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Sustituir el “No puedo” por el “¿Qué necesito?”

Cuando trabajo con mis clientes en un proceso de coaching tarde o temprano surgen de forma directa o camuflada las frases “No puedo conseguir mis objetivos” o “Es muy complicado” o “No sé qué tengo que hacer para avanzar en mi vida profesional”.  En definitiva, el foco de la mayoría de las personas está en lo que le falta, y sobre todo en decirse a sí misma que no puede.

Este planteamiento bloquea toda posibilidad de actuar o avanzar. Primero porque va hundiendo a la persona en el desánimo y la frustración, deteriorando su seguridad y autoestima. Segundo, porque no se plantea específicamente qué cualidades necesita mejorar, ni qué aliados o recursos necesitaría para alcanzar esos objetivos.

Algo mágico sucede cuando una persona, en las primeras sesiones, cambia su forma de comunicarse consigo misma, y empieza a preguntarse: “¿Cómo podría conseguir mis objetivos?” 0 “¿Qué necesitaría mejorar, cambiar, potenciar o eliminar?”. Y es mágico porque un simple cambio de foco transforma toda su realidad.

Cuando cambiamos la forma de pensar y de dialogar con nosotros, cambia la percepción que tenemos de nuestra realidad. Y cuando esto sucede, transformamos también la realidad misma. Porque la realidad es lo que queramos ver de ella, ni más ni menos. No hay una verdad suprema, irrefutable y total, no hay una única realidad. La realidad la creamos nosotros.

Esto te lo puedo decir desde mi experiencia personal. Desde hace 6 años, cuando incorporé y utilicé en mí mismo las técnicas de coaching, todo empezó a cambiar en mi vida. Comencé a ganar seguridad, claridad, confianza y positivismo. Y después de esos 6 años, mi realidad se ha transformado drásticamente. Mejor dicho, yo he transformado mi realidad.

Lo mejor de pasar por un proceso de coaching es que te enseña a pensar y dialogar contigo mismo de forma mucho más efectiva. El coaching te enseña a situarte en un nivel de conciencia y aprendizaje superior, lo que hace que tú mismo aprendas a transformar tu realidad en el día a día, incluso cuando tu coach ya no esté a tu lado.

Empieza por eliminar tu diálogo interno improductivo, con los “No puedo” o “Es imposible”. Y sustitúyelos por “¿Cómo podría hacerlo?” o “¿Qué necesitaría hacer o cambiar para conseguirlo?”o “¿Cuándo me gustaría lograrlo?”. Te recomiendo que en los primeros meses cuentes con un coach para este fantástico cambio, porque sin su apoyo va a resultar mucho más difícil. Te aseguro que, igual que en mi vida, en la tuya habrá un antes y un después.

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un nuevo método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.

No te rindas, pase lo que pase

Como casi todos los veranos, procuro dedicar algo del tiempo libre que tengo para practicar una de mis aficiones favoritas: el ajedrez.

Antes de ayer estaba jugando una partida de ajedrez on line con un desconocido. Después de unos veinte minutos de juego, él claramente tenía ventaja sobre mí, me había ido comiendo varias piezas clave y para colmo había logrado una reina adicional, la pieza más fuerte del ajedrez. Sencillamente, yo no tenía nada que hacer. Como veía la partida perdida, con una superioridad aplastante de mi adversario, pensé en abandonar, cerrar la web y dedicarme a otra cosa.

Pero una vocecita dentro de mí me dijo: “Igual que hay que ganar con dignidad, hay que saber perder con dignidad”. Pensé que a mi adversario le gustaría completar la partida hasta el final, darme el jaque mate, y que sería un poco ruin por mi parte abandonar y no darle esa satisfacción. Así que continué, cada vez más desesperado por mi inferioridad.

Para mí era imposible ganar esa partida. Sin embargo, de pronto detecté un pequeñísimo punto débil en mi rival, una minúscula y ridícula oportunidad de ganar esa partida, en caso de que él cometiera unos errores garrafales e imposibles. Mi rival siguió acosándome, estaba a un movimiento o dos de darme Jaque Mate, pero yo continué mi resistencia, con la absurda esperanza de poder aprovechar esa oportunidad.

Y de pronto sucedió. Mi rival estaba tan ciego con su aplastante superioridad, tan obsesionado con ganarme rápidamente, que perdió la perspectiva y no vio lo que yo había visto desde hacía varios minutos: que él tenía un punto débil decisivo. Entonces yo aproveché mi oportunidad, hice mi movimiento y le di Jaque Mate.

El ajedrez es un juego fascinante. Y esto es lo que más me gusta: lo decisivo que resulta la psicología, la paciencia y la fe para ganar. De esta partida extraje dos lecciones que podemos aplicar a nuestra vida.

La primera es que, aunque te vayan maravillosamente bien las cosas, aunque estés teniendo un éxito descomunal, no te confíes, no te ciegues, porque el batacazo puede ser muy, muy duro. Esto es lo que le ocurrió a mi rival del ajedrez. Por eso, mantente alerta siempre, ya sea en tu vida personal como profesional. Esta alerta no tiene por qué impedirte disfrutar del éxito, pero te hará ver los peligros ocultos que toda situación esconde.

La segunda lección aprendida en esta partida es que nunca debemos rendirnos.Por muy mal que veamos la situación, por muy desesperados que nos encontremos, sigamos alerta, sigamos luchando y trabajando por lo que queremos, porque siempre hay una oportunidad, siempre hay una posibilidad para salir del túnel, aunque nos parezca imposible desde nuestra limitada perspectiva. Lo importante es no abandonar, no rendirte, no desesperar, aunque la realidad sea desesperada. Protégete de los peligros y agresiones de tu entorno, pero mantente agazapado esperando tu oportunidad. No dudes de que dicha oportunidad llegará. Y tú estarás ahí para aprovecharla.

JAVIER CARRIL. Coach. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un nuevo método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.