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Cómo comunicarse en un conflicto


Estarás de acuerdo conmigo en que nuestra vida está llena de situaciones conflictivas, tanto en el ámbito personal como en el laboral. Es algo inevitable, porque las personas chocamos al tener necesidades, ideas y valores diferentes con respecto a las personas con las que interactuamos (pareja, hijos, compañeros de trabajo, jefe, clientes).

Además de inevitables, los conflictos son muy necesarios y beneficiosos porque provocan que salga a la superficie lo que está oculto y que está dificultando una relación o un proyecto. Por tanto, no debemos tener miedo a los conflictos ni tampoco a generar situaciones incómodas o conflictivas por expresar lo que pensamos o sentimos, ya que es la única manera de avanzar hacia una vida auténtica y plena.

Sin embargo, enfrentarnos a un conflicto no es fácil, es desagradable y a veces traumático. Por eso, muchas veces la tentación es dejar que pase el tiempo a ver si las cosas mejoran o se solucionan solas, la tentación es no hablar o ir posponiendo la decisión para evitar sentir emociones dolorosas. Pero eso sabemos todos que normalmente empeora las cosas. Tarde o temprano explotan, y no de la manera más productiva.

Así que lo más recomendable es abordar los conflictos lo antes posible para evitar que se enquisten. La clave es cómo abordarlos de manera sana y efectiva. Obviamente, tenemos a nuestro alcance la comunicación como herramienta esencial de resolución de conflictos. Pero la clave no es simplemente comunicarse, sino que la clave está en cómo debemos comunicarnos en situaciones de conflicto para resolverlos de manera que ambas partes ganen y sientan que sus necesidades se cubren de manera más satisfactoria. A continuación, voy a compartir 5 pautas que recomiendan psicólogos expertos en gestión de conflictos como Marshall Rosenberg y que también forman parte del método de negociación de la Universidad de Harvard, el más prestigioso del mundo:

No entres en un debate absurdo de quién tiene la razón. Así no se resuelven los conflictos.

  1. Olvídate de tener razón. En un conflicto siempre creemos que tenemos la razón y la verdad. Y nos empeñamos demasiadas veces en tratar de convencer, o peor aún de imponer, nuestra razón. Y claro, la otra persona se empeña en imponernos su razón, generando el bloqueo en la comunicación y empeorando el conflicto. Olvídate de tener razón, deja aparcado tu ego. Lo cierto es que ninguna de las partes tiene razón y al mismo tiempo ambas partes tienen parte de razón, porque todo es cuestión de percepciones subjetivas. No entres en un debate absurdo de quién tiene la razón. Así no se resuelven los conflictos.
  2. Primero escucha y luego habla. Muy conectado con el primer punto, tendemos a hablar demasiado y no dejar hablar a la otra parte del conflicto, lo que va aumentando el enfado, la frustración y la agresividad. Si no escuchamos de verdad y con auténtico interés en entender a la otra persona, no esperemos que nos escuchen y nos comprendan. Primero escucha y luego habla. Al escuchar y dejar hablar a la otra persona, ésta se tranquiliza y desahoga, el tono de la conversación baja y en consecuencia, estará mucho más dispuesta a escucharte. Si ambas parten se escuchan sin interrupciones, el conflicto está más cerca de resolverse.
  3. Cambia los juicios por hechos observables. Cuando estamos secuestrados emocionalmente, no pensamos con claridad. Además, cometemos el grave error de asumir que nuestros juicios y evaluaciones subjetivas son hechos. Pero son sólo tus interpretaciones de los hechos. Cuando hablamos y explicamos nuestra posición con juicios constantes, generamos mucha más agresividad en el otro. Un ejemplo de juicio sería «Tú no me respetas» o «No me apoyas». El problema de estos juicios es que la otra persona te puede replicar: «¡Cómo me puedes decir esto! Por supuesto que te respeto, por supuesto que te apoyo». Esto genera más enfado y agresividad. En lugar de hablar con juicios, basa tu comunicación en conductas y hechos observables. Por ejemplo: «En las últimas tres reuniones, cada vez que defiendo que hay que reeducar los clientes, has dicho que tenemos que decirles que sí a todo lo que pidan». Esto sí es algo observable, ya que es algo que se ha podido escuchar, no sólo por uno mismo sino por el resto de personas que estaban en la reunión. Los hechos y conductas observables son difíciles de negar o de rebatir, mientras que los juicios y evaluaciones son fáciles de desmontar.

