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¿Quién eres?: el valor de la humildad

La pasada semana leí una breve entrevista del ex-futbolista Pedja Mijatovic, famoso sobre todo por el gol que le dio la séptima copa de Europa al Real Madrid. Aquel momento fue el más importante de su carrera deportiva. En esta entrevista le preguntan si cambiaría aquel gol por algo, a lo que responde: «Por la salud de mi hijo que murió hace ocho años. Y no sólo por su vida. Cambiaría todo lo que he conseguido por haberle escuchado decir algo. Porque él, Andrea, era paralítico cerebral, no hablaba, no caminaba, no se comunicaba. Lo habría dado todo por escuchar un «Hola, cómo estás». No pudo ser.»

Más adelante, profundiza sobre esta experiencia: «Yo en los años más bonitos de mi carrera viví la enfermedad de mi hijo. En esos momentos en los que crees que incluso puedes volar, cuando te sentías poderoso y notabas el calor de toda la gente, mi hijo siempre tenía crisis. Muchos días y noches en el hospital. Eso ha sido un contrapeso mío. Yo me decía: «No eres nadie, ya ves que no eres nadie, no puedes hacer nada para que tu hijo mejore». Te preguntas: «¿Quién eres?». Y la respuesta es nadie. Mi hijo ha tenido una misión en mi vida. La de salvar a su padre. Piensas que eres Dios y en realidad no eres nadie».

Me impresionaron profundamente sus palabras, porque desprenden una gran sabiduría y una gran humildad. Ambas, curiosamente, se consiguen después de sufrir mucho, después de tener una gran crisis. El éxito, muchas veces, no te hace más sabio, y desde luego es raro que te haga más humilde, sino todo lo contrario. El éxito nos embota y nos hace creer que somos Dioses, hasta que tarde o temprano, la vida nos da la lección que necesitamos.

Tengo la creencia de que el ser humano tiene una grandeza enorme dentro. Cualquier ser humano tiene ese potencial en su interior. Lo he comprobado muchas veces, y me ha conmovido hondamente. Por tanto, cualquiera de nosotros puede conseguir grandes metas y contribuir a cambiar el mundo. Me gusta la idea de salir de nuestra zona de confort y descubrir que somos capaces de mucho más de lo que imaginamos.

Pero también creo, aunque sea paradójico, que no somos nadie, como dice Mijatovic. En el sentido de que cada uno de nosotros somos una minúscula parte de la enormidad del universo, es decir, somos uno más de los cientos de miles de seres vivos que han pasado por el planeta tierra, y además somos mortales. Por tanto, es fundamental ser humildes y reconocer que no somos nadie. ¿O acaso no es verdad que cualquiera de nosotros puede morir mañana mismo? Quizá una enfermedad repentina, un accidente, un atentado terrorista…Es importante recordar esto, sobre todo cuando estamos en la cresta de la ola, en una etapa de mucho éxito. Mijatovic reconoce que cuando era algo parecido a un Dios, un ídolo de masas al ser un futbolista multimillonario de éxito, no fue capaz de salvar a su hijo. De nada le sirvió la fama, el éxito o el dinero para conseguir el objetivo más importante para él.

Siempre me han gustado las paradojas. Ya comenté en mi primer libro «Zen Coaching» que el mundo es paradójico, la vida es paradójica, y por tanto debemos abrir nuestra mente a las paradojas. Mi modelo Zen Coaching es paradójico. Que el ser humano tenga una enorme grandeza y al mismo tenga una enorme fragilidad, es una paradoja. Que cada uno de nosotros podamos lograr cosas increíbles es verdad. Que cada uno de nosotros deba asumir, con humildad, que no somos nadie, nada más que una mínima parte del universo, también es verdad.

