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Los 6 sabios ciegos y el elefante

En la India había seis sabios ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era de todos el más sabio, y uno de sus temas preferidos era sobre cómo era realmente un elefante. Un día decidieron conocer lo que era un elefante. Un guía los adentró en la selva puestos en fila, uno tras otro, asidos a una larga cuerda que los unía. No habían andado mucho cuando de pronto se encontraron con un gran elefante tumbado sobre su costado apaciblemente. Mientras se acercaban el elefante se incorporó, pero enseguida perdió interés y se preparó para degustar su desayuno de frutas que ya había preparado.

Los seis sabios ciegos estaban llenos de alegría, y se felicitaban unos a otros por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema y decidir cuál era la verdadera forma del animal.

El primero de todos, chocó de frente con el costado del animal.

-¡Oh, hermanos míos! –exclamó- yo os digo que el elefante es exactamente como una pared de barro secada al sol.

Llegó el turno del segundo de los ciegos, que tocó uno de los colmillos del elefante.

– Yo os digo que la forma de este animal es exactamente como la de una lanza curvada… sin duda, esta es.

El resto de los sabios no podían evitar burlarse en voz baja, ya que ninguno se acababa de creer los que los otros decían. El tercer ciego agarró la trompa del animal notando su forma alargada.

– Escuchad, este elefante es… como una larga serpiente.

Los demás sabios disentían en silencio, ya que en nada se parecía a la forma que ellos habían podido tocar. Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y  prendió la cola, notando cada una de las arrugas. El sabio no tuvo dudas y exclamó:

– ¡Ya lo tengo! El elefante es igual a una vieja cuerda.

El quinto de los sabios tocó por casualidad la oreja del animal y dijo:

– Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano. 

El sexto sabio agarró con fuerza su gruesa pata.

– Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la forma que el tronco de una gran palmera.

Ahora todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera del elefante, y creían que los demás estaban equivocados. Satisfecha así su curiosidad, volvieron a su casa, donde retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante. Seguramente todos los sabios tenían parte de razón, ya que de algún modo todas las formas que habían experimentado eran ciertas, pero sin duda todos a su vez estaban equivocados respecto a la imagen real del elefante. 

REFLEXIONES SOBRE EL CUENTO

Uno de los síntomas claros de la ignorancia es, paradójicamente, creer que estamos en posesión de la verdad, o dicho de otra forma, creer que tenemos la razón. Es increíble lo común que es esta necia convicción. Yo me encuentro constantemente con personas convencidas de que saben lo que es verdad o lo que es correcto. Esta actitud ignorante proviene muchas veces de una creencia errónea de que tenemos que demostrar ante los demás que tenemos las ideas claras, porque eso demuestra seguridad en uno mismo.

Sin embargo, esta actitud egocéntrica nos conduce a numerosos conflictos con personas que nos cuestionan o que tienen otra perspectiva diferente, como ocurre en el cuento. Si no queremos caer en la ignorancia y en el egocentrismo, debemos tener una mente abierta, y no asumir que lo que vemos es toda la realidad, sino una pequeña parte de dicha realidad, y abrirnos a las percepciones o visiones de los demás. Sin duda, este es el profundo mensaje del cuento. Porque otro síntoma de la ignorancia es tener la creencia ilusoria de que constantemente tenemos la visión completa, ya que esto nunca es así.

Todos interpretamos la realidad con nuestros filtros, que provienen de nuestras experiencias pasadas, la educación que hemos recibido, nuestras creencias e ideas preconcebidas. Darnos cuenta de cómo distorsionamos y contaminamos la realidad con nuestros juicios y pensamientos es una demostración de sabiduría y podemos desarrollarla a través de la práctica del mindfulness o de un proceso de coaching individual. Ambas disciplinas nos ayudan a no estar condicionados por dichos sesgos cognitivos, a ver las cosas con más claridad y ecuanimidad, y de paso a evitar enzarzarnos en discusiones y conflictos inútiles como el de los 6 ciegos del cuento.

Lo contrario de la ignorancia, como he dicho, es sabiduría. Si queremos vivir y actuar con sabiduría en nuestra vida, necesitamos recordarnos que no lo sabemos todo, que no tenemos la visión completa de las situaciones, y por tanto, que necesitamos ser abiertos y estar dispuestos a escuchar al otro, así como aprender de las personas que tienen una visión diferente de la nuestra, porque completará nuestra perspectiva limitada. En lugar de pelear con los demás para ver quién gana en la discusión, te animo a escuchar más, a dejar de hacer asunciones, y de paso, a mejorar tu visión del mundo y tus relaciones con los demás.  

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.


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Eliminar los «deberías» de nuestra vida

Existe un pensamiento que se repite en nuestra mente millones de veces y que nos provoca un enorme estrés y ansiedad, a veces incluso culpabilidad. Es el pensamiento que empieza por «debería…». ¿Te suena? Te pongo algunos ejemplos:

  • Debería hacer más deporte
  • Debería estar más con mi familia
  • Debería comunicarme más
  • Debería mejorar mi inglés
  • Debería decirle a mi jefe que me de más autonomía
  • Debería comer más sano
  • Debería meditar

¿Qué nos aporta este patrón de pensamiento tan común y extendido? ¿Algún beneficio? Rotundamente no.

Normalmente nuestros «deberías» son una tortura psicológica que permitimos e incluso que fomentamos, pero que no generan ninguna acción. Es decir, son pensamientos improductivos porque no nos motivan a tomar decisiones para mejorar o cambiar aspectos de nuestra vida. Simplemente, son basura mental que nos hacen estar más irritables, más estresados, porque van minando nuestra autoestima lenta pero eficazmente.

El problema con este patrón mental, igual que cualquier otro, es que no seamos conscientes de su constante invasión cotidiana en nuestra actividad mental, y de su devastador efecto emocional en nosotros. La inconsciencia nos conduce a la ignorancia, y ésta al sufrimiento. Por tanto, el primer punto fundamental para gestionar nuestros «deberías» es mantenernos atentos a su aparición en el día a día.

En segundo lugar, pensemos en el auténtico significado de los pensamientos que empiezan con «debería». En realidad son expectativas que produce una parte que todos tenemos en nuestro interior: nuestro «yo juez». También aquí aparece con peso otra parte de nosotros que nos limita, nuestro «yo complaciente». ¿Y de dónde vienen esas expectativas? De lo que los demás esperan de nosotros, o de lo que se supone que la sociedad espera de nosotros, con el fin de aceptarnos como personas dignas de respeto y admiración. . Si analizamos de cerca los «deberías» nos daremos cuenta que son historias que nos contamos a nosotros mismos y creencias limitantes que tenemos interiorizadas, pero que no son verdad. ¿Quién dice que «debería» hacer esto o aquello? ¿Quién dice que «debería» ser de esta manera o aquella?

Pero además del estrés que nos provocan, los «deberías» tienen otro gran coste: no nos movilizan para actuar. Nos quedamos rumiando lo que deberíamos ser y hacer, pero no tomamos decisiones, no actuamos, no nos ocupamos. Así que ¿Cómo nos liberamos de estos «deberías» tan tóxicos? Cambiando nuestro lenguaje.

¿Qué pasaría si cada vez que tu mente parlotea «deberías» sin parar, transformaras cada uno de ellos en un «Quiero hacerlo» o «Voy a hacerlo», o «Elijo hacerlo»? O bien, «No quiero hacerlo» o «No voy a hacerlo» o «Elijo no hacerlo». Hay un cambio de perspectiva importantísima, aunque parezca superficial. El lenguaje que utilizamos para hablar con nosotros puede limitarnos y conducirnos a la parálisis y ansiedad constante, o bien puede potenciarnos y movilizarnos a actuar y a ocuparnos de nuestra vida.

Cuando cambiamos nuestros «deberías» por los «quieros» algo cambia a nivel emocional. De pronto, nos damos cuenta de que no estamos obligados a hacer todo eso que nuestro «juez implacable» o nuestro «yo complaciente» nos dice, sino que podemos elegir hacerlo o no hacerlo. Y entonces emerge sutilmente un empoderamiento, lejos del victimismo y culpabilidad de los «deberías». Nos damos cuenta de que podemos elegir hacer o ser lo que realmente consideremos que nos va a ayudar a crecer como personas o a mejorar nuestro bienestar. Y si no lo vamos a hacer, entonces dejémonos de tonterías y de excusas camufladas de «deberías».

Así que el transformar un «debería» victimista en un «elijo hacerlo o no hacerlo» supone una asunción de responsabilidad. Tomamos responsabilidad de nuestra vida como adultos protagonistas de nuestra vida, y dejamos de actuar como niños inmaduros.

Por tanto, si existen muchos «deberías» en tu vida, ¿No crees que es hora de tomar una decisión adulta y consciente? Si no quieres hacer deporte asumiendo las consecuencias de esa decisión, ¡No lo hagas! Si no estás pasando más tiempo con tu familia, deja de torturarte a ti mismo/a y sé realmente honesto/a contigo. ¿De verdad quieres pasar más tiempo con tu familia? ¿O en realidad trabajas 14 horas diarias porque eso es lo que te motiva y no quieres pasar más tiempo con tu familia? ¡Pues asume tu responsabilidad y toma la decisión! Aunque parezca duro lo que estoy diciendo, es mejor ser sinceros con nosotros mismos y con nuestras verdaderas prioridades, que pasar el resto de nuestra vida pretendiendo engañarnos y fingiendo ser personas que en realidad no somos.