    En la mayoría de los conflictos, las necesidades de ambas partes están mucho más cercanas de lo que imaginan

  4. Negocia basado en las necesidades e intereses, no en las posiciones. Esta pauta es uno de los pilares del método Harvard de negociación. En un conflicto siempre debemos negociar. Sin embargo, si negociamos por posiciones (lo que está en la superficie) olvidándonos de lo que verdaderamente necesitamos ambas partes, estamos abocados a empeorar el conflicto. Un ejemplo típico es que en una habitación un hombre quiere la ventana abierta porque tiene calor y otro hombre quiere la ventana cerrada porque tiene frío. Si se empeña cada uno de ellos en defender su posición o postura y se olvidan de lo que verdaderamente necesitan, el conflicto empeorará y probablemente uno de ellos imponga su posición al otro, generando resentimiento y frustración. Pero en la mayoría de los conflictos, las necesidades de ambas partes están mucho más cercanas de lo que imaginan, y abordando claramente cuales son sus intereses resolverían el conflicto de forma satisfactoria para ambos.
  5. Haz propuestas claras y concretas. Cuando alguien nos dice «Te pido que me valores más en mi trabajo» ¿Es una petición concreta? O cuando decimos: «A partir de ahora te propongo que nos comuniquemos más para evitar malos entendidos» ¿Es clara y concreta la propuesta? La respuesta es un NO rotundo en ambos ejemplos. Cuando la propuesta o petición para resolver un conflicto no está comunicada con absoluta concreción, el conflicto no se resuelve y volverán los problemas en breve. Porque cada parte seguramente habrá interpretado de manera diferente lo que es «comunicarnos más» y esa diferente interpretación hará que vuelvan a tener conflictos. Se debe concretar qué significa «comunicarnos más». Una propuesta clara sería «A partir de ahora vamos a tener una reunión semanal de una hora para hablar de los proyectos que tenemos en marcha».

Estas pautas prácticas sin duda nos llevarán no sólo a resolver los conflictos vitales y profesionales que tenemos todos en nuestra vida, sino también a prevenirlos. Es importante para ello que integremos estos comportamientos aunque no exista ningún conflicto.

Escuchemos más, evitemos los juicios e evaluaciones subjetivas, indaguemos en lo que necesitan los demás, y hagamos peticiones y propuestas concretas.

Esto evitará que desgastemos nuestra valiosa energía en conflictos innecesarios, y que dediquemos nuestro tiempo a lo verdaderamente importante. Además, reduciremos el enorme estrés que nos generan los conflictos y podremos disfrutar de una vida más tranquila y feliz.

¿Merece la pena? Pues comienza con un micro-objetivo relacionado con las pautas que te he dado. O también puedes dar un gran paso apuntándote al próximo taller de Comunicación influyente que voy a impartir el próximo 29 de noviembre, donde aprenderás y practicarás las herramientas y técnicas clave de la comunicación efectiva. Pincha en el link a continuación para ver la información detallada de este taller. Taller de comunicación influyente. 2ª edición

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

4 aprendizajes de mi último retiro de meditación

Aquí estoy, justo antes de empezar el retiro de meditación Vipassana de 6 días en silencio.

La pasada semana participé en un nuevo retiro de meditación Vipassana (la meditación original de Buda) en silencio. En los últimos 10 años he participado en varios retiros largos (algunos Vipassana y otros de meditación Zen), y siempre la experiencia ha sido muy especial. Eso sí, nunca ha estado exenta de momentos duros, incluso muy duros, desde el punto de vista mental, emocional y físico. Es una experiencia extrema para nuestra mente, porque no está acostumbrada a parar radicalmente y dejar de «hacer», sino que habitualmente está sobre-estimulada por la vorágine y velocidad de la vida que llevamos, por la cantidad de ruido que recibimos de los medios de comunicación, las redes sociales y los estímulos del teléfono móvil, por la cantidad de tareas y objetivos personales y profesionales que nos marcamos y realizamos a diario, por los actos sociales, los eventos a los que asistimos, e incluso nuestros planes de ocio y diversión contribuyen a mantener nuestra mente excesivamente estimulada y llena de ruido.

Lo que necesita nuestra mente es alejarse del ruido, de vez en cuando, para calmarse y poder ver con más claridad las cosas. Todos lo necesitamos, lo creamos o no. Por eso, retirarse y pasar 6 días en total silencio, meditando todo el día, puede ser una experiencia extremadamente dura para el ego, acostumbrado a estar activo y «haciendo» tareas constantemente. No obstante, si queremos vivir una vida plena, más equilibrada emocionalmente y con más claridad mental, es muy necesario parar totalmente, bajarse del tren de nuestra vida, y dedicarnos simplemente a ser.