Tengo la convicción de que en esta paradoja se esconde una enorme sabiduría y claridad. Porque si nos creemos sólo personas únicas y elegidas, caeremos en la arrogancia y la soberbia. Mientras que si nos creemos sólo que no somos nadie, podemos caer en la resignación y la depresión. Entonces, ¿Quienes somos? Esta es una de las preguntas más importantes que podemos hacernos en la vida. Aunque no esperes tener una respuesta. Lo importante no es encontrar la respuesta perfecta o exacta, lo importante es hacernos esta pregunta y cuestionarnos todas las respuestas estereotipadas y superficiales que nos saldrán: soy Fulanito (sólo es nuestro nombre), soy padre o madre (sólo es un rol), soy coach o abogado o empresario (sólo es nuestra profesión), soy perfeccionista (sólo es una forma de comportarnos), etc.

De momento, recuperemos ambas creencias: la primera (soy especial y grande) para lanzarnos a mejorar el mundo con nuestra vida y nuestro trabajo, para aumentar nuestras nobles ambiciones. Y la segunda (no soy nada, sólo una minúscula parte del universo infinito y de la humanidad) para aterrizarnos, para equilibrarnos, para ser más humildes.

El mundo necesita personas ambiciosas pero que al mismo tiempo sean humildes. Todos, probablemente, necesitamos potenciar más una u otra parte. ¿Cual necesitas reforzar tú? 

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Las 4 claves para generar hábitos positivos

«Somos lo que hacemos cada día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito». Dijo Aristóteles. Un hábito es una acción o conducta que tenemos integrada en el inconsciente, y que por tanto realizamos sin ningún esfuerzo de nuestro cerebro. Es algo que hacemos sin cuestionarnos, sin dudar, de forma regular.

Hace poco leí que se había realizado una encuesta en el Reino Unido a 3000 personas, sobre el grado de cumplimiento de sus nuevos propósitos de inicio de año. ¿Adivinas qué porcentaje de personas reconocieron que no habían conseguido dichos propósitos? El 88%. 

A toda persona que le pregunto esto me responde incluso con porcentajes superiores, lo que me indica que todos tenemos muy claro que por lo general no cumplimos nuestros propósitos de inicio de año. Empezamos con muchas ganas y con mucha fuerza, pero como una burbuja nos vamos desinflando lentamente. Pero ¿Cual es la razón principal?

El motivo principal es que nos planteamos nuestros objetivos con la estrategia equivocada, es decir, somos demasiado ambiciosos y poco realistas. O quizá debería decir impacientes. La impaciencia, el cortoplacismo, y querer realizar cambios demasiado bruscos o ambiciosos nos llevan a un fracaso inevitable. Este fracaso, año tras año, tiene consecuencias. Cuando fracasamos a la hora de cumplir nuestros compromisos, nuestro estado de ánimo, nuestra autoestima y nuestra autoconfianza se van deteriorando progresivamente, hasta que dejamos de creer en nosotros. Este es un día trágico en la vida de una persona.

Estoy leyendo un libro donde se repasa la filosofía de numerosos personajes de éxito del siglo XX y XXI, y la mayoría de ellos habla de la importancia trascendental de la perseverancia y la disciplina, que se concreta en la capacidad de generar hábitos. Todos coinciden que es mucho más importante esta perseverancia que el talento o la inteligencia.

Los hábitos positivos autogenerados cambian nuestra estructura cerebral, generan nuevas y fuertes conexiones neuronales, desafían nuestras creencias o juicios autolimitantes, y potencian nuestra motivación y autoestima. Para lograr incorporar hábitos positivos y productivos a nuestra vida, es importante conocer unas claves prácticas fundamentales para aprender a generarlos. Pruébalos por ti mismo y verás que funcionan:

1. Repite, repite y repite la acción. La primera clave es repetir la misma acción o conducta una y otra vez. La repetición genera conexiones neuronales en nuestro cerebro cada vez más sólidas. Si es una acción semanal, repítela todas las semanas. Si es una acción diaria, todos los días. Sin descanso, sin fallar. Pero si fallas, no te preocupes, continúa sin juzgarte ni castigarte, no tiene sentido derrochar energía inútil en tratarte mal a ti mismo. Simplemente continúa repitiendo la acción o conducta. Hay teorías aceptadas de la psicología moderna que nos recomiendan un mínimo de 21 veces consecutivas, aunque esto puede variar ligeramente para ti. Lo importante del número 21 es que no te permite relajarte si has repetido 15 días consecutivos una misma acción. Debes seguir.