Porque en definitiva, lo que determina nuestras prioridades y valores no son todos los «deberías» que andamos diciendo todo el día para parecer grandes personas. Nuestras auténticas prioridades se reflejan en nuestras decisiones, en el tiempo que dedicamos realmente a las actividades y áreas de nuestra vida. Y los demás lo saben. Dejemos de llenarnos la boca diciendo que «deberíamos comer más sano» si luego nos atiborramos de comida basura. Dejemos de decirnos que «deberíamos dejar ese trabajo que no nos llena» y tomemos una decisión diciendo: «He decidido cambiar a un trabajo que me motive» o «Acepto quedarme en mi trabajo actual porque me da seguridad financiera». Eso es ser maduro y responsable. Lo contrario es poner excusas, disfrazar lo que no queremos ver con los «deberías», y no ocuparnos de diseñar la vida que queremos. Para terminar, transformemos los deberías del inicio del artículo:

  • Voy a hacer más deporte (o no)
  • Quiero estar más con mi familia (o no quiero…)
  • Me comprometo (o no) a comunicarme más
  • Voy a mejorar mi inglés (o no voy a hacerlo)
  • Voy a decirle a mi jefe que que me de más autonomía (o no voy a hacerlo)
  • Elijo (o no) comer más sano
  • He decidido meditar (o no meditar)

Todo empieza a cambiar cuando cuando cambiamos nuestro lenguaje interno, cuando empezamos a comunicarnos con nosotros desde la responsabilidad y no desde el victimismo y la obligación. Cada tema deja de ser una imposición o expectativa de nuestro «yo juez» o «yo complaciente» que está buscando ser aceptado y agradar a todo el mundo. Y entonces empieza a convertirse en una elección consciente y responsable tomada desde nuestro ser. Así que a partir de ahora, mantente atento/a a la aparición de tus «deberías» y transfórmalos en una verdadera decisión.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.


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Los niveles de conciencia y la felicidad

El ser humano lleva buscando la felicidad desde hace miles de años, después de haber logrado cubrir sus necesidades básicas fundamentales. Y a estas alturas de su historia, aún no nos ponemos de acuerdo en cómo alcanzar la deseada e idealizada felicidad. No faltan gurús que dicen tener el secreto de dicha felicidad duradera lanzándonos recetas pobres, superficiales y muchas veces tremendamente cursis. «El secreto de la felicidad es aprender a amar» dice uno de esos gurús. «La clave es ser agradecidos y dar las gracias por la vida, que es maravillosa» nos dice otro gurú. Esto está muy bien, pero ¿Eso es todo? Estos seudogurús dan consejos como si la vida no tuviera la otra cara oscura, que es al menos igual de importante y por la que justificadamente podríamos también decir que la vida es una tortura o una lucha llena de sufrimiento. Seudogurús hay muchos en las redes sociales, incluyendo colegas de mi profesión de coaching o algunos profesores de mindfulness.

Desde luego, siempre hay aportaciones interesantes y que aportan claridad por parte de grandes maestros espirituales, así como de algunos reconocidos psicólogos. Pero siempre estas personas, que realmente nos ofrecen luz sobre cómo ser más felices y sentirnos mejor con nuestras vidas, hablan de manera realista, aterrizada, humilde, y contemplando las dos caras de la vida: la maravillosa y la horrorosa. No hablar de la segunda como si no existiera genera una gigantesca frustración y ansiedad en millones de personas porque creen que sólo los gurús y personas especiales son capaces de ser felices, y sin embargo ellos son torpes y miserables que sufren cada día sin saber qué hacer con su vida.

En mi experiencia, sin lugar a dudas, me ha ayudado definitivamente la perspectiva de estos maestros que hablan claro, sin florituras ni adornando las cosas ni vendiendo una especie de receta mágica. Y todos ellos se focalizan en un aspecto clave, que es elevar nuestro nivel de conciencia. Porque cuanto más elevado sea nuestro nivel de conciencia sobre uno mismo, sobre la vida y sobre nuestras relaciones, no cabe duda que seremos más felices. Con la reserva de que la felicidad no es un estado permanente, sino un estado al que se va y se viene, igual que el dolor y el sufrimiento.

¿Y qué es el nivel de conciencia? Para explicarlo de manera sencilla, funcionar en piloto automático es justo lo contrario de vivir con consciencia nuestra vida. Y vivir en automático es una auténtica pandemia. La gente vive corriendo, como pollos sin cabeza, sin ser consciente de todo lo que sucede a su alrededor, y mucho menos de lo que sucede en su interior (sus emociones, pensamientos, creencias, valores, juicios, sesgos). Cuando vivimos con tal nivel de inconsciencia, lo normal es que vivamos estresados, ansiosos, ignorantes, enfadados, deprimidos y eso sí, haciendo cosas todo el día sin pararnos a reflexionar o a simplemente descansar y «no hacer» nada.

Precisamente cuando dejamos de hacer cosas sin parar y nos permitimos «no hacer» empezamos a darnos cuenta de muchas cosas. Pero claro, algunas de esas cosas no queremos verlas, nos asustan, nos deprimen, y por tanto inventamos un montón de estrategias para huir de nuestros problemas y preocupaciones. Estas estrategias no hacen más que empeorar nuestro estado emocional, ya que huir y escapar de nuestros problemas y miedos es igual que escapar de nosotros mismos. Es el equivalente a la inconsciencia, a vivir con un nivel nulo o bajísimo de consciencia. Este es el motivo por el que, básicamente, sufrimos.

¿Y cómo subimos en la escala de los niveles de conciencia? Hay reconocidos maestros espirituales como el Dr. David R. Hawkins, autor de libros de referencia como «Dejar ir», que han creado su propia escala de niveles de conciencia, detallando qué actitudes y conductas están relacionadas con cada nivel de conciencia. Pero más allá de modelos o escalas, para mí la clave es saber que el secreto para vivir una vida plena y razonablemente feliz es elevar nuestro nivel de conciencia. Y desde luego, hay disciplinas y estrategias probadas para ayudarnos a este objetivo. Así transformamos el objetivo clásico de la humanidad desde hace miles de años de alcanzar la felicidad por un objetivo mucho más alcanzable y concreto como es el de ir aumentando progresivamente nuestro nivel de conciencia.

Las disciplinas probadas que mencionaba, y que yo mismo he experimentado durante los últimos 17 años de mi vida, son la meditación y el coaching. Cuando hablo de meditación, incluyo distintas variantes como la meditación zen, el mindfulness o la vipassana, que en el fondo son casi lo mismo. Y respecto al coaching, hay diversas formas de lograr aumentar nuestro nivel de conciencia: una es formarse como coach con un programa largo y profundo, y la otra forma es contratar a un coach para realizar un proceso de coaching. Tanto el coaching como la meditación tienen un pilar básico fundamental: generar y elevar conciencia. Y esto significa que gracias a practicar con regularidad (y guiados por los maestros o expertos de confianza, no los seudogurús que proliferan tanto en las redes) vamos a ir saliendo del piloto automático, comenzaremos a cuestionarnos por qué y para qué hacemos las cosas. Y también iremos despertando y descubriendo quienes somos realmente, más allá de etiquetas, roles, creencias e ideas preconcebidas generadas por la cantidad de programas mentales que nos han introducido desde la infancia.

Elevar el nivel de conciencia implica despertar a una visión nueva de la vida. Implica dejar de hacernos las víctimas en nuestra vida, hacernos responsables de nuestros errores y malas decisiones, reconocer nuestros puntos débiles y no culpar a nadie de lo que nos sucede en la vida. También implica ir descubriendo enormes tesoros, como la increíble sabiduría que habita en cada uno de nosotros, el enorme potencial que tenemos como seres humanos, algo que ni podíamos imaginar cuando estábamos inmersos en el piloto automático, quejándonos de todo, haciéndonos la víctima, manipulando, mintiendo y haciendo cosas sólo para gustar y ser aceptados socialmente. Y aquí empezamos a salir de nuestro mundo egocéntrico y de nuestra ignorancia y arrogancia, y empezamos a descubrir una realidad paralela, sólo disponible para aquellas personas privilegiadas que han descubierto estas disciplinas y las han practicado con regularidad (meditación, coaching), y que gracias a ello acceden a esa nueva dimensión donde comprenden en profundidad la vida, y en consecuencia, honran determinadas leyes fundamentales de la existencia. Estas personas han despertado de la anestesia mental y emocional masiva.

Desgraciadamente, la mayoría de las personas del planeta viven en una nube de ignorancia e inconsciencia que es la causa principal del sufrimiento y la infelicidad. La buena noticia es que cada vez más personas conocen y se abren a las disciplinas mencionadas. Tanto el coaching como la meditación han cambiado mi vida por completo, y también han transformado el concepto de mí mismo y de mi identidad como ser humano. Pero claro, esto no es un destino sino un camino de aprendizaje para toda la vida. Es decir, se trata de ir trabajando en nuestro autoconocimiento y nivel de conciencia de manera continua hasta el final de nuestra existencia. Y cuanto más alto sea nuestro nivel de conciencia, más felices seremos y más disfrutaremos del regalo de la vida tal y como es, abrazando tanto la parte luminosa como la parte oscura, que existe y es real. No neguemos la parte oscura de la vida y entonces tendremos toda la luz, aunque suene paradójico.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.


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Las emociones en la toma de decisiones

Todos necesitamos tomar muchas decisiones a lo largo de nuestra vida, tanto personales como profesionales. Y algunas de ellas son verdaderamente importantes o incluso pueden marcar nuestra vida de manera positiva o todo lo contrario. Por eso, es fundamental que demos la importancia que se merece al impacto de nuestras emociones en la toma de decisiones. Repasemos algunas de las emociones que afectan más a nuestras decisiones.

