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La belleza colateral de las experiencias difíciles

La pasada semana vi la película americana Belleza oculta, protagonizada, entre otros grandes actores, por Will Smith. Es una película original y creativa, pero sobre todo sirve para reflexionar sobre la vida, el amor, el tiempo y la muerte. El protagonista se pasa casi toda la película bloqueado y enfadado con el mundo a causa de la pérdida de su hija. Hasta que determinadas experiencias y conversaciones le hacen reaccionar y ser capaz de ver la “belleza oculta” de la tragedia. Aunque en la versión original en inglés siempre hablan de la belleza colateral, como queriendo significar que esa belleza siempre está ahí, a un lado, no necesariamente oculta. Sin embargo, aunque esté a un lado, no somos capaces de verla cuando estamos rabiosos o invadidos por la emoción de un acontecimiento doloroso.

Nadie quiere sentir rabia, tristeza, miedo o frustración. Tampoco queremos vivir experiencias dolorosas o trágicas, como un despido laboral, la muerte de un familiar cercano o una enfermedad grave propia. No es agradable. Sin embargo, esta es parte de la experiencia humana, y es totalmente inevitable. Nadie está a salvo de vivir estas experiencias. La clave es empezar a aceptarlas como parte de nuestra experiencia. O un paso más profundo y avanzado, comenzar a verlas como experiencias fundamentales de aprendizaje y conexión con una sabiduría más profunda (esa es la belleza colateral). Porque si somos capaces de mirarlas y afrontarlas de cara, esa belleza que existe en todas las experiencias duras se nos revelará.

En mi último libro “7 hábitos de mindfulness para el éxito” hay 2 hábitos que tienen que ver con los profundos mensajes de la película. Uno es “Acércate al dolor” y el otro es “Acepta la vida tal y como es”. Puede ser chocante para una persona decirle que se acerque, en lugar de alejarse, del dolor. Esta no es una propuesta masoquista, simplemente es evitar las reacciones automáticas de nuestra mente cuando vivimos experiencias dolorosas: alejarse, evadirse, enfadarse, negarlo, rechazarlo. Porque todas estas reacciones empeoran aún más las cosas.

Por supuesto, es muy saludable tomarnos un tiempo de duelo, en el que nos permitamos estar tristes o enfadados. Sin embargo, no podemos dejarnos llevar por un estado de ánimo excesivamente prolongado de tristeza o rabia, porque esto es lo que nos va a ir matando lentamente. La mejor manera de afrontar una experiencia dura, como transmite bien la película, es mirarla de cara, afrontarla, observar sin juzgar y sentir nuestras emociones, aunque sean desagradables. Si nos acercamos de esta forma a nuestro dolor, el dolor va a ir suavizándose y podremos afrontarlo de manera mucho más rápida y sana. Además, esa actitud de aceptación, apertura y curiosidad nos va a ayudar a ver la belleza colateral de esa experiencia que nos ha hecho sufrir, y con el debido tiempo, es posible que incluso lleguemos a dar las gracias por haber tenido esa experiencia. Seguramentente somos lo que somos gracias a haber pasado por esa experiencia. 

Otro efecto de la aceptación y del acercamiento con curiosidad a las experiencias y emociones dolorosas es comprender a nivel profundo que todo está conectado, y esto se visualiza de forma muy clara en la obsesión que tiene el protagonista del filme con las construcciones de dominó en las cuales el hecho de tocar una sola pieza genera una cadena de conexiones inimaginables, haciendo que todas las piezas de una enorme construcción vayan cayendo. Las personas que son capaces de superar una experiencia trágica o dura y ver la belleza colateral de la misma llegan a un nivel de entendimiento y sabiduría mayor que el resto de personas. Y ese nivel de sabiduría nos lleva a ver la profunda conexión de todas las cosas y todas las personas (mover solo una pieza de dominó termina derribando una construcción de 5000 piezas porque están todas conectadas).