2. Da pasos muy pequeños de forma constante. Al contrario de nuestra estrategia habitual con los nuevos propósitos, debemos plantearnos avanzar mediante pasitos muy pequeños, avances muy poco ambiciosos. Cuanto más pequeño y sencillo sea el paso, más garantías tienes de que lo vas a cumplir, lo cual va a generar en ti confianza y motivación para seguir avanzando, y para ir aumentando la dificultad a medida que te sientes más preparado. No debes dejar que tus prejuicios te saboteen diciéndote cosas como «A este ritmo no voy a lograrlo nunca», o «Esto es demasiado lento». No permitas que la impaciencia y el cortoplacismo derrumben tu estrategia. Confía y los resultados llegarán.

3. Hazlo siempre en el mismo momento y lugar. Si la conducta que queremos incorporar como hábito la hacemos unos días a primera hora del día, otros días a última hora, y otros días no la hacemos, entonces estamos mareando a nuestro cerebro. Se trata de ponérselo fácil, y es de sentido común que haciéndolo siempre en el mismo momento y lugar, conseguiremos incorporarlo mucho antes a nuestra rutina. Nuestro propio cerebro llegará a recordarnos que debemos hacerlo a la hora elegida.

4. Comprométete con alguien, además de contigo. El compromiso público tiene una demostrada eficacia, porque si le contamos nuestro objetivo o propósito a alguien que nos importa, es más probable que lo cumplamos. ¿Por qué? Pues por la presión positiva que supone que una persona conozca nuestras intenciones. Si no lo conseguimos, estamos demostrando ante al menos una persona importante que no somos coherentes, y eso duele.

Te garantizo que con estas cuatro claves prácticas puedes incorporar cualquier acción o comportamiento a tu inconsciente como un hábito positivo. Yo lo he probado personalmente en muchas ocasiones, y con distintos objetivos. Siempre me ha funcionado. ¡Animo! Empieza a pensar en tus nuevos propósitos para el 2016, y a partir de enero, comienza a aplicar estas claves. ¡Te deseo mucho éxito!

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Los 5 propósitos para un Gran Año

Es muy probable que los últimos días del 2013 hayamos dedicado algún momento a pensar en cómo ha sido el año que termina, nuestros éxitos y fracasos, nuestros deseos cumplidos y nuestras frustraciones. Además, es casi inevitable comenzar a pensar en cómo queremos que sea el nuevo año que nos viene, en los futuros retos que tendremos que abordar, en los objetivos que quisiéramos lograr, o los propósitos que desearíamos alcanzar.

Estas reflexiones y cavilaciones son muy positivas, porque nos hacen parar, aunque sean sólo unos minutos, nos permiten hacer un alto en el camino para después seguir adelante, quizá con nuevos aprendizajes, nuevas energías, y probablemente con nuevos sueños e ilusiones.

Existen 5 grandes propósitos globales que todos deberíamos plantearnos en estas fechas para disfrutar de un Gran Año 2014. Estos son:

1. Propósito Financiero. ¿Cómo están tus cuentas? ¿Números rojos? ¿Gastas más que ingresas? ¿Están tus ahorros dándote la rentabilidad que deseas? Es importante que afrontemos este tema de una vez, y que nos asesoremos por expertos financieros e inversores. Es muy probable que si tenemos algún dinero ahorrado, no estemos sacándole una buena rentabilidad. Debemos decidir qué es lo que queremos hacer con nuestro dinero, y si tenemos dificultades de liquidez o falta de ahorros, entonces tenemos que hacer cambios en nuestro estilo de vida para reducir gastos o aumentar nuestros ingresos.