  • El miedo. Está claro que el miedo impide que tomemos muchas decisiones. Miedo al fracaso, miedo a sufrir, miedo al ridículo, miedo a ser rechazado socialmente. Estos miedos y otros muchos de los que no somos conscientes nos condicionan gravemente y evitan que avancemos hacia nuestras metas y sueños. Por ejemplo, el miedo al fracaso nos impide arriesgarnos y tomar la decisión que necesitamos, como dejar un trabajo desmotivante y lanzarnos a buscar un trabajo que realmente haga honor a nuestras fortalezas y pasiones. El miedo a la soledad puede tenernos esclavizados en una relación tóxica o simplemente que no nos aporta felicidad. Y el miedo a que nuestros hijos sufran puede hacer que tratemos de controlarlos demasiado y generarles estrés y una presión excesiva. También el miedo afecta negativamente a algunas decisiones financieras que tomamos, por ejemplo si vendemos unas acciones de la Bolsa cuando su valoración ha bajado (los expertos dicen que ese es el peor momento para vender porque perdemos dinero, así que nos aconsejan que esperemos a que vuelvan a subir para vender).
  • El enfado. Cuando estamos rabiosos o irritados por una situación frustrante o por una conducta de otra persona que nos ha enfadado, tomamos decisiones precipitadas de las que luego nos arrepentimos. Así como el miedo normalmente nos inhibe e impide tomar decisiones, el enfado tiene el efecto contrario, es decir nos hace tomar decisiones que no deberíamos, con el calentón. Estas decisiones normalmente nos hacen perder credibilidad ante los demás, deterioramos las relaciones tanto en el trabajo como en nuestra vida personal, nos hacen perder influencia hacia los demás y finalmente pueden provocar el aislamiento y la falta de confianza hacia nosotros.
  • La tristeza. Es una emoción que si no la dominamos puede llevarnos a la pasividad, a la apatía, y a no tomar decisiones necesarias para nuestro bienestar o para nuestra carrera profesional. La tristeza nos lleva a teñir el mundo de pesimismo y eso nos influye porque no hacemos nada por cambiar una situación difícil de la que necesitamos salir. Por ello, el efecto más habitual de la tristeza es inhibir nuestra capacidad para la toma de decisiones.
  • La alegría. Puede sorprenderte que la alegría pueda afectarnos negativamente en la toma de decisiones pero es así cuando no la modulamos o equilibramos su intensidad, como ocurre con cualquier otra emoción. Cuando estamos eufóricos y entusiasmados porque todo nos va sobre ruedas y hemos tenido una sucesión de éxitos o experiencias positivas, tendemos a tomar decisiones poco reflexionadas, sin sopesar que las cosas tarde o temprano cambiarán. La alegría excesiva nos puede nublar el juicio, y convertirse en una venda en los ojos que nos impide ver las cosas con realismo y eso nos lleva a tomar malas decisiones que luego tienen consecuencias. Si volvemos a las decisiones financieras, la excesiva alegría o confianza puede perjudicar nuestra solvencia económica si invertimos en Bolsa cuando está en niveles muy altos y hay mucha euforia. Una vez más los expertos nos dicen que tomemos la decisión contraria a la que nos dicta la emoción: no comprar porque probablemente no suba mucho más o incluso empiece a perder valor.

Entonces ¿Qué es lo que debemos hacer con las emociones para poder tomar las decisiones más beneficiosas para nuestra vida? En primer lugar, es crucial permitirnos sentir todas estas emociones ya que son normales y muchas veces son totalmente necesarias. Si nos entrenamos en permanecer conectados con nuestras emociones, seremos más conscientes del efecto que pueden tener en nuestras decisiones. Además, a veces cualquiera de las emociones mencionadas puede ser necesaria precisamente para tomar la mejor decisión.

El miedo no siempre es negativo, no estoy de acuerdo con quien dice que debemos superar nuestros miedos porque son ficticios (es lo que dice el conocido ejecutivo de Google Mo Gawdat en su libro «El algoritmo de la felicidad»). No es verdad. Nunca dejaremos de tener miedos porque forma parte de nuestra esencia como seres humanos, y esto es bueno y necesario para la toma de decisiones. Si no tuviéramos miedo, también tomaríamos decisiones absurdas y precipitadas que nos generarían un elevado sufrimiento, así que olvídate de estos consejos ridículos de que podemos vivir y tomar decisiones sin tener miedo. Una cosa es evitar la parálisis que genera el miedo cuando no lo gestionamos, y otra cosa muy distinta es no escuchar la emoción del miedo cuando aparece en nuestro interior. Igual que la tristeza, la ansiedad, la rabia o la alegría, debemos permitir que emerjan nuestras emociones y escuchar el mensaje que quieren darnos, porque pueden ser muy útiles a la hora de tomar nuestras decisiones.

El segundo paso, después de escuchar y sentir nuestras emociones sin taparlas ni negarlas, es gestionar o regular las emociones, bajar su intensidad, con el fin de que no ciegue nuestra capacidad para el pensamiento crítico y en consecuencia no nos perjudique, ya sea tomando decisiones poco reflexionadas o bien evitando tomar decisiones que son necesarias. Así que la gestión de emociones es una competencia imprescindible si queremos tomar las mejores decisiones. Pero la autorregulación emocional no significa eliminar la emoción, sino bajar su intensidad para que podamos tomar el control de la situación, y decidir con acierto y con plena consciencia.

Las emociones (todas, sin excepción) son imprescindibles y es imposible eliminarlas. La forma más efectiva de que no nos afecten negativamente en la toma de decisiones es escucharlas y gestionarlas. Lo que sí debemos evitar es que controlen y dominen nuestras conductas y decisiones como si fuéramos marionetas. No hay nada más efectivo para esto que desarrollar la consciencia y la gestión emocional, y para ello la práctica de la meditación mindfulness es tremendamente eficaz porque aporta mucha claridad mental y equilibra nuestro estado emocional, precisamente el estado mental que necesitamos para que nuestras decisiones estén bien reflexionadas, libres de sesgos cognitivos y emocionales, y nos conduzcan a nuestros objetivos y nos eleven a los más altos niveles de felicidad y éxito.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Los 8 caminos para una vida plena

La filosofía budista contiene una gran sabiduría que todos podemos aprovechar para mejorar la calidad de nuestra vida y mejorar también como seres humanos. Dentro de su enorme legado para la humanidad y el alivio del sufrimiento, Buda creó el llamado Óctuple sendero, que consiste en 8 caminos a cultivar con el fin de vivir una vida extraordinaria y plena. El Óctuple Sendero es una verdadera guía para actuar de forma más consciente y equilibrada, para tomar decisiones más responsables para la supervivencia y sostenibilidad de nuestro planeta, y para mejorar nuestras relaciones personales. En definitiva, un manual para mejorar como personas. Estos son los 8 caminos para ello:

  1. Comprensión correcta
  2. Intención correcta
  3. Habla correcta
  4. Acción correcta
  5. Atención correcta
  6. Concentración correcta
  7. Esfuerzo correcto
  8. Modo de vida correcto

Estos ocho aspectos nos proporcionarán una guía clara y concreta para transformar totalmente nuestra vida. Es importante no confundir la palabra “correcto” o “correcta” con los juicios morales que nos han enseñado desde niños sobre lo que es correcto o incorrecto. Lo correcto se refiere aquí a lo sabio o lo consciente. Por ejemplo, el esfuerzo correcto sería el esfuerzo sabio y necesario para cualquier tarea que emprendamos, y lo mismo para el resto de los ocho caminos.

La comprensión correcta. Se trata de comprender qué es la vida, qué significa, y alejarnos de ideas preconcebidas o de falsas ilusiones. La comprensión correcta está relacionada con tener claridad mental y ecuanimidad, y surge la mayoría de las veces de la experiencia directa. Cuando hemos superado positivamente una crisis vital o profesional importante, seguramente hayamos aumentado nuestra comprensión y por tanto, hemos evolucionado y crecido gracias a dicha crisis. Comprender también tiene que ver con integrar y aceptar determinadas leyes universales, como que todo cambia constantemente y nada permanece, o que nada ni nadie satisfará de forma duradera nuestras necesidades básicas. Entenderlo nos evitará una gran cantidad de sufrimiento.

La intención correcta se refiere a revisar siempre nuestras intenciones y aspiraciones, por si se han convertido en deseos y apegos perversos. ¿Qué intención tenemos cuando tenemos una conversación difícil con nuestro hijo, la de convencerle de nuestras razones o la de escucharle y comprenderle? ¿Qué intención real está detrás de participar en un voluntariado? ¿Es realmente ayudar a los demás o es eliminar nuestro sentimiento de culpabilidad o mostrar a los demás lo buena persona que somos? Ante todo, debemos ser muy honestos con nosotros respecto a nuestras intenciones, porque de lo contrario nos estaremos engañando y nos sumergiremos irremediablemente en la ignorancia y el sufrimiento permanente. A veces nos horrorizará descubrir nuestras auténticas intenciones porque muchas veces, bajo la apariencia de ser simpáticos y buenas personas, lo que realmente pretendemos con nuestras acciones es manipular a los demás o pavonearnos de nuestras cualidades.

El habla correcta tiene que ver con nuestro lenguaje, las palabras que utilizamos para comunicarnos con nosotros y con los demás. El lenguaje no es inocente y la forma de hablarnos a nosotros mismos provoca un gran impacto en nuestra autoestima y bienestar emocional. Asimismo, la forma de hablar a los demás impacta profundamente en las relaciones personales y profesionales. Es fundamental responsabilizarnos de cómo hablamos y cómo decimos las cosas.

