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El liderazgo de los samurais

El Bushido es el nombre del famoso código del Samurai, que literalmente significa “El Camino del Guerrero”, y se creó en Japón entre los siglos IX-XII. El Bushido era el código, la ley, que regía la vida de los samuráis, una clase de guerreros similares militarmente a los caballeros medievales europeos, pero muy distintos en sus vidas cotidianas, fuera de la guerra. Los samuráis seguían un ceremonial específico cada día de su vida, así como en la guerra.

Leer el Código de los samurais puede parecer anacrónico o anticuado en la era de la tecnología de la información. Sin embargo, podríamos aprender mucho de algunas de sus frases, y de hecho, la mayoría es perfectamente aplicable a nuestro siglo XXI. Yo se lo daría a más de un político para que aprendiera valores como la lealtad, la honradez y la coherencia, tan esenciales en la filosofía de los samurais y en el Bushido.

Y aplicado al liderazgo en la empresa, yo destacaría varios aspectos muy relevantes y que podríamos aplicar para mejorar nuestra capacidad de liderazgo. El Código está dividido en 7 principios fundamentales, pero me voy a centrar en el número 6, titulado Makoto (sinceridad absoluta). Dice así:

“Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en este mundo lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de dar su palabra. No ha de prometer. El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. “Hablar” y “hacer” son, para un samurai, la misma acción.”

En este párrafo, es tremendamente contundente la relación directa entre hablar y hacer, o mejor dicho, la fusión absoluta. Yo a esto lo llamo compromiso y responsabilidad. Es obvio que cuando un profesional se compromete con algo y lo cumple una y otra vez, de forma constante, su credibilidad y autoridad aumenta de forma espectacular. En mi experiencia, esta es una gran carencia en muchos profesionales y directivos: el ejemplo, la coherencia, el hacer lo mismo que se dice. Y se debe a una falta de liderazgo.

Seguramente estarás pensando cuanta charlatanería existe en el mundo, no sólo en las empresas sino también en la política o la sociedad en general. La gente habla y habla, pero luego no predica con el ejemplo, no hace lo que dice. Y esto tiene como consecuencia el deterioro del liderazgo así como la decepción y el desencanto de las personas que creían y confiaban en él/ella.

Una de las claves para convertirte en una persona influyente, en un líder de tu entorno profesional, es empezar a cumplir con todo lo que dices. Que tu Hablar sea exactamente lo mismo que tu Hacer, como si fueras un líder-samurai. La gente de tu entorno empezará a respetarte e incluso a seguirte, porque todos queremos seguir a una persona que es coherente, que da ejemplo, y sobre todo, que es auténtica. Porque esta conducta, llevada de modo constante y disciplinado durante meses o años, nos lleva a algo tan difícil de encontrar en el mundo, y en concreto entre los directivos de las organizaciones, que es la autenticidad. Sin autenticidad y compromiso, no hay liderazgo. Y sin liderazgo, no hay rumbo ni alto rendimiento ni motivación en un equipo.

Y si no eres directivo o jefe de equipo en tu empresa en estos momentos, no hay problema. Tú también puedes ser un líder de tu área o entorno, si quieres. El liderazgo no es una habilidad reservada a unos pocos privilegiados, es algo que cualquiera puede entrenar y desarrollar. Lo primero que se requiere es la actitud de querer desarrollar tu liderazgo y en segundo lugar, es esencial la formación. Por último, hay que empezar a atreverse a aplicarlo en tu vida cotidiana. ¿Cómo? Aplicando el punto 6 del Código del Samurai.

Así que empieza a ser más cuidadoso con tus palabras, o como diría Miguel Ruiz en su fantástico libro “Los 4 acuerdos”, sé impecable con tus palabras, el primero de los 4 acuerdos y el más difícil de cumplir, según Ruiz. Ser impecable con tus palabras implica en gran parte no decir cosas que no vayas a cumplir, porque esto genera en los demás desmotivación, ira, tristeza y resentimiento; y por otro lado proyecta una imagen de ti de inconsistencia y debilidad, es decir, de falta de liderazgo. Y por supuesto, digas lo que digas que vas a hacer, hazlo. Recuerda el Código del Samurai, hablar y hacer deben ser y son la misma acción. El simple hecho de Hablar pone en movimiento el acto de Hacer.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Tu contribución al mundo

En el programa corporativo de Mindfulness que llevo impartiendo los últimos 5 años en diferentes organizaciones como el Banco Santander, Sandoz o Volkswagen, incluyo un ejercicio de reflexión relacionado con la automotivación, una de las 5 competencias de la inteligencia emocional.

En el ejercicio invito a los participantes a escribir de forma continuada en respuesta a diferentes preguntas que voy realizándoles. Dichas preguntas tienen una conexión profunda con lo que nos motiva a los seres humanos, lo que moviliza sus emociones positivas al responder.

La última pregunta que les lanzo es la siguiente: “¿Cómo quieres CONTRIBUIR para dejar este mundo mejor de como lo encontraste?” Es una pregunta que a la mayoría le choca, no saben cómo abordarla ni qué contestar, al menos los primeros segundos. A veces, debo orientarles para que puedan desbloquearse. Me parece sorprendente esta reacción bastante generalizada en cientos y cientos de participantes que pasan por el programa. ¿Cual es el motivo de que no sepamos qué responder a esta pregunta?

Muchas personas creen que ellos no pueden contribuir de ninguna manera a algo tan grande e importante, como mejorar el mundo cuando ya se hayan marchado. Otras personas, sencillamente, nunca se han planteado una pregunta como ésta. Una pregunta crucial y fundamental si queremos acceder a una fuente inagotable de motivación y felicidad intrínseca.

Todos, absolutamente todos, podemos hacer muchas cosas para hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. Sin ninguna duda. Podemos hacerlo con nuestro trabajo, y eso es una enorme suerte. Es, por ejemplo, lo que me sucede a mí. Tengo la inmensa fortuna de sentir profundamente que estoy contribuyendo con mi trabajo diario a que este mundo sea más humano, más empático, más consciente y más feliz.

Cuando entreno individualmente a directivos y líderes a través del coaching, siento que estoy ayudando a personas brillantes a dar lo mejor de sí mismos para liderar a sus organizaciones y convertirlas en espacios más humanos y creativos. Cuando enseño la práctica de la meditación mindfulness en los programas corporativos a cientos de empleados o directivos, también siento que estoy abriendo una puerta inmensa de consciencia, rendimiento y felicidad para las personas que luego deciden apostar por ello e integrar la práctica en su vida cotidiana. O cuando imparto conferencias sobre comunicación, liderazgo, motivación o mindfulness, estoy convencido de que estoy contribuyendo a un mundo mejor.

