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Resiliencia y mindfulness

El conocido neuropsiquiatra Boris Cyrulnik, que superó el trauma de los campos de concentración nazis, incluyendo la matanza de sus padres, define el concepto de resiliencia como la capacidad para superar situaciones o experiencias dolorosas y traumas, saliendo fortalecido de ellos.

Es interesante la diferencia que hace Cyrulnik entre el concepto de resistencia y el de resiliencia. Resistencia sería la capacidad de mantenerse firme y fuerte en el momento de sufrir la situación traumática o dolorosa. Sin embargo, el hecho de mantenerse fuerte en ese momento crítico no significa que lo superes en tu vida, no significa que ese hecho no deje secuelas y consecuencias emocionales posteriores que condicionen tu vida. Aquí entra el concepto de resiliencia, que tiene que ver más con el post-trauma, es decir, con la capacidad de superar esa situación dolorosa después de haberse producido y además salir fortalecido, y crecer gracias a la experiencia.

Un ejemplo fácil de entender es el de los soldados cuando luchan en una guerra. Hay soldados que son muy valientes y resistentes psicológicamente, pero que después del conflicto, cuando vuelven a su vida normal, se hunden a nivel emocional. El caso de los resilientes es el de un soldado que, independientemente de lo valiente y resistente que haya sido en el conflicto, cuando vuelve es capaz de rehacer su vida, de superar los traumas de la guerra y salir fortalecido psicológicamente. Por tanto, la resiliencia podría resumirse en dos palabras: Superarlo y Crecer, o Superarlo y Ganar.

En el mundo empresarial del siglo XXI, que se ha definido por los gurús como VUCA (volátil, incierto, complejo y ambigüo), la resiliencia es algo fundamental. Salvando las distancias con respecto a eventos extremos como los mencionados, en la vida o el trabajo las personas se enfrentan a situaciones difíciles o incluso traumáticas como la muerte de un familiar muy cercano, el despido de tu puesto de trabajo, una enfermedad grave que te diagnostican, o simplemente la presión de los objetivos en el trabajo mes a mes. Y en esas situaciones la persona resiliente es más capaz de superarlas y salir fortalecido de ellas.

Una de las claves para desarrollar la resiliencia es reconocer la realidad y aceptarla. La razón por la cual no superamos situaciones graves y dolorosas es porque las negamos y además las rechazamos como injustas, anclándonos en estados emocionales negativos como el resentimiento. En definitiva, no hemos pasado página. Otra de las claves de la resiliencia es ser capaces de “ver” más allá de una experiencia difícil y dolorosa, detectando las oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Esto sólo lo podemos lograr si abrimos nuestra mente, con una visión “out of the box”.

Pero ni la aceptación ni la apertura mental son algo fácil y rápido de conseguir, porque requieren un cambio en nuestro cerebro a nivel inconsciente y en gran parte emocional. ¿Y cómo se pueden desarrollar estas capacidades, relacionadas con la resiliencia, a nivel inconsciente? ¿Existe una herramienta para ello? Sí existe y se llama Mindfulness (atención plena), como se evidenció en una investigación en 2014 de la Universidad de California y la Escuela de Medicina de San Diego, en la cual un grupo de soldados marines estadounidenses incrementaron su resiliencia y su capacidad de recuperarse positivamente de experiencias estresantes relacionadas con su participación en la guerra, después de un entrenamiento basado en la metodología mindfulness.

El mindfulness es un entrenamiento mental a través del cual desarrollamos todo el potencial de nuestro cerebro. Para explicar de forma fácilmente recordable la esencia de dicho entrenamiento, he creado el modelo mnemotécnico de las 6 As (AAAAAA). Dirigir la Atención al Aquí y Ahora, con una actitud de Apertura, Aceptación y Amabilidad. A Continuación desarrollo las 6 As:

A: Atención. Aprendemos a través del entrenamiento mindfulness a dirigir y focalizar conscientemente nuestra atención, evitando que la mente se distraiga y divague.

A: Aquí. Focalizamos la atención en el lugar donde estamos en este instante, ya que no existe otro lugar que aquí.

A: Ahora. Focalizamos la atención en el momento presente, porque no hay otro momento que este (Carpe diem). Esto implica no engancharse a los pensamientos sobre el futuro y el pasado.

A: Apertura. Es una atención abierta, curiosa, en la cual evitamos juzgar las experiencias, y evitamos contaminarnos por ideas preconcebidas, prejuicios, etc. como si volviéramos a percibir las cosas con la mente de un niño.

A: Aceptación. Entrenamos la cualidad de aceptar lo que “es”, sin querer cambiar la experiencia, sin esperar un resultado determinado, aceptando también lo desagradable o incómodo que aparezca, y no rechazándolo.

A: Amabilidad. Desarrollamos la compasión y amabilidad con nosotros, combatiendo nuestra tendencia habitual a tratarnos dura y agresivamente, a juzgarnos y reprocharnos nuestros errores y decisiones.

A través del mindfulness, entrenamos al cerebro para que aprenda a relacionarse con todo tipo de experiencias de un modo más productivo, incluyendo las experiencias dolorosas. El mindfulness desarrolla la habilidad en el cerebro de aceptar toda experiencia como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Y dejamos de estar condicionados por nuestros hábitos mentales: juicios, expectativas, deseos, torturarse por hechos del pasado (que se llama rumiación), generarse ansiedad por acontecimientos del futuro que aún no han sucedido (llamado pre-ocupación). Todos estos hábitos de la mente nos generan, sin darnos cuenta, mucho sufrimiento, ansiedad y estrés.

En este sentido, es muy interesante el trabajo de investigación que lleva realizando desde hace más de 30 años el Center for Mindfulness de la Universidad de Massachusetts respecto a la efectividad del Mindfulness para aprender a manejar el estrés y la ansiedad, y el Centro de Mindfulness de la Universidad de Oxford relacionado con la eficacia del mindfulness para prevenir y superar la depresión. El mindfulness, cuando se practica con regularidad, cambia la fisiología del cerebro, activando el cortex prefrontal izquierdo, relacionado con un aumento de emociones positivas, y reduce la actividad de zonas cerebrales relacionadas con la depresión (el lóbulo temporal derecho), el miedo o la rabia (la amígdala).