En los retiros siempre aprendo cosas. Cosas sobre mí mismo, sobre la vida, sobre el ser humano, sobre el funcionamiento de la mente. Y vuelvo a mi vida lleno de energía, positivismo y al mismo tiempo de serenidad. También noto una enorme claridad mental que me permite tomar mejores decisiones en mi vida y en mi empresa. Un retiro de meditación implica retirarse del mundo para calmar la mente e investigar de qué va esto de vivir, para aumentar la sabiduría y aplicarla a la vuelta. En este retiro destacaría 4 aprendizajes clave, obtenidos a través de la experiencia directa de estos 6 días de meditación intensiva:

  1. El ser humano sufre innecesariamente y se puede liberar. Una cosa es el dolor, que forma parte de la vida y que es natural, y otra el sufrimiento innecesario que nos generamos los seres humanos cuando entramos en bucle, cuando nos dejamos arrastrar por nuestros pensamientos y emociones, cuando magnificamos los pequeños problemas que tenemos para convertirlos en dramas inmensos. La buena noticia es que nos podemos liberar del sufrimiento inútil, y hay dos habilidades fundamentales que se entrenan en la meditación vipassana (la técnica que enseñó Buda para liberar al ser humano del sufrimiento): la presencia y la sabiduría. Cuanta más presencia tengamos en el aquí y ahora, más sabiduría iremos obteniendo, y estaremos más capacitados para irnos liberando del sufrimiento. Y la meditación es un entrenamiento de la mente para mantenerse presente en el aquí y ahora el mayor tiempo posible.
  2. El motivo del sufrimiento humano es el deseo con apego. Este es, según Buda, el principal origen del sufrimiento humano, el deseo con apego, o el deseo egoísta. Es lícito e incluso sano desear cosas: desear objetivos, desear cosas materiales, desear relaciones, siempre que ese deseo sea un deseo sin apego. Sin apego significa que si no consigo lo que deseo, lo acepto de forma natural y no me desespero o entro en rabia, lo que me lleva a envenenarme y a generar agresividad hacia mí y hacia los demás. El deseo con apego significa que quiero lograr algo, cueste lo que cueste, y me aferro tanto a ese deseo que me ciega y no me permite actuar ni pensar con claridad ni equilibrio.
  3. Aceptar la ley de impermanencia es esencial para una felicidad duradera. La vida es inestable, volátil, impermanente. Es una ley incontestable, que todo cambia y se transforma de manera constante, minuto a minuto, incluyendo nosotros mismos. En nuestra vida lo podemos verificar en cualquier instante. Miremos un momento el día por la ventana. Al cabo de unos minutos, si nos fijamos con atención, todo habrá cambiado. Es posible que haya cambiado la luz, o haya aparecido el viento, o simplemente, pasan personas diferentes por la calle. Y si miramos la vida con perspectiva, la ley de la impermanencia es evidente. Todos tenemos etapas en que las cosas nos van bien, pero eso no dura mucho tiempo, pronto las cosas irán mal o regular, y luego volverán a ir bien, etc. La clave es aceptar esta ley universal y no resistirse a ella. Es decir, aceptar que un momento placentero se termine, y también aceptar que aparezca una experiencia difícil o dolorosa sin caer en el victimismo o enredándonos en el bucle de pensamientos negativos que da origen a la rabia y al resentimiento.
  4. Debemos empezar a cambiar nuestros actos para limpiar nuestra mente. Buda entendía que los actos no sólo son nuestros comportamientos, sino también nuestras palabras y nuestros pensamientos. Para tener una mente limpia y calmada, es necesario empezar a mejorar nuestros actos, es decir, empezar a comportarse de manera más responsable y ética, empezar a hablar con honestidad y autenticidad sin dañar a los demás, y empezar a fomentar los pensamientos nobles y positivos, en lugar de juzgar y criticar al otro. De lo contrario, no servirá de mucho hacer meditación, porque, tal y como el maestro del retiro compartió, es como cuando nieva en la montaña. Horas después la nieve se transforma en agua y cae por la montaña al río, arrastrando todo tipo de cosas (ramas, hojas secas, troncos, desperdicios) enturbiando el agua. Los actos serían como la nieve, cuyos efectos, al cabo del tiempo, llegarían a nuestra mente (el río) y si dichos actos no son positivos, ensuciarían nuestra mente.