Pero ¿Y si trabajas atendiendo a los clientes en un banco, o eres abogado de una gran empresa, o funcionario de alguna empresa pública? Quizá pienses que con tu trabajo no aportas algo realmente valioso al mundo, pero seguramente estés equivocado. En cualquier trabajo o profesión, si damos lo máximo de nosotros cada día, con pasión y entrega, estaremos contribuyendo, con nuestro granito de arena, a una sociedad mejor. Cada trabajo tiene su función útil y valiosa en la sociedad, siempre que lo desempeñemos con ese sentido de contribución.

¿Y si no trabajas? Si por ejemplo te dedicas a cuidar a tu familia, a tus hijos o a realizar las tareas de la casa. ¿Acaso no puedes contribuir con tu comportamiento y actitud diarios, a hacer más felices a todas las personas con las que vives e interactúas cada día? Sin duda.

El sentido de contribución tiene que ver con nuestra misión en la vida, con el legado que queremos dejar cuando nos marchemos de este mundo. Y podemos conectar con esa misión tratando de mejorar cada día en nuestro ámbito de responsabilidad, sea personal o profesional. Tratando de ser más conscientes, más generosos, transmitiendo nuestros valores, nuestra actitud positiva que, sin duda, contagiará a todos los que tengan relación con nosotros.

Centrémonos en nuestro pequeño mundo, en nuestro reducido entorno, y busquemos mejorar cada día ese pequeño espacio mejorando la vida de los demás. Para ello la clave es que incrementemos nuestro nivel de consciencia para reconocer no sólo nuestras fortalezas sino también nuestras carencias. A continuación, debemos asumir nuestra responsabilidad sobre nuestra vida, evitando quejarnos o culpar a los demás de nuestras dificultades, y para ir trabajando nuestras debilidades. En tercer lugar, debemos ponernos en marcha y actuar con coraje y determinación para mejorar como individuos, porque es el único camino para inspirar y mejorar de verdad la vida de los demás. Esa es nuestra contribución al mundo.

Así que te sugiero que pares unos minutos, que cojas un bolígrafo y una hoja en blanco, y escribas la pregunta: ¿Cómo quiero CONTRIBUIR para dejar este mundo mejor de como lo encontré? Y empieza a escribir…

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

La empresa feliz

La consultora Great Places to work realiza desde hace años una rigurosa y conocida encuesta para determinar cuales son las empresas mejores para trabajar en Europa, según los empleados, que da lugar a los premios Best Place to work. Este año han participado 1,6 millones de empleados de 2800 empresas, para que te hagas una idea de la magnitud y importancia del estudio. Puedes consultar los detalles en este link.

Para mí lo más importante no son las empresas más valoradas y premiadas, sino los elementos clave que los empleados más valoran de una empresa, o dicho de otro modo, lo que hace que se sientan felices y motivados trabajando, lo que tiene como consecuencia directa dar lo mejor de sí mismos. Es una evidencia de perogrullo que cuando los empleados de una organización están motivados y felices, son mucho más creativos, eficientes y productivos. Pero aún hay muchas compañías que no creen en esta conexión obvia, y por eso son empresas obsoletas anquilosadas en el siglo XX, y cuyos resultados no son los que podrían obtener si cambiaran su cultura. Los elementos clave son los siguientes:

  1. Flexibilidad laboral y desarrollo profesional. Los Mejores Lugares de Trabajo de Europa en 2018 crean entornos laborales que fomentan la libertad, la autoresponsabilidad y el compromiso. Factores como los programas de calidad laboral –por ejemplo, el horario flexible y el teletrabajo– o los planes de carrera, programas de formación y coaching para el desarrollo profesional continuo, programas de conciliación laboral, sistemas de apoyo a la maternidad y paternidad, la promoción del nuevo talento y las mediciones periódicas del clima laboral son esenciales para la felicidad del empleado. Todo ello reporta en mayores niveles de creatividad e innovación.
  2. Liderazgo. Es esencial, para ser un gran lugar para trabajar, el estilo de liderazgo de los directivos de la organización. La mayoría de las personas abandonan su empresa por culpa de un mal jefe. Un buen líder debe dar y pedir feedback constante, reconocer y felicitar por el trabajo bien hecho, promover la participación activa en la toma de decisiones de los equipos, desarrollar a los colaboradores a través de herramientas y habilidades de coaching, liderar con empatía e inteligencia emocional. Estas son algunas de las conductas clave de un liderazgo moderno y adaptado a las necesidades y motivaciones de las personas del siglo XXI.
  3. Inclusión y Pertenencia a un proyecto. Las personas necesitan sentirse parte de un proyecto del que sentirse orgullosos, además de una sensación de comunidad. Cuando los empleados perciben que hay camaradería y se sienten parte de un equipo que trabaja por unas metas claras y comunes, aumenta la motivación y la felicidad en el entorno laboral. Estas compañías han construido culturas donde las personas se sienten cuidadas por sus compañeros y por sus líderes, con el fin de favorecer un buen ambiente laboral. “Las organizaciones reconocidas este año en la lista Best Workplaces en Europa representan las culturas del pensamiento futuro que fomentan la inclusión para todos. Entienden que los empleados son personas ante todo y les proporcionan ambientes donde pueden ser ellos mismos, construir lazos fuertes, y crecer profesionalmente de la mano de sus compañeros”, aseguró el CEO de Great Place to Work®, Michael C. Bush.
  4. Cultura organizacional. En realidad todos los elementos anteriores forman la cultura organizacional: comportamientos y actitudes de las personas que componen la empresa, hábitos y rutinas de trabajo, formas de comunicarse, cómo son las reuniones. Obviamente, la cultura la marcan los altos directivos con el CEO a la cabeza, con lo que dicen y no dicen, con lo que hacen y no hacen. Y esa cultura se transmite en cascada al resto de la organización. Una cultura jerárquica, autoritaria, basado en lo urgente y en los resultados de negocio fomentará empleados infelices, poco comprometidos y con bajo rendimiento. Mientras que una organización con una cultura inclusiva, que fomenta la innovación (porque tolera e incluso fomenta los errores de los empleados), el liderazgo colaborativo y empoderador de sus directivos, que fomente la delegación y la autoresponsabilidad, es una cultura que genera felicidad, motivación y alta productividad.