La acción correcta se refiere a nuestros comportamientos y decisiones. ¿Qué consecuencias generan dichas conductas? ¿Presionamos a los demás cada vez que no hacen lo que nosotros queremos? ¿Manipulamos a nuestros amigos y familiares? ¿Practicamos el victimismo o nos comportamos de forma agresiva y violenta? Se trata de revisar nuestra forma de actuar y comportarnos con los demás, pero también con la naturaleza. ¿Somos respetuosos con el medio ambiente y el cuidado de nuestro planeta? ¿Colaboramos para que los animales vivan tranquilos en su entorno?

La atención correcta y la concentración correcta están muy conectados con el equilibrio emocional, la presencia y el mindfulness, ya que a través de la práctica de esta disciplina no sólo entrenamos nuestra atención en el momento presente (que es la atención correcta) sino que aprendemos a focalizarnos en lo importante de nuestras vidas (concentración correcta) y potenciamos nuestra inteligencia emocional. Atención y emoción están totalmente conectadas. Daniel Goleman, gurú de la inteligencia emocional, dice que entrenando la atención mejoramos la autorregulación de emociones.

El esfuerzo correcto tiene que ver también con la presencia y la práctica del mindfulness, con el fin de evitar esforzarnos demasiado en cualquier ámbito. Cuando nos olvidamos de nosotros y nos forzamos demasiado para conseguir un objetivo, estamos alejándonos del esfuerzo correcto, porque estamos descuidando nuestro equilibrio y nuestra salud, y las consecuencias pueden ser nefastas. El sobreesfuerzo implica tensión, estrés, ansiedad, dolor, y como consecuencia, falta de claridad mental, irritabilidad, y pérdida de eficiencia. Aunque es una locura sobrepasarnos a nosotros mismos, lo hacemos continuamente. Pasamos horas y horas trabajando sin descanso, nos exigimos a nosotros mismos la perfección en todos nuestros roles tanto profesionales como personales, y como la perfección es imposible nos embarcamos en un viaje interminable de estrés porque nos presionamos constantemente de manera tóxica e insana.

Al final, cuando nos extralimitamos y nos esforzamos demasiado, pagamos un alto precio. Así que la sabiduría tiene que ver con ser conscientes de nuestros límites, conscientes de que somos humanos, de que necesitamos cuidarnos y descansar, y por tanto debemos hacer el esfuerzo correcto y justo, no más de lo que es razonable o saludable. Un ejemplo del esfuerzo correcto es la práctica de la meditación. Jon Kabat-Zinn dice en su libro “Vivir con plenitud las crisis” que debemos practicar mindfulness evitando esforzarnos por conseguir algo. Se trata de mantener la atención justa, evitando la tensión innecesaria que surge de esforzarnos demasiado.

Finalmente, el modo de vida correcto implica un modo de vida responsable, sano y auténtico, que es necesario para reconectar con la vida. Podemos potenciar notablemente el modo de vida correcto a través de una filosofía de vida basada en el minimalismo. Si quieres saber más, pincha en el post que publiqué el mes pasado: Minimalismo. Menos es más.

Así que ¿Por dónde quieres empezar? Hay muchas disciplinas y herramientas que nos pueden ayudar, por ejemplo el mindfulness, la Comunicación no violenta, el minimalismo o la inteligencia emocional. Te animo a indagar en ellas y sobre todo aplicarlas en tu vida, porque como decía, la única manera de que te lleven a la vida plena y a convertirte en una persona más consciente, equilibrada y feliz es actuando, experimentando, equivocándote y aprendiendo de ello.

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

Minimalismo: menos es más

En la película “Up in the air”, el personaje protagonista encarnado por George Clooney suele impartir una conferencia motivacional en hoteles de todo el mundo, y siempre lleva una mochila que usa como metáfora. Así es como empieza la conferencia:

“¿Sus vidas cuanto pesan? Imaginen por un segundo que llevan una mochila. Quiero que noten las correas sobre los hombros. ¿Las notan? Ahora quiero que la llenen con todas las cosas que tienen en su vida. Empiecen por las que hay en los estantes, en los cajones, las tonterías que coleccionan. Noten cómo se acumula el peso…Ahora cosas más grandes. Ropa, pequeños electrodomésticos, lámparas, toallas, la tele. La mochila ya pesa….Ahora cosas más grandes. El sofá, la cama, alguna mesa, métanlo todo dentro. El coche, añádanlo. La casa, un estudio o un apartamento de dos dormitorios. Quiero que introduzcan todo eso dentro de la mochila. Ahora intenten caminar. ¿Es difícil, no? Pues esto es lo que hacemos con nuestra vida diaria. Nos vamos sobrecargando hasta que no podemos ni movernos. Y no se equivoquen, moverse es vivir.”

“Ahora voy a prender fuego a esa mochila. ¿Qué quieren sacar? ¿Las fotos? Las fotos son para la gente que no puede recordar. Tomen Ginseng y quémenlas. Es más, dejen que se queme todo y imagínense despertando mañana, sin nada. Resulta estimulante, ¿No es así?”

La secuencia transmite un mensaje poderoso: nuestra vida está llena, demasiado llena y cargada de cosas. Y su peso nos impide crecer y transformarnos, es como un lastre que necesitamos ir aligerando poco a poco. En los últimos años ha emergido con fuerza la filosofía minimalista aplicada al estilo de vida, como una especie de ascetismo en el que voluntariamente los individuos minimalistas deciden reducir sus pertenencias y posesiones materiales al mínimo con el fin de purificar el espíritu y conectar con su esencia más trascendental.

Joshua Fields y Ryan Nicodemus, dos amigos norteamericanos, abandonaron sus carreras profesionales a los treinta años renunciando a sus sueldos estratosféricos, se deshicieron de la mayor parte de sus posesiones materiales y comenzaron a seguir un estilo de vida minimalista. Publicaron el libro “Minimalismo para una vida con sentido” y también protagonizaron un interesante documental sobre su experiencia. En ambos Joshua y Ryan hablan de su pasado, contaminado por el “sueño americano”, por el cual dedicaban interminables horas a su trabajo y una vida de placeres materiales que los llevó a la depresión. En lugar de intentar descubrir sus pasiones y vivir con sentido, se anestesiaban con caprichos efímeros, lo que solo les generó más deudas, estrés e infelicidad.

Descubrieron el minimalismo y decidieron transformar sus vidas. Eliminaron drásticamente los excesos materiales de su vida (en el documental vemos cómo viajan con tan sólo un pequeño trolley donde llevan todo lo que necesitan para su vida) y de esa forma pudieron centrarse en lo realmente importante: la salud, las relaciones personales, las pasiones, el crecimiento personal y la mejora de la sociedad.

Para transformar nuestra vida y seguir el camino del minimalismo, necesitamos aligerar nuestra mochila. Cuando comemos demasiado, nos sentimos pesados, sobrecargados, con dolor de estómago. Y a veces incluso el cuerpo necesita echar fuera la comida sobrante para volver a retomar el equilibrio. Nuestra mente funciona igual que nuestro cuerpo. Si la alimentamos con un exceso de experiencias, estímulos, información, compromisos sociales u objetos materiales, también se sentirá agotada, sobrecargada, estresada y confusa. La solución para disfrutar de una mente plena y un cuerpo en forma en este mundo lleno de excesos es parar, depurar y descansar frecuentemente.

Vamos a ver cómo aplicar el minimalismo en varios ámbitos que nos saturan, nos estresan, nos confunden y nos impiden centrarnos en lo realmente importante. Y esto lo hacemos a través de 4 dietas en nuestra forma de vida.

  1. La dieta informativa. Necesitamos reducir nuestra exposición a los medios de comunicación si no queremos volvernos locos o terminar con estrés crónico. La cantidad de noticias exageradas y redundantes que recibe nuestra mente es brutal. La mente está saturada, y más aún en el último año por la sobreinformación acerca de la pandemia. Adicionalmente, dicha sobreinformación es nefasta, pesimista y aterradora en un porcentaje abrumador. Y luego están las fake news, que han irrumpido con enorme fuerza provocando una gran confusión y ansiedad en las personas, que ya no saben qué es verdad y qué es mentira.
  2. La dieta tecnológica. Otro de los aspectos de nuestra era que nos genera un embotamiento mental es la tecnología. Igual que la información, la necesitamos. Pero igual que la información, es urgente que reduzcamos nuestra exposición a ella. Los psicólogos afirman que tenemos una auténtica adicción y relación patológica con nuestro teléfono móvil. Pasamos una cantidad de horas impresionante ante la pantalla de nuestro teléfono móvil o nuestro portátil perdiendo nuestro tiempo y energía en un montón de basura: memes estúpidos, videos sin gracia, comentarios superficiales en los grupos de WhatsApp o fotos de influencers en las redes sociales vendiéndonos una vida ideal de cartón piedra.
  3. La dieta alimenticia. En el mundo ya mueren más personas por comer mal o comer en exceso que por hambre. Esta increíble paradoja nos debe hacer reflexionar sobre qué comemos, cuanto comemos y cómo comemos. Necesitamos aplicar el minimalismo para comer sólo lo que necesita nuestro cuerpo en cada momento, para comer de manera más consciente y saborear realmente los alimentos y para reducir los alimentos ultraprocesados y las grasas insanas. Y es urgente que dejemos de usar la comida para suplir nuestras carencias emocionales.
  4. La dieta consumista y material. Cuando nos sentimos perdidos y confusos, buscamos eliminar estos incómodos sentimientos comprando cosas sin control. Compramos todo tipo de objetos, ropa o accesorios que realmente no necesitamos. Si nos paráramos a pensar dos veces sobre si realmente necesitamos algo que estamos a punto de comprar, probablemente compraríamos la mitad o menos de las cosas que compramos. El crecimiento infinito de nuestra demanda materialista (nunca estamos satisfechos y acumulamos un montón de posesiones en nuestras abarrotadas casas) está causando estragos en nuestro planeta, siendo uno de las causantes del cambio climático, y cada vez es más urgente reaccionar porque al ser humano le queda poco tiempo antes de destruir el planeta donde vive, y por ende, el futuro de su propia especie. Necesitamos ser responsables y reducir nuestro consumo radicalmente.