Sí, todo está conectado. Y no somos conscientes de las increíbles conexiones que nos rodean en nuestra vida. De hecho, cada comportamiento, decisión o actitud nuestro impacta en algo o alguien, y el impacto en ese algo o alguien impactará en otra persona o situación, y así hasta el infinito, como las piezas de dominó. Muchas veces, ese impacto vuelve a nosotros como si fuera un boomerang. Así que una decisión cotidiana que estés tomando está teniendo muchas consecuencias (en tus amigos, familiares, compañeros de trabajo, personas desconocidas, en ti mismo/a), muchas más de las que te imaginas. Esta conciencia profunda sobre el impacto de nuestras microdecisiones y conductas puede llevarnos a vivir una vida con más sentido, propósito y responsabilidad, lo cual derivará en una vida más plena y feliz.

Aceptar la vida como es y acercarnos al dolor de nuestras experiencias vitales, en lugar de huir, escapar o rebelarnos, nos permitirá acceder a un nivel superior de conocimiento, plenitud y comprensión de lo que significa la experiencia de vivir. Y ahora, te propongo un ejercicio de reflexión. Recuerda una experiencia muy dura, dolorosa o trágica que hayas tenido, y hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué aprendiste de aquella experiencia?
  • ¿Cual fue o ha sido la belleza colateral de dicha experiencia? ¿Qué es lo que te ha dado? (mayor comprensión, reinventarte profesionalmente, ser más fuerte, vivir de forma más auténtica y plena, …)
  • ¿Qué podrías agradecer de aquella experiencia?

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

3 motivos para reírnos

Dice Milan Kundera en su último libro “La fiesta de la insignificancia” que ante el mundo, sólo queda una posible resistencia: no tomarlo en serio. La risa es un antídoto para la ansiedad, la preocupación, el estrés o la tristeza. Es sin duda un bien escaso en el mundo en que vivimos, tan lleno de crispación, irritabilidad e indignación. Y deberíamos tomarnos muy en serio reírnos más, porque toda nuestra vida y nuestro trabajo se transformaría, y también nosotros mismos. Al fin y al cabo, nuestra experiencia se basa en una percepción subjetiva de la realidad, y por tanto el observador que somos moldea y distorsiona la realidad, de una forma u otra.

1. Reírnos de nosotros
En primer lugar, y quizá uno de los retos más difíciles que tenemos todos, debemos aprender a reírnos de nosotros mismos. Nos tomamos demasiado en serio, pensando que somos el ombligo del mundo, que somos muy importantes, cuando la realidad es que somos bastante pequeños si tenemos en cuenta que somos uno de los más de 7000 habitantes que vivimos en el planeta tierra, que por cierto es muy pequeñito, y que se encuentra en la Vía Láctea, que es sólo una de las 100 billones de galaxias que existen en el universo.

Esta actitud ignorante de creernos el centro del universo hace que nos enfademos por cualquier cosa que nos hacen o dicen, que nos culpemos y desesperemos cuando cometemos un error, que magnifiquemos situaciones que afectan a nuestro ego, poniendo por delante nuestro orgullo y compitiendo por tener razón y convencer al otro de nuestras razones, en lugar de disfrutar de su compañía. Nos tensamos por ideas preconcebidas sobre el éxito, ideas que hemos comprado a lo largo de nuestra vida o carrera profesional, y nos llevan a estresarnos si no alcanzamos lo que socialmente se espera de nosotros. Las consecuencias de todas estas conductas es una gran rigidez ante la vida, una incapacidad para disfrutar de las experiencias que cada momento el mundo pone ante nuestros ojos, y desde luego una irritabilidad y ansiedad exageradas ante las demandas de nuestra vida. En definitiva, no vivimos.

Es necesario reírnos de nosotros, de nuestras debilidades, de nuestros errores, de nuestra imperfección. Es la única vía para ir más ligeros de equipaje y convivir de forma más tranquila con nosotros. Porque lo que suele suceder es que no nos soportamos a nosotros mismos, y vivir con uno mismo así es un auténtico calvario. Podemos escapar de todos y de todo, pero no de nosotros. Aunque viajemos a miles de kilómetros y nos alejemos de todas las personas que nos conocen, siempre llevaremos con nosotros a nuestro yo. Si uno se toma poco en serio, se reirá mucho más en el día a día, disfrutará de las pequeñas cosas y de las grandes cosas, y detectará oportunidades que otros, sumidos en la bronca o la desesperación consigo mismos o con los demás, no serán capaces de ver. En el fondo estamos hablando de aceptarnos como somos, y disfrutar de la vida tal y como es.