La cultura de una empresa se puede cambiar, si la alta dirección cree de verdad en ese cambio, si lo lidera con convicción y compromiso y toma medidas concretas para llevar a cabo esa transformación. Aunque conseguir el cambio de cultura organizacional pueda llevar años, es posible con un plan estratégico a largo plazo que aborde los aspectos clave que he mencionado en el post, con hitos y planes de acción concretos en el corto y el medio plazo.

Es llamativo, por ejemplo, el nacimiento de un nuevo puesto directivo que se está imponiendo en las empresas modernas, el CHO o Chief Happiness Officer. El CHO sería el encargado de cohesionar, potenciar y hacer seguimiento de todos los planes y acciones relacionadas con la felicidad de los empleados de una empresa. Hay empresas innovadoras que ya han incorporado a un CHO, lo que me parece una decisión muy valiente. No obstante, quiero hacer un inciso con la figura del CHO. No deja de ser una persona que trabaja dentro de la organización, y cuanto más tiempo esté integrado en la empresa, menos perspectiva y objetividad tendrá de lo que necesitan los empleados. Además, es muy posible que sufra las presiones del CEO y de otros altos directivos, y que se pliegue a prioridades difíciles de compatibilizar con su verdadero cometido. Es recomendable, por tanto, que el CHO se apoye en empresas externas que apoyen sus planes estratégicos de felicidad laboral.

El CHO no debería ponerse a dar formación en mindfulness o liderazgo a los empleados de su propia empresa porque nunca va a ser visto como un profesional externo e imparcial que busca realmente el beneficio del empleado (siempre habrá una duda razonable sobre si persigue objetivos ocultos que tienen que ver con los objetivos de negocio del CEO), ni tampoco realizar procesos de coaching a sus propios compañeros, lo que va en contra del principio de confidencialidad y confianza total que caracteriza al coaching externo. El verdadero rol del CHO debe ser el de impulsar y hacer seguimiento de las acciones y planes para potenciar la felicidad de los empleados, pero buscando activamente el apoyo y el asesoramiento externo de las empresas especializadas y expertos en las distintas materias y acciones (clima laboral, coaching, mindfulness, salud, flexibilidad, etc).

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Las 3 claves para lograr resultados extraordinarios

Acabo de terminar el libro “Dinero, domina el juego” del gran conferenciante motivacional Tony Robbins. Soy un devorador de libros, me encanta leer y los libros me han aportado muchísimo durante mi vida. He aprendido conceptos y estrategias fundamentales que han aumentado mi felicidad y también mi rendimiento y liderazgo personal.

En el libro, Tony Robbins aborda el tema de la independencia financiera, que es algo sobre lo que llevo investigando, leyendo y tomando decisiones personales desde hace años. Pero el libro es mucho más. Como de costumbre, Tony es un motivador nato y no puede evitar transmitir en muchas páginas del libro sus habituales discursos sobre lo que nos limita y condiciona, y en el lado opuesto, lo que nos empodera y potencia en nuestra vida personal y carrera profesional. En ese sentido, me encanta cuando detalla los 3 elementos clave que inciden, negativa o positivamente, en nuestros resultados y el logro de nuestros objetivos. Son los siguientes:

1. Los relatos que nos contamos. Todo empieza por las historias que nos contamos a nosotros mismos para justificar nuestra falta de acción, pereza o miedo a tomar decisiones. Nos engañamos a nosotros mismos echando balones fuera, como si nosotros no pudiéramos hacer nada y todo dependiera de otras personas o de elementos externos. Lo peor de todo es que nos creemos nuestros relatos limitantes. Algunos ejemplos muy comunes de relatos limitantes son:

  • “No puedo hacer nada si los demás no dan el primer paso”
  • “No tengo tiempo”
  • “No puedo, no soy capaz de…”
  • “Eso es imposible, no se puede, no es realista…”
  • “La culpa de mis problemas la tiene mi jefe, mi pareja, etc…”

Dentro de este apartado también están las interpretaciones limitantes o distorsionadas que hacemos de la realidad y sobre lo que nos sucede. Cambiar todos estos relatos por unos nuevos relatos que nos den poder es clave para ser una persona de alto rendimiento.

2. El estado emocional. Los relatos que nos contamos inciden directamente en el segundo punto clave que incide en nuestros resultados: las emociones. Si yo me cuento a mí mismo el relato de que “Es imposible intentar planificarse en mi empresa…” o “La culpa de mis resultados es de mi equipo” o “Todo es importante y urgente”, eso generará un estado emocional de frustración, victimismo o estrés. Las emociones inciden directamente en nuestras conductas y decisiones porque somos seres esencialmente emocionales. Si no sabemos cómo acceder a un estado emocional de poder y motivación, no conseguiremos jamás resultados extraordinarios. Recuerda: lo primero es cambiar tu relato limitante por otro que te potencie y empodere. Después, tendrás que desarrollar la inteligencia emocional para gestionar las dificultades inevitables que te encontrarás cuando te encamines hacia tus metas y sueños.

3. Las estrategias que usamos. En tercer lugar, es clave que usemos las estrategias efectivas para conseguir resultados extraordinarios. Desde luego, si no hemos dominado los dos primeros aspectos, ninguna estrategia nos servirá porque nuestra mente no tendrá la fortaleza y el equilibrio necesarios. El 90% de las personas utilizan estrategias inadecuadas y poco efectivas para lograr sus objetivos. Debemos aprender cuales son los métodos de las personas de éxito para replicarlos. Por esto es tan importante leer mucho a las personas que han alcanzado el éxito y comparten sus estrategias, asistir a conferencias y cursos de formación en habilidades emocionales, o contratar a un coach que pueda enseñarte las estrategias probadas de éxito para lograr tus objetivos.

Así que empieza a cuestionar tus relatos limitantes y victimistas y cámbialos por unos nuevos que te den poder. Eso cambiará tu estado emocional a un estado de motivación y poder, que tendrás que mantener ante los obstáculos, desarrollando tu habilidad de gestión emocional para manejar el miedo, la frustración y la rabia. Y por último, tendrás que formarte continuamente para aprender las estrategias probadas de éxito para ser más eficiente y disciplinado, y generar unos hábitos positivos sostenibles que te lleven a alcanzar todo lo que te propongas en la vida y el trabajo. ¡A por ello! Tú puedes. Todos podemos.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

El modelo SCARF de neuroliderazgo

La neurociencia ha avanzado en los últimos 20 años a pasos agigantados. Se dice que hemos aprendido más sobre el funcionamiento de nuestro cerebro en los últimos 30 años que en el resto de siglos de existencia del ser humano. Y aún nos queda muchísimo por conocer de ese fascinante y misterioso órgano que tenemos en nuestra cabeza.

