Javier Carril

/Javier Carril

La gestión de las expectativas

¿Qué diferencia existe entre una persona que esté focalizada en lo que debería ser su vida, y una persona que esté focalizada en lo que su vida es? Aunque parezca sorprendente, una línea muy fina separa la frustración de la serenidad, la infelicidad de la felicidad.

Es importante que nos marquemos objetivos, que peleemos por nuestros sueños. Sin duda, son un motor que nos impulsa a avanzar y a crecer como profesionales y como personas. El problema es que la mayoría de la gente se pasa demasiado tiempo pensando en sus objetivos, y apenas experimenta y disfruta de lo que es y de lo que tiene ahora mismo.

Hay una creencia muy generalizada de que esto equivale a conformismo y a falta de ambición. Es decir, que si te enfocas en todo lo positivo que hay en tu vida y lo agradeces frecuentemente, te relajarás y dejarás de tener la presión necesaria para seguir avanzando hacia tus objetivos.

Mi experiencia personal y mi contacto con cientos de personas a las que he realizado coaching me ha demostrado que no es así. He comprobado que es compatible el disfrute de lo que tienes ahora con el hecho de luchar por alcanzar tus metas. Lo que sí está fuera de duda es que el equilibrio entre ambos pilares no es sencillo.

Lo que suele sucedernos es que nuestra balanza se inclina siempre hacia la obsesión por los objetivos. Hasta el punto que basamos todas nuestras esperanzas de felicidad en conseguir tales metas. Y nuestras expectativas normalmente se sitúan muy por encima de lo que la realidad se encarga de entregarnos. El desengaño y la decepción están asegurados.

Es lo mismo que en nuestras relaciones personales. Tarde o temprano, las personas terminarán por decepcionar nuestras expectativas, porque nadie es perfecto, y todos cometemos errores alguna vez. Por tanto, aunque suene muy duro, la vida te va enseñando que la clave está en no tener expectativas sobre nadie ni sobre nada.

Pero esto no significa que dejemos de apasionarnos por las personas, que abandonemos nuestros sueños, o que dejemos de actuar. Al contrario. Implica aceptar a las personas tal y como son, con sus maravillosas cualidades y también con sus debilidades. Implica no apegarnos como lapas a nuestros objetivos. Nuestra naturaleza necesita desafíos que superar y metas por las que luchar, pero no debemos apostar toda nuestra felicidad a conseguirlos. El punto clave es vivir, experimentar y hacer lo que la vida nos esté pidiendo a cada momento. Y si nos entrega una decepción, abrazarla como parte del proceso. Si nos ofrece un fracaso, aprender de él y continuar sin detenernos demasiado en él. Y si nos ofrece un éxito, apreciarlo y experimentarlo exactamente igual, es decir, con toda intensidad y plenitud.

Tal y como decía la inolvidable maestra Zen Charlotte Joko Beck, la sabiduría es la habilidad para ver la vida tal y como es, y no como a mí me gustaría que fuese.

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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.