2. Reírnos de nuestros problemas.
Tampoco debemos tomarnos demasiado en serio los problemas que tenemos, o los que tienen nuestras personas queridas. Si miramos todo con cierta perspectiva, la que dan unos cuantos años después de haber vivido una determinada experiencia, nos daremos cuenta de que todo es relativo, de que una experiencia muy dolorosa puede haber sido la semilla de otras experiencias positivas y a veces esenciales para ser quien somos hoy. Ya lo decía Steve Jobs en su famoso discurso en Stanford sobre conectar los puntos. Cuando conectamos dos puntos (experiencias, hechos…) muy lejanos en el tiempo y que aparentemente no tenían ninguna conexión, entendemos todo con mayor lucidez, y nos damos cuenta de que dimos una importancia exagerada a aquella experiencia, sea de éxito o de fracaso. Al fin y al cabo, ¿Qué es el éxito? ¿Qué es el fracaso?

No hay verdades absolutas, y por tanto debemos reírnos de nuestras certezas y de nuestras verdades, porque no son reales. En mi caso, lo que hace 10 años consideraba una certeza, hoy ya no lo es, y lo que considero seguro hoy, dentro de un mes habrá dejado de serlo. Cuando tratas de reencuadrar con perspectiva cualquier experiencia o situación difícil, todo se mueve con mayor fluidez, y empiezas a comprender muchas cosas que antes ni te las habías planteado, y como consecuencia, comienzas a reirte más a menudo.

3. Reírse con los demás.
Si te ríes de ti mismo y de tus problemas y certezas, te aseguro que de forma natural vas a reírte mucho más con los demás: con tus hijos, tus amigos, tu pareja, tus compañeros de trabajo. Y de pronto la vida cambia de color. Lo que antes era gris o negro, ahora es azul, verde o amarillo. Es como si te hubieras cambiado de gafas para ver el mundo. Y los demás, lógicamente, querrán estar más cerca de ti, querrán dejarse influenciar más por ti, y a veces querrán seguirte adonde vayas. Te habrás convertido en una persona influyente, en un líder. ¿Quién dijo que convertirse en un líder era una tarea pesada o dura? Nada más lejos de la realidad. Es realmente divertido.

Dime, ¿Crees que te ríes lo suficiente? Piénsalo un momento. ¿Sueles reírte, bromear, sonreír frecuentemente? Quizá te tomas la vida demasiado en serio, tal vez te tomas a ti mismo/a demasiado en serio. Si no te ríes mucho, en primer lugar plantéate estas 3 preguntas. Este es sólo el primer paso:

– ¿De qué podrías estar agradecido o agradecida en tu vida? Piensa en algo que te haya ocurrido en la vida por lo cual estés agradecido/a.
– ¿A qué persona o personas podrías agradecerle algo importante?
– ¿Recuerdas un pequeño momento positivo o feliz que hayas vivido hoy? Puede ser una comida con un amigo, o haberte reído con tu hija, o haber visto una buena película. Ahora, da las gracias por este pequeño momento de hoy.

Si practicas a menudo el agradecimiento, estarás más preparado/a para empezar a reírte de los 3 motivos que he mencionado. ¡A vivir y a reír!

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Los dos pilares de la motivación

Esta mañana me ha llegado a mi buzón de correo electrónico un mensaje que estaba encabezado por la siguiente frase de Steve Jobs: En los últimos 33 años, me he mirado al espejo todas las mañanas y me he preguntado a mí mismo: “si hoy fuera el último día de mi vida, ¿Querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Es importante mirarnos a nosotros mismos, analizar nuestra vida con frecuencia, y cuestionar lo que hacemos cada día, con el fin de asegurarnos de estar viviendo la vida que queremos vivir, de estar trabajando en lo que realmente queremos trabajar. Y si no es así, sin hundirnos ni dramatizar, sería recomendable plantearnos un cambio. La vida es muy corta como para desperdiciar días, semanas, años de nuestra existencia en un trabajo que no nos gusta, en una relación con la que no somos felices, o actividades que no nos aportan nada positivo.

Plantearnos qué queremos es una de las cosas más difíciles que hay. Normalmente sabemos muy bien qué es lo que NO queremos, pero otra cosa es tener claridad sobre lo que queremos. Para ello, no hay otro camino que conectar con uno mismo, con los valores, con lo que verdaderamente le importa a uno. Y luego tomar decisiones, a veces difíciles. Este es el primer pilar de la motivación sostenible: ir a por lo que queremos.