2. Propósito Laboral. ¿Estás realmente contento y motivado con tu trabajo actual? ¿Te motiva ir a trabajar cada día o resulta una pesada carga? Pasamos la mitad de nuestra vida en el trabajo, así que si no nos apasiona lo que hacemos, debemos hacer un cambio urgente, porque las consecuencias a largo plazo pueden ser nefastas. Muévete con todos tus contactos, sé proactivo/a y dedica un espacio de cada día a la búsqueda de un nuevo trabajo que te motive. Y si no lo encuentras, móntatelo por tu cuenta. Hay millones de personas que ya lo han hecho. ¿Por qué no vas a poder tú?

3. Propósito Emocional. Revisa tus relaciones personales, sobre todo con las personas más cercanas, familiares, amigos y compañeros de trabajo. Todos tenemos conversaciones pendientes, quizá necesitamos pedir perdón o manifestar nuestros sentimientos o necesidades a alguien, puede que sea bueno dar las gracias a una persona que nos haya ayudado últimamente, o tal vez queramos pedir un cambio de comportamiento. Es imprescindible que abordemos este propósito de manera global, porque notaremos una maravillosa sensación de alivio y libertad.

4. Propósito Interior. Así como necesitamos revisar nuestras relaciones interpersonales, es esencial que analicemos la relación con uno mismo. Debemos dedicarnos tiempo a nosotros mismos, para potenciar nuestro autoconocimiento, para evaluar los juicios, creencias y emociones con que nos autolimitamos y debilitamos, así como para aumentar todo lo que nos potencia y da energía. En este sentido, yo siempre recomendaré practicar meditación de forma regular. Los beneficios son espectaculares y están demostrados científicamente en miles de estudios: claridad mental, equilibrio emocional, foco en lo importante.

5. Propósito Físico. Debemos cuidar mejor de nuestro cuerpo. Nos lo han dicho cientos de veces y sabemos de sobra que es necesario para la salud, pero nos cuesta muchísimo tener un hábito de hacer ejercicio físico regular. Empieza por un objetivo muy pequeño, tal vez salir a correr una vez cada quince días, o simplemente apúntate al gimnasio, a baile, o a aprender algún deporte nuevo. Cumplir esta acción tan fácil te dará ánimos y confianza, armas que podrás usar en los siguientes pasos. Así hasta que consigas incorporar el ejercicio físico a tu vida. Y no olvidemos la otra parte de este propósito: la alimentación. Piensa si todo lo que comes es porque te apetece o es porque necesitas calmar tu ansiedad. Y a partir de ahí, siendo más consciente, toma pequeñas decisiones para cambiar malos hábitos que tengas.

¿Cuál de estos propósitos quieres afrontar primero? ¿Cuál de ellos has descuidado en los últimos años? Te aconsejo que te marques un pequeño objetivo, con una fecha concreta, en uno de los 5 propósitos. Concentra tu energía en ese pequeño objetivo y ejecútalo cuanto antes. Ese puede ser el principio de un Gran Año para ti, un año en el que tomes las riendas de todas las áreas de tu vida.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor. http://www.javiercarril.com

 

Alcanza tus objetivos sin morir en el intento

Esta semana se ha publicado una entrevista que me realizaron en el blog Liderazgo Hoy, un sitio web que te recomiendo si quieres profundizar en tus habilidades de liderazgo. En la entrevista reflexiono junto a Víctor Hugo Manzanilla, director del blog, sobre las 10 claves del Zen Coaching y cómo nos pueden ayudar a alcanzar nuestras metas más ambiciosas, sin morir en el intento.

Me refiero a que todos estamos muchas veces demasiado obsesionados por nuestros objetivos. Y no pocas veces hipotecamos nuestro bienestar y nuestra felicidad por lograr cuanto antes dichos objetivos. Finalmente, cuando llegamos a conseguirlos, no nos sentimos felices o nos dura muy poco esos momentos placenteros, y nos damos cuenta del grave error que hemos cometido. Tal vez nos hayamos perdido diez años de nuestra vida, quizá hayamos destruido nuestra familia o hayamos dañado seriamente nuestra salud, a causa del estrés que nos hemos autogenerado para alcanzar esa meta tan importante.

