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Hoy tienes todo el tiempo del mundo

Hace un par de semanas me entrevistaron en el programa  de RNE “Viaje al centro de la noche” sobre la importancia de “perder el tiempo”. Si quieres escuchar mi intervención, pincha en Entrevista radio.Empieza en el minuto 29.40.

Un par de días después, mientras escuchaba el programa completo, me gustó descubrir una canción antigua de Manolo Otero que pusieron y que nunca había oído (mismo link, minuto 26.46) Empieza así:

“Hoy tengo tiempo. Tengo todo el tiempo del mundo…para pensar en nosotros, para pensar en ti y en mí…y en todas las pequeñas cosas que nos rodeaban y que entonces no comprendí….”

Quizá parezca una tontería, pero escuchando esta canción sentí una sensación de abundancia, de plenitud, y sobre todo de alivio. Sí, de alivio. Porque el mensaje que recibo permanentemente en la sociedad de hoy es: “No tengo tiempo”. Nadie tiene tiempo para nada, nadie te escucha de verdad, todo el mundo va corriendo de aquí para allá, sin rumbo, sin dirección, sin foco. Es algo que experimento a diario, a través del contacto que tengo con cientos de directivos por mi trabajo como coach y conferenciante. Y la sensación es asfixiante, estresante y desesperanzadora.

Por eso, esta canción me devolvió de forma experiencial a la auténtica realidad: que efectivamente tenemos mucho tiempo, si queremos. Tenemos todo el tiempo del mundo para lo realmente importante de nuestra vida, si lo elegimos así. Eisenhower decía que hay muy pocas cosas importantes, y tenía toda la razón. Por eso, si consiguiéramos abstraernos de tanto ruido y pudiéramos tener una total claridad mental, nos daríamos cuenta de cuanta verdad hay en la frase: “Tenemos todo el tiempo del mundo”.

Piensa un momento en qué harías si de verdad estuvieras convencido de que hoy tienes todo el tiempo del mundo. ¿Qué pasaría en tu vida? ¿Cómo actuarías? ¿Cómo te sentirías?

Tal vez te darías la oportunidad de escuchar con tus cinco sentidos a tu hija, o de hablar sin prisas con tu pareja (apagando el televisor), o tal vez te sentirías mucho menos tenso y con mejor humor de lo habitual. Probablemente te permitirías bromear y reir, o disfrutar de tu música favorita. En definitiva, se abre un enorme abanico de posibilidades nuevas y maravillosas. Así que ¿Por qué no recordarnos a cada instante la frase: tengo todo el tiempo del mundo?

Haz la prueba. Decide hoy que, pase lo que pase, tienes todo el tiempo del mundo. Tómate las cosas con más calma, con más atención, haz todo con más cuidado, con más mimo. Y siente la libertad que da elegir tu tempo, tu ritmo, y no el que te imponen los demás.

JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros Cuentos para adultos que quieren ser felices (Descárgatelos aquí) DesESTRÉSate, Ed. Alienta, 2010…y Zen Coaching, un método para potenciar tu vida profesional y personal, ed. Díaz de Santos, 2008.