Todos podemos aplicar el minimalismo en nuestras vidas. Nuestra mente y nuestro cuerpo nos lo van a agradecer. Vamos a sentirnos más ligeros de equipaje, más libres, con más claridad mental y más equilibrados emocionalmente. Como dice George Clooney en la película, nuestras mochilas sobrecargadas nos impiden movernos, y moverse es vivir.

Simplifica tu vida y no sólo ganarás un mayor bienestar, sino también contribuirás con tu granito de arena a salvar nuestro planeta y a las futuras generaciones. Menos es más.

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

CURSO MBSR de Mindfulness para la reducción del estrés

Los psicólogos de todo el mundo han alertado que después del horror de la pandemia sanitaria, en los próximos años habrá una pandemia de salud mental y de ansiedad. Por ello, más que nunca necesitamos herramientas y disciplinas que nos ayuden a manejar la ansiedad y el estrés de nuestras vidas. La pandemia ha sido una crisis global que nos ha afectado y seguirá afectando a todos, pero además cada uno de nosotros, en nuestras vidas, tenemos que afrontar numerosas crisis y momentos difíciles. En demasiadas ocasiones, nos sentimos sobrepasados por las demandas de la vida y por la enorme incertidumbre y los constantes cambios del mundo en que vivimos. El curso MBSR es la mejor inversión que puedes hacer por ti, porque desarrollarás habilidades emocionales imprescindibles como la resiliencia, la automotivación y la gestión de emociones como el miedo, el estrés y la ansiedad. Pero además, aprenderás a disfrutar más plenamente del momento presente, y tanto tú como tu vida se transformarán por completo.  

El Mindfulness es una disciplina de entrenamiento de la mente para desarrollar la atención, la inteligencia emocional, y el liderazgo personal, validada por la neurociencia a través de numerosos estudios científicos. Gracias a su práctica regular obtenemos un estado de conciencia, claridad mental y equilibrio emocional que nos ayuda a afrontar los desafíos y dificultades de la vida, así como a disfrutar más plenamente de ella.

Mindfulness es el estado mental de “atención plena” en el momento presente sin juicios. Implica estar focalizado al máximo, evitar la dispersión, concentrar toda la energía y recursos en los objetivos marcados, utilizar todo el potencial creativo que tenemos. Mindfulness nos ayuda no sólo a manejar el estrés de forma efectiva y a ser más felices, también a convertirnos en personas más eficientes y productivas en el trabajo. Por eso su interés es creciente, y seguirá aumentando en los próximos años.

BENEFICIOS DEL MINDFULNESS

  • Aprender a gestionar el estrés de forma efectiva.
  • Potenciar habilidades emocionales: autocontrol y gestión de emociones negativas, empatía, liderazgo, gestión de la incertidumbre y del cambio.
  • Desarrollar habilidades cognitivas: atención, concentración, claridad mental para toma de decisiones, visión global, foco en lo importante.
  • Mejorar el rendimiento y efectividad personal.
  • Aumentar la felicidad en la vida y el trabajo.
  • Conectar con nuestro interior, con nuestras necesidades y desarrollar una relación de paz interior con nosotros mismos.


EL PROGRAMA MBSR: ORIGEN Y VALIDACIÓN CIENTÍFICA


El programa Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR)
fue desarrollado a finales de los años 70 por Jon Kabat-Zinn en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts con el objetivo de enseñar a reducir el estrés, los síntomas del dolor y la dependencia de analgésicos a los pacientes de dolores crónicos, generalmente producidos por enfermedades oncológicas, y ha sido, desde 1979, el programa más investigado dentro de las intervenciones basadas en Mindfulness. También es el programa de mindfulness más prestigioso a nivel internacional, y por el que han pasado miles de personas que han mejorado su bienestar psicológico y físico, así como la conexión con su interior. Si quieres ver un resumen de los hallazgos científicos del MBSR, pincha en este link. https://www.nature.com/articles/nrn3916

El MBSR tiene un soporte muy importante en investigación científica, con evidencias experimentales en el tratamiento del estrés, la ansiedad y la depresión. No obstante, para obtener todos sus efectos beneficiosos, es fundamental un compromiso de práctica de entre 30 y 40 minutos al día durante el programa. Si cumples con las recomendaciones y pautas del programa, irás conociendo los procesos internos que originan el sufrimiento humano. Asimismo, descubrirás nuevas formas de relacionarte con los acontecimientos vitales y en especial con las emociones y experiencias dolorosas. Es también un paso para conectar contigo mismo/a de forma íntima y amable, identificar cuáles son tus necesidades y saber cómo cuidarte.

El MBSR desarrolla, mediante un entrenamiento sistemático, una forma de prestar atención abierta que se enfoca en el momento presente. Este proceso contrasta con nuestra experiencia cotidiana donde nos encontramos fácilmente y de forma inconsciente vagando de pensamiento en pensamiento, o viviendo en piloto automático o suprimiendo experiencias no deseadas, todo lo cual nos reporta un gran malestar psicológico. Por ejemplo, un estudio mostró que nuestras mentes divagan alrededor del 47 % del tiempo durante el día y que el vagabundeo de la mente predice la infelicidad posterior.

El MBSR se está aplicando ya en más de 250 hospitales de EEUU, y en general, en los países anglosajones el mindfulness está aumentando su importancia y presencia en cualquier contexto de salud mental. Pero el mindfulness se ha extendido ampliamente a otros ámbitos como la educación, el mundo empresarial e incluso el deporte de élite. El programa MBSR enfatiza la capacidad de parar antes de actuar para aprender a responder, en vez de reaccionar de forma automática, a los acontecimientos. Enmarcado en el contexto de la medicina cuerpo/mente integrativa, el curriculum del MBSR se enfoca en el cultivo experiencial de prácticas con el objetivo de desarrollar comportamientos positivos para la salud y la resiliencia psicológica que puedan ser usadas de manera efectiva a lo largo del desarrollo de la vida del participante. Este enfoque apoya el aprendizaje, el fortalecimiento y la integración de un rango de habilidades de autorregulación basadas en Mindfulness a través del desarrollo de recursos internos innatos de la persona.

  • Sesión de presentación. Sesión de 2,5 horas totalmente gratuita donde se presenta el programa de 8 semanas para que los participantes tengan la información esencial: investigaciones de la neurociencia y la psicología sobre los efectos del mindfulness, aspectos principales del programa, compromiso de práctica diaria, y resolución de dudas. Apúntate sin compromiso a la sesión de presentación gratuita enviando un email a carmen.celemin@execoach.es 
  • 8 sesiones. Aprenderás los fundamentos, metodología, actitudes clave, todo el abanico de prácticas y técnicas formales de meditación mindfulness, así como su aplicación a los distintos aspectos de la vida (hábitos saludables, comida consciente, comunicación consciente, gestión emocional, gestión de prioridades y gestión del tiempo, etc.). Todas las sesiones son de 2,5 horas y será una sesión por semana, siempre el mismo día de la semana excepto si es festivo, en cuyo caso se pasará al día siguiente laborable.
  • Un día intensivo de práctica. Entre la 6ª y la 7ª semana se realiza una sesión intensiva de práctica de 7 horas en silencio, que se celebra un sábado de 10 a 17 h.
  • El programa será impartido online en directo a través de Zoom.