Uno de los campos donde se está desarrollando más es en el campo del liderazgo, con el fin de orientar a los directivos y managers de las empresas a liderar de forma más efectiva a sus equipos con el fin de desarrollar todo su potencial, y que de esta forma alcancen cotas de rendimiento máximas. En este sentido, me gusta especialmente el modelo SCARF, desarrollado por el experto en neuroliderazgo David Rock, y soportado en numerosas investigaciones sobre nuestro cerebro. El término Scarf significa bufanda en inglés, no por casualidad. Si no tenemos bufanda un día de invierno nos vamos a sentir desprotegidos, mientras que con ella nos sentiremos reconfortados. Pues esto es lo que nos aporta el modelo SCARF.

La base sobre la que se sustenta el modelo SCARF es que nuestro cerebro, en primer lugar, es un cerebro social, que busca nuestra interacción con los demás. Está probado que cuando nos sentimos en una situación de exclusión social, se activan los mismos circuitos neurales que cuando tenemos un dolor físico. Esto nos indica que sentirnos integrados socialmente en un equipo de trabajo es fundamental y lo contrario, sentirnos excluidos o marginados, nos genera un enorme estrés y sufrimiento.

Además, nuestro cerebro funciona sobre dos sistemas inconscientes: el sistema de recompensa y el sistema de amenaza. Si nos sentimos amenazados, las personas nos movemos por el miedo, y por tanto, estamos menos dispuestas a confiar y a colaborar. Incluso sale nuestra parte más primitiva y defensiva de competir a costa de los compañeros del equipo, y por supuesto las personas somos mucho menos proactivas y más pasivas. Por tanto, si tenemos un equipo que tiene activado el sistema de amenaza, nunca lograremos los objetivos y resultados que perseguimos como líder. Nunca podremos extraer el máximo rendimiento de ese equipo.

Sin embargo, el otro sistema inconsciente que se activa es el de recompensa. Cuando nos sentimos recompensados nuestra actitud y comportamiento son radicalmente diferentes: en lugar de movernos por el miedo nos movemos por la confianza, y por lo tanto estamos mucho más dispuestos a colaborar con nuestros compañeros, aumenta nuestra creatividad y nuestro compromiso con el equipo y la organización, somos más proactivos y nos sentimos muy motivados. Esto nos lleva a dar lo mejor de nosotros y por tanto, es muy probable que un equipo que se siente recompensado alcance el máximo rendimiento y los objetivos que se ha propuesto.

Pero lo que el modelo SCARF nos aclara es ¿Qué elementos son claves a la hora de que un profesional se siente amenazado o recompensado? El acrónimo SCARF se compone de los 5 aspectos clave, validado por las investigaciones de la neurociencia: Status, Certainty, Authonomy, Relatedness y Fairness. Voy a explicar cada uno de ellos:

  • Status. Se trata de percibir que nuestro status en el equipo está reconocido y que no sentimos amenazado ese status. Un jefe de equipo puede ocasionar una percepción de amenaza del status cuando da más responsabilidades, promociona o aumenta el sueldo a algunos miembros del equipo y no a otros, cuando todos tienen la misma experiencia o conocimientos. O cuando se cuelga la medalla de los logros del equipo, olvidando que todos sus colaboradores han contribuido decisivamente a dichos logros.
  • Certidumbre. Cuando los miembros de un equipo no tienen claro la visión del equipo, el rumbo o los objetivos que están persiguiendo, o no conocen nada de las decisiones de la Dirección de la empresa, o hay una situación de cambio o reestructuración y la información que reciben es ambigua, entonces se sentirán amenazados. Las personas necesitamos certidumbre, transparencia y comunicación constante y exhaustiva.
  • Autonomía. Cualquier profesional se motiva y confía más en sí mismo cuando se le da cierta autonomía y responsabilidad. Una necesidad básica del ser humano es tener cierta sensación de control sobre sus decisiones y sobre su tiempo. Si un Manager coarta esta autonomía y dirige en exceso, su equipo perderá progresivamente motivación, y dejará de intentar cosas nuevas, dejará de proponer ideas de mejora, y por tanto, será la responsabilidad del Manager que este profesional se marche de la empresa o aporte un rendimiento mediocre, muy por debajo de su potencial.
  • Relaciones. En un equipo debe haber buen ambiente, y el Manager debe fomentarlo con acciones concretas. Algunos ejemplos positivos serían organizar comidas de todo el equipo frecuentemente para hablar en un ambiente distendido de temas personales como familia o aficiones, una actividad motivante tipo Team building una vez al año, o generar espacios en las reuniones diarias o semanales para que los miembros del equipo expresen sus inquietudes y necesidades. Todo esto ayuda a que las personas no activen su sistema cerebral de alerta porque sienten amenazada la necesidad de estar conectadas de forma personal y humana con el resto de sus compañeros. Como decía al inicio, somos seres sociales y nuestro cerebro tiene un carácter marcadamente social. Así que si no tenemos una estrecha relación personal con nuestros compañeros, sentiremos desconfianza y esto nos impedirá colaborar, contribuir, arriesgarnos, generar ideas para el equipo.
  • Justicia. La F de Fairness implica que el Manager debe ser justo en la toma de decisiones. No debe mostrar preferencias por ninguna persona del equipo ni actuar movido por ocurrencias que amenacen la sensación de injusticia de parte o todo el equipo. Esto no significa que tenga que tomar decisiones que contenten a todos, lo cual es imposible. El manager debe tomar decisiones, a veces difíciles, y esto es necesario. Pero si algunos miembros del equipo no están de acuerdo o la perciben como injusta, al menos el manager está obligado a explicar su decisión, su motivación y razones. De esta forma las personas de su equipo reducirán de forma notable su sistema de amenaza, porque aunque no compartan la decisión, percibirán justo que se les de una explicación.