Esta semana me siento más fuerte mental y emocionalmente, más preparado para la vida y para los desafíos que me va a poner en el camino. Seguro que en los próximos meses tendré momentos dulces, y los disfrutaré con plenitud. Pero igual de seguro tendré momentos amargos, y la clave es vivirlos con igual plenitud, no huyendo, no evadiéndome. Porque meditar nos enseña a vivir, nos enseña a afrontar la vida con valentía, y a fluir con ella para ir reduciendo cada vez más el sufrimiento innecesario e inútil que los seres humanos nos provocamos, agotándonos y confundiéndonos hasta límites inimaginables.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Eres lo que crees

Todos tenemos creencias o ideas preconcebidas que nos potencian, y creencias o ideas preconcebidas que nos limitan y condicionan nuestra vida y nuestra efectividad profesional. Las creencias están instaladas en nuestro inconsciente y conforman la visión parcial y subjetiva que tenemos de nosotros mismos y del mundo. Por eso, cada persona es un observador distinto de una misma realidad, algo de lo que generalmente no somos conscientes, creyendo que nuestra realidad es la realidad.

Esto genera un montón de problemas y conflictos en nuestras relaciones personales porque no somos capaces de abrir nuestra mente a otras perspectivas o ideas contrarias a las nuestras. También esta falta de consciencia sobre nuestras creencias limitantes reduce nuestra capacidad de manejar de forma efectiva los cambios constantes de nuestra vida, cada vez más rápidos y regulares. Y desde luego, limita nuestro potencial en el ámbito profesional ya que es muy fácil estancarse y quedarse obsoleto profesionalmente si uno no cuestiona y derriba sus creencias o convicciones limitantes de forma frecuente.

Las creencias limitantes provienen de 4 fuentes principales:

  • Nuestra educación y la cultura/sociedad/religión/país/ciudad/entorno donde hemos crecido.
  • Nuestras experiencias y vivencias, o las experiencias de otras personas.
  • Las ideas y creencias que nos han inculcado personas de referencia de nuestra vida (profesores, padres, jefes, mentores, amigos).
  • La información repetida que recibimos de los medios de comunicación (televisión, redes sociales, publicidad).

Al establecerlas como “verdades absolutas”, nuestras creencias se convierten en una cárcel mental para nosotros, y nos esclavizan sin ser conscientes, porque nunca nos cuestionamos dichas creencias. El problema es que todos nuestros comportamientos, actitudes, estados emocionales y patrones de conductas provienen de dichas creencias. En definitiva, nos convertimos en lo que creemos. Somos lo que creemos.

Las creencias mentales son como las raíces de un árbol, si están podridas da igual que cuidemos y reguemos ese árbol, porque los frutos no saldrán o saldrán podridos, porque las raíces no están saneadas. Igual que las raíces de un árbol, es esencial que echemos una ojeada a nuestras raíces mentales para sanear las raíces podridas y sustituirlas por raíces sanas y fuertes, si queremos acceder a todo nuestro potencial y vivir una vida con mayúsculas.

Para entenderlo mejor, pongamos algunos ejemplos de creencias y «verdades» que nos condicionan y empobrecen nuestra vida:

  • Yo no soy capaz de… (completa la frase: no soy capaz de ser empresario, no soy capaz de ganar mucho dinero, no soy capaz de hablar en público, no soy capaz de liderar a un grupo de personas, esto es imposible de hacer en esta empresa, etc.) Te invito a que te preguntas:¿Es una barrera real o es una barrera tuya mental? Seguramente sea una barrera mental ficticia con la que te estás limitando.
  • Yo soy así y no puedo cambiar. Es una creencia limitante que nos hace rígidos y cierra nuestra mente a cualquier posibilidad de mejorar o evolucionar como personas. He escuchado esta frase a muchas personas para justificar un comportamiento o actitud tóxica. En realidad es una excusa para no cambiar.
  • La vida es sufrimiento. Si tenemos esta creencia seguramente tendremos una actitud victimista y de resignación, que perjudicará gravemente nuestro bienestar emocional y nuestro éxito profesional. ¿Por qué no cuestionar esta idea preconcebida y transformarla en una creencia positiva? Por ejemplo, yo creo que la vida es un misterio y una aventura. Esta creencia hace que afronte la vida de forma apasionada y curiosa, lo que desde luego me proporciona mucha más motivación y energía para cambiar las cosas.
  • Somos pecadores y débiles, y Dios es grande y nos perdonará. ¿Te suena esta creencia? Proviene de nuestra educación católica, y la tenemos muy instalada en el inconsciente, a no ser que la cuestionemos de forma firme y valiente. Las religiones fomentan un conjunto de creencias muy potentes, y en ocasiones, tremendamente limitantes. No hace falta que lo demuestre, sólo hay que mirar la historia y ver cómo las creencias religiosas se radicalizan y provocan torturas, asesinatos y terrorismo masivo. Esta creencia minimiza nuestra grandeza como seres humanos y asume que somos débiles y poco dignos, y que el único digno y grande es Dios. Así que es una creencia muy tóxica, porque nos quita el poder que todos tenemos dentro de nosotros y le otorga el poder a una autoridad externa e intangible. Si conseguimos un logro, se lo debemos a Dios, y si fracasamos, nos lo merecemos por soberbios y Dios nos sacará del hoyo. ¿No te parece tremendamente limitante?