Por otro lado, para sentir esa motivación y energía diarias que se deduce de la frase de Steve Jobs, pienso que no sólo hay que ir a por lo que uno quiere, en todas las facetas de tu vida personal y profesional. Este es sólo el 50%. ¿Y cual es el otro 50% de nuestra felicidad y motivación?

El segundo pilar, y que nos da el otro 50%, es valorar y agradecer lo que tenemos. Muchas veces nos obsesionamos con lo que nos falta, nos dejamos esclavizar por nuestros objetivos, y no disfrutamos el presente. Así la vida se convierte en una carrera constante en la que no nos permitimos ningún respiro ni satisfacción. Por eso, el segundo pilar sería focalizarnos en lo positivo que tenemos en nuestro trabajo y vida, que seguro es mucho.

Yo, por las mañanas, después de mi media hora de meditación doy las gracias todos los días, sin excepción, por situaciones o experiencias concretas que he vivido el día anterior. Te aseguro que es un pequeño ejercicio pero que es fundamental para mí, porque me ayuda a apreciar y valorar lo muchísimo que tengo.

En resumen, para mí la motivación y la felicidad se basan en 2 pilares:

1. Ir decididamente a por nuestros sueños y metas tanto profesionales como personales. (futuro)

2. Valorar, disfrutar y agradecer lo que ya tenemos en nuestra vida. (presente)

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Los últimos 4 días para aprender a vivir

Imagina que vas a morir dentro de 4 días, y se te permite elegir, sin limitaciones de ningún tipo (espacio, dinero, personas…) lo que vas a hacer en esos 4 días. Este ejercicio lo planteé en mi libro “Zen Coaching” Ed. Díaz de Santos (2008) y varias personas me han comentado que ha transformado sus vidas. ¿Te atreves a hacerlo?

PRIMER DÍA. Dedicado al ocio y a la diversión
Escribe todo lo que harías durante el primer día, relacionado con tus hobbies, aficiones, actividades que te produzcan más placer o diversión. Es un día sólo para ti. Permítete ser todo lo egoísta que quieras.

SEGUNDO DÍA. Dedicado a una actividad profesional remunerada que te apasione.
Escribe en qué actividad profesional trabajarías durante este día, una profesión que te apasione, aunque nunca la hayas desarrollado o aprendido. Imagínate que ya tienes la formación o experiencia precisa para trabajar en ello. No te limites en cuanto a tiempo, dinero, etc.

TERCER DÍA. Dedicado a compartirlo con las personas que más quieres.
Escribe todo lo que harías durante este día con las personas más especiales para ti. ¿Con quién o quiénes pasarías este día, y qué harías con ellos?

CUARTO DÍA. Dedicado al perdón y al agradecimiento.
Escribe lo que harías durante este día dedicado a pedir perdón y a dar las gracias a todas las personas que desees. Escriba a qué personas y los motivos para darles las gracias y/o pedirles perdón.

Este ejercicio te revelará muchas cosas sobre ti, si lo haces con verdadero interés y compromiso. Te aclarará cuales son tus verdaderas prioridades, y cuales son tus valores más importantes. Una vez que hayas realizado el ejercicio, el siguiente paso es preguntarte ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿A qué estás dedicando tu tiempo? ¿En actividades superficiales u obligaciones absurdas a las que te has encadenado? ¿Tu trabajo te apasiona y hace que des lo mejor de ti mismo/a?

La famosa psiquiatra del siglo XX Elisabeth Kübler Ross dedicó su vida a atender emocionalmente a personas de todo el mundo que estaban a punto de morir, ya en su fase terminal. Ella decía que fueron las personas que más le enseñaron sobre la vida. El motivo es que estas personas valoraban en esos últimos instantes de su vida las cosas realmente importantes de la vida: querían compartir el mayor tiempo posible con las personas queridas, se daban cuenta de que habían perdido mucha energía en disputas y actividades superfluas, y disfrutaban simplemente de estar vivos.