En resumen, me parece fundamental que un líder conozca el modelo SCARF con el fin de entender de forma más clara los comportamientos y actitudes de sus colaboradores, que muchas veces pueden parecer incomprensibles e injustificables. Creo que el modelo SCARF ayuda a un líder a ser más empático, a comprender mejor, y por tanto, a influenciar de forma más efectiva y productiva a su equipo para que estén totalmente comprometidos y dando el máximo al equipo. Si no sabemos por qué una persona no colabora, o está desmotivada o incluso enfadada, difícilmente vamos a poder ayudarla a encauzar positivamente su conducta o actitud. Con el modelo SCARF un manager puede mejorar claramente su liderazgo, basado en un mejor conocimiento del funcionamiento del cerebro humano, en definitiva, de la condición humana y las necesidades que nos mueven a nivel inconsciente a todos.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

Presentación de mi libro “7 hábitos de mindfulness”

Me hace mucha ilusión compartir contigo que el próximo jueves 19 de abril a las 19 h. presento mi nuevo libro “7 hábitos de Mindfulness para el éxito” en el auditorio de la Torre BBVA Saenz de Oiza, en Pº Castellana, 81. Madrid. Y por supuesto, ¡Estás invitado! Me encantará, querido lector o lectora, que vengas y me acompañes en este momento tan especial.

Te adjunto aquí la invitación a la presentación. Es necesario confirmar enviando un e-mail a eventos@editorialkolima.com

Hoy mismo he impartido un taller de 4 horas de mindfulness para directivos de Recursos Humanos y de Prevención de Riesgos de unas 23 empresas. Los participantes han realizado reflexiones interesantes sobre la importancia de desarrollar la atención en el momento presente a través del entrenamiento mindfulness para evitar accidentes laborales de tráfico (muy habituales) y también accidentes con maquinaria peligrosa. Otra de las conclusiones es que la atención y la conciencia ayuda a los empleados a ser menos impulsivos y reactivos ante los problemas, reduciéndose drásticamente los conflictos y mejorando el clima laboral y la motivación. El mindfulness debe ser una herramienta preventiva, nunca reactiva. Es decir, las empresas deben tomar medidas de forma proactiva para prevenir accidentes y bajas laborales por estrés, ansiedad o depresión, que tienen un altísimo coste humano y económico. Se debe promover meditación en lugar de medicación.

Me gustan esas bolas de cristal de nieve, que contienen una figura o un paisaje y que al agitarla se llena de nieve volando dentro de la bola de cristal, y no deja ver lo que hay en el interior. Si dejamos quieta la bola, poco a poco, los copitos de nieve de la bola se van posando en la superficie y entonces podemos ver con claridad la imagen (un árbol de Navidad, unas bailarinas, una casa rural en un paisaje invernal, etc.).

Pues bien, nuestra mente es como la bola de nieve cuando la agitamos. Confundida por el maremagnum de pensamientos (copitos de nieve) que llenan nuestra mente constantemente, no somos capaces de ver con claridad la realidad. Los pensamientos nublan nuestra conciencia y andamos estresados y dispersos, haciendo cosas sin parar, a toda velocidad, como pollos sin cabeza, sin rumbo.

Necesitamos parar. Sólo parando frecuentemente lograremos que los copitos de nieve se posen en la superficie y nos dejen ver la “imagen” de nuestra vida. Cuando paremos, miremos hacia fuera, hacia un lado, hacia otro. Miremos hacia dentro también, hacia nuestro interior, prestémonos atención para ver cómo nos sentimos. Después de la parada, nuestra mente habrá ganado claridad y serenidad. Y si paramos frecuentemente, nuestra percepción de las cosas irá siendo más clara y precisa, y eso nos ayudará a mejorar nuestra vida y nuestra carrera profesional. En definitiva, si quieres avanzar, debes parar, aunque suene paradójico. La mayoría de las personas está abducida por el modo “hacer”, y  no se para nunca para reflexionar, para cuestionarse, para refocalizarse. Sigue corriendo a todas partes, como los hámsters que corren en la rueda interminablemente y sin sentido.

Si vienes a la presentación, te contaré muchas más cosas, trataré de provocar tu reflexión, de inspirarte y de remover tu conciencia. Además, experimentarás el mindfulness a través de un ejercicio práctico guiado, y por supuesto te podrás llevar un ejemplar firmado por mí si quieres. ¡Anímate y nos vemos el día 19!

Si no puedes venir a la presentación y quieres comprar el libro, pincha en el siguiente link: Comprar el libro

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

7 hábitos de mindfulness para el éxito

¡A finales de este mes de marzo publico nuevo libro! Y la presentación será en Madrid el jueves 19 de abril a las 19 h. por si quieres apuntarte la fecha. Si me sigues en RRSS comunicaré el lugar exacto y más detalles de la presentación, dentro de una semana. La publicación de mi 4º libro es sin duda un acontecimiento para mí, que me hace una enorme ilusión. El libro pretende realizar una aproximación distinta al mindfulness, en base a 7 hábitos sostenibles que nos llevarán a una vida más feliz y a una mayor eficiencia y motivación profesional.

He pretendido compartir todo lo que sé sobre mindfulness, todo lo que he aprendido después de formar a miles de personas a lo largo de los últimos 4 años en organizaciones como Banco Santander, Volkswagen-Audi, Electrolux, Bankinter, Sandoz, Stahl, Colegio de Registradores, SM y muchas más. Por supuesto, también comparto mi experiencia personal, podríamos decir que me desnudo emocionalmente en el libro, contando todo lo que me ha aportado la práctica regular del mindfulness durante 13 años. En resumen, que me ha cambiado la vida y a mí mismo.

A continuación, y sin quererme hacer spoiler a mí mismo, te voy a adelantar cuales son los 7 hábitos que propongo. En el libro donde podrás encontrar numerosos ejercicios, herramientas y audios de apoyo para la práctica e integración en tu vida cotidiana de los 7 hábitos del mindfulness:

  1. Sal del piloto automático.
  2. Focalízate en lo importante.
  3. CARPE DIEM. Vive el momento presente.
  4. Acércate al dolor.
  5. No creas a tu mente ni a tus pensamientos.
  6. Acepta la vida tal y como es.
  7. Cuídate y trátate con amabilidad.

El mindfulness es un entrenamiento mental, que nos ayuda a estar más despiertos, serenos y atentos en nuestra vida y en nuestro trabajo. Aprendemos a dirigir la atención para dejar de ser marionetas de nuestros pensamientos negativos y emociones tóxicas, para dejar de ser esclavos de la tecnología, del móvil, de la publicidad y de los medios de comunicación. Aprendemos a vivir más en el presente, a disfrutarlo con más plenitud, y a gestionar mejor el dolor de nuestra vida, las emociones difíciles. En definitiva, nos hace más libres, más eficientes y más felices.