Pero hay otras opciones, sin duda. Y eso es lo que propongo en la entrevista, que puedes escuchar en este link: Entrevista.

En mi experiencia personal, es posible soñar y trabajar por alcanzar nuestros sueños, y al mismo tiempo disfrutar del momento presente, disfrutar del Aquí y Ahora, un concepto relacionado con la práctica y la filosofía Zen, de la que soy un ferviente defensor desde que la descubrí hace ya ocho años. Si tus metas no te permiten disfrutar de tu vida ahora mismo, en este instante…esas grandes metas, por maravillosas y estimulantes que sean, no tienen sentido. 

La clave es marcarte metas ambiciosas y motivadoras, pero no apegarte a ellas como una lapa. La clave es ser flexible y aceptar que no todo está bajo tu control, y que una parte muy importante te vendrá dado por la vida, te guste o no. La clave está en centrarte en el proceso de lograr tus objetivos, y no en el destino final. Me refiero a que lo más importante es lo que vives, lo que aprendes, lo que disfrutas y también lo que sufres, lo que creces y avanzas como ser humano, en el camino de alcanzar esas metas. No las metas en sí mismas.

Y tal vez estés preguntándote: ¿Y si no alcanzo mis metas? Entonces no alcanzaré mi felicidad. Falso. Lograr o no tus objetivos no tiene nada que ver con la felicidad. Ese es el gran error en el que caen millones de personas durante toda su vida. Serás feliz o no, independientemente de que consigas o no tus metas. Y la única manera de sentir felicidad, sin duda, es que vivas la vida ahora mismo con toda plenitud y pasión, cada momento, sin esperar a conseguir algo. Simplemente vive aquí y ahora. Y tu perspectiva sobre la vida y sobre ti mismo cambiará totalmente.


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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros «Cuentos para adultos que quieren ser felices» (Descárgatelos aquí) «DesESTRÉSate», Ed. Alienta, 2010…y «Zen Coaching», ed. Díaz de Santos, 2008.

La gestión de las expectativas

¿Qué diferencia existe entre una persona que esté focalizada en lo que debería ser su vida, y una persona que esté focalizada en lo que su vida es? Aunque parezca sorprendente, una línea muy fina separa la frustración de la serenidad, la infelicidad de la felicidad.

Es importante que nos marquemos objetivos, que peleemos por nuestros sueños. Sin duda, son un motor que nos impulsa a avanzar y a crecer como profesionales y como personas. El problema es que la mayoría de la gente se pasa demasiado tiempo pensando en sus objetivos, y apenas experimenta y disfruta de lo que es y de lo que tiene ahora mismo.

Hay una creencia muy generalizada de que esto equivale a conformismo y a falta de ambición. Es decir, que si te enfocas en todo lo positivo que hay en tu vida y lo agradeces frecuentemente, te relajarás y dejarás de tener la presión necesaria para seguir avanzando hacia tus objetivos.

Mi experiencia personal y mi contacto con cientos de personas a las que he realizado coaching me ha demostrado que no es así. He comprobado que es compatible el disfrute de lo que tienes ahora con el hecho de luchar por alcanzar tus metas. Lo que sí está fuera de duda es que el equilibrio entre ambos pilares no es sencillo.

Lo que suele sucedernos es que nuestra balanza se inclina siempre hacia la obsesión por los objetivos. Hasta el punto que basamos todas nuestras esperanzas de felicidad en conseguir tales metas. Y nuestras expectativas normalmente se sitúan muy por encima de lo que la realidad se encarga de entregarnos. El desengaño y la decepción están asegurados.

Es lo mismo que en nuestras relaciones personales. Tarde o temprano, las personas terminarán por decepcionar nuestras expectativas, porque nadie es perfecto, y todos cometemos errores alguna vez. Por tanto, aunque suene muy duro, la vida te va enseñando que la clave está en no tener expectativas sobre nadie ni sobre nada.