Y podría continuar con otros temas, como el dinero, el trabajo, las relaciones, donde tenemos muchas creencias o convicciones muy perjudiciales.

El problema es que las creencias o convicciones nos proporcionan seguridad en un mundo inestable e incierto. Por eso nos apegamos a ellas y nos cuesta tanto desprendernos de ellas. Muchas veces incluso asociamos nuestra identidad con estas ideas. Además, existe una tendencia automática de nuestro cerebro, estudiada y demostrada por la psicología moderna, de buscar informaciones o datos que refuercen nuestras creencias, mientras que evitamos inconscientemente las informaciones que contradicen nuestras convicciones, lo que hace más difícil salir del bucle de nuestras creencias limitantes y cierra nuestra mente de forma casi irreversible.

Personalmente, el tema de las creencias es uno de los aspectos que llevo trabajando durante los últimos 14 años. He derribado con constancia y esfuerzo creencias limitantes que tenía muy arraigadas en mi inconsciente respecto a mí mismo (no soy capaz de…), creencias limitantes respecto a mi relación con el dinero (lo que me ha permitido mejorar de forma radical mi situación financiera) y convicciones tóxicas con respecto a la vida en general (la vida no tiene sentido, la vida es sufrimiento, soy una persona débil y Dios es fuerte) que al derribarlas han fortalecido mi autoconfianza y mi motivación.

Al final, se trata de mirar en nuestro interior y revisar cómo estamos mirando el mundo, cómo nos estamos mirando a nosotros mismos. ¿Nos ayuda o nos hace sufrir? ¿Nos hunde en la miseria o nos lanza al éxito? Esa es la clave, porque no importa si tus creencias son verdad o mentira, en realidad nadie lo sabe. La clave es si tus ideas, convicciones y creencias te están ayudando a vivir más feliz y a conseguir tus objetivos, o todo lo contrario. Esa es la pregunta que debes hacerte. Y si la respuesta es que te están perjudicando o condicionando, entonces debes comenzar a trabajar en derribarlas.

Y no digas que tú no tienes ideas preconcebidas o creencias limitantes, todos las tenemos. Lo que te sucede es que no te has dado cuenta aún, así que cuanto antes te lo plantees, mejor para ti. En este sentido, la forma más rápida y efectiva es trabajar con un coach en un proceso de coaching individual. En todos mis procesos de coaching animo a mis clientes a trabajar el tema de las creencias limitantes con técnicas y herramientas específicas, para que reprogramen su mapa mental, porque es la clave para un profundo cambio duradero y sostenible.

Comienza a liderar tu vida, a tomar las riendas de tu mente, y no permitas que tu mente siga cerrada y condicionada a causa de tus convicciones y creencias.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Lista de cosas para dejar de hacer

Vivimos en un mundo de hacedores humanos. Nos pasamos el día haciendo mil cosas a toda velocidad, sin pararnos un momento a descansar, a tomar conciencia de qué estamos haciendo, de cómo lo estoy haciendo, o para qué. Como no nos da tiempo, caemos frecuentemente en la multitarea, que genera improductividad y una degradación de nuestra atención y concentración, y por tanto, un deterioro de la calidad de nuestro trabajo o ejecución de tareas. Además, esa actitud nos estresa y genera ansiedad, además de destruir lentamente nuestra autoestima y autoconfianza.