En el libro profundizo en el soporte científico que tiene esta disciplina, cuya efectividad está demostrada en cientos de investigaciones de la ciencia occidental. Potencia nuestro sistema inmunológico, reduce la segregación de las hormonas del estrés y reduce hasta en un 50% las posibilidades de tener un infarto (según la Asociación Americana del Corazón). Además, según un estudio de la Universidad de Oxford se reduce en un 50% la posibilidad de recaer en una depresión para las personas que han tenido una en el pasado. La neurociencia también ha demostrado que el mindfulness desarrolla el cortex prefrontal izquierdo y el hipocampo, zonas del cerebro relacionadas con la regulación emocional, la atención ejecutiva, la toma de decisiones, el aprendizaje y la memoria, y reduce el tamaño y actividad de la amígdala situada en el sistema límbico cerebral, relacionada con emociones básicas negativas como la ira o la rabia.

En la parte final del libro abordo una serie de pautas y herramientas para integrar la práctica del mindfulness como un hábito sostenible, porque esta es la única forma de que todos los beneficios cerebrales y para nuestro organismo se puedan materializar. Y por mi experiencia y el feedback que he recibido de muchas personas, esta es la parte más difícil: integrar la práctica cotidiana del mindfulness en nuestra vida, como un hábito más. Pero se puede hacer, todos podemos con los adecuados conocimientos y herramientas. Los 7 hábitos son parte de mí desde hace muchos años, y como decía, han cambiado mi vida.

¿Te animas a profundizar con mi libro? A finales de mes podrás adquirirlo en cualquier librería. Y si quieres venirte a la presentación del libro, estate pendiente en mis redes sociales. ¡Estás invitado! Me encantará verte y firmarte el libro. Además, no será una presentación típica, porque habrá prácticas y ejercicios mindfulness. Te espero!

 

sobremi

JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

4 claves de inteligencia emocional

El pasado fin de semana he estado impartiendo el módulo de inteligencia emocional dentro del Master de Desarrollo Personal del Instituto Pensamiento Positivo. Ha sido una experiencia muy intensa, porque han sido 15 horas de formación en emociones, incluyendo una parte de comunicación emocional, para un grupo de 38 personas.

Hemos repasado las 5 competencias de forma práctica y experiencial:

  1. Autoconciencia emocional
  2. Gestión emocional
  3. Automotivación
  4. Empatía
  5. Inteligencia social (donde estaba incluida la comunicación asertiva)

Y he incidido mucho en una serie de ideas básicas sobre educación emocional, que quiero compartir contigo en este post. Son las siguientes 4 claves:

  1. No hay emociones negativas. Las emociones son información, y de hecho una información muy valiosa, para guiarnos y hacernos evolucionar, así como para lograr nuestras metas personales y profesionales. Así que desde esta perspectiva, ninguna emoción es negativa. Por ejemplo, el miedo no sólo sirve para protegernos de los peligros reales (un incendio, una carretera estrecha de montaña, un atracador…), sino también para hacernos crecer. Si una decisión o acción nos da miedo, entonces es una clara señal de que debemos tomarla porque nos va a hacer salir de la zona de confort. Por tanto, debes prestar atención al mensaje que te está dando una emoción complicada como la rabia o la tristeza, lo que yo llamo indagar en nuestras emociones. En ese momento comenzarás a aprovechar la capacidad de tus emociones para guiarte en la vida y en la carrera profesional.
  2. Date permiso a sentir todas las emociones. La educación emocional que hemos recibido es muy destructiva, porque nos han repetido miles de veces frases como “No llores” “No te enfades que no tiene importancia” “No tengas miedo que eso es de cobardes” “No estés triste”. Todos los expertos en inteligencia emocional nos dicen que el primer paso para gestionar nuestras emociones dolorosas es hacer justo lo contrario: darnos permiso para sentirlas, aceptarlas, y no evitarlas, rechazarlas o taparlas (con un lexatin, comiendo compulsivamente o con cualquier otro parche). Es como si pretendiéramos tapar un manantial que brota de una montaña. ¿Qué pasaría con el agua que hemos intentado bloquear? Que tarde o temprano saldrá por otro sitio y creará quizá 5 manantiales. Esto es lo que sucede con nuestras emociones si las tapamos o evitamos: que salen tarde o temprano, y no de la mejor manera.
  3. Conviértete en un observador emocional. Dice Daniel Goleman en su libro “Focus” que “La atención regula la emoción”. Efectivamente, debemos entrenarnos en observar nuestras emociones a diario, preguntándonos ¿Ahora cómo me siento? o ¿últimamente, cual es mi estado de ánimo?, para acostumbrarnos a estar en contacto con nuestras emociones. Una herramienta esencial en este punto es etiquetar la emoción, que se ha demostrado tremendamente eficaz para bajar la intensidad de una emoción difícil. Etiquetar la emoción es ponerle un nombre preciso que defina cómo me siento. Por ejemplo, “frustración, miedo, tristeza, resignación, preocupación, ansiedad…” Sólo con poner atención en nosotros a nivel emocional y etiquetando la emoción que sentimos lograremos regular la emoción. Si esta autoobservación la incorporamos de manera permanente en nuestra día a día, habremos avanzando un paso de gigante en nuestra inteligencia emocional.
  4. Cuestiona tus pensamientos. Nuestros pensamientos no son hechos, no son la verdad, sino una mera interpretación subjetiva de los hechos, experiencias y situaciones que vivimos. Sin embargo, nos creemos nuestros pensamientos constantemente, y eso nos genera una enorme cantidad de problemas y decisiones equivocadas, porque actuamos en base a interpretaciones realizadas con nuestros filtros mentales. El problema es que la mayoría de las veces filtramos nuestras experiencias de forma negativa, y eso nos hace sentirnos preocupados, resentidos, estrenados y enfadados. Distorsionamos la realidad y nos contamos unas películas  tremendas de drama o de terror. Lo peor es que nos creemos nuestros dramas. Empieza por cuestionar tus pensamientos, y deja de creer que son verdad. No lo son. Y si no me crees, trata de recordar una situación incómoda que se haya repetido en tu vida varias veces. Seguro que algunas veces te has sentido incómodo o ansioso en esa situación, y otras veces la has gestionado de forma serena e incluso con sentido del humor. ¿Cual es el motivo? Pues que tu interpretación o pensamientos sobre esa situación eran muy distintos.

Partiendo de estas 4 claves esenciales, podemos empezar a relacionarnos con nuestros pensamientos y emociones de una forma mucho más sana y productiva, que nos ayude a conseguir una vida más feliz y también una carrera profesional más exitosa. Hay muchos estudios e investigaciones que revelan que las personas que tienen autocontrol emocional tienen muchas más probabilidades de ser felices y de tener éxito en la vida que las personas que carecen de él.