En el libro “El camino del Mindfulness”, John Teasdale, Mark Williams y Zindel Segal, investigadores y responsables del programa de mindfulness de Oxford, describen 7 cambios claves que se producen en las personas que integran el mindfulness como una práctica regular:

  1. De vivir con el “piloto automático” a vivir de manera consciente y atenta.
  2. De hurgar en el pasado (rumiar) y en el futuro (pre-ocuparse) a estar plenamente en el momento presente.
  3. De condicionar la experiencia a través de la mente (con juicios, recuerdos) a sentir la experiencia directamente.
  4. De intentar evitar y escapar de las experiencias poco agradables a acercarse a ellas con curiosidad.
  5. De querer que las cosas y las personas sean diferentes a aceptar las cosas tal y como son.
  6. De creerse todos los pensamientos como si fueran la verdad absoluta, a verlos como simples interpretaciones o fenómenos mentales pasajeros, que no tienen por qué corresponder con la realidad.
  7. De tratarse a uno mismo duramente a tratarse con amabilidad, compasión y aceptación.

Podemos intuir claramente que las personas resilientes han aprendido a desarrollar estos comportamientos y actitudes como hábitos, que son las que se logran a través del entrenamiento mindfulness. ¿Qué impacto tendría en nuestra vida si desarrolláramos estos 7 hábitos del mindfulness? ¿Seríamos más felices? ¿Nos iría mejor también en nuestra carrera profesional? A mí no me cabe la menor duda.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

CARPE DIEM. Vive el momento presente.

La vida es corta. La vida se pasa en un suspiro. ¿Somos realmente conscientes de que dentro de unos cuantos años habremos desaparecido por completo? No lo creo. Sin embargo, nuestra vida sería mucho más plena y feliz si lo recordáramos más a menudo. En mi caso, la certeza de que voy a morir, la seguridad de que mi vida tiene fecha de caducidad me activa, me pone las pilas. Y entonces dejo de perder energía en pequeños problemas, y me focalizo en lo importante de mi vida.

Elisabeth Kübler Ross, autora del maravilloso libro “La rueda de la vida”, después de su larga experiencia atendiendo a enfermos terminales, decía que las personas que están a punto de morir fueron las que más le enseñaron sobre la vida. Todos conocemos casos reales en los que un problema grave de salud cambia la perspectiva de una persona, y por supuesto, sus prioridades.

Yo mismo tuve esa experiencia dolorosa, pero imprescindible, hace 12 años cuando me diagnosticaron un angioma en el cerebro, con sus potenciales conscuencias. De pronto experimenté mi fragilidad como ser humano, mi total vulnerabilidad. Y la certeza de que en un instante toda mi vida, mis esfuerzos, mi sufrimiento y mi felicidad podían desaparecer por completo. Después del shock que sentí y del periodo de adaptación psicológica que necesité realizar, me di cuenta de que mi perspectiva sobre las cosas había cambiado. De pronto, casi nada me parecía importante, empecé a relativizar todo y me sentí mucho más ligero. Ese estado mental me permitió tomar algunas de las mejores decisiones de mi vida y de mi carrera profesional.

Seguramente has visto la famosa secuencia de la película “El club de los poetas muertos” en la que el profesor Keating anima a sus alumnos a vivir la vida intensamente, mientras les enseña las fotografías de antiguos alumnos que ya fallecieron hace años. Y les transmite la filosofía del Carpe Diem, es decir “Vive el momento”. Esto, por cierto, es lo que nos enseña la práctica de la meditación: sólo existe este momento, ya que todo lo demás son creaciones mentales pasajeras y sin solidez. Preocupaciones del futuro que luego se desvanecen, pensamientos sobre acontecimientos del pasado que ya no volverán…Por lo tanto, vivamos este momento con la máxima plenitud. Y el siguiente. Y el siguiente.

Sin embargo, Carpe Diem se puede interpretar de manera irresponsable. Y utilizarlo como excusa nihilista para actuar sin freno ni límites, haciendo daño a los demás. Como no hay que preocuparse por nada del futuro, la excusa sería gastar todo nuestro dinero en nuestros caprichos, irnos constantemente de vacaciones, dejar nuestro trabajo y dedicarse a disfrutar de la dolce vita, o en casos más extremos podría servir de justificación para robar, contaminar el medio ambiente o incluso asesinar a otro ser humano. Esta interpretación distorsionada nos llevará a la autodestrucción y a una vida superficial y sin sentido.

No. Carpe Diem es aprovechar el momento presente con responsabilidad. Significa conectar con la auténtica vida para saborearla al máximo, y como consecuencia, cuidarla en todos los aspectos. El hecho de vivir el presente con intensidad no significa que nos olvidemos de planificar el futuro ni de reflexionar sobre nuestro pasado. No significa que nos dejemos llevar compulsivamente por nuestros deseos y caprichos. Se trata de evitar ser prisioneros de nuestros objetivos como si fueran el Santo Grial, y de evitar el aplazamiento constante de nuestra felicidad para otro momento. Esa tendencia a creer que: “Seré feliz cuando me vaya de vacaciones…” o “Seré feliz cuando esta persona cambie…” o “Seré feliz cuando por fin me cambie de trabajo”… Y así vamos aplazando la felicidad hasta que nos damos cuenta que hemos echado a perder nuestra vida…El único momento para empezar a ser feliz es este instante. Ahora mismo.

Por otro lado, el presente es perfecto porque nos da la lección que necesitamos en todo momento. Sin duda, siempre es una lección que necesitamos aprender para vivir con más plenitud nuestra vida, aunque nos duela mucho.

El poder de conectarnos con el ahora es inmenso y puede transformar nuestra vida totalmente. Es un auténtico despertar a otra forma de vivir la vida, con más libertad y consciencia. Rápidamente nos sentiremos más relajados, más ligeros al habernos quitado todas las mochilas del pasado y del futuro que tanto nos condicionan, y seremos conscientes de innumerables matices y detalles de la vida que se nos escapan de forma alarmante en el estado de inconsciencia en el que vivimos.