Es como una carrera sin fin, una huida hacia adelante de nuestro ser. Porque como dice la maestra Zen Ginny Whitelaw, autora del libro «El líder Zen», cuanto más estamos en el «hacer», menos estamos en el «ser».

¿Realmente son tan importantes las tareas y actividades a las que dedicamos nuestro valiosísimo tiempo diario? Desde luego que no. Al contrario, la mayoría de ellas son bastante superfluas, por no decir estúpidas. Derrochamos el tiempo con actividades que no nos aportan nada positivo. Y convenzámonos de una vez por todas: no hay tiempo para hacer todas las cosas que queremos. El tiempo es limitado, sólo tenemos 1440 minutos cada día, y no son recuperables.

Jim Collins, autor del excelente libro «Empresas que sobresalen», propone una idea genial: confeccionar una lista de cosas para dejar de hacer. La idea surgió porque uno de sus asesores le hizo la siguiente pregunta:

«Imagina que te han diagnosticado una enfermedad rara e incurable, y que sólo te quedan 10 años de vida. ¿Qué harías de otra manera? Y concretamente. ¿Qué dejarías de hacer?»

A Jim le pareció una idea asombrosa y poderosa, y desde entonces, todos los años redacta una lista de cosas para dejar de hacer. ¿No es genial? Todos necesitamos realizar este ejercicio de reflexión, porque la sociedad y nuestra educación nos llevan, sin darnos cuenta, a una vida basada en el hacer y el resultado final,  y no en el ser ni en el proceso. Por eso, es tan habitual que no nos permitamos ni cinco minutos de «no hacer nada», lo cual es tremendamente reparador y mentalmente muy sano.

Te sugiero, por tanto, que en primer lugar te imagines que vas a morir dentro de 10 años. Dijo Steve Jobs que «la muerte es el mejor invento de la vida», en su famoso discurso de Stanford. Y es verdad. Porque nos quita toda la tontería que llevamos encima, y nos proporciona la adecuada perspectiva darnos cuenta de la poca importancia que tienen las cientos de actividades y tareas que realizamos en el día. Nos da la perspectiva para vivir la vida con mayúsculas, aprovechando cada minuto con plenitud.

Con esa perspectiva de que tu tiempo es limitado (que es totalmente cierto), empezarás a discriminar, y a eliminar tareas poco importantes. Pero hay que atreverse. Porque los demás están acostumbrados a vernos en el modo multitarea, sin parar, sin descansar. Y de pronto van a desconfiar de un cambio tan profundo. Pero es cuestión de tiempo, de reeducar a los demás, incluso diría de influenciarles mediante el ejemplo personal. Algunas tareas clásicas de este listado de cosas para dejar de hacer podrían ser:

– Ir a reuniones de trabajo o compromisos sociales que no te aportan nada.
– Ver la TV por inercia, simplemente para no tener que pensar.
– Leer los 150 e-mails que recibes cada día. ¿Es realmente necesario? Un 80% de ellos no son importantes, recuérdalo.
– Hacer un montón de tareas que podrías delegar o simplemente, no hacer y no pasaría nada.
– Trabajar 10 o 12 horas diarias. ¿Para qué?
– Ir a hacer deporte a toda prisa, con estrés, para volver corriendo a la oficina.
– Comer un sandwich de máquina en 10 minutos para seguir trabajando y terminar todo lo pendiente.
– Y en casa, si quisiéramos, podríamos estar haciendo cosas las 24 horas: limpiar, ordenar, arreglar, recolocar, etc.

Si nos comprometemos con el listado de cosas para dejar de hacer, y vamos tachando tareas y cosas de la lista, nos daremos cuenta de que «no pasa nada», y nos reíremos cariñosamente de nosotros mismos, de nuestra ingenuidad (creer que todo era tan importante y crítico, qué estupidez!). Y sentiremos una claridad mental y una libertad hasta entonces desconocidas. Lo digo por experiencia propia.

