debemos plantearnos avanzar mediante pasitos muy pequeños, avances muy poco ambiciosos. Cuanto más pequeño y sencillo sea el paso, más garantías tienes de que lo vas a cumplir, lo cual va a generar en ti confianza y motivación para seguir avanzando, y para ir aumentando la dificultad a medida que te sientes más preparado. No debes dejar que tus prejuicios te saboteen diciéndote cosas como “A este ritmo no voy a lograrlo nunca”, o “Esto es demasiado lento”. No permitas que la impaciencia y el cortoplacismo derrumben tu estrategia. Confía y los resultados llegarán.

3. Hazlo siempre en el mismo momento y lugar. Si la conducta que queremos incorporar como hábito la hacemos unos días a primera hora del día, otros días a última hora, y otros días no la hacemos, entonces estamos mareando a nuestro cerebro. Se trata de ponérselo fácil, y es de sentido común que haciéndolo siempre en el mismo momento y lugar, conseguiremos incorporarlo mucho antes a nuestra rutina. Nuestro propio cerebro llegará a recordarnos que debemos hacerlo a la hora elegida.

4. Comprométete con alguien, además de contigo. El compromiso público tiene una demostrada eficacia, porque si le contamos nuestro objetivo o propósito a alguien que nos importa, es más probable que lo cumplamos. ¿Por qué? Pues por la presión positiva que supone que una persona conozca nuestras intenciones. Si no lo conseguimos, estamos demostrando ante al menos una persona importante que no somos coherentes, y eso duele.

Te garantizo que con estas cuatro claves prácticas puedes incorporar cualquier acción o comportamiento a tu inconsciente como un hábito positivo. Yo lo he probado personalmente en muchas ocasiones, y con distintos objetivos. Siempre me ha funcionado. ¡Animo! Empieza a pensar en tus nuevos propósitos para el 2016, y a partir de enero, comienza a aplicar estas claves. ¡Te deseo mucho éxito!

¿Aún no has comprado mi último libro? Pincha en el link “El hombre que se atrevió a soñar” 20 relatos de motivación y liderazgo. si quieres comprarlo on line. También está a la venta en las librerías más importantes de España.

sobremi

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

¿Para qué vas a trabajar cada día?

Desde hace años han aparecido muchas teorías sobre cuales son nuestras fuentes de motivación. Desde la famosa pirámide de necesidades de Abraham Maslow hasta las aportaciones de Daniel Pink, defendiendo los tres conceptos de autonomía, capacidad y propósito.

A mí me gusta especialmente la que propone Tony Hsieh, director ejecutivo y principal artífice del crecimiento espectacular de la empresa Zappos. Tony habla de 3 fuentes de felicidad en el trabajo. Mientras las lees, te propongo que simultáneamente te vayas haciendo la siguiente pregunta: ¿Para qué vas a trabajar cada día?, con el fin de definir cual de las tres fuentes de motivación tiene más importancia para ti:

1. Placer.
Hay millones de personas que van a trabajar cada día para conseguir placer. Es decir, para lograr el nivel de vida que desean para sí mismos y para sus familias. Esto incluye estudios, ropa, ocio, diversión, comer en restaurantes, viajar por el mundo. Es decir, la motivación es lo que consigues gracias al dinero que te da tu trabajo. El trabajo es un medio, no un fin en sí mismo para alcanzar la motivación.

2. Pasión.
Hay otras personas que les apasiona su trabajo, y realizarlo es su fuente principal de felicidad laboral. En este caso el trabajo es un fin en sí mismo para lograr la motivación. Tiene que ver con la sensación de que el tiempo vuela cuando estás realizando las tareas propias de tu profesión, o con lo que el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi popularizó como el concepto de flujo en su famoso libro. Es un estado de máxima creatividad y rendimiento, donde te olvidas incluso de ti mismo debido a la pasión que sientes por lo que estás haciendo.

3. Fines elevados. 
Quizá la motivación en tu trabajo provenga de algo más profundo, algo más grande que tú mismo, una causa mayor a la que estés contribuyendo con tu trabajo de cada día. El caso más típico podría ser las profesionales sociales como las ONGs, o trabajos relacionados con la salud como médicos, enfermeras, etc. Pero también puede ser un coach que esté ayudando a sus clientes a despertar y desarrollar las capacidades que llevan dentro, o un abogado que defiende legalmente a sus clientes, o un directivo que desarrolla a sus colaboradores como líderes, para expandir el liderazgo en toda la organización.

En realidad, casi cualquier profesión puede conectar con un fin elevado. Y también diría que casi cualquier profesión puede ser digna de pasión, y por supuesto cualquier trabajo es un medio para alcanzar otras metas como ganar dinero, tener un buen nivel de vida y poder tener momentos de placer y bienestar. Creo sinceramente que cualquier motivación es respetable y lícita. De hecho, muchas personas se sienten motivadas por las 3 fuentes a la vez, unas con mayor fuerza que otras, claro. Es mi caso personal, ya que además de ser un medio para disfrutar de muchas cosas que me gustan (viajar, comer bien, divertirme, etc.) mi trabajo me apasiona y el tiempo se me pasa volando porque disfruto mucho. Pero además siento que a través de mi trabajo diario puedo ayudar a muchas personas a mejorar su vida, a ser más felices, a lograr sus objetivos, a desarrollar todo su potencial. Este es el fin elevado.

La cuestión clave es saber cual de ellas es la más preponderante en este momento de tu vida. Se trata de conectar con el propósito de tu trabajo. No es una pregunta cualquiera la que te propongo. ¿Para qué vas a trabajar cada día? Al fin y al cabo, ¿Cuantas horas pasas en tu trabajo? ¿8, 10, 14 horas diarias? Es mucho tiempo diario como para no saber para qué y por qué empleas ese tiempo de tu vida en ese trabajo. 