Te animo a que me escribas, a través del formulario de contacto, tus conclusiones (y decisiones) después de haber realizado el ejercicio de los 4 días.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor. http://www.javiercarril.com

 

Lo hicieron porque no sabían que era imposible

El viernes asistí al evento motivacional “Ahora tú”, en su segunda edición. Y disfruté muchísimo, la verdad. Me gusta impartir conferencias tanto como escucharlas. Pero hubo una ponencia que me impactó de forma especial, la de Nando Parrado, uno de los supervivientes del conocidísimo accidente aéreo de los Andes, una de las más impresionantes historias de supervivencia del ser humano. Cuando escuchas de sus labios el relato de la estremecedora historia, sientes escalofríos por su enorme sufrimiento. Sientes el pánico que sintió cuando la muerte estuvo tan cerca, tan tangible.

En el accidente murieron su madre y su hermana, y varios de sus mejores amigos. Y después de pasar un hambre y una sed terribles, un frio de 30º bajo cero y haber tenido que alimentarse con la carne humana de sus propios compañeros para sobrevivir, Parrado decidió liderar una expedición suicida por los Andes helados para buscar ayuda. Expertos alpinistas no se explican cómo pudieron sobrevivir durante 72 días en esas extremas condiciones, y tampoco cómo Parrado y dos compañeros lograron llegar, con los precarios medios y ropa que tenían, hasta el lugar donde los rescataron. La frase “Lo hicieron porque no sabían que era imposible” encaja a la perfección con esta historia épica de supervivencia.

Todas las personas de este país que se pasan el día quejándose, criticando, protestando, culpando a otros de su situación, deberían escuchar a Parrado. Deberían oírle dar las gracias por la vida que ha tenido después de aquella tragedia, oírle decir que se siente feliz, que acepta completamente aquella experiencia, que vive el presente y disfruta cada minuto de su vida. Todas esas personas deberían sentir vergüenza por quejarse de tantas banalidades y tonterías. Lo que deberían hacer es dar gracias por lo que tienen, que es muchísimo. Deberían dar las gracias por estar vivos, por respirar, por poder comer dignamente, por tener agua potable, por poder ducharse por la mañana con agua caliente.

No nos damos cuenta de lo que tenemos, no lo valoramos. Y desperdiciamos nuestra preciosa y corta vida yendo de víctimas. Irene Villa, otra de las ponentes de “Ahora tú”, fue una víctima del terrorismo de ETA, y perdió en el atentado sus dos piernas cuando tenía sólo 12 años. Sin embargo, nunca se sintió como una víctima. Afrontó su vida con coraje y optimismo pese a su tragedia personal, y perdonó a los que cometieron aquella atrocidad.

Aprendamos de estos dos ejemplos vivos. Ambos son dos monumentos a la humildad, a la dignidad, a la responsabilidad, y al valor. Por supuesto, la mayoría de los políticos de este país también deberían aprender mucho de estos dos ejemplos.

Ahora te sugiero que hagas el siguiente ejercicio: cierra los ojos y piensa en 1 situación o experiencia concreta de ayer por lo que deberías dar las gracias. Por ejemplo, estar media hora jugando y riendo con tu hijo, una felicitación por un buen trabajo, estar bien de salud, etc.

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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, ed. Díaz de Santos, 2008.

¿Qué te está regalando la vida?


El pasado fin de semana ha sido sencillo y relativamente tranquilo. Sin embargo, he disfrutado de momentos fantásticos con mis hijas. Y digo “disfrutar” porque he sido muy consciente de que los he vivido intensamente, aunque puedan parecer hechos muy normales. He reído a carcajadas con ellas, he tenido alguna conversación maravillosa y sorprendente a las 12 de la noche, y las he visto vivir intensamente, VIVIR con mayúsculas, a cada una con su personalidad y con su edad. En definitiva, he sido actor y espectador de un espectáculo increíble: la vida en su máximo esplendor y esencia.

Y eso me hace reflexionar sobre el enorme regalo que me ofrece la vida a cada minuto. No sólo en mi vida personal sino también a nivel profesional como coach y empresario. ¿Y qué hago yo con este regalo? Pues no siempre lo valoro como se merece, la verdad. Soy humano, y a veces mi ceguera o mis miedos me impiden disfrutar al máximo de dicho regalo. Sin embargo, considero un objetivo diario el hecho de ser muy consciente cada día de lo privilegiado que soy, y doy gracias a menudo por todo lo que la vida me ha ofrecido y sigue ofreciéndome.