CONTENIDOS DEL PROGRAMA

  • Fundamentos teóricos y científicos del mindfulness y del programa MBSR. Estudios e investigaciones de la neurociencia. Mindfulness en el mundo.
  • Qué es el estrés. Fisiología y psicobiología del estrés. Consecuencias para la salud y el rendimiento. Tipos de estrés: eustrés y distrés.
  • Fuentes de estrés. Las conductas y actitudes que más estrés y ansiedad nos generan. Los 7 patrones mentales más estresantes. Modelos útiles para entender los mecanismos clave en el proceso del estrés adaptativo y no adaptativo. Fundamentos teóricos y prácticos para regular el estrés según el MBSR.
  • Beneficios de la práctica mindfulness. Concentración, alto rendimiento, foco en lo importante, claridad mental para toma de decisiones, gestión emocional, gestión de estrés, empatía, visión global, liderazgo, gestión del cambio e incertidumbre.
  • Cómo ha evolucionado el cerebro y elementos esenciales de su funcionamiento.
  • El modo mental automático y el modo mental mindfulness. ¿Qué es el piloto automático? Consecuencias del piloto automático para nuestra felicidad y rendimiento.
  • Qué es y qué no es mindfulness: entrenamiento de la mente para desarrollar nuestro máximo potencial. ¿Es lo mismo que meditar? El método para practicar. Las 4 actitudes básicas.
  • Diferencias entre práctica formal y práctica informal. Aprendizaje y práctica intensiva de técnicas formales de meditación mindfulness. Técnica de atención enfocada en la respiración. La importancia del “ancla” como recurso interno.
  • La influencia de la atención en la cognición, la regulación emocional y el estado corporal. Técnicas básicas del MBSR que desarrollan la atención plena. Atención sostenida, metacognición y meta-atención, apertura o aceptación de los procesos internos (sensaciones, pensamientos, emociones y regulación del estado nervioso).
  • El poder del aquí y ahora. Técnica de atención expandida o conciencia abierta.
  • Claves de la práctica mindfulness. Autoconocimiento. Gestión de la reactividad y los juicios. Detección de patrones limitantes de nuestra mente.
  • Técnica Body scan (escáner corporal). Técnica atención a los sonidos.
  • Cómo funciona nuestra mente. Cómo conocerla y manejarla de forma positiva. Técnica atención y clasificación de los pensamientos. Etiquetado de emociones.
  • Yoga: estiramientos y movimientos suaves y conscientes que proporcionan liberación de tensiones psicosomáticas y desarrollo de la atención plena. Técnica atención al cuerpo caminando.
  • Aplicaciones a la vida cotidiana para vivir de forma más plena y para mejorar nuestro desempeño en el trabajo. Comunicación consciente, gestión del cambio y la incertidumbre, alimentación consciente, escucha mindful, disfrutar más del presente, mejorar la capacidad de estar en el aquí y ahora disminuyendo los procesos de “rumiación” y “preocupación” que nos impulsan a proyectarnos en el futuro o a revivir el pasado.
  • Autoconciencia y autorregulación emocional. Inteligencia emocional a través de la práctica del Mindfulness. Mindfulness y felicidad.
  • Hábitos Pautas para integrar la práctica mindfulness como un hábito.

Material del curso
Se entregará al participante documentación del curso y grabaciones en audio de las principales técnicas mindfulness, guiadas por el propio Javier Carril, para que pueda practicarlas a lo largo del curso con toda facilidad y seguridad. También se enviarán ejercicios prácticos en el periodo entre sesiones.

¿A QUIEN VA DIRIGIDO?
No necesitas conocimientos previos para asistir a este curso. El programa MBSR está dirigido a todas aquellas personas comprometidas con su desarrollo personal y que deseen emprender un proceso de auto-descubrimiento para explorar maneras de ser y estar en el mundo que deriven en un mayor control de su salud física y psicológica y del logro de un mayor bienestar. En ocasiones un especialista médico deriva a la persona al programa como complemento para manejar o mejorar determinadas condiciones físicas, como cuadros de dolor, hipertensión, enfermedad cardiovascular o cáncer; y también condiciones psicológicas como ansiedad, depresión o estrés. Pero no es necesario en absoluto estar enfermo o encontrarse mal para participar en el curso y obtener grandes beneficios, pues está indicado para todas las personas que quieran comprometerse en una práctica sistemática para potenciar recursos internos que les ayuden a cuidar mejor de su salud psicológica y física.

SOLICITUD Y REQUISITOS DE ADMISIÓN
Para inscribirse en el programa hay que rellenar una solicitud de inscripción en el que se requieren datos de carácter personal que serán tratados con absoluta confidencialidad y siguiendo la normativa de la LOPD y serán evaluados por el equipo docente para el desarrollo óptimo del programa. Es posible que el docente contacte con el estudiante antes o después de la sesión de orientación para aclarar algún término de la solicitud. El programa conlleva un compromiso no sólo de participación en las sesiones, sino de práctica diaria de aproximadamente 45 minutos.

Si la persona está siguiendo algún tipo de tratamiento médico, debe indicarlo al rellenar la solicitud de inscripción al programa, así como consultar con su médico que va a realizar el programa MBSR. Es importante acudir a todas las sesiones. Si el participante padece de alguna condición psico-física que le impida participar y practicar en torno a 40 minutos diarios, es preferible realizar el programa más adelante, en un momento en el que disponga de las condiciones y de la energía requerida para este entrenamiento. Durante algunas sesiones se realizarán ejercicios de movimientosconscientes llevando la atención a las sensaciones físicas, y el participante será responsable de realizar solo aquellos ejercicios que le sea posible y de no rebasar sus límites produciéndose una lesión. Siempre prevalecerá el auto-cuidado ante cualquier instrucción del profesor.

CERTIFICADO VÁLIDO PARA ITINERARIO FORMATIVO DE PROFESOR MBSR
La realización de este programa no capacita para ejercer como profesor de mindfulness ni del programa MBSR. No obstante, la asistencia como participante en el programa es un requisito necesario si se quiere iniciar el itinerario formativo de Certificación y Formación como profesor en MBSR. Al finalizar el programa, aquellos que cumplan los requisitos de asistencia recibirán un certificado de asistencia. Aunque lo ideal es participar en todas las sesiones, a veces las circunstancias lo impiden. Si antes de comenzar la persona ya sabe que faltará a más de dos sesiones es preferible asistir a una edición futura del programa. Para obtener el certificado de asistencia al programa, la persona no podrá faltar a más de dos sesiones, considerándose sesión también la de orientación y el día intensivo de práctica, siendo recuperables en otra edición del programa si esto es posible.

METODOLOGÍA
El curso es fundamentalmente experiencial y práctico. Se utilizarán diferentes metodologías para potenciar el aprendizaje práctico de los participantes:

  • Ejercicios individuales y dinámicas grupales.
  • Práctica intensiva de técnicas mindfulness guiadas por el formador.
  • Coaching para potenciar la participación e interacción del grupo.
  • Vídeos pedagógicos y música.

Trabajando sobre los 3 pilares del aprendizaje:

  • Conciencia: darme cuenta de qué es lo que debo cambiar y mejorar.
  • Responsabilidad: decidir y comprometerme con dicho cambio.
  • Acción: poner en marcha el cambio con acciones y comportamientos concretos.

PONENTE
Javier Carril. Ver Perfil Javier Carril

DATOS LOGÍSTICOS E INSCRIPCIÓN

  • Fecha sesión de presentación: 17 de enero de 2022 de 19 a 21.30 h. (hora de España) Apúntate sin compromiso a la sesión de presentación gratuita enviando un email a carmen.celemin@execoach.es
  • Fechas de las sesiones 1 a 8: 24 y 31 de enero; 7, 14, 21 y 28 de febrero; 7 y 14 de marzo de 2022 en horario de 19 a 21.30 h. (hora de España)
  • Fecha del día intensivo: sábado 5 de marzo 2022 de 10 a 17 h. (hora de España)
  • Lugar/formato: el programa se realizará totalmente online en directo a través de la herramienta Zoom (se enviará el link para conectarse a la sala de Zoom unos días antes del comienzo del curso).
  • PRECIO: 395 €Incluye un ejemplar del libro «Reconecta contigo», dedicado y firmado por Javier Carril.
  • Plazas limitadas.
  • DESCUENTOS: Un 10% si te inscribes antes del 31 de diciembre. Un 10% si otra persona se inscribe gracias a tu recomendación. Un 20% si has asistido a otro curso en abierto de Execoach o has contratado a Javier Carril como coach en el pasado. Los descuentos son acumulables hasta un máximo del 20%.

CÓMO INSCRIBIRSE: enviando un e-mail a carmen.celemin@execoach.es solicitando la reserva de plaza o la inscripción a la sesión de presentación gratuita, sin compromiso ninguno. En caso de reserva de plaza, te enviaremos el formulario de solicitud con información importante que necesitamos conocer de ti, para que lo rellenes y nos lo envíes. Una vez revisada la solicitud y comprobado que cumples con todos los requisitos, se te comunicará la aceptación. Posteriormente, te comunicaremos la fecha para realizar el pago del importe del curso. Si te inscribes a la sesión de presentación gratuita, te enviaremos los datos de la sala de Zoom. Los datos bancarios son:

  • LA CAIXA
  • Beneficiario: EXECOACH FORMACIÓN, S.L.
  • Cuenta: 2100 4173 19 2200280067
  • IBAN: ES79 2100 4173 1922 0028 0067
  • Concepto del pago: “Nombre y apellido. MBSR.”

POLÍTICA DE DEVOLUCIONES
Si Execoach cancela la formación por motivos internos, se devolverá el dinero íntegro al participante que haya abonado la inscripción.
Si es el participante el que cancela la inscripción después de haber abonado el importe, la política de devoluciones será la siguiente:

  • Devolución del 80% del importe si cancela 3 meses antes de la sesión de orientación.
  • Devolución del 50% del importe si cancela 2 meses antes de la sesión de orientación.
  • Devolución del 30% del importe si cancela 1 mes antes de la sesión de orientación.
  • No se devolverá el dinero si cancela menos de 1 mes antes de la sesión de orientación.

En caso de no haber devolución del dinero, la persona tendrá derecho a asistir a otra edición del programa. Todas las cancelaciones deben estar justificadas para beneficiarse de la devolución.

¡Inscríbete ya!

Los sesgos cognitivos

Creemos que lo que vemos con nuestros ojos y escuchamos con nuestros oídos es la realidad. Eso hace que vayamos por la vida confiados en que sabemos lo que es verdad y lo que no lo es. Sin embargo, es una absoluta fantasía. Lo que observamos está tremendamente filtrado por los numerosos sesgos cognitivos de nuestra mente. Por tanto, deberíamos ir con más cuidado por el mundo asumiendo demasiadas cosas como si fueran la verdad o la realidad, y deberíamos cuestionar a menudo nuestras ideas preconcebidas sobre un montón de cosas, incluidos nosotros mismos.