Pues bien, te propongo empezar a entrenarte ahora. ¿Qué estás sintiendo ahora? Sea lo que sea, dale permiso, acepta lo que sientes y ponle un nombre. En segundo lugar, puedes indagar en la emoción. ¿De dónde viene? ¿Qué necesitas? ¿Qué pensamientos generan esa emoción? ¿Son verdad dichos pensamientos o estás creyéndote tu propio drama?

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

By |febrero 13th, 2018|Sin categoría|0 Comments

10º Aniversario de mi libro “Zen Coaching”

Hace 10 años (en 2008) publiqué mi primer libro “Zen Coaching”. Durante estos años he recibido numerosos comentarios sobre el libro, personalmente o a través de e-mails, y según lo que muchos coaches profesionales me han dicho, se ha convertido en uno de los libros de referencia del coaching. En este punto he creído que es un buen momento para celebrar el décimo aniversario de este libro tan importante para mi vida y para mi carrera profesional.

Por dos motivos fundamentales. El primero es que me gusta celebrar las cosas. Me gusta y creo que es necesario pararse a reflexionar sobre nuestros logros y éxitos vitales, reconocernos el mérito sin avergonzarnos ni mostrar falsa modestia, y celebrarlo. Así que quiero celebrarlo contigo, querido lector fiel durante estos 12 años en los que llevo publicando un artículo por mes.

El segundo motivo es que las ideas y herramientas que planteo en el libro siguen estando totalmente vigentes para mí, diez años después. A continuación, voy a exponerte las 10 ideas clave más importantes del libro:

  1. El Zen Coaching es la fusión de las dos disciplinas más potentes de desarrollo y crecimiento personal de Oriente y Occidente.
  2. El coaching te ayuda a enfocarte y a plantearte objetivos motivadores para superarte y salir de tu zona de confort, mientras que el zen te equilibra a nivel emocional y te ayuda a vivir el presente con plenitud. Así que para mí, el zen coaching te aporta los dos aspectos esenciales para tener una vida personal y profesional plena y motivante. Ambas disciplinas son complementarias, pero al mismo tiempo tienen algunos aspectos en común, por ejemplo la importancia de la conciencia o la necesidad de asumir la responsabilidad sobre nuestra vida.
  3. Desafía tus asunciones, presuposiciones, creencias o ideas preconcebidas. Y no digas que no las tienes o que no te condicionan. Eso nos pasa a todos los seres humanos, es mejor reconocerlo y trabajar en ello, que ignorarlo y seguir esclavizado por ellas sin darse cuenta.
  4. Márcate metas y objetivos motivadores a largo plazo en 3 ámbitos: Ser, Hacer y Tener. Y es importante que lo hagas en ese orden. Primero, ¿Quién quieres ser dentro de 10 años? Qué cualidades, habilidades, valores quieres haber incorporado. En segundo lugar, ¿Qué quieres hacer? ¿Qué quieres haber logrado como profesional, qué retos? Y por último, ¿Qué quieres tener o poseer? Aquí me refería a aspectos materiales (dinero, casas, y otras posesiones).
  5. Acepta las cosas como son cuando no puedas cambiarlas. No desgastes tu valiosa energía en luchar contra los muros infranqueables de tu vida. Es mejor dirigir nuestra mirada hacia otros parajes, donde sí podamos cambiar las cosas. Tratar de cambiar lo que no se puede cambiar no es idealista, es estúpido e inconsciente. Además nos agota y nos impide lograr otras metas importantes.
  6. Vive aquí y ahora. No existe otro momento que el presente. Cuanto más vivas el presente más feliz serás, y mayor será tu rendimiento y efectividad profesional. La mayoría del tiempo lo pasamos pensando en cosas del pasado y el futuro, perdiéndonos el regalo que supone el momento presente. Aquí está una de las claves: el hecho de estar presentes en nuestras vidas no nos impide marcarnos metas gigantes y luchar por ellas, sino precisamente lo contrario.
  7. Asume la responsabilidad de tu vida. Deja de hacerte la víctima, deja de quejarte de tu jefe, de tu compañero, de tu pareja o de tus hijos, y empieza a mirarte a ti mismo. Tu vida, para bien y para mal, es lo que tú has hecho con ella, no es responsabilidad de nadie si tu trabajo no te motiva. Sólo asumiendo que todo lo has provocado tú, de una manera consciente o inconsciente, te convertirás en protagonista de tu vida y no en un espectador victimista.
  8. Conviértete en el dueño de tu tiempo. Los seres humanos desperdician muchísimo tiempo de su corta vida en actividades, tareas, trabajos o relaciones que no les aportan nada, o incluso les hacen más infelices. Es crítico que empieces a valorar tu tiempo como si fuera tu activo más valioso, porque de hecho lo es. Y el primer paso es empezar a ser despiadado con todo lo superfluo o poco útil, para después dedicar tiempo a lo importante y no urgente, que es donde está el secreto del alto rendimiento.
  9. Avanza mediante pequeños pasos. No te atolondres queriendo conseguir demasiado rápido tus objetivos. Las cosas importantes requieren de paciencia, constancia y disciplina. Así que empieza a dar pequeños pasos, no dejando de avanzar en ningún momento. Como dice la expresión “sin prisa, pero sin pausa”. Los pasos pequeños, además, te ayudarán a generar hábitos positivos sostenibles, una de las cosas más importantes que debes aprender.
  10. Toma decisiones y actúa. Es importante reflexionar sobre los pasos a dar, pero nunca vamos a tener la seguridad total sobre si acertaremos en nuestras decisiones, ni tampoco dispondremos de toda la información que necesitamos. Debemos tomar decisiones en un mundo de incertidumbre y cambios constantes, y aprender constantemente de los errores para seguir mejorando y avanzando. La parálisis por excesivo análisis no es una opción. Te adelantarán por los dos lados y te quedarás atrás si no actúas a pesar del miedo y de la falta de información.

Para terminar, voy a compartir uno de esos muchos comentarios que me han hecho las personas que han leído el libro durante estos 10 años. Comentarios como éste me emocionan profundamente cada vez que los leo, y me animan a seguir con toda la ilusión del mundo.