Empieza a escribir tu listado personal. También lo puedes llamar el listado de tus escapes de energía, es decir, todo lo que haces y te quita energía en el día a día, tanto en tu trabajo como en tu vida personal. Jim Collins dice en su libro que desde que empezó a hacerlo, lo ha repetido cada año. Porque cada año cambian mucho las cosas, surgen nuevos desafíos y problemas, y debemos revisar y actualizar el listado. Siempre con el objetivo de asegurarnos de que estamos dedicando nuestro tiempo y energía a lo que realmente merece la pena, a lo que nos aporta algo valioso, a lo que contribuye a que vivamos una vida más plena y feliz. Y sobre todo, para conectar con nuestro Ser, del que nos hemos ido alejando desde hace muchos, muchos años. Y por eso hemos perdido nuestra motivación, nuestra energía y nuestra ilusión de antaño. La buena noticia es que tu Ser sigue ahí, esperándote a que dejes de empantanarte con miles de tareas inútiles que te alejan de ti mismo y de tu potencial.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Los dos pilares de la motivación

Esta mañana me ha llegado a mi buzón de correo electrónico un mensaje que estaba encabezado por la siguiente frase de Steve Jobs: En los últimos 33 años, me he mirado al espejo todas las mañanas y me he preguntado a mí mismo: «si hoy fuera el último día de mi vida, ¿Querría hacer lo que voy a hacer hoy?» Y cada vez que la respuesta ha sido «No» durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Es importante mirarnos a nosotros mismos, analizar nuestra vida con frecuencia, y cuestionar lo que hacemos cada día, con el fin de asegurarnos de estar viviendo la vida que queremos vivir, de estar trabajando en lo que realmente queremos trabajar. Y si no es así, sin hundirnos ni dramatizar, sería recomendable plantearnos un cambio. La vida es muy corta como para desperdiciar días, semanas, años de nuestra existencia en un trabajo que no nos gusta, en una relación con la que no somos felices, o actividades que no nos aportan nada positivo.

Plantearnos qué queremos es una de las cosas más difíciles que hay. Normalmente sabemos muy bien qué es lo que NO queremos, pero otra cosa es tener claridad sobre lo que queremos. Para ello, no hay otro camino que conectar con uno mismo, con los valores, con lo que verdaderamente le importa a uno. Y luego tomar decisiones, a veces difíciles. Este es el primer pilar de la motivación sostenible: ir a por lo que queremos.

Por otro lado, para sentir esa motivación y energía diarias que se deduce de la frase de Steve Jobs, pienso que no sólo hay que ir a por lo que uno quiere, en todas las facetas de tu vida personal y profesional. Este es sólo el 50%. ¿Y cual es el otro 50% de nuestra felicidad y motivación?

El segundo pilar, y que nos da el otro 50%, es valorar y agradecer lo que tenemos. Muchas veces nos obsesionamos con lo que nos falta, nos dejamos esclavizar por nuestros objetivos, y no disfrutamos el presente. Así la vida se convierte en una carrera constante en la que no nos permitimos ningún respiro ni satisfacción. Por eso, el segundo pilar sería focalizarnos en lo positivo que tenemos en nuestro trabajo y vida, que seguro es mucho.

Yo, por las mañanas, después de mi media hora de meditación doy las gracias todos los días, sin excepción, por situaciones o experiencias concretas que he vivido el día anterior. Te aseguro que es un pequeño ejercicio pero que es fundamental para mí, porque me ayuda a apreciar y valorar lo muchísimo que tengo.

En resumen, para mí la motivación y la felicidad se basan en 2 pilares:

1. Ir decididamente a por nuestros sueños y metas tanto profesionales como personales. (futuro)

2. Valorar, disfrutar y agradecer lo que ya tenemos en nuestra vida. (presente)

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Cómo identificar y poner foco en lo verdaderamente importante

Cada día compruebo cómo la mayoría de las personas dedican su atención, tiempo y energía a cosas poco importantes, banales, sin sentido. Y me pregunto ¿Por qué? Por más que lo pienso, me resulta una actitud totalmente irracional, por 4 motivos:

– No nos sentimos felices con esta forma de actuar.

– En el fondo, sabemos lo que es importante.

– En el fondo, también sabemos qué necesitamos cambiar.

– La vida es muy corta, somos mortales, y por tanto nuestro tiempo está limitado.

El problema es que solemos emplearnos en acciones que nos den satisfacción o rendimiento a corto plazo, o bien en acciones que sean fáciles o rápidas de realizar. Nos convencemos a nosotros mismos de que son cosas que “hay que hacer” y además, que es mejor quitárnoslas de encima para poder abordar después las cosas verdaderamente importantes de nuestra vida.

Sin embargo, qué paradoja, nos pasamos así semanas, meses, años de nuestra vida. Y con ese círculo vicioso nunca llegamos a emplear nuestra energía y tiempo en afrontar los retos realmente importantes. Y yo me pregunto: ¿Por qué, si son tan importantes esas decisiones o acciones pendientes,  las vamos aplazando o posponiendo una y otra vez?