Por cierto, ¿Dónde estás en este momento, mientras lees este post? Da igual. Estés donde estés, este es tu momento para empezar a vivir de verdad. Carpe Diem.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

10º aniversario de mi blog

Hace 10 años que escribo en este blog.
10 años que han cambiado mi vida.
10 años que me han cambiado a mí mismo. 

En 2005 empecé de cero una nueva carrera profesional, después de dedicar 15 años de mi vida al mundo de la publicidad. Hice la transición de mi antiguo trabajo de publicista a una nueva profesión que estaba emergiendo en España en aquel momento. El coaching. Esta profesión conectó con el Javier de entonces, lleno de confusión y dudas, en plena crisis personal y profesional, pero también lleno de ilusión y con ganas de dedicar su vida a una profesión útil y valiosa, un trabajo que contribuyera a una sociedad más consciente y despierta, más responsable y menos victimista, y también más feliz.

Pronto me di cuenta de la importancia de crear un blog personal, donde compartiera cada mes mis reflexiones sobre todo tipo de temas relacionados con el crecimiento personal: el cambio, la incertidumbre, la zona de confort, las crisis, la felicidad y el sufrimiento, el desarrollo personal y profesional, la motivación, el liderazgo personal, la meditación, el mindfulness, la gestión del tiempo, la eficiencia y rendimiento, la inteligencia emocional, etc. En definitiva, un blog que sirviera de apoyo y ayuda a cientos o miles de personas que quisieran enfrentar su vida o su trabajo con coraje, responsabilidad e ilusión.

He recibido cientos de miles de visitas a mis post, y cientos de comentarios a mis reflexiones. Gracias. Sólo puedo sentirme agradecido por este apoyo constante, mes a mes, de tantas personas que me han seguido. Desde luego, esas personas me conocen muy bien. Porque uno de mis principales objetivos del blog ha sido mostrarme tal y como soy, con mis vulnerabilidades, mis miedos y mis grandezas, y si alguien se tomara el enorme trabajo de revisar con calma todos mis post de estos 10 años de forma cronológica, se daría cuenta de que he pasado por momentos muy duros, quizá los más duros de mi vida. Y eso se ha reflejado puntualmente en mis blogs, en el tono de mis reflexiones, en el contenido de mis artículos, de forma sutil y al mismo tiempo con bastante claridad.

Aunque también mis seguidores habrán podido detectar mis momentos eufóricos, de plenitud, de felicidad y de autoconfianza máxima. Habrán sentido mi pasión por la meditación, que descubrí hace 11 años y que me transformó como persona. Habrán conocido al devorador de libros o de películas que soy. Los libros (ver post los 10 libros que cambiaron mi vida) y el cine han sido imprescindibles para aprender, para disfrutar, y para formarme como persona y como profesional. Porque soy de la firme convicción de que nunca dejamos de aprender, de que siempre hay posibilidades para mejorar y para servir de forma más profunda a la sociedad y al mundo.

Después de un año trabajando como coach independiente, me asocié con dos estupendos compañeros de viaje, para crear la consultora Execoach, especializada en el desarrollo del talento y la motivación de las personas en la empresa. Y ahí seguimos, desde el 2007 funcionando, apoyando a miles de directivos, profesionales y emprendedores a mejorar su vida, su rendimiento y su motivación, a través del coaching y de la formación en habilidades como el mindfulness, la comunicación o el liderazgo.

Otro de los acontecimientos más importantes durante estos 10 años ha sido la publicación de mis 3 libros: Zen Coaching (2008) Desestrésate (2010) y El hombre que se atrevió a soñar (2014), este último Finalista al Premio al Mejor libro de Empresa en España en 2014. Me siento tremendamente orgulloso de esta aportación, que quedará para siempre cuando yo haya desaparecido de este mundo. Nunca imaginé que llegara a publicar ningún libro y ya he publicado tres. Sin embargo, es curioso, el otro día, en casa, abrí por casualidad un viejo ejemplar del libro “Cien años de soledad” de García Márquez y me encontré sorprendido con la siguiente dedicatoria escrita por mi padre: “Con el deseo de que en el cumpleaños de los demás les regalen libros tuyos en los próximos años. Te felicita toda tu familia. Madrid. 1982.” firmado por mis padres y hermanos. Sólo tenía 15 años.

En estos 10 años también he visto crecer a mis tres hijas, que son el mayor tesoro que he recibido jamás, mi fuente de felicidad y motivación constante. Y, con las dificultades y momentos complicados que ha habido, tengo una familia maravillosa con mi mujer a la cabeza, que me ha apoyado tanto en esos momentos duros y me ha impulsado e inspirado tantas veces con su fuerza.

Como decía, estos 10 años han sido los más complejos, y también los más apasionantes de mi vida. Y ni un sólo mes he fallado con mi artículo en el blog (exceptuando el mes de agosto, que para mí las vacaciones son sagradas!!).

Sirva este post para agradecer a todos los que me han seguido, de forma permanente o intermitente, o incluso si han leído tan sólo un artículo. Y sirva además para realizar un repaso sereno, y al mismo tiempo, feliz, de mis últimos 10 años. Espero que dentro de otros 10 años siga teniendo la energía y la ilusión para seguir escribiendo en este blog. Y que tú sigas aquí, acompañándome. Mientras tanto, disfrutemos del momento presente, aquí y ahora.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Los efectos cerebrales del mindfulness

Una de las cosas que digo siempre a los participantes de mis cursos de Mindfulness es que además de practicar todos los días como mínimo 10 minutos, lean mucho al respecto. Yo he leído muchísimos libros relacionados con el mindfulness, la meditación zen y la meditación vipassana. Y me han ayudado a entender lo que he ido experimentando con la práctica diaria y también en los retiros intensivos de práctica que he realizado.

Muchas veces en los libros encuentras también recomendaciones para salvar dificultades en la práctica, o para resolver dudas que van surgiendo de manera regular. En definitiva, el complemento de la lectura me parece esencial a la hora de profundizar en los enormes beneficios que tiene el mindfulness para nuestra vida y para nuestro trabajo.