El conocimiento sobre los sesgos cognitivos de nuestra mente tuvo un soporte fundamental con el trabajo del psicólogo y premio Nobel Daniel Kahneman, que compartió ampliamente en su famoso libro «Pensar rápido, pensar despacio». Conocer los sesgos cognitivos más comunes y su impacto en nuestra vida, con el fin de estar más alerta y poder desactivarlos, es esencial. Sólo así podremos tener un acceso más verdadero a la realidad, dejaremos de estar tan engañados o confundidos por nuestros sesgos, seremos menos manipulables por políticos e influencers, y podremos ganar en claridad mental y también en una mayor objetividad a la hora de enfrentarnos a desafíos o decisiones. Porque los sesgos sin duda afectan a nuestras decisiones.

Si no somos conscientes de nuestros sesgos, con seguridad tomaremos decisiones erróneas e incluso claramente perjudiciales para nuestro bienestar o nuestro rendimiento profesional.

Repasemos los 6 sesgos cognitivos más comunes:

  1. El sesgo cultural. Todos hemos nacido y crecido dentro de una cultura, con unos principios, valores y creencias que hemos asumido como «verdaderos», sin cuestionarlos. Muchas veces el sesgo cultural nos impide abrirnos y comprender otras culturas o formas de entender el mundo, y por tanto, nos hace rígidos y en el peor de los casos, intolerantes y agresivos. Es necesario que nos cuestionemos nuestras creencias y principios, y no los demos por sentado. Esto nos ayudará a abrirnos a otras perspectivas diferentes y a enriquecernos con otras ideas y culturas, e incluso a detectar oportunidades que una mente cerrada no puede ver.
  2. El sesgo de confirmación. Tendemos a dar más credibilidad a una noticia o comentario que refuerce nuestras creencias que a otras que vayan en contra de ellas. De hecho, buscamos inconscientemente fuentes de información que estén acorde con dichas creencias, reforzándolas aún más. El sesgo de confirmación nos hace más rígidos y más manipulables. De hecho, la proliferación de las «Fake News» es un efecto de este sesgo, porque cuando recibimos en nuestro grupo de WhatsApp una noticia o un artículo que confirma nuestras ideas, nos sentimos excitados y queremos compartirlo rápidamente con todos nuestros contactos, y de esa manera una noticia falsa se expande de manera exponencial.
  3. El sesgo de coherencia. Nuestra mente busca siempre una razón para todo, una relación de causa-efecto para los eventos y acontecimientos. También se ha denominado facilitad cognitiva porque nuestro cerebro se agarra a lo que más fácilmente le proporcione seguridad y control, a lo que tiene más cercano. Tenemos una teoría que lo explica todo, y esta teoría nos crea la ilusión de que entendemos el mundo. Es una forma de tranquilizarnos, de tener una sensación de falso control sobre nuestra vida y sobre lo que nos sucede. Por tanto, a través del sesgo de coherencia es fácil engañarnos a nosotros mismos, justificando un hecho, o dando determinando de forma muy razonada una causa a acontecimientos que pueden ser casuales, producto del azar, o simplemente causados por algo totalmente diferente a lo que nosotros nos hemos contado. Eso hace que nos alejemos de la verdad de las cosas, y vivamos en un mundo de fantasía que, lejos de beneficiarnos, nos sitúa en un estado de hipnosis colectiva.
  4. El sesgo de repetición. Llamado también el efecto de mera exposición por Kahneman, tendemos a creernos una idea cuando nuestro cerebro la recibe repetidas veces. Y en un momento dado, la convertimos en una convicción, en una verdad absoluta. Y sólo ha sido porque nos hemos visto expuestos a dicha idea frecuentemente. Nuestro cerebro procesa como cierta una idea o noticia por el simple hecho de tomar contacto con ella muchas veces, lo que una vez más nos hace muy manipulables, ya que los políticos, periodistas o influencers que conozcan este sesgo ya saben que tienen que repetir hasta la saciedad una idea que quieran que la población integre como la verdad.
  5. El sesgo optimista. Según Kahneman, este es uno de los sesgos más peligrosos a la hora de tomar decisiones. Dice en su libro que los humanos vemos el mundo más benigno de lo que realmente es, nuestras capacidades más estimables de lo que realmente son, y los fines que perseguimos más fáciles de lograr de lo que realmente son. También tendemos a exagerar nuestra capacidad para predecir el futuro, lo que fomenta un optimista exceso de confianza. El pasado casi nunca es un buen predictor del futuro, aunque nuestra mente lo hace continuamente. Por supuesto, este excesivo optimismo nos hace especialmente vulnerables ante los errores, al fracaso y a la consecuente frustración. De ahí que sea importante marcarnos objetivos alcanzables tratando de salvar el sesgo optimista. Sin duda tomaremos mucho mejores decisiones tanto en nuestra carrera profesional como en la vida personal.
  6. El sesgo de la aversión a la pérdida. Tenemos auténtico pánico a perder lo que sea, el dinero que tenemos, nuestro trabajo, nuestra posición profesional, nuestro status familiar, las posesiones materiales, etc. El status quo tiene una enorme fuerza sobre nuestra mente, y trata de protegerlo como sea, muchas veces en contra de nuestros intereses. La aversión a la pérdida tiene mucho que ver con quedarnos estancados en nuestra zona de confort, en una situación personal o profesional que no nos está beneficiando. Como nos causa pavor perder lo que tenemos, esto nos impide arriesgarnos con el fin de mejorar nuestra vida. El sesgo de la aversión a la pérdida nos hace excesivamente conservadores, y muchas veces podemos llegar a tomar decisiones totalmente irracionales con tal de no perder, a pesar de que la potencial ganancia es mucho mayor, como lo han demostrado numerosos experimentos científicos.

No cabe duda que los sesgos cognitivos pueden condicionar gravemente nuestras decisiones, la calidad de nuestra vida y de nuestras relaciones, así como nuestro rendimiento profesional. La llave para detectarlos en el momento en que aparecen es entrenar nuestra atención así como la gestión de nuestras emociones, ya que hemos visto que el miedo es una emoción que interviene directamente en muchos de los sesgos. Así que tanto la inteligencia emocional como el mindfulness (atención plena) son herramientas muy efectivas para desarrollar un cerebro más abierto, menos rígido, más objetivo y con más claridad mental y equilibrio emocional.

Si te interesa formarte en estas dos disciplinas, en los próximos meses voy a impartir un curso online de cada una de dichas disciplinas. Echa un vistazo a la información que tienes a continuación.

 

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

5 hábitos positivos para empezar bien el curso

Fotografía de Teresa Carril

¡Se terminó el verano! Muchas personas están llorando y lamentándose de lo corto que ha sido, de lo breves que han sido las vacaciones. ¡Y es verdad! Hemos tenido tiempo para descansar, desconectar, disfrutar y estar con nuestros seres queridos más tiempo del habitual. Y claro, ahora nos cuesta volver al trabajo, las obligaciones, etc.

Sin embargo, septiembre es un mes idóneo para replantearte determinadas rutinas o decisiones que no estaban aportándote nada positivo antes del verano. Si empezamos a tomar unas cuantas decisiones pequeñas pero importantes, empezaremos el nuevo curso con energía positiva y eso nos puede llevar a generar unos pequeños hábitos que harán que el curso sea realmente muy productivo y feliz. En este post recomiendo 5 hábitos saludables que pueden ayudarnos a tener más éxito y también más equilibrio emocional los próximos 10 meses. Si quieres, puedes repasar este post que escribí sobre las 4 claves fundamentales para generar hábitos positivos sostenibles