“Una mañana, me levanté y me dije: ¿Es esto lo que quiero para mi vida? y la mañana siguiente de nuevo, y otra más, y entonces pensé: algo hay que cambiar. Mi cabeza estaba en la búsqueda de un cambio y la vida te lleva por lugares que quizás no pensabas transitar. Uno de estos días de búsqueda entro en una librería y buscando algún tipo de título que me llamara la atención tomé en mis manos Zen Coaching, de un tal Javier Carril. Mi vida desde ese momento a hoy es otra.
Poco a poco soy y hago realmente lo que he ido soñando ser, me dedico tiempo para mi (hago running), para mi familia (juego con mis niños), para capacitarme continuamente en lo que me gusta. Elijo mis trabajos y no por el dinero que voy a ganar, sino por los desafíos y las satisfacciones que me dan. Muchas veces la vida no te da lo que pedís, pero te acerca algo que necesitas. Gracias Javier.” Fernando Cieco Delgado.

Un millón de gracias a ti, Fernando. Y a todos los que me habéis escrito.

Más información: www.zencoaching.es

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.

El liderazgo amable y empático

Hace un mes asistí al programa presencial de mindfulness (atención plena) e inteligencia emocional de Google denominado Search Inside Yourself. Es el programa que desde 2007 Google está ofreciendo a sus empleados, y que ha ganado fama mundial. Desde entonces, se han formado ya más de 4000 empleados de Google en “Search Inside Yourself”, y desde hace pocos años el programa se ofrece en abierto a cualquier persona que quiera profundizar en su liderazgo personal en base a las herramientas del mindfulness y la inteligencia emocional. O lo que podríamos llamar Mindful leadership.

Uno de mis propósitos es la mejora continua, y una de mis creencias esenciales es la de que todos podemos aprender algo siempre, porque de lo contrario o estaríamos muertos o estaríamos engañándonos a nosotros mismos. Nunca debemos perder esa capacidad de aprendizaje y la humildad de reconocer que siempre podemos mejorar como personas y como profesionales.

Lo cierto es que el programa ha sido una experiencia enriquecedora e interesante, y voy a comentar los 3 aspectos que más me han aportado.

  1. Todos somos líderes. Toda persona puede ser un líder en su entorno, sea en su familia o en su trabajo. Y esto no depende de si tienes un cargo específico de director o Manager. El liderazgo no tiene nada que ver con cargos ni títulos, tiene que ver con tu forma de enfrentarte a los retos y dificultades, y también con tu forma de relacionarte con las personas de tu entorno. Un líder es proactivo en lugar de reactivo, un líder decide asumir la responsabilidad de su vida en lugar de ir de víctima del mundo. ¿Eres de los que esperan que las cosas se resuelvan solas, o te pones manos a la obra para conseguir tus objetivos? ¿Te centras más en lo que deberían cambiar los demás, o en lo que deberías cambiar tú? Respondiendo honestamente a estas dos preguntas, puedes saber si actualmente estás adoptando un rol de víctima o un rol de líder.
    En cualquier caso, debemos romper la creencia limitante de que no somos líderes. Borrar la idea de que el liderazgo es algo extraño o un don concedido a unos pocos seres humanos privilegiados. Debemos normalizar la palabra liderazgo, y entender que todos influenciamos en nuestro entorno, ya sea personal y profesional. Y eso es liderazgo. La clave es ¿La influencia que ejercemos en nuestros entornos es positiva o negativa? Seamos honestos. Pero está claro que todos ejercemos una influencia en las personas con las que vivimos (hijos, padres, parejas, hermanos), trabajamos (compañeros, clientes, jefes) o incluso con las que interactuamos una sola vez (un taxista, un camarero…)
  2. Desarrolla tu empatía para ser un mejor líder. Si juzgas constantemente a los demás, si los tratas con agresividad o te enfocas en lo que te diferencia de ellos, no estás siendo un buen líder. Lamentablemente tenemos ahora en España un ejemplo claro de cómo un conjunto de personas en Cataluña pretenden marcar diferencias con el resto de catalanes y españoles, y de situarse por encima, como si fueran superiores o especiales. Eso es mezquino además de tóxico y tremendamente peligroso, como estamos comprobando los últimos meses.
    Por el contrario, el auténtico liderazgo tiene mucho que ver con buscar puntos de encuentro entre seres humanos, en desarrollar la empatía para comprender de forma más profunda a los demás y poder ayudarles a dar lo mejor de sí mismos. Para ayudarte a ser más empático, trata de buscar semejanzas con las personas con las que interactúes en tu día a día (un cliente, un compañero de trabajo, tu hijo o un dependiente de una tienda de ropa). En lugar de centrarte en lo que te distancia de ellas, céntrate en lo que nos une a todos los seres humanos, sin excepción: todos tenemos dificultades, miedos y momentos de sufrimiento. Esto es algo común. Todos tenemos el deseo de liberarnos del sufrimiento y ser felices, esto también es algo común a todos los seres humanos.
  3. Sé amable contigo mismo y con los demás. Uno de los puntos centrales de la meditación budista es el entrenamiento de la autocompasión o amabilidad con uno mismo. Es muy habitual que seamos tremendamente exigentes y duros con nosotros cuando no alcanzamos los elevados estándares que nos hemos impuesto, generándonos una enorme ansiedad y rabia contra nosotros. Así nunca podremos ser líderes en nuestro entorno, puesto que la agresividad que generamos contra nosotros la volcaremos contra los demás. Es inevitable. Así que lo primero es empezar a tratarnos con más amabilidad, permitiéndonos los errores, concediéndonos respiros y momentos de descanso, evitando criticarnos implacablemente. Después, podemos desarrollar la amabilidad con los demás en múltiples oportunidades durante el día. Sonriendo y ofreciendo amabilidad a las personas desconocidas con las que interactúes cada día, preguntando con verdadero interés a nuestros compañeros de trabajo o familiares cómo se encuentran, escuchándoles con atención, etc.

El mundo necesita líderes que fomenten la empatía, la amabilidad y la creencia de que pueden contribuir a un mundo más humano y feliz. Tú puedes ser uno de ellos, da igual la profesión que ejerzas, da igual el rol que tengas en tu familia. Tú puedes ser un líder que ejerza una influencia positiva en tu entorno personal o profesional. La clave es si quieres coger el testigo, si estás dispuesto a hacer lo necesario para ello. Porque ser un líder requiere paciencia, constancia, entrenamiento en las habilidades necesarias (por ejemplo, las aquí mencionadas de la empatía y la amabilidad) y ganas de ser mejor cada día.

Yo, desde hace tiempo, elegí que sí quería ser un líder, y decidí que cada día trataría de ser mejor, para ayudar a los demás a descubrir el potencial que tienen dentro para dar lo mejor de sí mismos en la vida y en su trabajo. Y te aseguro que es un motor potentísimo de automotivación e ilusión diarias.

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JAVIER CARRIL. Conferenciante, Coach y escritor.