En estos momentos estoy leyendo el libro “Cerebro y mindfulness”, de Daniel J. Siegel. El autor es doctor en Medicina por la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard e investigador sobre el mindfulness y el cerebro en la Universidad de California.

Uno de los aspectos más interesantes que destaca en el libro es que cuando practicamos mindfulness activamos, además de otras zonas del cerebro, el sistema de neuronas espejo. Este sistema de neuronas interviene en la capacidad del ser humano de entender a los demás, de empatizar con ellos, incluso de imitar sus actitudes y comportamientos. Es una especie de capacidad para sintonizar con los demás, con sus estados de ánimo e intenciones. Es sorprendente que el mindfulness active este sistema de neuronas espejo cuando practicamos en soledad. El autor señala que, según este hallazgo, a través del entrenamiento mindfulness estaríamos potenciando la sintonía intrapersonal (sintonizar con uno mismo) además de la sintonía interpersonal (con los demás).

Todos los expertos en inteligencia emocional llevan diciendo años que para desarrollar la empatía con los demás (tomar conciencia de sus emociones), es necesario desarrollar la autoconciencia emocional (tomar conciencia de nuestras emociones). Ahora ya sabemos que la respuesta está en el sistema de neuronas espejo, que activamos primero para conectar y ser conscientes de nuestras propias emociones, para luego conectar con las de los demás.

En otras palabras, con la práctica del mindfulness conectamos con nuestro ser en una relación amable, de sintonía y empatía. Esta sintonía se va desarrollando con este entrenamiento mental, porque todos sabemos que al principio tenemos relaciones muy tormentosas con nosotros mismos: nos juzgamos duramente, nos castigamos y reprochamos errores o conductas que no consideramos correctas, y nos autogeneramos un enorme sufrimiento por nuestra excesiva autoexigencia.

Es lógico pensar, desde esta perspectiva científica que nos da Siegel en su libro, por qué el mindfulness nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos, y por ende, con los demás. Estamos desarrollando nuestro cerebro en distintas zonas relacionadas con las emociones positivas (cortex prefrontal izquierdo), así como de la activación del sistema de neuronas espejo. Además, reducimos la actividad en la amígdala, órgano situado en el sistema límbico cerebral que dispara neuronalmente las emociones básicas negativas como el miedo o la ira.

Como decía al principio, leer estos hallazgos en un libro científico me ayuda a entender mejor la sensación de integración, armonía, y sintonía conmigo y con el mundo en general, cuando practico mindfulness. Cuando me siento cada mañana con la mente fresca, simplemente para estar quieto, en silencio, viviendo el aquí y ahora, el momento presente, y escucho los pájaros, el tráfico lejano de algún coche, el sonido de mi propia respiración, mis pensamientos y emociones instante tras instante, con aceptación y curiosidad, me siento en paz conmigo y el mundo. Es la aceptación de lo que “es”. Y esta sensación tiene un impacto enorme en mi día a día, en mi forma de afrontar los problemas personales y profesionales.

El entrenamiento mental mindfulness cambia totalmente nuestra relación con nosotros mismos, con los demás, y con la vida. Y entender a nivel racional y científico lo que experimentamos física y emocionalmente en la práctica nos motivará a seguir practicando y experimentando las sensaciones de sintonía e integración, para seguir avanzando y profundizando en dichas sensaciones. Esto incrementará nuestra capacidad para disfrutar más de las cosas, aliviará drásticamente el estrés, seremos más felices y también más productivos en nuestra profesión.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

La importancia de las pequeñas cosas

Como siempre que empieza un nuevo año, es un buen momento para replantearnos cómo estamos viviendo nuestra vida, a qué actividades y relaciones estamos dedicando nuestro valioso tiempo, y si nos hace felices nuestro trabajo, al que dedicamos la mitad de nuestra vida.

El cine me apasiona desde que era un niño. No voy al cine sólo para pasar un buen rato o para entretenerme, como tantas millones de personas. No. El cine para mí es mucho más que eso. Me ha ayudado a conocerme mejor, a entender mejor el mundo, el ser humano, las relaciones, y desde luego, comprender un poquito más el misterio de la vida.

Hablando del misterio de la vida y de cine, hace unas semanas vi la película “Mi vida sin mí”, de Isabel Coixet. Es una película del año 2003, que llevaba tiempo queriendo ver. Y me pareció un filme maravilloso y emocionante sobre el sentido de la vida. Aborda el tema de la muerte y qué es lo que nos sucede cuando la vemos cerca, muy cerca.
Cartel pelicula Mividasinmi

Esto me recuerda lo que decía Steve Jobs en su famoso discurso en la Universidad de Stanford: “La muerte es el mejor invento de la vida”. Jobs argumentaba que gracias a sentirla cerca, empezó a apreciar la vida como nunca. Estoy completamente de acuerdo. Hace 10 años la vislumbré a lo lejos después de un problema grave de salud que tuve, y esa experiencia me cambió la perspectiva completamente.

Desde entonces decidí empezar a apreciar y valorar de verdad todo lo que tenía en mi vida, y por otro lado, decidí cambiar todo aquello que no me gustaba o motivaba, entre otras cosas mi trabajo de publicista. Desde entonces me dedico a ayudar a los demás a alcanzar sus objetivos personales y profesionales (coaching), y también a ayudarles a aprender a disfrutar más de la vida y a aliviar el sufrimiento y el estrés (mindfulness). Me siento cada día con más energía y motivación, y sigo recordando frecuentemente que la vida es muy corta, que se termina en un abrir y cerrar de ojos, y por tanto, debemos aprovecharla al máximo.

Volviendo a la película, empieza con una secuencia preciosa que refleja el cambio de perspectiva que tenemos cuando “despertamos” y conectamos con la auténtica vida, y cómo empezamos a focalizarnos en las pequeñas cosas de cada día, en disfrutar de la belleza de un amanecer, de la luna, de la sensación de la lluvia, de un momento de risas con nuestros hijos, en definitiva del momento presente, del aquí y ahora. Ahí está la auténtica felicidad, en las pequeñas y cotidianas experiencias que vivimos momento tras momento, no en las grandes metas y logros.