Los objetivos y actividades importantes son difíciles, complejos, requieren que yo cambie determinadas actitudes o juicios que tengo, o requieren de mí un esfuerzo especial, y como ya estoy cansado de hacer las millones de tareas inútiles y absurdas del día a día, no me quedan fuerzas para afrontar lo importante. ¿Te suena?

El otro motivo de que no hayas cogido el toro por los cuernos aún es porque hagas lo que hagas ahora, no vas a recibir rendimiento o beneficios hoy, ni mañana, ni probablemente el próximo mes. Lo más seguro es que, si es una acción importante, te proporcione beneficios o satisfacción en un medio o largo plazo, rara vez a corto plazo. De hecho, cuanto más a largo plazo sea el beneficio, más importante es esa tarea o acción.

Por último, los grandes logros sólo se alcanzan repitiendo una y otra vez una acción, decisión o conducta. No se puede alcanzar la cima de una montaña dando el primer paso, por muy grande que haya sido dicho paso.

Así que las 3 claves para identificar lo realmente importante de tu vida, esas acciones, tareas o actividades a las que debes dedicar tu energía y tiempo, son:

– Las actividades o tareas que te van a proporcionar un beneficio en el largo plazo.

– Las tareas o acciones difíciles, que requieren esfuerzo o cambios en tu forma de pensar o actuar.

– Las tareas o actividades que necesitan realizarse repetidas veces, de forma regular, durante un tiempo largo para lograr resultados.

Si analizas estas 3 claves, te darás cuenta de que hay muy pocas cosas verdaderamente importantes en tu vida. Tal vez dos o tres retos, metas o actividades, a las que poner foco y energía. Si identificas muchas, entonces te estás equivocando, y vas a entrar en el síndrome del “Todo es importante y urgente”. No te engañes, simplifica y quítate de encima la basura, y pon el foco en lo realmente importante. Tu vida dará un cambio radical en muy poco tiempo.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor. http://www.javiercarril.com

 

Desconectar para volver a conectar

He cogido esta expresión de mi querida amiga y estupenda coach Mónica Galán para describir mi intención en estas vacaciones. Desconectar de verdad. No sólo de los e-mails, cursos, procesos de coaching, conferencias y talleres. 

También voy a desconectar de Twitter, de Facebook, de Linkedin, y de todo lo demás que nos distrae cada día de tantas cosas importantes, como las relaciones humanas con las personas que más queremos. Por eso, si no desconectamos de verdad en nuestras vacaciones, volveremos con el mismo ruido mental, con el mismo desequilibrio emocional, con el mismo estrés y las misma falta de claridad que teníamos antes de marcharnos.


Merece la pena hacer el esfuerzo de cambiar esos hábitos a los que nos acostumbramos durante todo el año. Y dejarnos llevar por la espontaneidad y el vivir el presente de verdad. Eso es conectar con la verdadera vida, con la auténtica realidad. El presente es lo único que existe, así que si tratamos de vivirlo con la mayor intensidad cada momento de nuestras vacaciones, seguro que volveremos con la mente más limpia y clara, con una motivación y energía superiores, cosas que necesitaremos para afrontar los nuevos retos personales y profesionales del próximo curso.

Así que desconecta…de verdad. Si no lo haces, estarás engañándote a ti mismo/a. Y estarás perjudicando tu relación con las personas que más te importan, además de tu futuro rendimiento.
Desconecta para volver a conectar en septiembre. Felices vacaciones!


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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, ed. Díaz de Santos, 2008.

Viaje al centro de la noche…en la radio.

Anoche me hicieron una larga entrevista en el programa de RNE «Viaje al centro de la noche», con motivo de mi proyecto de los Cuentos para adultos que quieren ser felices y sobre cómo reilusionarse en etapas de crisis como la que estamos viviendo.

En el programa explico por qué pienso que un despido laboral puede ser una de las mejores cosas que te pueden ocurrir, y también cuales son los aspectos fundamentales que debemos trabajar para sentir energía y motivación constantes en nuestra vida. 

Te animo a que escuches la entrevista pinchando en este link Empieza en el minuto 3.30.

Por cierto, estate pendiente porque muy pronto te podrás descargar, en la web de los cuentos, el segundo cuento del libro, titulado La invasión de los clones

una humilde sugerencia: deja de ver tanta televisión y noticias. Lo único que hará es hundirte y deprimirte aún más de lo que estás.

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.