Cuando uno se plantea este tipo de preguntas, estamos explorando cual es probablemente mi misión en mi trabajo, y quizá no lleguemos a ninguna conclusión trascendental…o sí. Porque sólo explorando en nuestro interior y realizándonos preguntas poderosas, podemos llegar a conectar con nuestra misión vital, con el sentido de nuestra vida, con nuestro “para qué” en la tierra.

Si finalmente llegas a la conclusión de que no vas a trabajar por un fin elevado, y que lo haces para disfrutar de tu trabajo porque te encanta, pues estupendo. Y si llegas a la conclusión de que trabajas para ganar dinero y para vivir una vida placentera y llena de comodidades, y eso es lo que quieres, pues también estupendo. Lo importante es ser honestos con nosotros mismos, y saber qué nos está movilizando a diario en nuestro trabajo.

Y bien, ¿Has llegado a alguna respuesta? ¿Para qué vas a trabajar cada día? ¿Para lograr placer, para sentir pasión, o para contribuir a un fin elevado? 

¿Aún no has comprado mi último libro? Pincha en el link “El hombre que se atrevió a soñar” 20 relatos de motivación y liderazgo. si quieres comprarlo on line. También está a la venta en las librerías más importantes de España.

sobremi

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Las 10 causas que desmotivan a los equipos

Este año seré uno de los ponentes de Expocoaching, la Feria más importante sobre el sector del coaching que se celebra en España. Será el próximo sábado 25 de abril sobre las 12.30 h. cuando impartiré la conferencia “Coaching de equipos de alto rendimiento”. Después de la conferencia, firmaré ejemplares de mi último libro “El hombre que se atrevió a soñar”.
Reflexionando sobre los equipos de alto rendimiento he recopilado las 10 causas que desmotivan a los equipos, y que les impiden obtener los resultados extraordinarios que podrían llegar a lograr. Esta recopilación está basada en la experiencia directa que he vivido con equipos reales y profesionales a los que he acompañado a lo largo de los últimos 10 años, a través de coaching y otras acciones de desarrollo. Los propios equipos son los que me han transmitido qué les faltaba, qué necesitaban, qué les desmoralizaba, desesperaba o enfadaba. Repasemos las 10 causas principales:

  1. No hay una visión conocida y compartida.
  2. No se reconoce el esfuerzo, el trabajo bien hecho, los pequeños logros.
  3. No hay desarrollo profesional.
  4. No se permite opinar con libertad ni se promueve la participación en las decisiones.
  5. No hay autonomía para tomar decisiones (No se delega).
  6. No hay interés por la parte humana de los profesionales (necesidades, inquietudes, conciliación vida personal…)
  7. Falta de flexibilidad (horarios, forma de trabajar).
  8. Falta de comunicación constante de decisiones, acciones, visión, valores.
  9. Pérdida de tiempo (reuniones eternas o sin convocar, demasiados e-mails…)
  10. Personas tóxicas, conflictivas, agresivas o quejicas.

Las personas que forman los equipos necesitan un rumbo motivador hacia el que avanzar, necesitan sentir que las tareas que realizan contribuyen a algo valioso, quieren sentirse importantes y valiosos. Por tanto, cuando no se les da espacios para aportar su creatividad, para opinar, para tomar decisiones con autonomía, se desenganchan del proyecto empresarial. Cuando no ven caminos para aprender y desarrollarse como profesionales, o no se les comunican las informaciones y decisiones importantes de la empresa, dejan de comprometerse con ella y sus directivos.

La visión, misión y valores no son frases bonitas para exponer en la página web, o para cumplir con el protocolo de empresa responsable y profesional. Es mucho más. La visión y misión debe ser una herramienta fundamental, permanentemente comunicada, recordada y aterrizada en acciones y decisiones, así como los valores, que deben concretarse en conductas y actitudes específicas de los profesionales en el día a día. De lo contrario, sólo son palabras tan bonitas como superficiales.

Quizá estás en otra situación: crees que tus profesionales están motivados y contentos, y sin embargo, no es así. Quizá porque nunca te has preocupado de generar espacios donde puedan expresarse con total tranquilidad. O les has preguntado pero no dicen nada negativo, tal vez porque no hay confianza, quizá porque tienen miedo a hablar.

Si eres un responsable de un equipo, o el director general de una compañía, por favor reflexiona con honestidad y autocrítica sobre los 10 puntos, para ver en qué estás fallando tú o los directivos de tu empresa. Te pido que no culpes a la gente, no descargues la responsabilidad en tus profesionales, sino que asumas la parte de responsabilidad que tienes en esta situación, y que comiences a tomar decisiones y acciones con el fin de resolver los puntos que estén desmotivando a tus empleados. Al fin y al cabo, tú y tu empresa también estáis pagando las consecuencias ¿No?

Si te interesa seguir profundizando en los equipos de alto rendimiento, ven a mi conferencia en Expocoaching, donde compartiré más claves y herramientas para potenciar la productividad de los equipos, para aumentar su motivación y sus capacidades, con el fin de alcanzar resultados extraordinarios. Si te interesa el desarrollo personal y profesional, no te puedes perder Expocoaching! Anímate y compra tu entrada. Te espero!

¿Aún no has comprado mi último libro? Pincha en el link  “El hombre que se atrevió a soñar” 20 relatos de motivación y liderazgo. si quieres comprarlo on line. También está a la venta en las librerías más importantes de España.

sobremi

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.