Con esto no quiero decir que no nos debamos marcar objetivos ni sueños, por supuesto. Soy el primer defensor de que tenemos que salir de nuestra zona de confort y atrevernos a desafiar nuestros límites, saliendo a luchar por nuestros sueños. Pero no debemos nunca olvidarnos del presente e hipotecarlo a lograr esas metas, porque si lo hacemos, entonces esos sueños y objetivos comienzan a esclavizarnos y a generar infelicidad, y entonces no merecen la pena.

La importancia de las pequeñas cosas. Esta es una de las lecciones clave que he aprendido gracias a mis experiencias personales, pero también gracias a la práctica desde hace 10 años de la meditación mindfulness. El Mindfulness es un tipo de meditación para focalizarnos en el momento presente, aquí y ahora, sin juicios y con una actitud de apertura, curiosidad y aceptación. Y la práctica regular nos hace mucho más felices y más sabios.

El mindfulness nos ayuda a ser más conscientes de la importancia de vivir y disfrutar con plenitud cada momento presente, porque realmente es lo único que existe. El pasado ya pasó, y el futuro aún no ha llegado, por lo tanto no existen. Y el presente siempre es perfecto, porque nos está enseñando siempre la lección que necesitamos. Pero si no estamos en el presente con toda nuestra conciencia, pasamos la vida dormidos, anestesiados, con el piloto automático, con la mente llena de preocupaciones, fantasías y reflexiones inútiles.

Reconozco que soy de esa clase de personas a las que se refiere la protagonista de la película “Mi vida sin mí”, que les gusta mirar a la luna, que son capaces de estar contemplando el mar durante horas o una puesta de sol, que disfrutan simplemente del frescor del aire en la cara mientras caminan. Y mi intención es seguir avanzando y disfrutando cada vez más de todas esas pequeñas joyas que tenemos delante de nuestras narices cada día…

¿Y tú? ¿Cuanta importancia le das a las pequeñas cosas de la vida? ¿Disfrutas del presente o estás demasiado tiempo preocupándote de cosas del futuro o del pasado? Quizá estas preguntas te ayuden a afrontar de forma distinta el nuevo año que acaba de empezar. Empieza ahora mismo, estés donde estés. Este es el único momento y el único lugar…para ser feliz.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Para ser feliz hay que PARAR

Todo el mundo habla de Mindfulness: en las empresas, en los medios de comunicación, en la educación e incluso en el deporte. ¿Es una moda o ha venido para quedarse? Yo no tengo ninguna duda de que el mindfulness será una de las revoluciones humanistas del siglo XXI, imprescindible para compensar la robotización del ser humano provocada por el desarrollo tecnológico, el uso masivo y permanente del móvil, y el aumento constante de estímulos que bombardean nuestra capacidad para conectarnos con nosotros mismos y con los demás. A estímulos me refiero a mensajes de Twitter, Facebook, Whatsapp, e-mail, cientos de canales de TV, Internet, etc.

Pero ¿Qué es el mindfulness? En este post quiero compartir un modelo nemotécnico que he creado, y que nos puede ayudar a entender de forma sencilla qué es y para qué nos sirve el mindfulness en nuestra vida, y al mismo tiempo a recordar rápidamente las claves para poder aplicarlo en cualquier momento de nuestro trabajo o de nuestra vida.

Me gusta el nombre de este modelo: PARADA,  ya que está totalmente relacionado con el espíritu del mindfulness. Porque para conectar con el modo mental de Atención plena (mindfulness) es necesario parar. Y todos sabemos lo tremendamente difícil que nos resulta dejar de correr y correr a todas partes, haciendo miles de tareas, la mayor parte de las veces sin un rumbo previamente definido, y sin ningún sentido. Como el Conejo de Alicia en el País de las Maravillas, que al preguntarle adonde tenía que ir, simplemConejo_Blancoente contestaba: “Llego muy tarde, tengo mucha prisa”. Así estamos nosotros cuando el piloto automático se apodera de todas las facetas de nuestra vida.

Echemos un vistazo al modelo PARADA.

PARAR. Como he dicho, es necesario que paremos, para conectar con nosotros, con la acción o tarea que estamos realizando en este momento. Si no paramos, no podremos avanzar ni disfrutar de nada en la vida.
ATENDER. Paramos para poner atención plena a lo que está sucediendo aquí y ahora, en el momento presente, que es lo único real, lo único que existe. En lugar de estar preocupados por el pasado o el futuro, atendemos a lo que este momento demanda de nosotros. Esta es la clave de la concentración y el alto rendimiento.
REGISTRAR. Cuando paramos para atender, dirigimos nuestra atención con el fin de poder registrar la experiencia con la máxima ecuanimidad y serenidad. Se trata de registrar nuestros pensamientos, emociones, conductas, reacciones automáticas, y también de registrar cómo se encuentran los demás (empatía) y el entorno (visión sistémica). Para ello, debemos registrar todo con la mente de un científico, con total apertura y evitando juicios, expectativas o etiquetas que contaminan nuestra visión (esto es correcto, esto es incorrecto, esto es malo, esto es bueno, me gustaría que…, debería ser…).
ACEPTAR. Todo lo que registramos en el momento presente, tanto dentro de mí como fuera de mí, lo hacemos con aceptación, no resistiéndonos a las cosas tal y como son, no luchando contra ellas ni contra nosotros mismos. La aceptación es una actitud clave para poder ir más allá de nuestros actuales límites mentales.
DESCUBRIR. Cuando cubrimos las anteriores fases del modelo, empezamos a ver las cosas con mucha más claridad y serenidad, y eso hace que empecemos a descubrir lo que es la auténtica realidad. Por tanto, el mindfulness supone un auténtico despertar a la vida, aumentando nuestra comprensión y visión de nosotros y de los demás, ayudándonos a actuar de forma más adecuada en todo momento, potenciando nuestra felicidad y rendimiento en el trabajo.
ASOMBRARSE. Puede parecer cursi, pero cuando conectamos con la auténtica verdad de las cosas, aceptándola totalmente, con una mente curiosa y dispuesta a experimentar, empezamos a darnos cuenta del milagro de la vida, de las maravillas que nos rodean a cada instante (y que no valoramos en absoluto normalmente). Abrir el grifo de la ducha y que salga agua caliente, el sabor intenso del café de por la mañana, la brisa que nos acaricia cuando caminamos por la calle a primera hora, la intensa luz del sol cuando ha amanecido, ver a nuestros hijos cada día, etc. Aprendemos a disfrutar del momento, con más intensidad y plenitud.