  1. Mejora tu alimentación. No imaginamos el impacto que tiene lo que comemos en nuestra vida. Es enorme. Influye en nuestro estado físico, en nuestra salud, en nuestro estado emocional y en nuestro rendimiento profesional. Y por favor, no hagas dieta, está demostrado por muchos estudios que las dietas no funcionan porque, tarde o temprano, volvemos a nuestro peso antes de la dieta. Esto es porque la dieta nos exige un cambio demasiado brusco y radical, y cuando hemos logrado el objetivo, nuestro cerebro se relaja y vuelve a caer en los malos hábitos. En lugar de ello, empieza muy poco a poco, tomando pequeñas decisiones como por ejemplo comer menos carne roja o carbohidratos refinados, o ir sustituyendo gradualmente el azúcar por un edulcorante natural como la stevia.
  2. Empieza a meditar. La meditación o mindfulness no sólo nos ayuda a manejar mejor el estrés y ansiedad de la vuelta a nuestra vida y trabajo. Ganamos foco, claridad mental, concentración, capacidad de disfrutar del momento presente y perspectiva, lo cual nos lleva a tomar mejores decisiones. El mindfulness es un entrenamiento para conocer cómo funciona nuestra mente, y en segundo lugar, para saber cómo focalizarla y llevarla a estados positivos de bienestar y equilibrio. Como en el resto de hábitos saludables, te recomiendo empezar muy poco a poco, sin ambición, con pequeños objetivos muy alcanzables. Por ejemplo, dedicar 5 minutos a sentarte cómodamente, cerrar los ojos y practicar mindfulness. En mi último libro «7 hábitos de mindfulness para el éxito» puedes aprender el método mindfulness así como las distintas técnicas que existen. En este post puedes leer un resumen de lo esencial del libro. Y si quieres, puedes comprarlo en este link: Comprar libro mindfulness
  3. Reserva tiempos de desconexión digital. La tecnología nos ayuda y nos facilita la vida. Genera más agilidad y eficiencia en el ámbito profesional. Sin embargo, para obtener sus beneficios necesitamos aprender a manejarla, para no convertirnos en esclavos tecnológicos. Cuando estamos enganchados demasiado tiempo al móvil (o a la tablet o al ordenador), nuestra mente se embota, pierde claridad y consciencia sobre nuestras prioridades y también dejamos de ser empáticos. Finalmente, tomamos peores decisiones profesionales y personales, y nuestras relaciones se deterioran. Por tanto, es imprescindible que empieces a dedicar pequeños momentos de tu agenda diaria a desconectar de toda conexión digital. Empieza poco a poco, se trata de ir generando pequeños hábitos sencillos.
  4. Vuelve a hacer ejercicio. Si no has abandonado el ejercicio físico durante el verano, enhorabuena. Pero si lo has hecho, es imprescindible retomarlo con fuerza. El ejercicio físico es tan importante como el tema de la alimentación. Influye en nuestra salud, en nuestro equilibrio emocional, y según muchos estudios científicos, ayuda a mantener nuestro organismo más joven, retrasando el envejecimiento, igual que una alimentación sana y adecuada. Tómatelo, como el resto de recomendaciones, con calma, ve realizando cambios graduales y pequeños, sin prisa ni presión. Esta es la clave para todos los hábitos saludables. No trates de hacer grandes cambios, sino ir incluyendo pequeñísimos cambios en tu rutina con el fin de ir consolidándolos.
  5. Ahorra e invierte un poco de dinero. La mayoría de las personas, o saben que no tienen un colchón financiero y eso les genera malestar y preocupación, o simplemente viven en un nivel de inconsciencia total. En cualquier caso, en un mundo en constante cambio, a cualquiera de nosotros nos puede suceder algo imprevisto que nos obligue a gastar una cantidad importante de dinero en efectivo (que nos despidan de la empresa, que perdamos nuestro cliente más importante, que necesitemos hacer un Master) y la mayoría de las personas no están preparadas financieramente ante estas coyunturas. Para evitarlo, es fundamental generar una rutina de ahorro (aunque sean 200 € al mes al principio) y de inversión, para que nuestro dinero no pierda valor por la inflación (si lo tenemos en el banco o debajo del colchón). Muchos expertos hablan de que deberíamos ahorrar un 25% de lo que ingresamos. Pero insisto, si no lo estás haciendo, empieza ahorrando una pequeña cantidad, y luego, poco a poco, ve incrementando la cantidad en la medida de tus posibilidades. Ahora lo importante no es tanto el importe, sino que generes un hábito positivo. ¿Y dónde invertir para que tu dinero vaya ganando valor y no perdiéndolo con los años? Es recomendable contratar a un asesor financiero que te oriente en función de tu perfil de inversor (más arriesgado o menos). En ese sentido, leí hace poco un consejo buenísimo de un gurú de la inversión. Recomendaba que te entrevistaras con tres asesores financieros, y luego contrataras al que menos hable en la entrevista.

Esto también lo aplicaría si estás pensando en contratar a un coach para lograr tus objetivos de vida o de carrera profesional. ¡Contrata al que menos hable!

Si quieres comprar mi nuevo libro «7 hábitos de mindfulness para el éxito», pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.

4 aprendizajes de mi último retiro de meditación

Aquí estoy, justo antes de empezar el retiro de meditación Vipassana de 6 días en silencio.

La pasada semana participé en un nuevo retiro de meditación Vipassana (la meditación original de Buda) en silencio. En los últimos 10 años he participado en varios retiros largos (algunos Vipassana y otros de meditación Zen), y siempre la experiencia ha sido muy especial. Eso sí, nunca ha estado exenta de momentos duros, incluso muy duros, desde el punto de vista mental, emocional y físico. Es una experiencia extrema para nuestra mente, porque no está acostumbrada a parar radicalmente y dejar de «hacer», sino que habitualmente está sobre-estimulada por la vorágine y velocidad de la vida que llevamos, por la cantidad de ruido que recibimos de los medios de comunicación, las redes sociales y los estímulos del teléfono móvil, por la cantidad de tareas y objetivos personales y profesionales que nos marcamos y realizamos a diario, por los actos sociales, los eventos a los que asistimos, e incluso nuestros planes de ocio y diversión contribuyen a mantener nuestra mente excesivamente estimulada y llena de ruido.

Lo que necesita nuestra mente es alejarse del ruido, de vez en cuando, para calmarse y poder ver con más claridad las cosas. Todos lo necesitamos, lo creamos o no. Por eso, retirarse y pasar 6 días en total silencio, meditando todo el día, puede ser una experiencia extremadamente dura para el ego, acostumbrado a estar activo y «haciendo» tareas constantemente. No obstante, si queremos vivir una vida plena, más equilibrada emocionalmente y con más claridad mental, es muy necesario parar totalmente, bajarse del tren de nuestra vida, y dedicarnos simplemente a ser.

En los retiros siempre aprendo cosas. Cosas sobre mí mismo, sobre la vida, sobre el ser humano, sobre el funcionamiento de la mente. Y vuelvo a mi vida lleno de energía, positivismo y al mismo tiempo de serenidad. También noto una enorme claridad mental que me permite tomar mejores decisiones en mi vida y en mi empresa. Un retiro de meditación implica retirarse del mundo para calmar la mente e investigar de qué va esto de vivir, para aumentar la sabiduría y aplicarla a la vuelta. En este retiro destacaría 4 aprendizajes clave, obtenidos a través de la experiencia directa de estos 6 días de meditación intensiva:

  1. El ser humano sufre innecesariamente y se puede liberar. Una cosa es el dolor, que forma parte de la vida y que es natural, y otra el sufrimiento innecesario que nos generamos los seres humanos cuando entramos en bucle, cuando nos dejamos arrastrar por nuestros pensamientos y emociones, cuando magnificamos los pequeños problemas que tenemos para convertirlos en dramas inmensos. La buena noticia es que nos podemos liberar del sufrimiento inútil, y hay dos habilidades fundamentales que se entrenan en la meditación vipassana (la técnica que enseñó Buda para liberar al ser humano del sufrimiento): la presencia y la sabiduría. Cuanta más presencia tengamos en el aquí y ahora, más sabiduría iremos obteniendo, y estaremos más capacitados para irnos liberando del sufrimiento. Y la meditación es un entrenamiento de la mente para mantenerse presente en el aquí y ahora el mayor tiempo posible.
  2. El motivo del sufrimiento humano es el deseo con apego. Este es, según Buda, el principal origen del sufrimiento humano, el deseo con apego, o el deseo egoísta. Es lícito e incluso sano desear cosas: desear objetivos, desear cosas materiales, desear relaciones, siempre que ese deseo sea un deseo sin apego. Sin apego significa que si no consigo lo que deseo, lo acepto de forma natural y no me desespero o entro en rabia, lo que me lleva a envenenarme y a generar agresividad hacia mí y hacia los demás. El deseo con apego significa que quiero lograr algo, cueste lo que cueste, y me aferro tanto a ese deseo que me ciega y no me permite actuar ni pensar con claridad ni equilibrio.
  3. Aceptar la ley de impermanencia es esencial para una felicidad duradera. La vida es inestable, volátil, impermanente. Es una ley incontestable, que todo cambia y se transforma de manera constante, minuto a minuto, incluyendo nosotros mismos. En nuestra vida lo podemos verificar en cualquier instante. Miremos un momento el día por la ventana. Al cabo de unos minutos, si nos fijamos con atención, todo habrá cambiado. Es posible que haya cambiado la luz, o haya aparecido el viento, o simplemente, pasan personas diferentes por la calle. Y si miramos la vida con perspectiva, la ley de la impermanencia es evidente. Todos tenemos etapas en que las cosas nos van bien, pero eso no dura mucho tiempo, pronto las cosas irán mal o regular, y luego volverán a ir bien, etc. La clave es aceptar esta ley universal y no resistirse a ella. Es decir, aceptar que un momento placentero se termine, y también aceptar que aparezca una experiencia difícil o dolorosa sin caer en el victimismo o enredándonos en el bucle de pensamientos negativos que da origen a la rabia y al resentimiento.
  4. Debemos empezar a cambiar nuestros actos para limpiar nuestra mente. Buda entendía que los actos no sólo son nuestros comportamientos, sino también nuestras palabras y nuestros pensamientos. Para tener una mente limpia y calmada, es necesario empezar a mejorar nuestros actos, es decir, empezar a comportarse de manera más responsable y ética, empezar a hablar con honestidad y autenticidad sin dañar a los demás, y empezar a fomentar los pensamientos nobles y positivos, en lugar de juzgar y criticar al otro. De lo contrario, no servirá de mucho hacer meditación, porque, tal y como el maestro del retiro compartió, es como cuando nieva en la montaña. Horas después la nieve se transforma en agua y cae por la montaña al río, arrastrando todo tipo de cosas (ramas, hojas secas, troncos, desperdicios) enturbiando el agua. Los actos serían como la nieve, cuyos efectos, al cabo del tiempo, llegarían a nuestra mente (el río) y si dichos actos no son positivos, ensuciarían nuestra mente.

Esta semana me siento más fuerte mental y emocionalmente, más preparado para la vida y para los desafíos que me va a poner en el camino. Seguro que en los próximos meses tendré momentos dulces, y los disfrutaré con plenitud. Pero igual de seguro tendré momentos amargos, y la clave es vivirlos con igual plenitud, no huyendo, no evadiéndome. Porque meditar nos enseña a vivir, nos enseña a afrontar la vida con valentía, y a fluir con ella para ir reduciendo cada vez más el sufrimiento innecesario e inútil que los seres humanos nos provocamos, agotándonos y confundiéndonos hasta límites inimaginables.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y autor de 5 libros.