Pero esto no significa que dejemos de apasionarnos por las personas, que abandonemos nuestros sueños, o que dejemos de actuar. Al contrario. Implica aceptar a las personas tal y como son, con sus maravillosas cualidades y también con sus debilidades. Implica no apegarnos como lapas a nuestros objetivos. Nuestra naturaleza necesita desafíos que superar y metas por las que luchar, pero no debemos apostar toda nuestra felicidad a conseguirlos. El punto clave es vivir, experimentar y hacer lo que la vida nos esté pidiendo a cada momento. Y si nos entrega una decepción, abrazarla como parte del proceso. Si nos ofrece un fracaso, aprender de él y continuar sin detenernos demasiado en él. Y si nos ofrece un éxito, apreciarlo y experimentarlo exactamente igual, es decir, con toda intensidad y plenitud.

Tal y como decía la inolvidable maestra Zen Charlotte Joko Beck, la sabiduría es la habilidad para ver la vida tal y como es, y no como a mí me gustaría que fuese.

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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.

El pensamiento positivo

La pasada semana leí un artículo sobre una interesante investigación sobre el pensamiento positivoy sus peligros. En dicha investigación se revelaba que el pensamiento positivo eleva el ánimo, proporciona autoestima y motiva a las personas con un estado de ánimo positivo, mientras que hunde aún más a las personas que tienen falta de autoestima y desánimo general.

El pensamiento positivo es una filosofía ya tremendamente conocida y explotada hasta la saciedad por miles de libros de autoayuda, numerosos seminarios y conferenciantes motivacionales que garantizan la felicidad a las personas que acuden a ellos con la gran promesa de que se puede alcanzar el Santo Grial de la felicidad.

Yo mismo doy conferencias y cursos relacionados con la motivación. Estoy convencido de los beneficios del pensamiento positivo, y en mis conferencias explico cuales son las causas de la desmotivación, cómo podemos encontrar sentido a nuestras vidas, y qué hacer para sentir la máxima energía y motivación.

Sin embargo, una dosis de autocrítica general constructiva siempre viene bien. Y el estudio que mencionaba pone un punto de atención a esta vorágine de promesas maravillosas que se realizan, muchas veces de forma peligrosa y poco responsable.

Por mi parte, creo que el pensamiento positivo no es la panacea de la felicidad. Simplemente es una herramienta más, que se debe usar en determinadas situaciones y que no vale para todo. El hecho de prometer, como hace el pensamiento positivo, que toda persona tiene el control total de su destino es la mayor barbaridad del mundo, porque elimina una parte esencial de nuestra vida: lo que no depende de nosotros.

No estamos aislados del mundo, vivimos interconectados con millones de personas, que toman sus propias decisiones imposibles de controlar o dirigir. Por tanto, una parte de mis éxitos se deberá lógicamente a mi esfuerzo, mi constancia, mi creatividad, mi inteligencia, o mi gestión emocional. Pero no el 100%. Siempre habrá un porcentaje de elementos incontrolables, decisiones de otras personas a diferentes niveles, que afectarán positiva o negativamente al hecho de lograr mis metas.

Por otro lado, en mi experiencia, herramientas del pensamiento positivo como las afirmaciones positivas tienen sus limitaciones. El hecho de decirte a ti mismo machaconamente “Voy a conseguir mi meta” no implica que lo vayas a lograr, porque además de los elementos externos de los que hablaba antes, puede haber elementos internos de tu inconsciente que te estén frenando. Por tanto, una parte esencial es saber trabajar con el inconsciente.

¿Y cómo lo hacemos? Ahí tenemos a nuestra disposición las técnicas de meditación, concentración y visualización, que provienen tanto de Occidente (PNL) como de Oriente (Zen), a través de las cuales podemos actuar sobre nuestro inconsciente de forma positiva y profunda. Estas herramientas, en mi opinión y experiencia, suponen un escalón superior y más profundo que el propuesto por el pensamiento positivo.

Si te interesa profundizar en el tema de la búsqueda de la felicidad, te invito a que leas mi nuevo cuento “El gurú de la felicidad”, descargable gratuitamente en este link: http://www.execoach.es/portfolio-item/cuentos-cortos/

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, ed. Díaz de Santos, 2008.