Recuerda. Si quieres vivir una vida con mayúsculas, aplica el modelo PARADA con frecuencia, en cualquier momento de tu trabajo o tu vida. Cuando lo hayas aplicado durante varios meses, te sentirás más feliz, con menos estrés, tendrás más claridad mental y serás más eficiente en tu trabajo. En definitiva, todo en tu vida habrá cambiado para siempre.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

¿Adónde vas tan deprisa?

La pasada semana asistí a una interesante conferencia de Tim Gallwey, autor del best seller mundial “El juego interior del tenis”, y uno de los creadores y pioneros de la metodología del coaching. Comenzó la conferencia con un vídeo en el cual una masa de personas caminaba lentamente por la calle hacia su trabajo. Entonces, la imagen desaparecía y aparecían varias preguntas abiertas de coaching:

¿Dónde vas cuando vas al trabajo?
¿Para qué?
¿Qué harás cuando llegues allí?

La sensación cuando vi las imágenes y las preguntas fue inquietante, y al mismo tiempo muy real. La gran mayoría de las personas caminan por su vida sin rumbo, sin conciencia, sin cuestionarse nada, sin parar un instante para preguntarse si tiene algún sentido el caminar en la dirección en la que está caminando. No es de extrañar que el trabajo, la vida, y las relaciones terminen siendo una carga difícil de soportar, como la famosa mochila simbólica de la película Up in the Air, que llevaba siempre George Clooney a sus conferencias motivacionales.

Siempre cuando observo a tanta gente ir corriendo de aquí para allá, estresada, haciendo mil cosas como si fueran importantísimas (y realmente no lo son), me pregunto: ¿Adónde vamos tan deprisa? ¿Para qué corremos tanto en hacer una cosa detrás de la otra? Con esa conducta inconsciente, es normal que estemos completamente dispersos y estresados, o con una profunda depresión.

Pero hay otro modo de vivir la vida y el trabajo. Y la palabra clave es Atención. Atención a nuestra vida, a nosotros mismos, a nuestra forma de afrontar las cosas, a nuestro modo de relacionarnos, atención a nuestras ideas y juicios preconcebidos. John Whitmore, otro de los pioneros del coaching, dijo: “Sólo podemos controlar aquello de lo que nos damos cuenta. Aquello de lo que no nos damos cuenta nos controla a nosotros”.

Es hora de empezar a tomar el control de nuestra vida, en lugar de dejarnos llevar por la corriente del río. De lo contrario, esa corriente nos llevará algún día a unas profundas cataratas, y la caída será muy dolorosa.

Siempre insisto que la clave para poner más atención a nuestra vida, y por tanto mayor control, es la práctica del Mindfulness. El mindfulness es un entrenamiento mental de la atención en el aquí y ahora, que nos ayuda a gestionar mucho mejor lo negativo (experiencias dolorosas, emociones como la tristeza, la ira o el miedo), y a disfrutar mucho más de lo positivo (las pequeñas cosas de la vida, que normalmente no valoramos ni disfrutamos). Nos ayuda, en definitiva, a ser mucho más felices.

Como cualquier otro músculo del cuerpo, podemos fortalecer mediante entrenamiento el músculo mental de la atención y la conciencia. Un modo sencillo de explicar en qué consiste la práctica mindfulness es mediante modelos mnemotécnicos, sistemas sencillos que nos permiten recordar de forma rápida las claves de una metodología. El siguiente lo he creado para ayudar a las muchas personas a las que doy formación en la práctica del Mindfulness. Lo llamo el modelo de las 5 As (AAAAA):

A: Atención (debemos dirigir conscientemente nuestra atención, evitando que la mente se distraiga y divague)

A: Aquí (focalizo mi atención en el espacio donde estoy en este instante, ya que no existe otro lugar que aquí)

A: Ahora (focalizo mi atención en el presente, no hay otro momento que este. Implica dejar pasar y no engancharse a los pensamientos sobre el futuro y el pasado, tanto positivos como negativos, a lo que la mente es adicta)

A: Apertura (mi actitud debe ser de apertura, sin juicios, sin ideas preconcebidas, con curiosidad, como si volviéramos a percibir las cosas con la mente de un niño)

A: Aceptación (mi actitud debe ser la de aceptación positiva, sin querer cambiar la experiencia tal y como es, sin esperar un resultado determinado, aceptando también lo desagradable o incómodo que aparezca, y no rechazándolo)

El mindfulness tiene la capacidad de ralentizar nuestra vida. De esa manera, podemos observarla con más claridad y detalle, y por tanto, comprender lo que ahora no comprendemos, y finalmente tomar el control. Ahora pregúntate. ¿Adónde vas tan deprisa en tu vida? ¿Qué sentido tiene?

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Mindfulness: entrena tu mente

En una reciente investigación de la doctora Elisabeth Kirby, de la Universidad de California, se ha comprobado, una vez más, la directa conexión entre los niveles de estrés y nuestro rendimiento profesional. 

La investigación demuestra que determinados niveles de estrés, cuando son puntuales y se producen de forma intermitente, pueden aumentar nuestro rendimiento hasta convertirlo en óptimo. Sin embargo, cuando tenemos una experiencia de prolongado o continuado estrés, llega un momento (umbral) en que nuestro rendimiento cae en picado, hasta convertirnos en personas dispersas, confusas y con bajo rendimiento.