Y de nuevo quiero ser muy sincero contigo: mi vida no ha sido ni es de color de rosa en todos los momentos. Como la vida de cualquiera, he tenido y sigo teniendo instantes de sufrimiento, experiencias difíciles y fracasos. Pero eso no cambia ni una coma lo que de verdad siento que es la vida: un auténtico regalo.

Mi pregunta es: ¿Qué te está regalando la vida en este momento? Permítete parar un momento y pensar sobre esta pregunta que todos nos debemos hacer una y otra vez, día tras día.

Y ahí va mi segunda pregunta: ¿Qué estás haciendo tú con ese regalo?

Observa si lo estás apreciando en su justa medida, pregúntate si estás bebiéndote la vida a sorbos con pasión o si por el contrario, estás desperdiciando y menospreciando ese regalo. Quizá te quejas frecuente e injustificadamente de tu situación, tal vez desgastas demasiada energía criticando a otras personas o a ti mismo/a, o probablemente ves demasiado la televisión o te pasas la vida estresado/a trabajando y contestando e-mails a las 11 h. de la noche. Si es así, despierta de una vez y empieza a disfrutar del aquí y ahora. Porque la vida es muy, muy corta. Y sólo existe lo que está sucediendo ahora mismo, en este lugar. Y tú te lo estás perdiendo…y lo peor es que nunca…nunca este momento se volverá a repetir.

¿A qué esperas para salir con ella a escena?

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un nuevo método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.

La fuerza del agradecimiento

Vuelvo a mi blog después de un mes de locos, con muchísimo trabajo y lo que es más importante, proyectos apasionantes y preciosos. Este mes he impartido varias conferencias sobre motivación y superación, en diversas Convenciones anuales de empresas como Trucco. Además, he iniciado un proyecto de formación sobre Gestión de estrés para directivos de una Universidad privada y un proyecto fascinante de coaching grupal, y he continuado con varios procesos de coaching ejecutivo individual.

Aparte, estoy diseñando junto a mis socios de Execoach dos programas únicos en el mercado, que comenzarán su andadura en el mes de noviembre: el programa LÍDER-COACH para directivos y jefes de equipo de empresas, en colaboración con el grupo de comunicación Unidad Editorial (El Mundo, Telva, Expansión), y el programa de certificación en Coaching de equipos, en alianza con el Instituto Internacional OlaCoach.

Además, asistí al seminario intensivo de la Mente Millonaria, de Harv Ecker, y a un acto del Club de Creativos, con 3 charlas de importantes creativos publicitarios españoles.

Muchas actividades y muy estimulantes, lo que me han hecho abandonar temporalmente el blog. Pero aquí estoy de nuevo, precisamente para dar las gracias por todo lo que estoy viviendo y disfrutando en mi vida personal y profesional. Y estoy aquí también para decirte que tú también debes dar las gracias, porque seguro que tienes motivos de sobra para agradecer lo que tienes en tu vida.

Hace poco escuché en una conferencia que en la Universidad de California se había realizado un experimento, en el cual se les pedía a los participantes que todas las noches escribieran en un papel cinco cosas por las que se pudieran sentir agradecidos. Al cabo de varios meses, las personas que lo hicieron todos los días se sentían más capaces de alcanzar sus objetivos, más felices y motivadas, e incluso habían fortalecido su sistema inmunológico. ¿Te sorprende la enorme fuerza del agradecimiento?

Incluso aunque estés en una situación que percibes o interpretas como horrible o crítica, estoy convencido de que tienes muchos motivos para dar las gracias. El problema es que nuestro enfoque habitual es hacia lo negativo, hacia lo que me falta, y raras veces nos enfocamos en lo que tenemos.

Así que te invito ahora mismo a que cuando termines de leer este artículo, cojas boli y papel y escribas 5 motivos por los que podrías sentirte agradecido a la vida. Y te animo a que repitas este ejercicio todas las semanas, por lo menos una vez. Accederás a la energía impresionante que nos proporciona el agradecimiento. Cuando nos enfocamos en lo positivo de nuestra vida, lo positivo crece en nuestra vida. Y si por el contrario, si nos enfocamos en lo negativo, eso también crece. No me preguntes por qué. Simplemente, sucede. Así que cambia tu enfoque y empieza a dar las gracias.

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un nuevo método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.