El ser humano, hace millones de años, cuando su cerebro no estaba tan evolucionado, tenía estas experiencias puntuales e intermitentes de estrés, al igual que un ciervo o cualquier otro animal. Un ciervo experimenta estrés, y sus reacciones fisiológicas asociadas, cuando un depredador aparece y le persigue para devorarlo. El estrés puntual funciona como un mecanismo de defensa ante una amenaza a su supervivencia, y le hace correr a la máxima velocidad que puede. Si se salva, dicho estrés desaparece casi inmediatamente, porque el ciervo no sigue agobiado o estresado pensando en lo que le ha sucedido hace un rato.

Sin embargo, el hombre sí lo hace. Me refiero a que después de una situación estresante (una bronca con nuestro jefe), nuestro cerebro continúa generando pensamientos agobiantes sobre dicha experiencia durante minutos, horas, y a veces durante semanas o meses. Todos estos pensamientos sobre el pasado son precisamente provocados por la progresiva complejidad y sofisticación a lo largo de millones de años de evolución de esta máquina impresionante que tenemos dentro de nuestra cabeza.

Igual que esto, también nuestra mente genera muchísimos pensamientos sobre el futuro inmediato o lejano. A veces queriendo que llegue el próximo fin de semana o las próximas vacaciones, y otras preocupándose por situaciones o experiencias negativas (“Y si sucede…”) que aún no han sucedido, y que en la mayoría de ocasiones, nunca llegan a suceder.

Por eso, nuestro cerebro, si no lo entrenamos adecuadamente, nos genera inevitablemente esa experiencia prolongada de estrés que la investigadora del estudio comenta como perjudicial y devastadora para nuestro rendimiento. Aunque no tengamos una situación de amenaza o peligro para nuestra integridad, estamos estresados, ansiosos y tensos, generando problemas ficticios o regodeándonos en decisiones erróneas del pasado.

Eso hace que casi nunca estemos realmente presentes en el Aquí y Ahora, concepto clave de la concentración, y del alto rendimiento. Si tenemos nuestra mente ocupada y llena con cosas del pasado o el futuro, no la podemos ocupar en lo que tenemos que hacer en cada momento, con total presencia y atención. Tampoco hay espacio para lo nuevo, por lo que esta tendencia del cerebro es también muy destructiva respecto a la creatividad y la innovación.

Pero ¿Cómo entrenamos a nuestro cerebro para evitar este desgaste total de energía? ¿Cómo logramos dirigir nuestra mente hacia el aquí y ahora, para estar plenamente concentrados en la tarea que tenemos delante? ¿Cómo limpiamos nuestra mente saturada, para poder ser más creativos e innovadores? La respuesta es el Mindfulness.

El Mindfulness es una técnica, validada por cientos de investigaciones y estudios neurocientíficos, con la cual entrenamos nuestra mente para desarrollar su máximo potencial. Mediante el mindfulness, logramos desarrollar numerosas habilidades cognitivas y emocionales, como la gestión de emociones, la concentración, la presencia, el foco y la claridad mental.

Necesitamos técnicas de entrenamiento mental como el Mindfulness, porque cada vez tenemos más información, de múltiples fuentes, cada vez soportamos más estímulos (WhatsApp, Twitter, e-mail, etc.) y nuestra mente está cada vez más dispersa, descentrada y estresada. Es decir, tenemos una mente cerrada y bloqueada que no nos sirve de mucho.

Entrenemos la mente para abrirla como un paracaídas, para potenciarla, para que nos lleve a los máximos niveles de éxito y felicidad, tanto en la vida como el trabajo.

Apúntate a la 3ª Edición del Curso de Mindfulness, el próximo 27 de noviembre de 10 a 19 h. Impartido por Javier Carril. Ver programa completo de contenidos y cómo inscribirse.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Las 4 creaciones mentales que nos impiden ver la realidad

Desde antes del verano estoy leyendo la novela 1Q84 de Murakami. Aparte de estar totalmente enganchado, me resulta interesante cómo la exploración que hace de la realidad tiene muchas conexiones con nuestra experiencia diaria. En la novela los dos personajes protagonistas viven en 1984, pero en un momento determinado de su historia se introducen, sin saberlo, en otra realidad, podríamos decir en otro mundo. Ese mundo, para diferenciarlo, lo denominan 1Q84. Es un mundo donde los protagonistas conectan con su verdadero talento, o con su parte más elevada y poderosa, podríamos decir.

Vivimos en una realidad que no es real, a causa de nuestras creaciones mentales. La mente genera elementos que nos condicionan y nos impiden ver la auténtica realidad y disfrutarla al máximo. Las 4 creaciones de la mente que yo destacaría son:

1. Los millones de pensamientos y emociones que generamos sobre el pasado. Bien nos estamos preocupando por decisiones que hemos tomado o situaciones que hemos experimentado en el pasado, o bien estamos absortos en momentos positivos y felices del pasado. Ambos nos nublan la vista y nos desenfocan de la auténtica verdad. Es importante emplear un tiempo en analizar y aprender de la experiencia pasada, pero a partir de ahí, hay que centrarse en lo que toca hacer aquí y ahora.

2. Los millones de pensamientos y emociones relacionados con el futuro. Es muy frecuente que nos generemos ansiedad y estrés anticipando y preocupándonos por situaciones que aún no han sucedido, y que probablemente no sucederán nunca. O puede que habitualmente nos enfoquemos en lo que deseamos que suceda en un futuro, como las próximas vacaciones o el próximo fin de semana con la esperanza de darnos un poco de alivio y bienestar. Sean pensamientos positivos o negativos sobre el futuro, nos alejan de la realidad y nos impiden afrontar lo que de verdad importa. También en este caso es importante planificar y marcarse metas, pero una vez hecho, de nuevo debemos focalizarnos en lo que toca hacer ahora mismo.

3. Nuestros juicios sobre la realidad. Otro aspecto en el que basamos nuestra percepción falsa de la realidad son los juicios. Etiquetamos y juzgamos absolutamente todo (esto es bueno, esto es malo, esta persona es egocéntrica, esta otra es generosa, etc.). Dichos juicios son generados por patrones neuronales basados en la repetición de determinadas experiencias. El problema de dichos patrones aprendidos es que nos impiden ver a las personas y las experiencias con frescura, sin condicionamientos. Y nos llevan a cometer muchos errores, a dificultar nuestra relación con los demás, y a sumirnos en un estado de confusión y estrés.

4. Nuestras interpretaciones subjetivas de los hechos. Recuerda un acontecimiento en tu vida que haya sucedido hace unos 8 años, y que te haya generado mucho sufrimiento. ¿Cómo lo ves ahora, con la nueva perspectiva que te dan esos años? Seguramente ahora estás relativizando la experiencia. Lo que sentías hace 8 años ahora ha dejado de tener fuerza, simplemente no existe nada más que en tus recuerdos, ya ha dejado de ser real. Tu interpretación de aquel acontecimiento ha cambiado seguramente, o como mínimo se ha suavizado o relajado. Yo, por ejemplo, cuando veo con esa perspectiva algunas de las experiencias más duras de mi vida, las veo con un nuevo prisma, mucho más positivo, porque han provocado aprendizajes y experiencias posteriores muy importantes para mí. Han perdido toda su fuerza negativa, gracias a la interpretación que hago de ellas.

Basar nuestra vida en nuestros juicios condicionados, en nuestras evaluaciones subjetivas negativas, en los pensamientos sobre el pasado o el futuro, nos impide ver  la auténtica realidad, esa realidad que está ahí siempre, delante de nuestros ojos, esperando a ser descubierta, experimentada y disfrutada con nuevos ojos, con frescura. Sin embargo, muy pocas veces la sentimos a lo largo de toda nuestra vida. Es la realidad del momento presente, lo que está sucediendo ahora mismo, en este mismo instante, ahí es donde está el auténtico poder. Es esencial que viajemos frecuentemente a esa realidad del aquí y ahora que se nos escapa cuando estamos descentrados, estresados, ansiosos e infelices. Cuando nos desconectamos del momento presente, nos desconectamos de nosotros mismos, sentimos confusión e impedimos que salga nuestro talento y nuestros tesoros ocultos.

La buena noticia es que podemos entrenar nuestra mente para conectar frecuentemente con la auténtica vida y con esos tesoros interiores, a través de técnicas como la meditación Mindfulness. Para conectar con esa auténtica realidad, la del momento presente, sólo tenemos que quedarnos quietos y en silencio durante unos segundos. Expectantes, vigilantes a todo lo que suceda tanto dentro de nosotros como fuera de nosotros, y al mismo tiempo relajados, tratando de no emitir juicios sobre nada de lo que experimentemos. Escuchemos cualquier sonido que aparezca, sintamos nuestra respiración o cualquier sensación física, observemos qué sucede en nuestra mente aquí y ahora, momento tras momento y sin juzgar. Y conectaremos con la auténtica realidad.

No lo dudes, estamos dormidos, y necesitamos “despertar” para poder vivir la vida con plenitud.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Alcanza tus objetivos sin morir en el intento

Esta semana se ha publicado una entrevista que me realizaron en el blog Liderazgo Hoy, un sitio web que te recomiendo si quieres profundizar en tus habilidades de liderazgo. En la entrevista reflexiono junto a Víctor Hugo Manzanilla, director del blog, sobre las 10 claves del Zen Coaching y cómo nos pueden ayudar a alcanzar nuestras metas más ambiciosas, sin morir en el intento.

Me refiero a que todos estamos muchas veces demasiado obsesionados por nuestros objetivos. Y no pocas veces hipotecamos nuestro bienestar y nuestra felicidad por lograr cuanto antes dichos objetivos. Finalmente, cuando llegamos a conseguirlos, no nos sentimos felices o nos dura muy poco esos momentos placenteros, y nos damos cuenta del grave error que hemos cometido. Tal vez nos hayamos perdido diez años de nuestra vida, quizá hayamos destruido nuestra familia o hayamos dañado seriamente nuestra salud, a causa del estrés que nos hemos autogenerado para alcanzar esa meta tan importante.

Pero hay otras opciones, sin duda. Y eso es lo que propongo en la entrevista, que puedes escuchar en este link: Entrevista.

En mi experiencia personal, es posible soñar y trabajar por alcanzar nuestros sueños, y al mismo tiempo disfrutar del momento presente, disfrutar del Aquí y Ahora, un concepto relacionado con la práctica y la filosofía Zen, de la que soy un ferviente defensor desde que la descubrí hace ya ocho años. Si tus metas no te permiten disfrutar de tu vida ahora mismo, en este instante…esas grandes metas, por maravillosas y estimulantes que sean, no tienen sentido. 

La clave es marcarte metas ambiciosas y motivadoras, pero no apegarte a ellas como una lapa. La clave es ser flexible y aceptar que no todo está bajo tu control, y que una parte muy importante te vendrá dado por la vida, te guste o no. La clave está en centrarte en el proceso de lograr tus objetivos, y no en el destino final. Me refiero a que lo más importante es lo que vives, lo que aprendes, lo que disfrutas y también lo que sufres, lo que creces y avanzas como ser humano, en el camino de alcanzar esas metas. No las metas en sí mismas.

Y tal vez estés preguntándote: ¿Y si no alcanzo mis metas? Entonces no alcanzaré mi felicidad. Falso. Lograr o no tus objetivos no tiene nada que ver con la felicidad. Ese es el gran error en el que caen millones de personas durante toda su vida. Serás feliz o no, independientemente de que consigas o no tus metas. Y la única manera de sentir felicidad, sin duda, es que vivas la vida ahora mismo con toda plenitud y pasión, cada momento, sin esperar a conseguir algo. Simplemente vive aquí y ahora. Y tu perspectiva sobre la vida y sobre ti mismo cambiará totalmente.


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JAVIER CARRIL. Coach, conferenciante y escritor. Visita mi web: http://www.zencoaching.es/
Autor de los libros “Cuentos para adultos que quieren ser felices” (Descárgatelos aquí) “DesESTRÉSate”, Ed. Alienta, 2010…y “Zen Coaching”, ed. Díaz de Santos, 2008.